NOTA BENE:

Revista Internacional del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima. Sede: New York.


miércoles, 31 de agosto de 2016

De Sun Tzu y Jose Maria Arguedas

Walter Saavedra

«La fortuna favorece a los valientes»

Esas palabras del epígrafe son correctas, sólo que cada quién tiene una idea (casi siempre diferente) de lo que significa ser valiente. Todo depende de cómo hayas vivido y ante lo que te enfrentes... Sun Tzu dice que nunca te enfrentes a tu adversario en el terreno que él haya elegido. Si sabes que vas a perder o perecer en una lucha realizada en terreno que es favorable a tu adversario, entonces retírate. En ocasiones es difícil diferenciar la valentía de la cobardía… La vida de cada uno de nosotros puede ser vista a la luz de esas sencillas palabras del epígrafe. Cada uno expone su lado más fuerte y trata de explotarlo en su favor, aunque no todos actúan de la misma manera, es decir, no todos lo hacen de manera evidente. En una sociedad tan competitiva como la nuestra, donde algunos economistas consideran que el mercado es un campo de guerra, nos viene a la mente la enseñanza de Sun Tzu que dice que no muestres tus fortalezas sino que tienes que aparentar todo lo contrario; así debes actuar si quieres saber quién es tu adversario, si deseas conocerlo y derrotarlo en una eventual confrontación. Quizás por eso León Tolstoi nos hacía conocer el caso de los campesinos que se mostraban como tontos, no siéndolo, porque eso les permitía conocer más fácil y rápidamente a las personas con quienes trataban y si eran sus amigos o no. Claro, quien no es tu amigo, al ver que puede aprovecharse de ti, trata de hacerlo muy rápidamente si te considera tonto, te ningunea y te desprecia, mientras que, por otra parte, tú vas conociéndolo bien, sabiendo cuáles son sus lados débiles y llevándolo a tu terreno para cuando llegue el momento de combatir. Si ante las personas agresivas sabe uno que puede esperar, ante quienes se muestran como tontos no se tiene idea de quiénes realmente sean y cuáles son sus fortalezas y debilidades. Por eso mismo Sun Tzu señala: conócete a ti mismo y conoce a tu adversario y podrás obtener la victoria. Todo eso, obviamente, nos es útil en las relaciones personales también. Lo que nos hace recordar a Sócrates quien decía: conócete a ti mismo y conocerás a los demás. En realidad ese pensamiento es sólo parte del problema del conocimiento en las relaciones interpersonales. Claro, significó un importante avance frente a la frase existente antes en el oráculo de Delfos: conoce a los demás y te conocerás a ti mismo, lo que también es una verdad parcial. Muchos pensadores en nuestro tiempo se han quedado en la expresión socrática. Es preciso ir más allá, es necesario llegar hasta lo expresado por Sun Tzu para tener una idea más exacta sobre las relaciones interpersonales, aunque estas no tengan nada que ver con la guerra. Si Karl von Clausewitz definía a la guerra como un duelo a mayor escala, ese duelo lo encontramos en todas las sociedades desde que el hombre es tal. El hombre siempre está compitiendo entre sí por las cuestiones más fútiles porque esa es parte de la naturaleza humana… Se me ha venido a la cabeza la figura de Demetrio Rendón Willka, uno de los personajes centrales de la novela “Todas las sangres” de José María Arguedas. Demetrio constantemente repite, en los momentos más álgidos de la novela, la frase “que no haya rabia.” Es efectivamente la actitud que uno observa en el campesino siempre. No hay rabia en ellos, aunque pueda castigar a sus hijos o a quienes a su juicio se merezcan un castigo, pero lo hacen sin rabia, tranquilamente, para brindar una enseñanza. Por supuesto que eso no significa un pacifismo absoluto, pues la historia de nuestros pueblos antes y durante la presencia de los españoles nos muestra el carácter violento de esos pueblos (los incas cusqueños y los chancas de Apurímac o los mochica en la costa norte especialmente, aunque igualmente los fueron los diferentes grupos étnicos en sus conquistas o en la defensa de sus territorios). El estudio de los movimientos campesinos, a lo largo de la presencia española y después de que se obtuvo la independencia, nos brinda una muestra de cómo realmente son los momentos en que aquellos seres humanos creen estar llevando a cabo un castigo, siendo su objetivo el volver las cosas al revés, llevar a cabo el pachacuti. En los movimientos campesinos, vistos desde una óptica ajena a su cultura, se podría ver que la violencia desborda a sus ejecutores, y también desborda a sus líderes puesto que éstos mandan algo y el vulgo ejecuta otra cosa (lo que incluso durante la rebelión de Túpac Amaru aconteció). Los campesinos, a su modo, están siguiendo a sus líderes, quienes buscan conseguir lo mismo que aquellos: voltear el mundo al revés... El cuento de Arguedas llamado “El sueño del pongo” nos permite apreciar esta realidad, aunque expresada simbólicamente en un sueño. Es como si en los movimientos campesinos más radicalizados se le dijera a los patrones: tú me has hecho trabajar y me has maltratado ferozmente, ahora yo seré quien te haga trabajar a ti de esa manera y quien te maltrate como hiciste conmigo (recuerdo la frase que Velasco enarbolara en su reforma agraria: campesino, el patrón no comerá más de tu pobreza)… Cuando una rebelión campesina triunfa, las casas de los patrones son desvalijadas completamente (algo que José María Arguedas muestra a su manera en la entrega de sus pertenencias que realiza el viejo Andrés Aragón de Peralta antes de suicidarse en “Todas las sangres”) y nadie vuelve a habitar en ellas, convirtiéndose en simples ruinas con el paso del tiempo (es la suerte que les cupo seguir a muchas casas haciendas luego de la reforma agraria de Juan Velasco Alvarado)... Quizás la actuación del grupo terrorista Sendero Luminoso sea simplemente la expresión más radical y feroz de esta búsqueda campesina de una paz entendida a su manera, de un pachacuti radical, es una expresión ultra radical asentada en la frase maoísta que dice: el poder nace del fusil. No se me diga que estoy relacionando a Arguedas con los sanguinarios senderistas, porque nada está más lejos de lo que intento decir y de lo que digo… Arguedas quiso permanecer siendo indio toda su vida, no abandonar sus costumbres indígenas, y por ello en Lima siempre se acercó a los migrantes provenientes de los sectores más tradicionales de la sierra especialmente sur del Perú, amén de los viajes que periódicamente realizaba, y el mismo se consideraba indio (veámoslo sino siendo la atracción en la Peña Pancho Fierro por sus cantos y bailes netamente indios y exclamando en su novela póstuma “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, que él no había dejado de ser indio, que él no se había “aculturado”), pero contradictoriamente el mismo Arguedas sabía que no era realmente indio, sino que era un mestizo de blanco e indio (su real madre parece haber sido una india cusqueña de nombre Juanita Tejada a quien él presenta varias veces en sus obras). Pero así como Arguedas se veía en Demetrio Rendón Willka, también se veía simultáneamente en don Bruno Aragón de Peralta, el hacendado de ascendencia española muy tradicional y despiadado que se sentía un “padre” para los siervos de su hacienda… Al final la muerte de Demetrio y la alegoría al “río de sangre” nos remiten a un elogio arguediano de las rebeliones campesinas… En Lima las ideas de Arguedas fueron cambiando con el paso del tiempo, las lecturas y el conocimiento de la antropología social que estudiara en la Universidad de San Marcos, de sus labores como docente y de los altos cargos oficiales que desempeñara. Le cupo la misma suerte que a los indios que llegan a la costa: cambió mucho aunque siempre siguió considerándose indio.

jueves, 25 de agosto de 2016

Retazos ideaticos

Walter Saavedra

Estoy en el mismo lugar de siempre, aunque a veces no estoy en el mismo sitio. La Biblioteca está casi vacía pues no suele venir mucha gente, miro bien y me doy con la sorpresa de que ahora se encuentra llena. No tengo ganas de ver multitudes entre las cuales casi siempre estoy perdido… En los tiempos de calor intenso la gente de New York anda huyendo de sus casas puesto que no se puede dar el lujo de estar utilizando el aire acondicionado todo el día y solamente lo usan de noche. Yo también estoy huyendo, aunque huyo de mí mismo y aquí gozo del aire acondicionado. ¡Qué calor hace en esta ciudad durante el verano! Ya no es tanto, pero es bastante aún… Comenzó a llover –ahora que es ya otro día- cuando estuve llegando al paradero del bus. Casi me arrepentí de haber salido de casa, aunque de todas maneras me vine porque tenía que recoger algunas medicinas en la farmacia… El calor de Nueva York me ha hecho recordar a Ica, sobre todo porque hace poco, el 15 de agosto,  se recordó un aniversario más del terrible terremoto de 2007. Tengo muchos testimonios guardados en mi computadora, mis alumnos damnificados en ese terremoto me los dieron. Pude contemplar directamente los estragos que sufrían los iqueños y especialmente los pisqueños y los chínchanos en los tiempos no muy posteriores al sismo, que ocurrió cuando yo no me encontraba en esas zonas… Ya estoy aquí. Estoy donde no sé qué estoy. Ya no tengo consciencia de qué local de la Biblioteca de Queens estoy hablando porque desde que comencé a escribir este texto he ido a varios locales y mis palabras se han ido intercalando como parches en un pantalón viejo. Cuando hablo pues no hablo de un tiempo, sino de muchos… He sentido intenso frío en medio del espeluznante calor que ha estado bañándonos. No, ya no tengo frio, todo está muy bien atemperado ahora, aunque no tengo idea si es hoy o ayer el momento que vivo en este instante… Hace algún tiempo me despedí de la dama de los olvidos, pero tampoco sé en realidad a quién le dije adiós cuando me dirigía a ella. Hablé mucho con esa persona. Siento que ha sido más el tiempo que realmente ha transcurrido, mas no es así. Quizás los años estén pasando con mucha rapidez… Miro en la calle muchos camiones, van cargando cosas que no sé qué son y no me preocupa saberlo… En días pasados se pronosticaba que debía estar lloviendo precisamente en el momento que yo deseaba salir, pero el sol parecía que no se había enterado porque brillaba en la calle ignorando tal pronóstico… El jardín no se muestra a mis ojos porque un gran vidrio corrugado lo cubre. No, no hay jardín qué mirar en este lugar. Todo ha sido una alucinación mía. El calor, la distancia, los recuerdos... El jardín ha regresado a estar en su lugar ¿acaso alguna vez se movió…? La mujer que devora mis entrañas se desvanece en el continuo amanecer que sueño en cada ocasión que la veo, incluso cuando no está frente a mí. Me pregunto si la volveré a ver. ¿O será un fantasma más de aquellas que han visitado mis devaneos con frecuencia? ¿Existirá realmente? ¿Existiré yo que pienso en ella tanto? ¿La volveré a ver?… Me siento desubicado. Es como si el tiempo hubiera pasado sin pasar. Es como si yo no pudiera saber dónde me encontraba cuando estaba en algún lugar conocido que desconocía. En esta sala puedo sentir, aunque no ver, el desbordante sol que aprisiona mis pensamientos. Busco alivio en el olvido. El tiempo pasa inmisericordemente. Estoy viviendo un presente que no es mío. He despertado. No logro darme cuenta de lo que me está ocurriendo. Mis pensamientos tiritan de ansiedad. Cobro consciencia de lo difícil que es vivir como uno quisiera, y menos aún sabiendo que tú estás omnipresente y no te encuentro por ninguna parte aunque en todas las mujeres te puedo ver. Mi mente musita tu nombre, dama de los azules infinitos… Sólo nos está permitido vivir una realidad que nos constriñe. No somos escuchados por quienes jamás oyen ni siquiera sus propios pensamientos… Gozo leyendo una vez más a Sun Tzu pues siempre tenemos algo nuevo que aprender. Con él no aprendemos a luchar contra la muerte, sino a luchar por la vida. A esta edición nunca le presté atención antes. Ahora la he encontrado en la Biblioteca como por casualidad, la he leído y no he encontrado todas las diferencias que me compelían a no leerla. Tengo otras traducciones, las que he leído con la actitud de quien se acerca a un libro desconocido y no me he decepcionado nunca. Estoy muy contento con esta edición que inicialmente me pareció tan mala ¿Qué habrá sido, no…? Lao Tzu dice en una de las traducciones al español del “Tao Te Ching”, que se le debe leer partiendo del capítulo final. Así lo hice yo, logrando descubrir grandes novedades, al menos para mí mismo. ¿Por qué siempre relaciono a Sun Tzu con Lao Tzu…? Al releer a Lao Tzu y me he dado cuenta –sé que no es una novedad para muchos- que su libro es esencialmente una polémica. ¿Contra quien polemiza? Se me ocurre solamente un personaje con el que está siempre encontrado: Confucio, quien nunca prestara mucha atención al “Tao te Ching.”  He comenzado a releer “Las analectas”… ¿Dónde estará a esta hora la dama envuelta en el velo azul de la esperanza? La recuerdo como si nunca hubiera existido antes, como si yo la hubiera inventado. Y aquí estoy mezclándola en ideas que nada tienen que ver con su presencia siempre ausente… Los niños juegan alegremente con la música que resuena alborotándonos a todos en la Biblioteca. ¿Son acaso los mismos niños que están jugando en el parque por el que he pasado hace poco y donde, al comenzar a llover, se les ve correr entre desesperados y alegres… Ya sé que estoy en la Biblioteca de Queens y no caminando cerca del parque. ¿En qué local me encontraré? Estoy perdido… He vuelto al local adonde siempre voy. Me siento más cómodo que en esa otra biblioteca a la que voy de cuando en cuando, pero en la que ahora no estoy aunque me encuentre en ella… El bebé duerme plácidamente en el cochecito en el que su mamá lo lleva. Se dirigen al lugar donde se concentra la música. Salen. Ella se sienta a leer en la sala de los “teens.” Hace mucho calor. Los niños juegan en el parque con los chorros de agua que salen de las fuentes que han sido colocadas para que ellos se refresquen… Todo transcurre, o parece transcurrir, tan rápido en este mundo que no me da tiempo para… Cierro los ojos para gozar con la idea de que la chica de los sueños azules se encuentra a mi lado aunque no lo esté… Las voces de las chicas que juegan con los niños inundan la biblioteca. Me  acordé de aquella chica del eterno azul cuya voz se sumerge en el silencio... Su nombre resuena musicalmente en mi cerebro... Algún día emprenderé el camino que me ha de llevar hacia el norte de mí mismo y me daré cuenta que toda mi búsqueda interminable ha llegado a su fin… No me siento bien. No puedo darle sentido a estos retazos que me han ido saliendo a lo largo de los días.

jueves, 11 de agosto de 2016

Ditirambos

Walter Saavedra

La poesía... de alguna manera, siempre la hacen los que desean y también la pueden hacer los no que no desean (o creen desear no hacerlo), por eso puede tener calidad o no tenerla en absoluto, puede trascender una realidad (como quiera que sea que a ésta se la entienda) o bailar siempre al filo de la navaja, puede decir mucho o puede no decir nada y dar a entender mucho o simplemente ser algo vacuo, puede expresar la presencia o la ausencia de un sentimiento, puede serlo todo y terminar no siendo nada, o podemos mirar a la mujer amada y decirle con Bécquer "poesía eres tú" y lo habremos expresado todo aunque no faltará quien considere que no hemos dicho nada. La poesía puede ser una incógnita o puede expresar todo lo que precisamos decir incluso desconociendo que así lo hacemos. A fin de cuentas, hasta con las más sencillas expresiones puede terminar uno haciéndose bolas... Y yo miro el mundo, contemplo arrobado lo que me rodea y exclamó con Bécquer: poesía eres tú, soy yo, es la sociedad, la naturaleza... y es el mismo silencio que se retuerce en los ditirambos de la vida.

El tao nos ensena...

Walter Saavedra


Hace unos días entré a Facebook y una amiga escribía (no sé a quién se dirigió), casi al desgaire: “hoy veré si el cobarde se vuelve valiente” y estalló en risas. Me pareció graciosa la acotación que estaba como hecha al margen de la vida… No tengo la menor idea de a quién ella se estaba dirigiendo, pero yo respondí, como si la palabras hubieran sido dichas para mí (que se perfectamente que no fue así), respondí -en el silencio en que el siempre estoy inmerso-, que no soy ningún valiente, pero tampoco me puedo catalogar como un cobarde. Ya sé que no era yo el interpelado, pero el caso así presentado me resultó muy sugerente. Lo cierto es que en tantas ocasiones me he sentido un cobarde que… aun así, con todo el miedo del mundo, iba a enfrentar la situación aunque tuviera la idea de que de ese enfrentamiento el único que iba a salir perdiendo era yo. ¿Quién no se ha sentido así alguna vez en su vida? Sí, lo reconozco, soy pesimista, empero enrumbo hacia adelante aunque a mí mismo me vea yendo hacia atrás. Marcho a ganar a pesar de que todo mi ser me diga que voy a perder. Ganaré, me digo y me repito una y otra vez, ganaré aunque nomás sea la experiencia de haber enfrentado el miedo que me devora… Yo me he había entregado por casi por entero a mi carrera como docente en algunas universidades, y quizás lo que saqué en claro fueron las depresiones profundas que me acogotaron sin piedad y que he combatido con la ayuda terapéutica apropiada. Muchos, en Perú, no comprenden la problemática a la que se enfrenta el docente y le exigen más de lo que puede dar bajo las pésimas condiciones en que se tiene que trabajar y el sueldo miserable que se obtiene. Sí pues, yo me pude dar cuenta que hubo instantes en que no podía con la tarea de enseñar que tenía por delante y me volví una completa nulidad, lo confieso. Aunque, todo eso, ya no lo recordaba porque, ante tales circunstancias, olvidar es bastante agradable, y las palabras (que colocamos al inicio) hechas acerca de un tópico que puede o no estar relacionado con lo que aquí desarrollo, me sirvió para recordar todo eso. Dos veces, cuando menos, tuve que abandonar mi trabajo porque no podía con él. Fue terrible. El sufrimiento por los que pasa uno es difícil de comprender por quien no ha estado en una situación similar (me refiero, por supuesto, a la depresión)... Enseñar es una tarea gratificante –sí, lo es- cuando se expone lo que uno va investigando, lo que se va descubriendo en las lecturas, y todo ello se da incluso cuando no somos comprendidos (no es que yo me crea un incomprendido, no, nada de eso). No pienso, para nada, haber sido siquiera un profesor medianamente bueno, simplemente me di a la enseñanza y sufrí las consecuencias de las exigencias en un medio en el que se nos pedía más de lo que se era capaz de dar, aunque realmente se diera todo lo que estaba a nuestro alcance. Muchos choques tuve con mis alumnos, pero no siempre fueron sufridos por mí de frente porque me enteraba de los desacuerdos cuando ya las quejas se habían hecho oficiales y nada podía hacer para revertirlas o para defenderme… porque hubo quejas, no lo escondo, aunque yo realmente nunca me enterase de en que consistían porque ni los alumnos ni las autoridades me lo dijeron… o no lo recuerdo (que es lo mejor que me puede haber pasado), o simplemente lo he inventado todo… No, ahora recuerdo que en los casos más flagrantes despúes los alumnos se disculparon conmigo y me pidieron que les siguiera enseñando, cosa que no hice porque… ¡qué sé yo! Quizás el orgullo herido me lo impidiera… El asunto es que la frase antecitada me recuerda las diferentes situaciones de la vida en que fui un cobarde y me fue imposible enfrentar “valientemente” situaciones parecidas a esas. Y no es que me gustaría considerarme subjetivamente un “sastrecillo valiente”, sino que sucede simplemente que las situaciones que viví han dejado un sabor muy amargo en mis recuerdos y aún llenan mis experiencias de múltiples aprendizajes que quizás no pudieron haber llegado de otra manera. Me recuerdan, dichas palabras, a la única filosofía que he sentido realmente mía, aunque ahora no sepa bien cómo acercarme a otros que la profesan para aprender juntos, aprender de ellos, intercambiar experiencias y criterios… Me refiero al Taoísmo por cierto. Lo curioso es que leí mucho acerca de esa doctrina y ya lo he olvidado prácticamente todo. Claro, resulta siendo cierto que recuerdo algunas cosas aquí y allá, sobre todo cuando me son necesarios, pero –y eso lo considero bueno- no están llenando mi cabeza de conocimientos que podrían obsesionarme, como antiguamente alguna otra filosofía lo hizo… En este mundo las cosas puras no existen, toda cosa lleva en sí misma el germen de su contradicción, es lo que nos enseña el taoísmo. Por ello mismo lo que consideramos pureza está desde su mismo nacimiento contaminado y lleva aquello que no le permite serlo de manera absoluta, lleva aquello mismo que lo hace impuro… ¿Puede el cobarde volverse valiente? El ser humano, como toda fiera, cuando se ve acorralado, sin más salida que la muerte, tiende a defenderse muy agresivamente, Defiende su vida, su razón de ser, su ser mismo que ha tenido siempre olvidado. Quizás se trate de una acción irracional, instintiva, quizás no se trate de un acto de valentía de la misma manera que la locura no puede explicar acciones arriesgadas desde el ángulo de lo heroico. Pero, como bien aconsejan los filósofos, no ataques a alguien que está ya derrotado hasta el final, hasta pretender destruirlo por completo, porque su reacción irracional defensiva puede llevarlo a ocasionarte una serie de daños que podrían terminar derrotándote a ti mismo y quizás tengamos que exclamar con Pirro que si obtenemos otra victoria como esa, estaremos perdidos... Dale siempre a ese alguien derrotado la posibilidad de escapar porque, además, como enseña el taoísmo, nuestra misión no es aniquilar a quienes se nos oponen, sino derrotarlos solamente. Si temes que después se haga fuerte es porque no te has dado cuenta que si lo destruyes completamente a él, lo convertirás quizás en héroe y posteriormente otros tomarán su bandera con lo que te puedes ver sumido en mayores problemas de los que podrías imaginar. Aunque esta idea parezca absurda, la vida nos da suficientes muestras de su validez como para tomarla en cuenta: las doctrinas más encarnizadamente perseguidas terminaron por convertirse en predominantes en un momento dado. Además, como el taoísmo nos dice, la guerra no se hace para destruir a alguien, sino que su finalidad principal es buscar obtener el triunfo sin tener la necesidad de combatir u obtenerlo con el mínimo posible de sacrificios...

sábado, 6 de agosto de 2016

Reflexionando sobre Egipto

Walter Saavedra


Hoy, después de mucho tiempo, leí un diario sobre un viaje a Egipto que muestra la realidad que allí se vive actualmente. Claro, recién me explico por qué cuando a los arqueólogos yo les preguntaba algo sobre la actualidad egipcia se quedaban callados y no era que les hiciera eruditas preguntas sociológicas o económicas, no, eran simples preguntas que las podría responder aquel que ha tenido contacto con las poblaciones que rodean los lugares donde se realizan las excavaciones. Pero no había respuesta, y ese era el mismo silencio que encontraba cuando les inquiría acerca de algunos detalles que se podían apreciar en las fotografías que enviaban y de los cuales ellos no se habían percatado o los habían pasado por alto. Los arqueólogos que investigan en Egipto prefieren no tocar esos temas porque temen por la concesión que tienen de trabajar en algunos lugares, pues son las autoridades egipcias quienes tienen que dar o pueden revocar el permiso. Y los he visto, a los diferentes investigadores, desplazarse en grupo yendo de un lugar a otro. Ahora todo eso cobra mucho mayor sentido que antes. Los enigmas egipcios no eran solamente aquellos que relata la mitología, sino también aquellos  otros que son actuales, pero que callan los arqueólogos… Egipto fue una civilización grandiosa, eso nadie lo puede negar, y a mí me interesa conocer qué se ha hecho de esa grandiosidad, cómo se manifiesta hoy en día, porque está aún ahí, tiene que estar ahí, viviendo en cada acción que realizan los descendientes de la gran cultura faraónica del pasado. Y muchos de quienes hoy en día trabajan en las excavaciones, son descendientes de aquellos otros egipcios que trabajaron para las múltiples investigaciones que se realizaron en el pasado, y no pocos de ellos ocupan los mismos cargos que tuvieron sus padres y que a ellos les fueron, a su vez, legados por sus propios padres (los cargos son ahora mismo hereditarios como quizás también lo fueron en el pasado). ¿Cómo no vamos a encontrar significativos detalles como éstos? ¿Cómo vamos a dejar de maravillarnos entre el contraste de las pirámides con las simples construcciones de los egipcios que viven en los lugares aledaños a esos magnos monumentos? Pero si se estudia los restos arqueológicos de los trabajadores de, por ejemplo, el Valle de los Reyes, ¿por qué no podríamos compararlos con las residencias actuales de los trabajadores y buscar las razones del cambio que ha de haber tenido lugar? Quizás aún hoy en día haya algún patrón arquitectónico que subsista al paso de los tiempos y se haya impuesto a los cambios que las nuevas culturas o creencias políticas y/o religiosas que han tenido lugar en este país de tan antiguas tradiciones. En todo caso ¿qué clase de presente vergonzante se esconde detrás de ese pasado tan grandioso? No creo que haya, en realidad, nada de qué avergonzarse en el presente que se vive, en todo caso debe existir sí un deseo de superarse. Pero comprendo, por supuesto, que hay mucho qué temer de la veleidad de las autoridades de quienes depende las autorizaciones para realizar investigaciones en Egipto. Claro, son los mismos problemas (en unos son más que en otros) que encuentran los investigadores que pretenden realizar su trabajo en nuestras propias sociedades y hay (al menos entre los antropólogos), quienes han escrito sobre el particular. Yo mismo he visto censuradas algunas de mis intervenciones en algún grupo cultural cuando alguna autoridad egipcia manifestaba, muy diplomáticamente por supuesto, que lo que yo decía iba contra sus ideas o creencias (y conste que yo no decía nada acerca del Corán, por ejemplo, pero sí hablaba de personajes bíblicos interpretándolos desde un lado antropológico). Con sólo esos pocos –bastante pocos, por cierto- elementos que iban surgiendo como al desgaire, nos íbamos dando cuenta de la problemática que existe en este tipo de sociedades para las investigaciones, donde la opinión propia debe ponerse siempre detrás de la palabra de algún autorizado investigador nativo. Es una cosa que he contemplado a menudo en informes periodísticos o científicos realizados en la propia tierra donde se investiga y dándose cuenta uno que de ese simple mecanismo depende la posibilidad de seguir trabajando en el país de que se trate. Por supuesto, estas simples consideraciones realizadas habrán de ser negadas por todo el mundo, y solamente pasarán por observaciones de un outsider.

NUESTRA VERDAD ES LA QUE CUENTA

Un país, mil experiencias

A raíz de unas críticas que recibí por un artículo que colgué en la red, decidí escribir este texto aclarando cualquier duda acerca de los hechos verídicos que a un viajero le puedan ocurrir en cualquier lugar del mapa. Mi viaje difirió mucho del de otros a cierto destino africano. Es innegable que los puntos de vista deben ser diferentes y la variedad, el enriquecimiento del conocimiento sobre nuestro planeta. Pero permitir que ciertos individuos especulen con una información según ellos manipulada, es como cargarse de un plumazo el esfuerzo de un trotamundos por conocer mediante otros medios, el alma del lugar:
En muchos países en los que he estado, el turista no es del todo bien recibido. Puede que en algún artículo que haya colgado, las ampollas de los amantes en cuestión del lugar, hayan reventado, hayan criticado mi punto de vista hasta límites sorprendentes, tildándome de mal viajero o de inadaptado. Bueno, sea como sea, sé lo que escribo y lo baso en mis experiencias reales. Basta de maquillar las verdades. Es muy sencillo estar en un Egipto bajo las estrellas cruzando el Nilo en un lujoso crucero. Pero habría que dar más rienda suelta al viaje, caminando, respirando y tragando toda la mierda que los mismos habitantes aguantan a diario.
Quien no quiera ver eso, no ve la realidad. Viajar no se hace para sufrir, sino para disfrutar. Lo sé y admito que mi modo de verlo, difiere mucho del de la mayoría. Me llaman a menudo loco, pero lo que no aguanto es que se ponga en duda una verdad que la he vivido y la he sufrido. El premio no debería ser la crítica infalible contra mi persona. Jamás me metí con nadie porque me dijera que “no merece la pena ir a países pobres para ver miseria”. Hay que mirar un poquito más allá de ese concepto.  Algunos incluso se atreven a ir un poquito más lejos. A nosotros no nos queda más remedio por ideología que  cambiar los patrones marcados por los catálogos de ensueño, porque nuestra realidad no es la universal, pero es la que hemos vivido, aunque acaben encerrándonos en el purgatorio de los indeseables.
Hay viajes y viajes. Tours organizados, expediciones a medida, guías contratados para que te saquen de la realidad y te muestren un país afable, sin problemas, centrándose en la cultura, siguiendo unas pautas muy previsibles, bajo ninguna sospecha de peligro. Luego está nuestro espacio, que no es otro, que ofrecer información de primera mano, sin manipular, siendo nosotros mismos los que nos pateamos las calles, los barrios, las periferias, moviéndonos por los países en transportes colectivos.
Lo dice bien claro el título de nuestro proyecto: viajar por libre. Creo que las personas que se ofendan porque yo dé mi opinión, se saltan a la ligera una regla fundamental en cualquier sociedad de este mundo: el respeto.
En ningún momento desde que empecé a viajar critiqué a las agencias que ponen en bandeja un viaje exento de incomodidades y peligros. Es más y a los hechos me remito. Cuando mi padre trotaba por estos mundos, su modo era sencillo y práctico. Contrataba las mejores agencias y lo dejaba todo a gusto del entendido en cuestión que era el agente del país a visitar.
Detrás venía yo unos años después, asesorado por sus vivencias,  calcando sus itinerarios pero moviéndome a mi aire para poder conectar de alguna manera con la gente de a pie. Muchas veces lo he conseguido, otras no. Un viaje puede ser fascinante o puede ser nefasto. Pero siempre resulta de alguna manera mágico.
Entiendo que tener una página de viajeros independientes es arriesgado. No vendemos nada. Compartimos vivencias. Es más, el dominio genera un coste anual sin beneficio alguno. Entendemos que deberemos soportar críticas, porque el mundo virtual, gracias a la evolución informativa  anti-censura que no entiende de fronteras, es libre y todos tenemos derecho a opinar. Pero opinar no es juzgar.
Diferenciando estos dos conceptos como nosotros hacemos desde que abrimos este espacio, con más ilusión que experiencia, tenemos la certeza que nuestros seguidores serán los pilares centrales de la información que intentamos ofrecer. Nos da lo mismo que sean objetivas o subjetivas. La cuestión es contar nuestras sensaciones, pensamientos y si salimos de la rutina del viaje perfecto, pues mejor. Mostremos la cara oculta del viajero independiente.  Hagamos saber que moverse por países es caro, que viajar toda tu vida sin pegar un palo al agua es una utopía.
Sed bienvenidos. Esta es vuestra casa, vuestro lugar si queréis decir la vuestra sobre vuestros sueños hechos realidad y si éstos se han convertido en pesadillas, tranquilos, que nadie os dirá nada. La verdad siempre es la que debe ir por delante, sea la tuya o sea la de un tercero. Cada vida es un mundo, cada país un universo diferente, dependiendo del prisma con el cada uno lo quiera enfocar.
¿Quieres saber el artículo que levantó tantas críticas? Pulsa aquí 
http://www.viajarporlibre.net/las-piramides-magia-negra/



Nota del editor: el artículo que hemos publicado aquí (con el título de "Nuestra verdad es la que cuenta") se encuentra en el siguiente link:
http://www.viajarporlibre.net/pais-mil-experiencias/


jueves, 4 de agosto de 2016

En cualquier quimera...


Con todo lo que yo he visto en mi vida andariega (aunque sin salir nunca del lugar donde me he encontrado siempre) se podría hacer un cuadro que… solamente a mí me interese, lo sé bien, porque casi nada es lo que he visto y es mucho lo que imagino. La vida está llena de sorpresas y, para mí mismo cuando menos,  yo soy la más grande de las sorpresas.  ¿Se imaginan viéndome en el espejo imaginario, que son los demás, mientras miro a cualquier otra parte? Creo que me he encontrado con un narcisista de cuenta mayor, pero claro eso de acuerdo al mito griego de Narciso, no de la creación psicoanalítica que es diferente... ¿Cómo evitar el narcisismo que no surge de una admiración por uno mismo sino de una negación de lo que uno debería ser y no es? Porque yo soy lo que no soy y sigo siendo lo que siempre fui... Un día miraré al río de mi existencia y correré, con él, hacia el mar de la vida plena donde encuentre otro mirar, otro ser, otro yo que sea el mismo yo que ahora soy, pero en diferente tiempo… Acabo de recordar un poema que aprendí en el colegio y que, a pesar de los años que han pasado, no se ha borrado de mi mente, al menos no en algunos de los versos que me impresionaron profundamente. Un poeta dijo que nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es… el morir. Una expresión verdadera pero con un punto exagerado de pesimismo donde solamente están la vida y su inevitable final que es la muerte y claro el poeta dice que morimos cuando nacemos.... Por supuesto, todo depende de cómo lo miremos, porque cada uno puede tener una interpretación diferente para esas palabras tan sencillas y tan llenas de significado. La simplicidad de la frase nos pone frente a la muerte como inevitable salida de la vida, pero entretanto ¿qué? Entretanto vivimos de la mejor manera que podemos, buscando siempre que esta vida sea la mejor dentro de las condiciones en que nos encontramos y perennemente luchamos -activa o inactivamente- porque esa vida sea mejor, siempre mejor. Luchamos contra el conformismo, pero sabemos también que en ciertas condiciones no nos queda más remedio que esperar lo que ha de venir, sin poder hacer nada para influir en los acontecimientos. El texto citado de Jorge Manrique nos sabe a pesimismo porque está insertado en su poema “Coplas a la muerte de su padre.” El contexto en que están insertas esas palabras que cité, el dolor que agarrota al autor, la actitud evidente de querer morir junto con su padre, todo eso nos lleva a pensar que es un texto pesimista. Por supuesto que dependiendo como se le mire y el estado de ánimo de quien lo lea, la interpretación puede ser diferente y hasta puede ser vista teñida de un optimismo que, para nosotros, no está  presente en el poema. Parte del poema dice: “Este mundo es el camino / para el otro, que es morada / sin pesar; / mas cumple tener buen tino / para andar esta jornada / sin errar. / Partimos cuando nacemos, / andamos mientras vivimos, / y llegamos / al tiempo que fenecemos; / así que cuando morimos / descansamos.” El dolor está inmerso en las palabras del autor en todo el instante en que escribe, un dolor causado por la desaparición física de su padre, a quien ama tanto. El poema entero es una muestra de ese duelo, un duelo natural que hace más llevadero nuestro dolor. Y si bien es cierto que toda pérdida conlleva un duelo, ¿cuánto tiempo puede durar dicho duelo? Todo ha de depender del momento y también de las circunstancias presentes. La vida no es una perita en dulce (dicho que acostumbramos decir en el Perú), la vida duele y el dolor crece mil horas por segundo (parafraseando –o mejor recordando- a Cesar Vallejo) a veces. Todo debe tener un final, hasta aquello cuya existencia nos ayudó a ser nosotros mismos, nos ayudó a existir, a reflexionar en todo lo que vemos y así vamos, sin quererlo, tratando de emular al rey Midas de la leyenda, buscando convertir todo lo que decimos en oro, un oro diferente, pero que igualmente terminará matándonos de inanición. Y en ocasiones, en medio del dolor, de la desesperación, del no saber qué hacer, quisiéramos emular más bien a Alejandro Magno, el rey macedonio, quien ante la imposibilidad de desatar el Nudo Gordiano de manera tradicional, optó por cortarlo con su espada y así, sin más ni más,  resolvió el problema que le planteaba el enigma de la conquista de Asia… La vida es así, pues no siempre los medios tradicionales logran solucionar los problemas sino que se tiene que recurrir a medios creativos, aunque (dicho sea de paso) ocasión hay en que uno quiere solucionar un problema de manera creativa cuando lo que en realidad se tiene que hacer es simplemente acudir a los medios tradicionales, que resultan siendo mucho más creativos por adecuarse a las circunstancias que se pretende resolver… No sé ahora a santo de qué surgió Jorge Manrique en este texto, empero yo sigo adelante con mi vida andariega, buscando aventuras en cualquier quimera. 

sábado, 23 de julio de 2016

Diplomatura 2016 PUCP

CONVOCATORIA
 
Por medio de la presente convocamos al público interesado a inscribirse para participar en la Diplomatura de Estudio Internacional en Litigio Estratégico en Derechos Indígenas, coorganizada por la Pontificia Universidad Católica del Perú- PUCP y  el Institut
Contamos con una plana docente nacional e internacional conformada por expertos en la materia, entre los cuales se encuentran: Bartolomé Clavero, Vicepresidente del Foro Permanente para las cuestiones indígenas de la ONU (2010); Victoria Taulí-Corpuz, actual Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; Raúl Zaffaroni (Argentina), actual Juez de la Corte IDH; Carlos Ramos, actual Magistrado del Tribunal Constitucional; Francisco Eguiguren, actual Vicepresidente de la CIDH  y Relator de los derechos de pueblos indígenas y LGTBI, entre otros. 
 
INFORMACIÓN
Jr. Nazca N° 458, Of. 101, Jesús María, Lima 11, Perú. Tel. (51-1) 3309139
 
Aracely Guillermo Ybárcena
Instituto Internacional de Derecho y Sociedad – IIDS
Telef. 3309139
 
 

Convocatoria de la revista Corpus para la publicación de artículos

Estimados colegas,

Tenemos el agrado de anunciarles la convocatoria a publicar en el Vol. 6 Nº 2 (julio-diciembre de 2016) de CORPUS. Archivos virtuales de la alteridad americana
http://corpusarchivos.revues.org/1433
En esta oportunidad, aprovechamos para comentarles que Corpus ha sido incorporada al Núcleo Básico de Revistas Científicas Argentinas. Agradecemos este reconocimiento a la revista y a la labor de los autores, evaluadores y el cuerpo editorial que ha desarrollado este proyecto durante seis años.
Corpus está incluída además en los índices DOAJ, Latindex,
COPAC (Reino Unido), SUCOC (Francia), Catálogo Colectivo DB (Alemania) y OCLC World Cat).
La recepción de contribuciones está prevista hasta el 1 de septiembre  de 2016.

Corpus es una revista de divulgación, análisis y crítica de fuentes inéditas o poco conocidas sobre la historia y etnografía de la alteridad en el continente americano: pueblos originarios y campesinos, articulaciones de raza, etnicidad, clase y género  y toda forma de diversidad social y política. Publica artículos en español, portugués, inglés y francés. Nuestra filosofía es compartir y desclasificar los materiales de información que utilizan los investigadores en sus diversos soportes, ofreciendo un ámbito de discusión teórica, casuística y metodológica sobre la interpretación y uso de las fuentes primarias  o los “registros de primera mano”, así como de publicación de análisis críticos de documentos con diferentes formatos: facsímiles de manuscritos, transcripciones, fotografías, iconografías, cartografías, notas de campo, grabaciones y películas, artefactos arqueológicos y museográficos, viejos incunables y cualquier trazo que pueda configurarse como archivo.
Cuenta con cinco secciones: Registros; Crítica; Debates; Notas, entrevistas y reseñas: Tesis.
Instrucciones a los autores en: http://corpusarchivos.revues.org/260
Invitamos a los interesados a enviarnos un correo a corpusarchivos@gmail.com para recibir notificaciones automáticas de cada nuevo número.
Recordamos además que la colección completa se encuentra disponible en el siguiente link: http://corpusarchivos.revues.org/

Director: Diego Escolar
Redactora Jefe: Claudia Salomón Tarquini
Comité Editorial: Carlos Masotta, Christophe Giudicelli, Roxana Boixados, Guillermina Espósito, Diana Lenton
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Revista Corpus. Archivos virtuales de la alteridad americana

jueves, 21 de julio de 2016

¿He cambiado tal vez?


Recuerdo aquella sonrisa que relucía esplendorosamente en tu rostro cada vez que salíamos juntos los cuatro, ¿te acuerdas tú…? Momentos muy gratos fueron los que pasamos yendo de un lugar a otro, conociendo diferentes lugares tan hermosos de aquel lugar donde el sol sale todo el año. También íbamos nosotros dos solos muchas veces procurando capturar con nuestras cámaras fotográficas dichos sitios… no lo habrás olvidado ¿verdad? Jamás hubo nada entre nosotros, solamente una amistad que hacía más bellos los instantes que vivíamos en esos dos días, que se prolongaron años, en esa ciudad maravillosa. Claro que a mí me encantabas y te lo dije, sin exigirte respuesta alguna, que no me la diste. Después todo cambio, nosotros mismos cambiamos cuando nos alejamos de ese lugar tan encantador… Yo he mirado el devenir de tus ojos en el sol poniente que se va alejando con el horizonte desvencijado de la vida que llevo ahora, pero no eres tú quien se me acerca, y no lo has de ser nunca más… ¿Dónde has de estar ahora inmaculada imagen irreal que otrora deglutí gustoso? Un día, sin decírtelo claramente, te dije que pronto estaría lejos y ya no nos veríamos más, ya no nos comunicaríamos. ¿Es la distancia lejanía acaso? ¿Es quizás el horizonte en que me encuentro el que nos aleja? No, las circunstancias han cambiado, y no es el lugar solamente, somos nosotros que nos fuimos alejando antes, mucho antes, de estar distanciados por el espacio que se yergue ahora entre tú y yo... El día esta hermoso para mí, además aquí en la Biblioteca no se siente el calor que reina afuera y que me golpeaba tan duramente al venir caminando hace unos instantes, quizás sea por eso, si quizás… ¿qué? No lo sé ya, no lo sé… En alguna ocasión volveré a trotar por esos caminos que nunca pise, pero por donde me movilizo diariamente sin ir a ninguna parte porque siempre los lugares adonde llego no son lugares ubicados en alguna parte… me da la impresión de estar andando por aquellas calles por donde andábamos tal vez sin saber que andábamos… Me duele la cabeza, no he hecho nada para que eso ocurra, y no ha pasado nada para que le dé origen a mi malestar… Michelle ha aparecido en este instante ante mí, está parada, mirando el amanecer, y ha alegrado mi mañana con ese jolgorio que siempre ella produce en mí. ¿Adónde partirá de viaje la preciosa Michelle? Se va de viaje sin lugar alguno definido a donde tenga que llegar, aunque yo solamente sé que parte y se le puede ver muy alegre, con su mirada puesta en el lugar donde ha de llegar que yo no sé dónde será y su mama tampoco. Y Justin, su hermano mayor, la acompaña, cuidando diligentemente de la hermanita, y gozando de los buenos instantes que la vida les depara… A cualquier parte adonde vayan, yo también iré con ellos, sin moverme un ápice de este lugar donde me encuentro, porque ellos nunca se separan de mi lado… Hoy he vagado por el mundo de las ideas y no he querido aterrizar en él, sino que me he salido yendo hacia otro mundo lejano y hermoso que encuentro dentro de mí mismo… Antes de entrar a la sala esta de cómputo, me puse a ver los libros que junto a ella estaban, y el primero que contemplé gustoso fue “Los viajes de Marco Polo”, en inglés, pero que me place más porque en este proceso de aprendedera de este idioma me resulta mucho más útil ésta que la versión en español. Muy poco he leído los días que llevo aquí, aunque mi deseo de lectura ha ido aumentando con el paso del tiempo, sin embargo aún no encuentro el nivel que tenía en Lima tantos años ha. ¿Por qué fui perdiendo paulatinamente el hábito de la lectura después de dejar la Universidad donde trabajaba quién sabe cuántos años ya? Muchas razones podrían esgrimirse, mas ahora no me interesan mucho, y aunque yo mismo me haya hecho dicha pregunta, no quiero responderla y punto… Claro que como yo suelo contradecirme, no faltará el momento en que me contradiga. Empero, no tengo ganas de nada, tampoco de escribir y sin embargo lo hago porque deseo hacerlo aunque no tenga ganas. Es como comer: uno tiene que comer aunque no tenga hambre porque de lo contrario se muere… yo no quiero morir y, menos aún, por inanición debido a la falta de lectura… porque yo vivía para leer, la lectura era mi mundo, mi refugio, mi forma de escaparme de una vida no placentera. Si pues, la lectura puede tener aspectos positivos y negativos, y no me refiero específicamente a los libros que no dicen nada, libros de evasión, propiamente hablando, sino que me refiero a los libros donde uno puede aprender mucho, y es que con estas lecturas también puede uno evadirse de la realidad. Por eso me llama mucho la atención cuando la gente considera la lectura como algo simplemente positivo, sin verle el lado negativo. Sin embargo, el que sea un refugio es también un aspecto positivo porque nos ayuda a no estar metidos en una realidad que nos lastima, o en una realidad que nos lastimó en alguna ocasión y cuyos estragos viven en nosotros hasta el ahora que vivimos. La evasión así se puede ver como un elemento positivo puesto que no es producida por la realidad de los temas que tocan los libros, sino por una realidad que nos tortura. Y la evasión, la simple evasión, permite a la gente no estar sumida en esa realidad que le hace daño, que no comprende… ¿Ya lo dije? Pues lo repito… Ahora no siento la necesidad de decir algo pronto, tengo la necesidad de expresar lo que me salga, sin que la vida me agarre a palos, como decía no sé qué autor (¿quizás Ciro Alegría?)… Los caminos que he recorrido se presentan ante mi mente. Me doy cuenta de la sonrisa que alegra mis labios, mi alma, mi vida. Y no me apresuro por volver al lugar de donde provengo… Al volver sé que encontraré todo diferente, no sé si porque esa realidad habrá cambiado o porque soy el que miro las cosas con otros ojos por ser yo quien ha cambiado…

miércoles, 20 de julio de 2016

Mirando el espejo

Walter Saavedra
 
Caminar bajo el candente sol del mediodía en New York es algo terrible. Tomamos agua a cada instante para evitar deshidratarnos. Aun así los labios se van secando poco a poco a lo largo del día y más agua todavía se necesita tomar. Las plantas del jardín precisan ser regadas con más frecuencia porque no siempre llueve en esta ciudad pletórica de rascacielos… al menos no llueve tan seguido como se deseara, aunque la verdad es que a mí no me gusta la lluvia, quizás demasiado acostumbrado estoy a la garúa martagona -con el sentido que aprendí en mi infancia de “perezosa”, que no le da el diccionario de la RAE según acabo de ver- de Lima. El verano se nos presenta como aquel título de la obra de Faulkner: largo y ardiente. He pasado un periodo –en 1979- en el norte del Perú, donde el calor es mucho mayor que en Lima, pero los días que estuve en ese lugar (Catacaos en Piura) pasaba las horas sentado ya que caminar era una tarea desmesuradamente agotadora. Eso mismo no pude hacerlo en Ica cuando recién llegué a trabajar durante el verano de 2005, allí sí también pude “gozar” aquel calor que lo hacía a uno perder la ilación de lo que estaba pensando… si algo pensaba uno. Dar clases se convertía en una de las tareas mas difíciles que se podría haber emprendido nunca, era como si el cerebro se hubiera secado completamente. Todo esto lo viví hasta que, con el paso de los años, me fui acostumbrando a ese dichoso sol y todo se hizo más llevadero. Empero aquí en New York, ciudad donde vivimos ya muchos años, es difícil acostumbrarse con esos cambios tan drásticos que hay entre las temperaturas de invierno y de verano. En este tiempo especialmente sale uno de casa en busca de los lugares que tengan aire acondicionado. Allí es cuando esta Biblioteca nos parece un jardín paradisíaco en pleno ardor del verano… El jardín, el jardín nuestro donde las flores crecen sin más freno que su propia libertad. Nuestro jardín más conocido comúnmente como la “yarda”, despierta sueños y encierra las preciosuras que guardamos en nosotros mismos quizás sin darnos cuenta. Ayer he pasado unos momentos tranquilos durante la tarde, cuando el sol no quemaba tanto ni el viento batía sus alas con la rabia del mediodía. Mi hermana Pilancha y yo hemos limpiado la yerba mala y con ellas se fueron también las falsas esperanzas concebidas al azar de realidades imaginadas. ¿Qué es lo que la vida nos depara en estos instantes en que todo pareciera levantarse lejano del cadalso donde mueren las ilusiones…? Hoy he estado contento, recordando el buen rato que pasé en el jardín, queriendo redibujar en mi alma la sonrisa que las flores han dejado impresa en mí… Esta es la época de las parrilladas que reúne a los amigos en el jardín trasero (o yarda) en medio de una amena conversación mientras se va degustando lo que los dueños de casa han preparado auspiciosamente para los invitados… Estoy tratando de conservar la misma mirada -al contemplar lo que vivo o lo que a mi alrededor se desarrolla-, de aquel que no ha tenido nada, mientras trato de pensar con la mente de quienes tienen sus necesidades esenciales satisfechas y mucho más aún, entre estos es que vivo sin llegar a ser completamente uno más, por más integrado que vaya estando a esta vida… No lo digo como una actitud de rechazo, sino porque formo parte de quienes continuamente llegan y tratan de vivir en un mundo completamente diferente al que fue, y aún sigue siendo internamente, suyo a pesar del paso de los años. Yo trato de no ser el que fui, empero contemplo que aquellos que han venido se han acostumbrado a vivir aquí, pero en la realidad de las cosas siguen también viviendo en sus propios países porque prácticamente todo lo que proviene de sus países de origen lo pueden encontrar aquí… Algunos inmigrantes se someten a privaciones tremendas para juntar algo de dinero con que presumir en sus países cada vez que regresan de visita y lo que no gastan aquí lo tiran allá dando la impresión falsa de vivir una vida regalada que no existe sino en esos viajes. Claro, no a todos los que viajan a sus países se les puede considerar igual, mas lo que la mayoría de la gente en sus pueblos o ciudades espera de ellos es precisamente esa actitud de regalo que encuentran en la mayoría y que los hace desear venir a este país buscando el paraíso que jamás encontrarán, al menos no como se lo imaginan porque aquí todo cuesta mucho trabajo y cada vez se hace más difícil conseguir donde trabajar… Los inmigrantes ilegales que he conocido viven muy apretadamente porque precisan enviar dinero a la familia que dejaron en sus lugares de origen, o para construirse su casa allá o, incluso, para poner un negocio cuando les llegue –piensan que más tarde o más temprano- el momento de regresar debido a la situación irregular que tienen… Ahora, los centroamericanos, especialmente, que están llegando -o enviando a sus hijos solos o con alguna compañía familiar (tíos o los mismos coyotes)-, lo hacen con la idea de que el estado se hará cargo de ellos y no los deportará, por eso se dan los abundantes casos de inmigrantes ilegales que llegan con la exclusiva finalidad de cruzar la frontera para entregarse en manos de los agentes de inmigración de este país puesto que suponen que recibirán la residencia de inmediato y con ella todos los beneficios de ayuda económica que esperan ilusoriamente obtener… He comenzado hablando del calor, del jardín y he terminado hablando de los inmigrantes. En realidad toda mi perorata habla de estos últimos y su mundo, que es mi propio mundo… Los hijos de los inmigrantes que han venido muy pequeños o han nacido aquí, tienen ya otra forma de ver las cosas y, de alguna manera, se han ido desprendiendo –en mayor o menor grado, aunque no completamente- de las costumbres de sus progenitores. Algunos de ellos no hablan la lengua de sus progenitores y el asunto es más acentuado aún con la tercera generación…

viernes, 15 de julio de 2016

Truenos en la tarde

Los truenos han saltado terriblemente en esta tarde que anuncia una noche con mucha lluvia. No había escuchado algo igual desde que estuve viviendo en Huancayo, en la serranía del Perú, por allá por los años 75 del siglo pasado. Generalmente las lluvias estallaban, en medio de los truenos, en las tardes y, para esperar que pasaran, uno se metía al cine a ver lo que estuvieran dando en ese momento. Los cines se llenaban con la gente que huía de la lluvia...  En el borde de la esquina, donde constantemente tu presencia se deja sentir, estoy sentado, esperando lo que no ha de venir, pero lo espero porque no importa que no venga, yo sé que algún día será mío, incluso en la ausencia de todo lo existente. He hecho lo que debía hacer, pero no como tenía que hacerlo. Y me encuentro, en este instante, rememorando aquello que ha pasado ya no hace ni un par de horas, pero que a mí se me antoja ser toda la eternidad… Me he sentado en una mesa de la biblioteca esperando que se quede libre una PC, y en la mesa donde estuve, encontré dos libros que me llamaron la atención. Eran de la autoría de Jack London: “Colmillo Blanco”, que ya he leído y que incluso lo volví a leer con mi hija menor cuando ella estaba estudiando en la escuela porque le dejaron como asignación leerlo. La ayudaba en la lectura, que yo hacía en voz alta.  El otro libro no lo conocía, a pesar de haber buscado y leído, muchos libros de este autor allá en Lima, hace ya muchos años. Este libro, del cual estoy hablando ahora, es una colección de varias obras que se llama “Las Mejores Narraciones.” Comencé a leer esta colección. Me agradó mucho la narración que se encontraba en la parte en que abrí el libro. Es muy hermoso el lenguaje de London. También el tema comenzado a leer me agrada mucho. Hace mucho, desde que llegué a este país, no leo libros en español. Todos los que he leído han estado en inglés, no porque no hubiera libros en español, sino porque me había propuesto practicar el inglés con la lectura. Ahora que el Quijote lo he saboreado un poco como quien no quiere la cosa, leyéndolo en algunas partes que llamaban, por algún motivo, mi atención… Siento un dolor inquietante en mi cabeza, no llega a ser terrible, pero lo que sí es, es molestoso. Ya me pasará, me digo, con no mucho convencimiento. Ya me pasará. ¿Y si no pasa? ¿Qué? Haré de tripas corazón, como dice el dicho, y esperaré llegar a casa para tomarme unas aspirinas. Esto siempre ayuda. Si no, dormiré un rato. Aunque en la mañana yo no puedo. Antes dormía perfectamente en el día porque me pasaba las noches despierto. No podía dormir en las noches. Ahora, que duermo bien en las noches, me es imposible dormir en el día. Y como que extraño mis épocas en que tenía el sueño trastocado. Me sentía mucho más tranquilo. La noche era enteramente mía. Podía leer tranquilamente, sin apuros, sin que nadie me molestase, gozando del momento, sorbiendo cada letra que el libro me brindaba generosamente. Uno cambia con el tiempo. No se tiene más remedio que cambiar. Mariátegui decía que él no había cambiado sino que había madurado, pero lo cierto es que toda maduración implica un cambio real, se lo quiera admitir o no. Ah, Mariátegui! Leí todas sus obras cuando aún estudiaba en la Universidad de San Marcos. Mucho tiempo después descubriríamos, con mi amigo Ricardo Melgar, que esas obras habían sido adulteradas, en buena proporción, por el editor, queriéndolo o no queriéndolo, haciéndolo el personalmente o quizás fuera obra de sus subordinados sin que él se diera cuenta, lo que no aminora su responsabilidad. Cosas de la vida… Ahora estoy muy lejos de la vida que llevaba cuando vivía en Lima. Ya la docencia no es mi ocupación. Pero con gusto volvería a enseñar si tuviera la oportunidad. Aquí me he visto obligado a trabajar en menesteres completamente alejados de lo que fuera mi actividad principal en Lima. No es un caso raro. Todos los que vienen a este país corren la misma suerte, hasta que pueden abrirse camino en su especialidad… o se acostumbran a hacer lo que han comenzado y ya no quieren abandonarlo… Sin embargo, mi profesión no está ajena a todo lo que paso, a pesar de no trabajar formalmente como Antropólogo, sí estoy haciendo antropología. Claro, habrá quienes dirán que eso no es cierto, que lo digo como una especie de consuelo para poder justificar la vida que llevo, pero eso no es cierto. Bueno sí, quizás haya también búsqueda de justificación, no lo puedo negar, pero lo cierto, lo realmente cierto, es que la Antropología es así desde el inicio de su existencia formal, con la filosofía griega… Hija, ¿te acuerdas de “Colmillo Blanco”? No se me pueden ir de la mente los bonitos momentos que pasamos cuando eras niña y leíamos el libro. No se me pueden borrar de la mente los instantes en que jugábamos tú, tu hermana mayor y yo, el juego de inventar historias creadas a partir de una palabra que otra persona (de entre nosotros, por supuesto) decía.  Fueron bonitos momentos esos. Estrechamos mucho la relación existente. Quiero llevar estos libros a casa y leerlos tranquilamente en la quietud de las horas que se desplazan jugueteando con mis sienes. Los leería con inmoderado placer, recordando aquellos tiempos en que estábamos juntos. Años que bordaron nuestra relación tan estrechamente que ahora pareciera como que aún la estamos viviendo… Me acuerdo también de los tiempos en que leí la obra completa de William Shakespeare. ¡Qué placer tenía en paladear esos textos! Eso ha hecho que me los compre en su idioma original: el inglés. Claro, aún no la he leído, pero ahí está, al alcance de la mano para cuando esté en vena y la comience a leer con la tranquilidad de los días que vayan corriendo en la vida que hoy llevo... Muchas ideas visitan mi vigilia. Algunos son recuerdos hermosos. Otros los he olvidado para no recordarlos más. Dicen que no somos nosotros quienes buscamos lo que nos acontece, sino que son las circunstancias, las ocurrencias, el ser de todas las cosas y momentos que vivimos, los que nos buscan a nosotros. Yo ahora solamente repito lo que he escuchado decir… Ha dejado de llover. El calor se siente menos. Estoy en casa. Hace mucho que he llegado. Ahora tengo que dormir un rato... es decir, hasta mañana.

Walter Saavedra.

jueves, 14 de julio de 2016

Y es el recuerdo de lo vivido

Walter Saavedra

Y el recuerdo de todo lo vivido, se empoza como un charco de culpa en la mirada (Cesar Vallejo, citado de memoria en tono prosa…).

He llegado a casa temprano, con la cabeza que me explota. Quiero descansar un instante… Ha pasado todo un año en solamente unas horas. El hermoso sol egipcio que contemplo ahora me reconforta… Ya es otro día, ahora me iré un rato a la Biblioteca y veremos qué es lo que podemos escribir. Mi mente está más tranquila, los minutos se desplazan indolentemente por mi cuarto. Nos vemos más tarde… He llegado a la Biblioteca. El camino ha sido como andar encima de brasas candentes en el desierto del Sahara, en donde si bien no existen brasas el mundo arde como si las hubiera. Y eso que aún no hace tanto calor aquí en New York, no obstante el verano se impone con ferocidad inaudita. Y lo más cómico es que ya no sé qué es lo que deseaba decir en estas líneas que poco a poco se van dibujando en los marcos de mi mente... Eso es: quisiera hablar de lo que siempre hablo, de aquello que está indeleblemente grabado en mi memoria, sin embargo recién ahora me doy cuenta que… que ya no tengo nada en mi mente y que he olvidado todo lo que quería recordar. Empero algo saldrá en estos minutos en que estoy frente a esta computadora de la Biblioteca, que me hace cómicas muecas… Acabo de fijarme que tengo algunas cosas guardadas con las cuales no quería empezar, empero ahí están, y aunque se encuentran a la vista yo no quería verlas ¿por qué ha de ser? Como quiera que sea, no las borraré sino que las pondré después de que escriba algunas cosas y las haré coincidir o… también puede que deje que se vean como un parche en un pantalón viejo, justo como Cantinflas… Ahora mi mirada abarca las visiones añejas, aquellas que se obstinan en no dejarme, aquellas que me acompañan cuando camino por las sendas heridas por el asfalto. ¿Cuánto tiempo ha pasado en mí desde que viviera el último día que fue ayer? No lo puedo calcular. Solamente sé ver los rostros adustos que se ciñen al despertar de los nuevos días, como para decirme que ha llegado el momento de terminar con lo que jamás he comenzado y que ya he olvidado, así que como no sé qué es lo que es, tampoco puedo hacerle caso a esos rostros que claman surgiendo de los espejismos que atormentan a Harry Haller en sus días más soleados. Sí, recuerdo el primer día que estuve en Ica, recuerdo el sol, ese sol que me aprisionaba entre sus garfios candentes, ese sol que no dejaba ni pensar… aquí no he llegado aún a sentir dicho calor, por suerte. Sin embargo, aun así, la vida se va angostando en los decibeles mustios de lo que no queremos contemplar. ¡Olvidaré pues lo que no recuerdo…! Es un tiempo bonito el que vivo mientras caminamos por las sendas desapercibidas capturando imágenes que quedan en nuestro rededor. ¿Viste los cielos despejados de lejanías que se bañan de recuerdos en este instante en que estás presente y no te encuentras? Ya no sé cómo te llamas, pero te recuerdo muy bien… y recuerdo también tu nombre. Tú y yo vamos despejando las sendas con los ojos de quien ve lo que los demás pasan por alto. Deambulamos sin destino cierto en estas calles que esconden los escombros de los recuerdos más preciosos. Ruinas, solamente ruinas se levantan en los agrestes lodazales de la ilusión desvanecida. El mundo de ultratumba se vino abajo y nosotros lo íbamos recorriendo capturando la desgracia de los muertos en imágenes que ya no sé dónde están, pero que algún día veré nuevamente… Y aquí, en mis ojos nocturnales estás vibrando cuando contemplo tu faz sonriente. ¿Recuerdas la cantidad de fotografías tomadas mientras caminábamos juntos por aquellos senderos de ilusión desvanecida? Nos internamos en las ruinas de la ciudad yacente, aquella que una vez mostró su belleza desvelada. Y yo me pregunto, ¿por qué escribo lo que escribo solamente hay vacío en el contorno de la esperanza…? Tus dos cámaras profesionales no pueden competir con la impulsividad de mi pequeña cámara de aficionado porque cada quien adora lo que tiene o lo que desea intensamente en el momento del adiós… ¿Adiós dije? Pero si ni siquera he pronunciado el hola de rigor… Me duele la cabeza de hablar tanto lo que sigo callando. ¿Quién podrá entender mis desvelos mientras duermo profundamente en los brazos del olvido que se llena de recuerdos…? Tengo ganas de borrar todo esto que he escrito, pero me contengo porque debo contar lo que siempre he de callar, aunque hable sin decir nada. Sí, haré como hacía Cantinflas cuando quería explicar lo que el mismo no comprendía y los demás tampoco, pero así, con palabras ardientes aunque incoherentes se entendían muy bien y nadie pedía explicaciones porque nadie se las iba dar…Te veo callar, ¿lo recuerdas? ¿Recuerdas que callada estás? Estamos sentados en la mesa. Una y otra vez visitamos los lugares donde nunca jamás hemos estado, ¿lo recuerdas? No hemos regresado a la ciudad donde nos conocimos porque esa ciudad no existe... Ya no habrá más paseos por los sueños invernales de un verano imponente… ¿Recuerdas el momento cuando nos presentaron? Yo te dije simplemente hola. Tú me mirabas de una forma muy rara. Me enteré que leías todo lo que yo escribía en internet. Conocías mis escritos, sabías de mis andadas de internauta, pero no fuimos amigos virtuales… Me duele terriblemente la cabeza. He conversado con la dama de los olvidos y no recuerdo las cosas que dije. ¿Cuál es la importancia de las palabras mientras uno guarda silencio? Aquí estás, ¿viste? Estás sin haber venido. Aquí estás llevando el sudario de la eternidad fenecida. Y yo quiero olvidar, pero no puedo… Hoy he salido de casa más temprano que otros días. Nada nuevo se presenta en aquellos lugares que siempre recorro. Son las mismas casas, los mismos árboles, el mismo silencio atronador. Aquí en la Biblioteca el silencio no es tan absurdo como el que existe en los sueños inexistentes de una alborada que surge más allá del horizonte. Es hora de partir nuevamente. Más tarde volveré a leer estas cosas que quién sabe qué significaran. Mientras tanto… no siento los malestares que me aquejaban ayer. Es un buen momento para dejar esto… Y lo dejo pues, lo dejo.

Los amaneceres del alma en esta noche silente

Walter Saavedra
15 de junio de 2011

Las voces que ayer gritaban guardan en estos días un silencio atornasolado. Las noches cubren con su alegre manto sueños que bendicen los amaneceres del alma… Cuando más ajena estás a estas líneas es cuando más me dirijo a ti, sabiendo que solamente habré de encontrar ausencia. Son extraños los instantes que ajenos están a los días que nos atan. Sin embargo, marchamos insomnes hacia el gran día, que es el día de nuestra resurrección, la resurrección de quienes no han muerto todavía. Por eso, esta noche en que mis palabras apilo, te has ausentado para mostrarte más cercana aún, mucho más cercana que cuando estando no estás. Estoy crucificado en los maderos del silencio que surgen de tus lágrimas ausentes. ¿Dónde fueron a parar los sueños que hemos tenido no teniéndolos? Estoy luchando sobre dos maderos surgidos de tus palabras silentes. No quiero escuchar más. Demasiado te he escuchado durante el tiempo que has estado ausente. Mis labios no saben sino escuchar los besos que no me has dado. También escuchan los silencios mi beso escondido en un ayer que jamás existió. Yo sé que no estás porque no quieres alejarte de quien está ajeno a tu vera. Por tu pena he colegido que estás contenta. Los labios sellados de tu corazón son mis propios labios, distantes de mí mismo. Sé bien que nadie podría haber soportado, como yo he soportado, las ausencias que han existido todo este tiempo que no has existido. ¡Tantos han sido los años que no te he visto en estos segundos que han pasado! La vida, al darse cuenta, ha llorado. Me ha abrazado tiernamente… Tomando tu mano, aquella que jamás he tenido entre las mías, camino quedito hacia aquel lugar que desconozco. Me doy cuenta que hay algún viernesanto en este miércoles que me atrapa con tu frialdad. Pero lo siento más dulce que ese beso que no me diste. En esta noche rara en que se ha convertido la tarde, noche que tanto no me has mirado, noche en que estás tan ausente como siempre, he visto que la muerte se ha alejado de mi vida. He visto también que tu rostro ha estado alegre como está siempre que no lo veo. Me he reído de buena gana mientras tu voz cantaba aquellas canciones que juntos jamás hemos entonado. Son canciones que nos unieron en ese nunca que es nuestra vida. He tenido en mi interior tu voz como si fuera un hueso dentro de mi hueso. En esta noche, que aún se mantiene despierta, de mi interior surge un junio que florece tiernamente mientras se ha oficiado el ritual áspero de tu ausencia, mientras mi vida ha tenido una segunda caída sin existir una primera y llevo clavado en el pecho el más humano dolor sin haber tenido alegrías. No he recibido el beso que nunca me prometiste pero que tan bien hemos saboreado. No miremos hacia ese atrás inexistente. Tenemos todo el futuro por vivir. Lo viviremos mientras podamos. Aunque no podamos lo viviremos. Sé muy bien que no moriremos en los días que quedan por venir. Estaremos unidos en el adiós que nadie nos ha dedicado. Ni nos lo hemos dicho nosotros que jamás pronunciamos un hola. Los dos juntos, muy juntos, estaremos cuando llegue el momento de partir, el momento de la llegada, el momento del encuentro… He mirado tu rostro mientras iba escribiendo esto sin poder verlo siquiera. Cierro tu fotografía para mirarte con el corazón. De esta manera se irá secando aquello que jamás ha existido, aquello que nunca tuvo lugar, aquello que somos tú y yo mientras nos amamos a pausas, bulliciosamente, con la ternura que surge de nuestra excelsa unidad nunca transformada en amargura. Sé muy bien que todo lo ignoro. Pero no importa: es bueno no saber lo que es mejor no saber. Cuando la vida toque a nuestra puerta, como la está tocando ya, habrá tocado también nuestros corazones, Se alejará de nosotros toda sombra surgida cuando no había motivos. Nuestros labios se unirán como siempre. Nos alejaremos de la vida de los difuntos, vida que jamás vivimos. Ya no habrá sueños despedazados. En los días que estemos juntos no habrá más reproches ajándose en tus ojos benditos. Yo sé que ni la vida ni la muerte sabrán de nosotros. Estamos por sobre todo lo existente. Estamos sobre todo lo que no existe. Volveré a caminar tomándote de la mano. En una sepultura enterraremos los magros momentos inexistentes de la distancia. Allí estarán por siempre jamás. Y, juntos, nos dormiremos...

LA ALEGRIA DE LOS BOSQUES

2 de julio de 2011


“Un pájaro ubica su casa en lo frondoso y profundo de un bosque (...) Sabe y conoce su oficio de encantador del viento. Y lo cumple a cabalidad, sacando a relucir para ello toda la maestría de su ingeniería de vuelo y toda la eternidad que se acuna en su breve paso por la tierra (...) En la línea sencilla de su existencia guarda la clave de todos los misterios y el mágico enjambre de la vida.” (Mery Sananes).

¡Excálibur! Después de algún tiempo te escribo estas líneas. ¿Ha pasado el tiempo acaso? Dicen que estamos distanciados solamente porque no estamos juntos… No tienen razón quienes esa razón alegan. Quiero decirte Excálibur que aún me encuentro lejos pero estoy pensando mucho en ti. Sé que estás a mi lado a pesar de la distancia que nos separa ¿acaso nos separa? No, no hay distancia alguna entre tú y yo… solamente hay cercanías, simplemente cercanías. Mientras concibo la ensoñación que me lleva a tu lado, te he visto llena de emoción. Estás con el rostro rubricado de estrellas rutilantes. Al contemplarte, he visto también, Excálibur, el hermoso volatineo que se abre paso en los confines de mi alma. Es un pájaro diligente, Excálibur, el que contemplo cuando te contemplo. Es un pájaro lleno de vida. Es un pájaro que soy yo mismo buscando el sereno latir de tu corazón amoroso. Yo sé bien que eres un ave que vuelca su sabiduría en este cielo que ahora está pletórico de estrellas que cantan la alegría de vivir, alegría que se ubica dentro de tu ser más nítido, dentro de tu ser más profundo, como eran aquellas estrellas que alegraban mi alegría de niño. Aun tengo conmigo la armadura de piedras mágicas que me diste Excálibur, aún la tengo conmigo, y la uso cada vez que quiero luchar contra los males que inoportunan el alma cuando uno menos lo piensa. Pero vives conmigo permanentemente y eso me permite luchar mejor utilizando la hermosa armadura que me diste. Te he escuchado, Excálibur, conversar con la Dama del Lago, que eres tú misma, y me he sentido alegre de saber que te me diste completamente cuando a mí llegaste siendo espada. También te he visto llevar a tu casa a un ave, y he sentido que me llenaba de alegría sabiendo que ese pájaro soy yo mismo, que comienzo a emprender el vuelo hacia la vida, aquella vida que me espera donde voy, donde estoy ya llegando para unirme contigo. He de partir, me he dicho, Excálibur, he de partir volando y sumergiéndome en lo frondoso y profundo de los mares que se han transformado en bosques gracias a ti. Y vivo cantando las alegrías de esos bosques… Vivo cantando la alegría del bosque que me contiene, conteniendo también todas las bellezas de la vida sin la muerte, no ignorando que la muerte es parte de la vida. Desde allí, donde me encuentro, está palpitando el sereno corazón que me ha dado su vida -¡tu corazón Excálibur!-, y que está donde la nieve inmaculada de tu recuerdo, eleva su cima hacia la senda de rayos enhiestos que jamás dejarán de ser vida en la vida. La blanca nieve no ha perdido su belleza. Tampoco mi vida está oscurecida por los frígidos vientos que pretenden negarnos la alegría de ser quienes somos. Mientras el sol esté anidando en nosotros, Excálibur, nuestra vida no estará regida por la ley de las estaciones, sino por la ley del amor y de la amistad, que es el mismo amor aunque sea diferente. Quiero marchar hacia ti sin sentirme entristecido por sueños no conseguidos: hacia esos sueños marcho. ¡Qué de nuevas estructuras laten silentemente en el fondo de nuestra siempre efímera tristeza! Ya sé que vivimos gracias al cariño de quienes en nosotros han depositado vida llena de esperanza, porque por la fuerza de la lluvia la siento caer en mi corazón. Sé también que la alegría está presente y esperándome contigo y sin ti Excálibur. ¿Dónde han quedado los tiempos aquellos en que miraba hacia adelante y no veía sino pasado? No sé dónde están, ni quiero saberlo ya. Sólo sé que hubo una época -¿la hubo? ¿realmente la hubo?-, en que yo marchaba hacia atrás pensando estar yendo hacia adelante. Esa época ya no volverá más, sé que no ha de regresar nunca más Excálibur. De los jamases que se han hecho los nunca se llenan los pasados que estoy dejando. Ahora marcho hacia las colinas llenas de miles de bosques frondosos y manantiales cristalinos. Me esperan allá, donde estoy yo mismo esperándome puesto que tú estás ya allí Excálibur… ¡estás ahí! ¿Has visto que un ser como yo -que ya me he convertido en ave canora como tú eres y porque tú eres-, va yendo alegremente por la estructura de las ramas del mundo, va yendo como si estuviera caminando por la dimensión de hermosa de sus nidos fantásticos? ¿Sabes que he estado pensando en los días que han de venir y no puedo sino reír contento al conocer que los sueños más hermosos se presentan acogiéndome mientras me dicen que serán todos míos en los confines de la realidad mientras yo sepa ser paciente y camine decididamente hacia donde el sol se pone? Emerjo en la mañana porque a la matina pertenezco. Allí es donde empiezo mi vida. Pero para comenzar en esa hora matinal debo antes marchar hacia el ocaso. Yo soy como el ave canora que vuela alegremente buscando sueños renovados porque conoce que su oficio es el de ser encantador del viento, de ese viento del que estamos todos nosotros ahítos desde que nacemos y que no nos ha de abandonar ni en el momento más intenso de las más frígidas heladas. Yo sé bien, Excálibur, que mientras seamos como las aves canoras -que vuelan significativamente en el eterno azul de nuestros corazones y cumplen su papel de hermoseadores de la vida porque ellos son dadores de fortuna-, estaremos felizmente unidos, en ese destino que los seres amados cumplen a cabalidad. Las aves cumplen su sino sacando a relucir su ingeniería de vuelo y la eternidad que se acuna en su breve paso por la tierra. En esa brevedad se encierra la eternidad de la alegría que nos contiene y que se dispara hacia el infinito azul de un futuro cierto. ¿Será por eso Excálibur que el ave canta tan alegremente? En la línea sencilla de su existencia, existencia que no tiene misterios y nos permite adivinar que guarda la clave de todos las ensoñaciones que nos han encerrado en una niñez prolongada hasta nuestra tranquilidad actual. Es allí donde radica el mágico enjambre de la vida, aquella vida que nos ha mostrado que en la tristeza de los momentos difíciles se encierra la alegría de un devenir que se potencia y fructifica en la resolución de aquello en que nos hemos convertido cuando seguimos siendo los mismos de siempre. Seguiremos, Excálibur, cantando a la vida. El ave canora nos mostrará el camino cierto de la vida incierta, aquel camino que ya conocemos. Así, veremos nuevos horizontes. Así el ave seguirá siendo pájaro, como quisiéramos nosotros, alguna vez, serlo para poder genuinamente ser lo que ahora somos. Esa alegría me llena de gozo en momentos que escucho al ave que no está conmigo pero que canta a mi lado. Sé que es la voz que vive en lo frondoso y profundo del bosque en que se ha convertido mi corazón anhelante, Excálibur.

Los ojos que ven lo que no ven...


Walter Saavedra

 Cuando los ojos se abren desmesuradamente ante los encantos de una dama adorable, nuestra mente viaja hacia los destinos no soñados de lontananza. Quiero mirar otros horizontes llenos de azules que brillan en los lugares donde el sol se pone, quiero mirarlos con los ojos cerrados por los arrullos de una voz que musita canciones de amor… Hoy me siento muy decaído. He estado hablando de los cementerios, del Quijote y no sé de qué cosas más que me llenaron de tristeza… Me encuentro tratando de dejar atrás todo lo que ha quedado en el pasado, aun cuando siga existiendo en este momento preciso en que escribo y no sepa realmente qué es lo que estoy diciendo. Pero ¿qué ha de ser de la simiente que ha sido colocada en la profundidad de la tierra donde esperamos fructifique mientras que el tiempo pasa insensiblemente sin que nada brote de la esperanza incierta? Ya no hay simiente, nunca la ha habido, solamente existen escarceos y devaneos sin fortuna en este instante en que escribo que fue ayer, que es hoy y quizás sea también mañana. Como don Quijote, yo también he abierto los ojos al fin, justo antes de morir para renacer rejuvenecido, me arrepiento de todo aquello que no tiene razones para arrepentimiento y marcho hacia el final no buscado ni deseado pero que se presenta sin dar lugar a evasión alguna. La vida no sigue igual sino que comienza nuevamente, continuando lo ya vivido de una forma diferente. ¿Puedo decir que ya no soy el que soy y, siendo así, no puedo continuar adelante con la vida alocada no tenida y que se termina sin haber llegado a su fin? Un día nuestros ojos se cerrarán buscando sones internos intensos, tratando de encontrar las palabras no dichas o… sí, sí, sí dichas aunque ignoradas por quien se despega de los horizontes llenos de luz que se yerguen en el poniente. Los ojos se vuelven ciegos y no ven absolutamente nada en medio de esa luz que se torna cegadora y donde quiero vivir, pero no puedo porque mi voz trémula guarda un silencio empecinado que se pierde en la espesura de los trópicos paradisíacos… ¿Qué hacer con quienes escriben sin sentir lo que dicen, pero expresando lo que su mente va especulando en la observancia de aquello que intenta ver sin alcanzar a vislumbrarlo en lo más mínimo? Hoy he visto lo que no veo dentro de tus ojos  puesto que no quieres verme cuando estoy cerca de ti. Hoy he visto lo que no observo en tu voz cuando guardas silencio ante mi silencio. Hoy he visto lo que no puedo alcanzar a comprender en tus palabras que brotan desde los intersticios del pasado que me pregunto si alguna vez existió… Me queda la idea de que un día el poniente será amanecer y que de tu corazón brotarán rosales de luz que han de inundar los sentimientos de quienes buscan cobijarse en tu pecho, pletórico de despedidas y se también que no seré yo quien encuentre refugio en tu seno contrito. ¿Quién eres tú que te despides sin desplegar tus labios ausentes de la aurora boreal que veo llegar mientras te alejas? Nunca estuviste a mi lado, aunque puedo jurar que te vi muy cerca de mis ojos, y estuve henchido de emoción sosteniendo tu mirada azulada que no era azul. Fue entonces cuando el día soñado abrió sus pétalos completamente, abrigando los labios de aquellos que no dijeron jamás nada incluso cuando tus palabras inundaron sus (mis) sueños ignorados... La luz prosaica llega a mí a través de la ventana que siempre se encuentra a la izquierda en esta sala de las computadoras, el jardín que ríe contento me muestra su verde esplendor y yo estoy escribiendo lo que jamás he de conocer porque no deseo decir nada aunque la voz se me quiebre en medio del boyante silencio que se desborda en la sala donde me encuentro, en esta Biblioteca de Jackson Heights adonde acostumbro llegar cada día… He descubierto al fin que no hay mañana. Sé pues que no habrá más mañanas… es lo que me digo a mí mismo pretendiendo ignorar lo que exclamo estentóreamente a cada momento sin que nadie se percate de que mi voz atruena el recinto donde me encuentro… La gente no presta atención a lo que yo pienso, pareciera que solamente hubiera silencio en donde mis pensamientos se aposentan sin llegar a salir violentamente de mis labios. ¿Y yo de qué me duelo, si de algo me duelo? En realidad me siento tranquilo, pero no alcanzo a comprender el porqué de esta tranquilidad que siento y yo sé bien que no detento… Quizás todos no seamos sino fósforos cautivos que esperamos el instante en que nuestro fuego ha de manifestarse, esperando no arrasar con sus ardientes brasas todo lo que se le pone en frente. ¿Por qué Cesar Vallejo viene a mi mente cuando me acuerdo de la revista que yo sacara otrora en San Marcos y de la cual no existe ya ejemplar alguno que hable de su existencia? Tanto trabajo para sacar unas simples páginas mimeografiadas que hoy se pierden en el olvido. Claro, me gustaría saber qué era lo que yo decía. Todos aquellos que se unieron a ese proyecto han seguido su propio trayecto intelectual. Yo me alejé de los arroyos donde bebía las aguas de la esperanza fenecida… Hoy es otro el momento, otra la vida, otros los sueños que a seguir adelante me convidan. Hoy, en este día que tambaleantemente se apodera de mí, me siento morir aunque prevalezcan los deseos de vida en mi ser tambaleante… Con los recuerdos vienen también las memorias de las chicas que me hacían vibrar inquietantemente. ¿Ya nada de eso existe? Bueno es mejor que haya dejado de existir si todo ha terminado. Ahora reconozco que sólo soy cenizas, cenizas de las que espero levantarme indemne siendo el mismo aunque sea completamente diferente al que una vez fui. Nuestra mente no deja de viajar hacia los senderos que se abren en lontananza en medio del horizonte que me forjo día a día. La luz se impondrá siempre incluso en la oscuridad de las noches y la claridad seguirá su camino hacia los esplendores que la otrora juventud ya no le traza en los sueños esperanzados del ahora…

miércoles, 13 de julio de 2016

Fantasías y realidades: don Quijote

Walter Saavedra.
 
Ahora brilla el sol esplendorosamente a través de la ventana de mi cuarto. Como don Quijote, aunque sin su valor y sin Rocinante, espero el momento de salir hacia donde me lleven mis pies... He despertado de un sueño interminable y no termino de creer que eso me haya sucedido. En estos tiempos las personas que han pasado la edad de la vida centelleante no despiertan de los sueños otrorales en que se ven sumergidos, sino que se hunden mucho más en ellos. Hoy Febo canta con la aurora y yo no he salido hacia el Campo de Montiel, que desconozco, sino hacia la calle donde vivo. No puedo seguir tus pasos don Quijote porque no tengo ni siquiera un rucio que haga de mí al menos un tu escudero… Nada es más verdad que la verdad que construimos con las fantasías de la aurora eternamente desplazada dejando a don Quijote en la oscuridad del alba que se esconde en la historia de los Campos de Montiel porque él sale a cobijarse en los sueños felices que proporcionan su lucha contra la Santa Inquisición, entidad que cobija la masacre de San Bartolomé que tan acertadamente recuerda Andresillo y donde tantos hugonotes son masacrados (1572) sólo por pensar diferente, con el jolgorio irrefrenable del Papa Gregorio XIII y el contento de Felipe II (rey de España). Es esa misma Inquisición la que pretende también matar las ideas de Giordano Bruno (1600), el preclaro pensador matinal… ¿En qué se parece la quema de los libros (el auto de fe) de Bruno a la quema de tus libros ilustre godo, esmerado Caballero anticortesano? En uno la Inquisición pretende matar el bien, en el otro el buen cura Pero Pérez quiere matar los malvados libros de caballerías a los que tan aficionado es el emperador Carlos V… Ah, pero no te has olvidado don Quijjote del así llamado último Caballero Medieval, de ese lector voraz de los libros de caballerías. Sí, se trata del mismo Carlos V que, sin estar presente, logra derrotar a las Comunidades Castellanas en los campos de Villalar en 1521. Rememorando y tomando desquite de esta fecha don Quijote tú decides utilizar las armas de tus abuelos cuando decides hacerse caballero andante... ¿y no es esa misma imagen la que da vida en los libros de aventuras a los caballeros que luchan en las cruzadas en las órdenes de caballerías que entonces se crearon? Sí, sí, así es, yo lo creo... Pero ¿por qué decides don Quijote crear una nueva orden de caballería existiendo ya tantas en tu tiempo? Para ser miembro de una orden se debe ganar el derecho en la lucha, no antes y son entidades que hacen el bien. Mas ¡Carlos V es nombrado miembro de la orden del Toisón de Oro cuando apenas tiene sólo un año de edad! Y todas las órdenes que se crean en el contexto de las cruzadas pierden posteriormente su razón de ser, por eso tú tienes que crear una nueva en la cual puedes levantar tu brazo invencible para hacer justicia en ese mundo en el que te toca vivir (detestable Edad de Hierro le llamaste) donde la injusticia es el pan de cada día. Ni los miembros de la Orden de los Hospitalarios de San Juan, creada por la orden de Cluny, son caballeros, se han convertido en inescrupulosos cortesanos agrupados posteriormente bajo la Orden de Malta que Carlos V protege, siendo un sector de los benedictinos que deforman los postulados de San Benedicto, en cambio los Templarios, creados por la Orden del Cister, son combatidos después delas Cruzadas hasta hacerlos desaparecer por orden papal. Quizás por esto es que Alfonso el Sabio crea la orden marítima de Santa María de España (conocida como la Orden de la Estrella), bajo el reglamento de los monjes del Cister (aunque dura poco tiempo al integrarse luego a la Orden de Santiago, también del Cister) y tal vez por ello también don Quijote creas una nueva orden atacando duramente a los sacerdotes de Cluny, empero no atacas a toda la Iglesia, por cierto, porque ahí está tu querido amigo el padre Pero Pérez y por supuesto que no hay ironía alguna cuando señala que es un “hombre docto graduado en Sigüenza” porque esta Universidad es creada bajo el auspicio y protección del arzobispo de Toledo el poderoso Cardenal Mendoza, quien es al mismo tiempo obispo de Sigüenza. El Cardenal Mendoza es miembro de una familia de tanta nombradía en la vida cultural y política de Castilla. Tenemos entre sus miembros a María Pacheco (sobrina nieta del Cardenal Mendoza), conocida como la Leona de Toledo, luchadora de los derechos de las comunidades de Castilla que fueron derrotadas en Villalar por las fuerzas del emperador Carlos V… Oh tú magno Diego López II de Haro llamado el Bueno y también el Malo, a quien don Quijote hace alusión muy claramente y con quien se identifica, quizás tanto o más que con Alonso Pérez de Guzmán conocido como Guzmán el Bueno… Tras ser destruida la población de Alarcos en la batalla de Alarcos, los supervivientes son trasladados a un lugar próximo llamada Pozo Seco de Don Gil donde renace como nueva capital por orden de Alfonso X el Sabio y quien la nombra Villa Real, siendo ésta la que más tarde pasa a ser la actual Ciudad Real… Alarcos es la parte del campo de Montiel donde los castellanos son derrotados (1195) y donde Diego el Bueno y el Malo interviene, para después participar victoriosamente en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), en donde la Orden de los Templarios tiene una destacada (algunos dicen que decisiva) participación… ¿Es posible señor don Quijote que salgas por el campo de Montiel y luego vayas a Sierra Morena siguiendo el itinerario de Diego López II de Haro de Montiel a Las Navas de Tolosa…? Tus aventuras son narradas en una novela donde –como es natural- la fantasía tiene su instancia primordial, entonces la realidad geográfica puede no contar gran cosa y se puede ir de un lugar a otro sin respetar tiempos, espacios o situaciones. ¿Por qué Alfonso el Sabio destaca tanto la batalla de Alarcos y le confiere su protección al lugar –Villa Real- donde llegan a vivir los sobrevivientes de la derrota…? Montiel  es originalmente conquistada por Alfonso VIII, aunque luego caiga bajo el dominio de los árabes, para ser después conquistada definitivamente por Fernando III. Fue él quien entrega la villa de Montiel a los caballeros de la Orden de Santiago para protegerla… ¿Y qué decir del flamenco –de Flandes- Adriano de Utrecht, quien derrota a las comunidades de Castilla en nombre de Carlos V y luego es nombrado por influencia de ese mismo emperador como Papa -Adriano VI- como premio por sus servicios? Nada pues, la astucia puede ser más poderosa que la fuerza… Como don Quijote -que se viera obligado a crear una Orden de Caballería para luchar contra la ineptitud e inoperancia de las órdenes existentes en España-, quienes luchan contra la opresión del imperio español durante el siglo XIX, se ven obligados a crear, a tu imagen y semejanza, una nueva orden de caballería llamada la Orden Lautaro… Ay don Quijote, me he movido desordenadamente en un mundo que no es el mío llevado quizás más por la fantasía que por la realidad, y no quiero poner orden en lo ya escrito porque sé que habrán nuevos amaneceres y más salidas adonde nos han de conducir tus pasos inmortales invicto caballero.
East Elmhurst, New York, United States

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