NOTA BENE:

Revista Internacional del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima. Sede: New York.


sábado, 22 de septiembre de 2018

El indio y los partidos políticos en el escenario peruano (1950 – 2000)


Lucía Alicia Jiménez Hermoza   

Informe final de investigación 2016

Instituto de investigación

Facultad de Humanidades

Universidad Nacional Federico Villarreal

 

Resumen



El siglo XX es inaugurado con violencia social desde el campo rural cuyos actores importantes son los indios comuneros teniendo como la trama, la lucha por la tierra. Desde entonces, los indios no eran considerados por el Estado oficial como ciudadanos, menos aún podían ser parte del proyecto de los partidos políticos en cuyo discurso de democracia el indio está ausente.

A través del método inductivo y deductivo logramos, no solo analizar la realidad de la sociedad peruana, sino que también y pudimos contrastar, en el tiempo, el pensamiento y las posiciones asumidas por los actores principales. No le faltó razón a J.C. Mariátegui al tipificar a la sociedad peruana de feudal-esclavista y colonial. La semi-feudalidad del campo, permitió la marginalidad social, económica, educativa y cultural del indio. 

Uno de los resultados es el que los partidos políticos de izquierda y de derecha no representan en absoluto la cosmovisión del indio, menos aún el socialismo occidental. Otro es el socialismo en la indianidad, que refleja fielmente sus tradiciones milenarias de  respeto a la vida en todas sus formas, considerándose que a la naturaleza se la cuida y no se la depreda vilmente. 

Por tal razón, una de las conclusiones es, en el discurso político de la indianidad, lo expuesto respecto a nuevas organizaciones políticas que realmente los representen. No es posible constituir nuevos partidos políticos en el presente por lo engorroso y por las trabas que impone la ley de partidos. Otra vez los marginan  políticamente, por ello las luchas del indio son por la dignidad.

Palabras claves: indio, partido político, indianidad       

 


Abstract

Indians and political parties in the national scenery from 1950 to 2000

The twentieth century is inaugurated with social violence from the rural fields whose important actors are Indians Communities, whose weave is the fighting for their land. Since then, Indians weren´t considered by the state as citizens, much less as part of the project of political parties in whose reasoning of democracy Indian people are absent. 

Throughout the inductive and deductive methods which permitted the analysis of the Peruvian society and also contrasting it in time, getting in account the different ways of thinking and assumed positions by its main actors. There is not a lack of reason for J.C. Mariátegui´s classification of the Peruvian society as feudal-slavish and colonialist. Semi feudalism in the fields permitted not only social, economic and educational marginality but also the cultural marginalization of Indian people.

For that reason, one of the conclusions in the political discourse of Indianity is the one exposed. The left and right wing political parties do not represent the Indian Cosmovision, much less than occidental socialism. Indian socialism is different, Indian Cosmovision reflects its millenary traditions of respect to all forms of life loyally, Indian thinks that nature is not for being destroyed, but for being taken care of.

The political discourse of Indianity, proposes new political organizations that really represent them.  It isn´t possible to reform the old parties because of the complicated claspment which the laws of political parties impose. There is, once more, a marginalization of Indian people, and that is the reason why they are fighting for their dignity.

Key words: Indian, political party, Indianity.        

 


Introducción

Las investigaciones acerca de las posiciones políticas desde el indigenismo e indianismo sobre el indio y su participación en los partidos políticos es muy reciente, las más  proliferas devienen de las fuentes bibliográficas para el caso boliviano. Del Perú se ha rastreado la información desde la vertiente de los discursos políticos de los movimientos campesinos anterior a la década de 1950.

En las décadas iniciales de siglo XX, el discurso político estaba centrado en la lucha por la tierra, pero ningún partido político de esos años tomaba bandera por la causa india. Ningún partido político de izquierda y menos aún de derecha. No es sino hasta la reforma agraria del gobierno militar del general Juan Velasco A., con la ley N. 17716,en que se reivindica la propiedad agraria y su posesión por las comunidades campesinas y campesinos pobres, desapareciendo entonces la figura del gamonalismo, otrora conspicuo miembro de la oligarquía banquera y latifundista. Es entonces, con la Ley de Reforma Agraria, que los trabajadores agrícolas llegan a convertirse en los dueños del Perú.

Es posterior a la década de los 50 hasta los 2000, o sea, iniciándose ya el siglo XXI, que con mayor fuerza y orgánicamente organizados los indios, proclaman su participación en los partidos políticos, o bien intentan formar sus propios partidos políticos. 

Como nunca antes, hoy la sociedad peruana se siente abrumada, por la corrupción, el robo y el saqueo de sus recursos naturales, los partidos políticos llamados tradicionales que están  representados en el Congreso de la República, se han elaborado una ley de partidos, muy engorrosa, no transparente y por lo tanto no aplicable a que surjan nuevos partidos desde el seno del pueblo mismo, y menos aún desde los indios. Por la falta de recursos económicos y de legalidades engorrosas para cumplirlos.

En este escenario, las demandas de parte de las organizaciones indígenas de participar en la escena política nacional, teniendo como programa de lucha sus propias reivindicaciones es cada vez mayor. Más aún el de ser ciudadanos con todos los derechos desde el Estado oficial.

Así devenidos de las primeras décadas del siglo XX, la tendencia entre algunos intelectuales indigenistas, posturas políticas en pro de los derechos de los indios, desde los que no son  indios, enfrentan su posición ante los partidos políticos tradicionales sobre todo desde la derecha, conformados por oligarcas y latifundistas, lo que viene a ser  los primeros discursos políticos en pro del indio, a sus derechos negados.

Por ello con razón J.C. Mariátegui tipificó a la sociedad peruana de feudal – esclavista y colonial. Esa semifeudalidad del indio en el campo impidió que no se crearan partidos políticos desde los indios mismos. “Del amauta se recupera el diagnóstico sobre la impotencia de los elementos mestizos para asumir la conducción de una revolución democrática-burguesa que enfrente a la oligarquía y construya una nación mestiza que incluya a los indios.” (Escarza, 2012:p.126).   Diagnóstico todavía vigente que refleja cómo es la estructura y los programas de los partidos políticos.

Por esas décadas (1919-1930), la dictadura civil de Augusto B. Leguía: ”Fue un escenario social y político violento; etapa en la que se suscitaron movimientos    campesinos y obreros orientados por ideas radicales de los anarquistas, apristas y comunistas que convulsionaron todo el país, que tuvo como trasfondo, los efectos de la crisis del capitalismo de 1929, conocido también como el “Jueves negro” que afectó a la Bolsa de Valores de Nueva York y a la economía mundial, paralizando las obras públicas y privadas, ocasionando el desconcierto social y la desocupación laboral”. (Kapsoli, 2015:p.1).

Efectivamente, el indio fue participante importante de los movimientos campesinos en los Andes, pero también fue un gran ausente en los partidos políticos.

“Haya y Mariátegui acertaron en el diagnóstico del gran drama peruano, pero pecaron en la aplicación terapéutica. Se fueron demasiado lejos; el uno hacia Rusia y el otro a los países escandinavos. Vieron el mal y por acomplejamiento, o por desprecio, buscaron la solución en occidente; y fue su error, su grave equivocación. Los aciertos soviéticos y los logros en Escandinavia, son demasiado propios; pertenecen a otras latitudes, poseen otra idiosincrasia y otras perspectivas.” (Carnero, 1979; p. 9).

 Por tal razón los partidos políticos están lejos de la realidad del indio y de su cosmovisión, por tal razón también fracasan los llamados proyectos nacionales.

Así, sin mayores cambios sociales transcurre la sociedad peruana a lo largo del siglo XX. Para  comienzos del siglo XXI o 2000, el indio comunero y el nativo amazónico siguieron con sus luchas sociales y enfrentándose a la violencia social ejercida desde el Estado vía los gobiernos de turno. Pero con el agravante de tener que enfrentarse en nuevo escenario político de dominación mundial, el neoliberalismo o globalización, que amenaza su vida y su identidad cultural.

La indianidad para las décadas de 1950 al 2000, daba muestras de politización institucional, pero sin involucrarse con los partidos políticos existentes debido a la desconfianza en ellos. Su lema de lucha ya no es sólo por la tierra, sino también por sus dignidades y el respeto a sus identidades culturales frente a la arremetida del plan globalizante del neoliberalismo. “Del principio de reciprocidad, solidaridad de los grupos étnicos en el Perú puede partir también una redefinición del ideal de justicia.” (Montoya, 1997:p. 104). Y con ello se viene interpretando y recreando un socialismo desde la indianidad bajo el principio de la hermandad para tomar el poder político, según los postulados del CISA.

Desde la década de los 80 hasta el presente se vienen consolidando sus organizaciones en miras a participar políticamente, así en el caso boliviano tenemos: 

      “MITKA es el organismo indio de lucha política más organizado y avanzado de kollasuyo (Bolivia). Desde su nacimiento en el Congreso de la ciudad de Las Piedras (1978), hasta nuestros días, nuestra organización ha tratado de responder a las expectativas de nuestro pueblo… pero somos conscientes de nuestros errores y deficiencias. En todo caso estamos seguros que el futuro del pueblo indio pasa por la edificación de sus propios organismos.”  (Partido Indio. 1984: p. 1). El MITKA es integrante del CISA (Consejo Indio de Sudamérica), cuya versión peruana se crea en 1982 en Ollantaytambo,

La indianidad para las décadas de 1950 al 2000, daba muestras de politización institucional, pero sin involucrarse con partidos políticos existentes, por la lógica desconfianza. Su lema de lucha o bandera de combate deja de ser sólo la tierra para sumar la lucha por sus dignidades.

      “El indianismo, término asumido por Fausto Reinaga para nombrar su doctrina, es el discurso y el proyecto político indio de transformación de las condiciones de opresión y explotación vigentes sobre la mayoría india de Bolivia por parte de las élites blancas y mestizas. Afirma el papel protagónico de los indios en la historia boliviana, y su capacidad para luchar por sus propias reivindicaciones y bajo su propio programa, liderazgos y organizaciones. Es el proyecto que sienta las bases para la constitución del indio como sujeto políticamente autónomo.”  (Escárzaga, 2015: p.37).  Efectivamente, punto de análisis coincidente para el caso indígena sobre todo del Perú.  

Así antes del siglo XX como a lo largo del mismo, la indianidad presenta un alto índice de analfabetismo, panorama que no ha cambiado, siendo muy tardía la oficialización de las lenguas maternas como el quechua, aymara y las nativas amazónicas. Por otro lado la discriminación racial y cultural es aún vigente, por consiguiente es vigente la discriminación política, a pesar de los derechos ciudadanos consagrados en la Constitución, que, n la práctica o en la realidad, es letra muerta.  

 


Método

La investigación conjuga lo inductivo y deductivo para objetivar el accionar de la sociedad peruana. También el método analítico para contrastar los escenarios peruano y boliviano en el tiempo. Y poder comprender el pensamiento y posturas que asumen los indios sean quechuas, aymaras o también los amazónicos, frente a sus derechos negados, como ser actores directos en el partidismo político.

El método comparado que se emplea desde la Antropología Social permite relacionar sociedades en tiempos diferenciados, y poder interpretar las relaciones sociopolíticas de los movimientos indígenas.

De las técnicas

El trabajo tradicional muy efectivo es del empleo de las fichas de lecturas, lo que nos permite mayor agilidad sea para el ordenamiento de los datos como de las ideas y para dar mayor agilidad al vaciado de los mismos. Para consensuar al momento del cruce de la información que permite la redacción correspondiente.

Materiales  empleados

Empleamos testimonios orales de actores políticos contemporáneos: Virgilio Roel P., Guillermo Carnero H., Carlos Milla, Salvador Palomino, entre otros, como también de la responsable del proyecto. 

Fuentes impresas diversas acerca de acontecimientos políticos publicados en fuentes locales y regionales. Publicaciones especializadas de los movimientos indígenas: Rev. “Pueblo Indio”, separatas del CISA-Perú. Trabajos publicados de Salvador Palomino como secretario del CISA-Perú. 

Procedimiento

- Se ha recurrido a obras de la historia política social e ideológica del siglo XX, con la ayuda de fuentes escritas. Procediendo a revisarlos, analizarlos en sus contenidos y contrastando con los datos.

- Los datos recogidos en los archivos de los partidos políticos como en el de las nuevas organizaciones indígenas de nuestro medio, se contrastaron, con los protagonistas contemporáneos.

- De esta forma, el método comparado de la antropología social nos permitió realizar análisis del pensar del indio y las ideologías y posturas de los partidos políticos.

 


Resultados

1- De los discursos políticos de la indianidad, se reivindica el término indio para designar a la población originaria y se rechaza el de indígena, que deriva del indigenismo, o el de campesino, impuesto, por la reforma agraria. Tanto la de 1953 como la de Velasco Alvarado. Lo que contradice el discurso vacío de los partidos políticos de corte occidental en relación al indio.

2- De las luchas y de las prácticas políticas de la indianidad, se ha creado el organismo internacional sudamericano CISA (Consejo Indio de Sudamérica) con participación oficial en la ONU (Organización de Naciones Unidas). Donde el indio no es visto como categoría económica (campesino), y desde allí luchan por sus derechos negados de ciudadanos.

3 - Así mismo sus luchas ya no son simplemente por la tierra sino que también por sus dignidades. Una lucha de plena democracia.

“Burgueses y feudales se disputaron con creciente violencia la posesión del poder político. Liberales y conservadores intentaron sin lograrlo, darle un contenido ideológico a esa lucha. Carentes de verdadero arraigo entre las masas, adoptaron a las fuerzas armadas como el gran elector.” (Barcelli, 1987: p.261). Lo que evidencia fuerte oposición y represión de los movimientos campesinos indígenas, del siglo XX, hasta ser considerada una categoría histórico - social y  cultural.  

4 - Desde los inicios de la república del siglo XIX hasta los 80 del siglo XX, la historia de oprobio, explotación y marginación total hacia el indio no cambió en lo absoluto, hasta el presente la fuerza de trabajo del indio está dirigida a favor de empresas extranjeras y las clases dominantes. Iniciándose así periodos de violencia social sin la participación de los partidos políticos existentes. Sobre todo desde la globalización y los planes neoliberales.

5 - Los partidos políticos sean de derecha o de izquierda  presentan un lado débil en nuestra injusta y aún arcaica sociedad, donde el indio como ciudadano con todos sus derechos ciudadanos es el elector ausente. No es el protagonista central político.

6 - Más aún si se analiza la ley de partidos políticos desde el Estado, es muy engorroso, por eso es muy difícil su ejecución para un grupo intelectual o capacitado culturalmente desde la occidentalización, y, por tanto, es imposible para el indio, es condenado a carecer de ese derecho. Por ello políticamente, para el Estado y la democracia oficial, el indio no significa nada.

7 - Al considerar como categoría económica o sea de campesino al indio en los programas y propuestas de los partidos, no es más que reducirlos a una simplificación y reducción de cuestión étnica y un hecho meramente clasista.

“Nadie niega que el indio es un campesino por la sucesiva explotación que sufre, pero es importante decir que el indígena, antes que una clase explotada, constituye una raza dominada y sojuzgada.” (Rivero, 1995: p. 15). En las últimas décadas del siglo XX, nace la postura: “Los indios debemos tomar conciencia y lograr el poder político pero para ello el indio debe ser un votante consciente; debe votar por mismo. Para ello es necesario que los nombres de nuestros hermanos aparezcan en las listas electorales. “(Cuadernos Indios, 1990: p. 13). 

Del pronunciamiento político respectivo, la década de los 90 hasta el presente sellará la postura que debe haber de un partido político desde lo indio.      

8 - Por las trayectorias de los últimos movimientos sociales desde la indianidad, sobre todo desde la década de los 90, el indianismo se convierte en un proyecto político de transformación desde lo indio, hay desconfianza de los partidos políticos integrados en sus mayorías por mestizos. Asumen también la tarea de concientización desde la educación para el indio, a largo plazo, como la más importante de las tareas, educación intercultural con identidad cultural.

      ”Actualmente, los representantes de las organizaciones indígenas campesinas ven la necesidad de reconocerse como indígenas, como sujetos de derecho. Pero en las comunidades que dejaron de llamarse indígenas y hoy se consideran campesinos, no se ha dado ese nivel de discusión y, muchos desconocen las leyes, normas, convenios que reconocen sus derechos  como pueblos indígenas”. (Chirapaq: 2015. p. 118).  

De ahí se hace necesario reforzar el derecho a la educación intercultural pero con el agregado de identidad cultural. Que ya tenemos antecedentes entre las décadas de los 40 al 50 con las llamadas, escuelas indigenales en el grupo aymara peruano – boliviano.

9 - Una de las grandes preocupaciones desde la indianidad y a la vez dificultades para crear u organizar partidos políticos desde las mismas organizaciones indígenas, es: 

      “La paradoja de las construcciones mentales como producto de la conjunción de dos pensares que tienen diferentes raíces: una andina, cuyo origen se funde en el Perú prehispánico, y otra occidental moderna, cuyo origen se remonta a la influencia dominante del pensamiento judeocristiano  y que actúa e interactúa en la vida cotidiana del hombre andino como “totalidad contradictoria”. (Garcia, 2015:p. 211). 

Ambas concepciones son muy contradictorias e irreconciliables desde sus cosmovisiones y no ha logrado nada el llamado sincretismo cultural o religioso, menos aún en lo político desde el respeto a la tierra y sus recursos naturales, donde la vida en todas sus formas es lo más sagrado.

 

Discusión

Desde comienzos de la República se consideró al indio como sujeto de tributo (impuesto), sobre sus espaldas recayó seguir manteniendo al Estado, como en la colonia. Hecho que se evidenció entre 1919 y 1930, que siguió pagando impuesto, para ser considerado un ser humano; de la mita colonial, pasó a la mita de camino (conscripción vial) y al servicio militar obligatorio. Políticas que estuvieron dirigidas a expropiarse de la fuerza de trabajo del indio en pro del gran latifundio agrícola y por supuesto de las grandes empresas extranjeras y las clases dominantes hasta la reforma agraria del Gral. Velasco Alvarado. Manifestado tanto por Roel como por Mariátegui y Carnero H. 

El gran ausente de los  proyectos educativos ha sido el indio, pues tales reformas educativas estaban orientadas para controlar y dominar la sociedad nacional.

Si la discriminación racial y cultural continúa vigente, es que sigue la discriminación al indio, por ser indio. Más aún la discriminación política. Salvador Palomino y Felipe Q. Mallku lo sostienen en el debate de Pueblo Indio. 

Una de las razones porque el indio no es integrado o no se integra a los partidos políticos es por los principios ideológicos, ya que es otra su realidad cultural o cosmovisión, mucho menos aún desde el liberalismo individualista. ”Por eso son cuidadores del medio ambiente, no ven a la naturaleza como occidente lo ve hostil.”  (Roel, 1977: p. 10). No se identifica tampoco con el socialismo occidental, su socialismo nace del hermanamiento histórico milenario, que aún practica en su comunidad. Lo que dificulta para incorporase también a los partidos políticos de corte occidental. Como también lo manifestaran Arguedas y Roel.

El pensamiento filosófico indio es su concepción integradora, unitaria del universo. Surge así la tendencia intelectual no marxista con clara posición ideológica que se distancia de la filosofía europea. Por una defensa de las identidades culturales desde lo indio, respetando en igualdad y reciprocidad la interculturalidad. Lo que se viene evidenciando en el discurso político en las dos últimas décadas en países de población mayoritariamente india, sobre todo frente a la aplicación de la economía neoliberal y los TLC. Evidenciándolo en sus manifiestos políticos, Carnero H. y Roel.

El discurso político revolucionario del indio, es un gran esfuerza para formular un proyecto propio rescatando la historia de un sector social que representa el sentir del indio.  

 

Conclusiones

1 - Entre 1919 y 1930, la situación social-económica y cultural no cambió en absoluto. Todas las medidas desde el Estado centralista y sus gobiernos de turno por los partidos políticos, estuvieron dirigidos u orientados a controlar y dominar la sociedad nacional y por ende al indio. 

2 - De 1950 al 2000, salvo la política social del Gral. Velasco Alvarado, a través de la reforma agraria No. 17716 y la reforma educativa, esta última que no se plasmó en la sociedad nacional, la situación del indio no cambió en lo esencial. Siguió el discurso vacío desde los partidos políticos sean de derecha o de izquierda, en pos del indio. Como respuesta al elector ausente, se levanta la violencia social desde el campo, defendiéndose organizadamente por el agua y la vida. 

3 - Los partidos políticos no han rediseñado sus programas y organigramas institucionales, presentando más bien  debilidades y arcaísmos en la comprensión y análisis de la realidad nacional, lo que es injusto frente al indio como ciudadano y por ende como elector ausente. 

4 - La indianidad para las décadas de 1950 al 2000, daba muestras de politización institucional, pero sin involucrarse con partidos políticos existentes. Su bandera de lucha es por sus dignidades. Sus identidades culturales están distantes al individualismo occidental de los partidos políticos, frente a sus colectividades: “vamos hacer”. 

5 - La democracia occidental dista de la cosmovisión del indio. La democracia occidental es sinónimo de partido político que no lo representa.  Se forman organizaciones muy fuertes con representación mundial, como el CISA (Consejo Indio de Sudamérica) ante la ONU (Organización de Naciones Unidas). Y se refundan los Estados tal el caso de Bolivia y Ecuador.



Referencia bibliográfica

Barcelli S. Agustín (1981): “Breve historia económico – social del Perú”. Tm.III. Lima. Edt. Hatunruna. 

Carnero Hoke, G. (1979): “El indio y la revolución” Lima. Edt. Prensa peruana.

Cuadernos Indios (1990): “Centro cultural de jóvenes aymaras de Larecaja”. Lima. Edt. CISA. 

Chirapaq (2015): “Quiénes son los indígenas”.  Lima. Edt. Centro de culturas indígenas del Perú. 

 

Escárzaga Fabiola. (2012): “El indianismo en la correspondencia de Fausto Reynaga con Guillermo Carnero y Guillermo Bonfil.” Agua rev. De cultura andina No. 6. Huancayo. Edt. SCAF. 

------------------------- (2015): “Fausto Reinaga, Guillermo Carnero Hoke y Guillermo Bonfil: discursos indianistas en Bolivia, Perú y México (1969-1979).” México. Edt. Pacarina del Sur, año 6, núm.24. 

García Miranda J. (2015): “La racionalidad en la cosmovisión andina”. Lima. Edt. UCH. 

Montoya Rodrigo (1997): “Libertad, democracia y problema étnico en el Perú”.  Lima. Edt. UNMSM. 

Kapsoli Escudero, W. (2015): “El año del “Poron-Mocho” (Perú: 1932)”. Lima. Edt. Univ. Ricardo Palma. 

Pueblo Indio (1984): Vocero del Partido Indio. Bolivia. Declaración del Consejo Nacional de Mallkus. La Paz.

Rivero Wilberto (1995): “El Estado y los pueblos indios.” Lima.  Edt. CISA. 

Roel Pineda V. (1977): “Unión solo con el pueblo”. Lima. Edt. Alfa.

sábado, 18 de febrero de 2017

Mi mente me juega malas pasadas...

Walter Saavedra

Como siempre yo camino por los senderos bifurcados de la memoria que no requieren mayor esfuerzo que vivir el instante en que se encuentra uno desatando los ovillos seniles del olvido… Las palabras que no pronuncio van saliendo a borbotones de mis labios cerrados, y encuentro que todo es incomprensible en un mundo donde la realidad se esconde agazapada entre los zarzales de la esperanza presente y el dolor jamás ausente, pero no desatada y es ese el instante en que quisiera ser de decisiones instintivas pero acertadas, justo como lo era Alejandro Magno, para desatar el nudo gordiano que acogota nuestras vidas cuando menos lo pensamos… Caminar requiere paciencia porque desplazarse por la vida no es tanto un problema de conocimiento sino que precisa decidirse a dar el primer paso, aunque requiere también de la confianza de saber que se ha de llegar aunque uno no sepa bien a dónde ni cuándo… Hoy es un día hermoso de sol plenamente presente, el frio no es tan agudo como en otros días y hay una conferencia más tarde, en esta biblioteca, que me ha llamado la atención y ya que estoy aquí pues asistiré… Hoy es un día en que el sol brilla esplendorosamente, y mi mente se centra sólo en tu imagen que se va perdiendo en los rincones clamorosos del olvido ancestral que se encierra en nuestro pecho. A veces, sabiendo que no estás, te veo caminar por estas calles por donde deambulo diariamente. Sé perfectamente que no estás en los lugares por donde me camino cotidianamente, pero veo tu cuerpo de sirena desplazarse armoniosamente por donde voy, y siempre me doy con la sorpresa, esperada mas siempre desconocida, de que no estás, no estás donde espero verte llegar con la mente despejada y llena de sueños armoniosos que surgen de un presente más perfecto que el futuro que nos espera…. Mi mente me está jugando malas pasadas, porque preferiría tenerte a mi lado y no simplemente imaginarte sin poder saber quién eres ni dónde te encuentras, pero estás presente porque eres una idealización más, forjada en mis instantes de soledad contenida en medio del gentío que me ve pasar sin darse siquiera cuenta de que existo... ¿Cuándo estaremos los dos juntos jugando a la realidad que no buscamos, que no existe? Mis manos se entrelazan en ese tu cabello que no puedo imaginarme cómo es y me cohíbo solamente de pensar que estoy tocándote sin siquiera saber si existes más allá de mi propia imaginación. Los días pasan persiguiéndote eternamente. Y veo tu rostro sonriéndole a la mañana, inclusive cuando ha llegado la tarde. ¿Locura? Si, esas son simplemente locuras mías, lo sé muy bien... En ocasiones no espero ya nada de la vida... Todo se ha ido alejando, hasta tu imagen, que ronda mi mente obsesionada por la desesperación de no ser lo que se anhela ser y que rehúye eternamente ser lo que ya es. Al final, me doy cuenta que aunque te veo a cada instante nítidamente dibujada en tu sonrisa, en tu imagen de sirena cantarina, no sé si te conozco o solamente te he inventado para no estar solo. Reconozco que yo no estaría con una mujer que no me ame. No puedo forzar a la fémina que me rehúye, aunque ¿si no existe la dama de mis pensamientos cómo habría de huir de mis sentimientos?… ¿Y alguna vez sabré acaso por qué te escribo tanto a ti que nunca te encuentras donde estoy ni donde no estoy tampoco? Yo no me atrevo a buscarte porque creo haber visto que el miedo se adueña de tu rostro, inventado por mi imaginación afiebrada, cuando da la impresión de que estaríamos solos. Y como como conozco bien que ese temor te impedirá a ti acercarte a mí si no es rodeada del gentío inexistente que te rodea siempre, yo sé perfectamente que todo se ha de ir esfumando en las garras de la nada. Quizás tú eres benigna al no responderme porque te apiadas de este corazón que te ama y a quien seguramente tú no ames, pero ¿acaso sabes que yo existo? ¡Si tan sólo me dijeras que no te escriba más…! Entonces yo sabría a qué atenerme y podría dar una media vuelta para alejarme de donde no estoy, para no molestarte más con estos mensajes que semejan ya una atrocidad desvencijada. Pero no puedes decirme nada porque has sido inventada por mi imaginación afiebrada y solamente dirás lo que yo quiera que digas y reconozco que es esa la razón por la cual prefieres callar… Hace ya varios días estuvo nevando muy pesadamente en New York y los copos de nieve jugaban atrevidamente con el viento mientras iban cabalgando en sus caballos blanquecinos, yo miraba quedamente desde mi ventana tratando de distinguir tu imagen caminando hacia mí, pero sé bien que no podías venir a mí porque solamente existes en mi mente y yo no quiero que estés donde no lo deseas... Hoy no hace mucho frío y el sol ha salido nuevamente a alumbrar nuestras vidas con la alegría que solamente él sabe impregnar a este invierno que nos atrapa entre sus dientes helados… Al venir caminando por las calles vacías de nieve y hielo, he estado pensando en llegar y en saber qué es lo que habría de escribirte, porque tú sigues llenando mi mente con tu adorable imagen inexistente. No te veo ya donde solía verte jugueteando con mis sueños, y me pregunto cuándo ha de ser que vuelva a contemplar tu rostro pletórico de alegría, impregnando el espacio donde te mueves con tu sonrisa tierna y tu mirada cálida. El tiempo sigue pasando sin saber cuándo has de ser mía a pesar de que te poseo eternamente ¿no ves que soy yo quien te inventó? pero creo que todo eso me corroe malamente... Tú no puedes ser de nadie, porque eres libre, muy libre, incluso cuando te encuentras profundamente enamorada eres libre, sin ataduras, y lo eres porque yo soy el que te ha inventado y por eso soy también quien declara tu libertad porque ese es tu deseo más íntimo... Un día quizás encuentre a una chica que también me ame como yo te amo a ti, y que pueda ser correspondida por mí como tú no me correspondes. Ahora solamente especulo con lo que pueda pasar en el futuro, dado el presente que me agobia. Mientras tanto eres tú, solamente tú, quien ocupa mis más tiernos pensamientos sabiendo perfectamente que no existes, que nunca has existido, que jamás existirás... sin mí.

miércoles, 25 de enero de 2017

Sumario balance de mis recuerdos

Walter Saavedra

Se me han venido a la mente muchos instantes de los momentos en que enseñaba en las diferentes universidades donde trabajé. He laborado con cariño durante esos años, pero también he pasado momentos muy difíciles ya sea porque me atenazó la depresión en múltiples ocasiones haciéndome casi inútil para abordar mis temas, o cuando no era comprendido a pesar de que era precisamente en esos instantes en que ponía mucho más esfuerzos en elaborar mis clases teniendo muy presente al sector de alumnos a quienes me dirigía. Quisiera pues traer a mi memoria los momentos buenos y los malos ya sea para mí o para mis alumnos por mi causa, pero es difícil porque los más de ellos se han borrado férreamente de mi mente... Recuerdo que a mis alumnos de literatura los hacía escribir tensando al máximo su imaginación desnuda y ellos escribían aunque muchos lo hacían sin saber lo que hacían, pero ¡qué bien que les salía! Sí, el que más, me entregaba textos que me llenaban de complacencia… A mis alumnos de antropología los hacia escribir dándoles más facilidades y, en algunos casos, les ponía un manojo de fotos que cambiaban constantemente, les proporcionaba un extracto muy pequeño de un libro antropológico o les hacía escribir sobre sus experiencias, sobre su vida y la de sus conocidos… Según los casos, ellos tenían que escoger una fotografía, leer el texto escogido o echar mano a sus recuerdos y experiencias, y tenían que escribir algo que se les viniera a la mente en ese mismo instante, tenían que hacerlo simplemente cómo se les viniera a la cabeza, pero siempre tratando que surgiera de lo que estaban mirando, leyendo o de la pregunta que les hacía. A mis alumnos de derecho les daba algún tema de contenido antropológico para que desarrollaran sus ideas en torno al mismo... No con todos mis alumnos lo hice, porque cada uno de los grupos con los cuales trabajaba tenía sus particularidades, que yo procuraba descubrir y adaptarme a ellas para hacer el trabajo lo menos formal posible. En algunos casos me bastaba ponerles una película cuya relación con la antropología tenían ellos mismos que descubrir, sobre todo cuando se trataba de alumnos de la carrera de Antropología… A un lado, me dedicaba a contemplar sus rostros mientras les exigía escribir o simplemente ver las películas y yo casi podía leer sus mentes maldiciéndome por pedirles hacer lo que aparentemente no tenía relación con lo que estudiaban. La actitud que adoptaban ante un evento sorpresivo me daba una idea de lo que ellos mismos eran y de lo que pensaban y según eso yo conversaba con ellos, siempre de manera muy informal… Durante algunos años me dediqué a leer libros y a comentarlos, de tal manera que exigía a los alumnos que así como yo reflexionaba ellos también lo hicieran diciendo todo lo que pensaban de lo que leían en mi escrito. Y casi nunca repetía los mismos textos para no aburrirme yo mismo… Cuando les exigía relatarme sucesos de su vida cotidiana,  esos instantes alcanzaron su momento más álgido inmediatamente después del terremoto de agosto de 2007 en Ica… Yo podía ver así la gran variedad de formas de pensar y de ser de los grupos, dependiendo de dónde procedían, y también, por supuesto, las particularidades de muchos individuos que fueron mis alumnos y –lo digo sin broma- ellos no sabían que eran mis alumnos porque algunos veces no sabían qué era lo que yo les enseñaba, a pesar de que se los explicaba, sólo que no les entraba en la mente algo tan diferente a lo que estaban acostumbrados. Yo sabía perfectamente que muchos pensarían que lo que yo hacía o decía parecía no tener sentido. Algunos se me acercaban a preguntarme qué les estaba enseñando y me decían que querían que les enseñe Antropología, y yo los miraba con estupor explicándoles que yo les enseñaba precisamente Antropología y les daba mis razones fundamentadas en la diversidad de concepciones acerca de la Antropología, y sé que muchos no las comprendieron nunca. Pero también tuve la satisfacción de ver a algunos de mis alumnos acercárseme mucho después para agradecerme lo que yo les había enseñado porque posteriormente se topaban con esos temas o los encontraban en los trabajos que hacían en las poblaciones aledañas a Ica (por ejemplo). La verdad es que ellos aprendían más de sí mismos que de mí. Muchas veces me he preguntado, y he visto preguntarse a otros, ¿qué es aquello en lo que no puede meterse un antropólogo? ¿Qué es lo que no puede hacer un antropólogo? La respuesta dependerá de la formación que hayan tenido y del desarrollo particular que han tenido en su profesión y la diversidad de puntos de vista es abismal… Hay muchas cosas que profesionalmente le están vedadas al antropólogo en razón de las particularidades mismas de cada profesión, eso es obvio. Pero el antropólogo puede meterse a husmear en aquello que pareciera estar ajeno a su actuar y satisfacer sus ansias de conocimiento tanto en el actuar como en el leer o en contemplar. Cada cosa que yo aprendía con unos lo aplicaba con los que venían después. ¿Los libros? Me comencé a olvidar de ellos, salvo cuando era absolutamente imprescindible usarlos (en muchos casos, los leía y los comentaba en clase). Son muchas las decepciones que he tenido a lo largo de mi vida con los libros, no con todos por supuesto. Mi objetivo era buscar lo que me habían enseñado cuando estudiante y lo que yo había aprendido como profesional tanto en los libros como en la enseñanza y en la vida misma… Cuando me encontré con Francisco Amezcua, hallé en él un –lo digo apelando a su comprensión y a su bondad-, yo encontré en Paco Amezcua una especie de alma intelectual gemela. Me gustaba escuchar sus propuestas, sus andanzas, sus descubrimientos. Con Francisco Xavier Solé es con quien más intimé, con quien más departí, en quien sentí más la comunidad de ideas al hablar y, por supuesto, aprender yo muchísimo de sus interesantes teorías sobre la obra de José María Arguedas. Y Ezequiel Maldonado fue también otra alma gemela con quien no tuve la ocasión de departir mucho, pero a quien sentí parte de aquellos pensamientos que emergían de la vida misma… A todos ellos los conocí por intermedio de mi siempre apreciado y dilecto amigo Ricardo Melgar, a quien le debo tantas cosas, a lo largo de tantos años, que me es muy difícil mencionarlas… ¿Y Angélica Aranguren? Ella también vino a ser mi amiga primero por intermedio de Internet y luego nos conocimos y frecuentamos fructuosamente en persona. Con Rosina Valcárcel tuvimos un camino muy similar para llegar a conocernos… Alicia Jiménez y Edilberto Huertas fueron mis amigos mientras estudiaba en San Marcos y luego coincidimos en la Universidad Villarreal, así como también con José Luis Portocarrero (y así como hubo encuentros, hubo también desencuentros con algunos de ellos)… ¿Qué puedo decir de mis inicios en la enseñanza universitaria? Las  primeras ocasiones en que pisé un aula de clase fue siendo aún un estudiante, y gracias a mi amigo Ricardo Melgar con quien colaboré ocasional e informalmente en la Universidad Garcilaso de la Vega y luego sustituyéndolo cuando contrajo nupcias mientras él estaba en su luna de miel (me quedé en su reemplazo, ese tiempo, en la Escuela Nacional de Arte Dramático). En ambos lugares hice muchos amigos y me quedaron grandes impresiones positivas en unos instantes en que no pasaba por mi mente la idea de dedicarme a la docencia. Gracias a Ricardo vine a comenzar en esta actividad que me ha tenido siempre enseñando… Gracias a él hice también muchos amigos que no he sabido conservar por mi empecinado afán de confinarme a la soledad, especialmente después que dejé las aulas universitarias donde estudié desde fines de los sesenta hasta mediados de los setenta y en donde hice realmente amigos a montones, pero he de confesar, no sin algo de incomodidad, que de la gran mayoría de ellos me he olvidado casi por completo y a algunos otros los he seguido tratando de cuando en cuando debido a la profesión o porque nos reuníamos cuando mi auto confinamiento (o mi autoexilio en el ensimismamiento) me lo permitía…  Yo soy un inocente lobo que se regodea en la estepa cubierta de libros y de emociones infinitas, yo soy aquel que se mira siempre en el cuarto de los mil espejos solamente para descubrir que no existe. Yo soy aquel que enarbolando la espada y la adarga de don Quijote descubrió que la vida está llena de derrotas y que uno no debe regresar a su terruño para poder seguir muriendo en la inocencia de su propia locura. Yo soy el que siempre he sido y soy el que ahora se postra agradecido ante los acontecimientos que dieron forma a su propia vida…

lunes, 23 de enero de 2017

Los dias que corren... ¿corren?

Walter Saavedra


Ella me preguntó al verme: ¿y cómo va la vida?  Yo nomás le respondí: la vida va avanzando y yo voy con ella. Me miró en silencio un rato que me pareció interminable y luego cambió la conversación, por unos breves instantes, para después dar por terminado nuestro intercambio de palabras. La pregunta fue muy inesperada aunque no puedo decir que haya sido sorpresiva. Como que ya estoy acostumbrado a preguntas abstractas como esa y yo tiendo a responder también con abstracciones, claro que yo sé perfectamente que, muchas veces, con las abstracciones estamos dando a conocer el lado más íntimo de nuestro yo. Es que son muchas las ideas que visitan mi cacumen y, aunque se repiten insistentemente, a mí me suenan siempre como si fuera la primera vez que las escuchara, porque, aun cuando son simplemente pensamientos, los puedo escuchar con mucha claridad, como ha de sucederle a todo el mundo. Claro, involucro a los demás porque no quiero sentirme diferente, a pesar de saber bien que cada uno de nosotros es muy diferente dentro de nuestras similitudes… Se me vienen a la mente recuerdos de cuando yo era estudiante, tiempo en que iba descubriendo el mundo constantemente, ese mundo que ya todos conocían, pero que cuando uno lo va conociendo más íntimamente, entonces se abre en una dimensión anteriormente desconocida y, por tanto, nueva para nosotros, que no somos los demás, por cierto… He escuchado no sé cuántas veces el discurso de toma de posesión de la presidencia de Donald Trump y ahora voy a comenzar por leerlo, tampoco sé cuántas veces más, para ver qué de nuevo descubro en sus gastados planteamientos que han sido repetidos en diferentes contextos por tantos como él o por tantos tan diferentes a él ¿eso ya qué importa?  Él muestra muchas contradicciones flagrantes en lo que dice, y no le importa contradecirse ni a él ni a quienes lo rodean (y no me refiero por cierto solamente a sus asesores). Empero es evidente que Trump sí tiene ideas muy claras de lo que desea hacer (aunque prefiera “hacerse el loco”, como decimos los hispanos) y lo ha mostrado escogiendo a las personas que lo han de rodear, que muestran predilección por ideas discriminatorias de diferente tipo y por los afanes guerreros que el mismo Donald Trump ha ido manifestando desde sus inicios. Él no es ningún loco, pero manipula la locura, es decir las sinrazones, para dar una sensación de cordura trastornada que tan normal resulta en nuestros tiempos. Trump quiere marear a la gente en una borrachera triunfalista para que nadie se dé cabal cuenta de lo que realmente está haciendo. Con el discurrir de los días vamos viendo su empecinado afán de seguir siendo una estrella de televisión que ha saltado con éxito a la plataforma de la política, tal como Ronald Reagan, en su momento, saltara del cine a la política. Mas Trump se apresura a marcar las diferencias sabiendo que no podrá claramente borrar los ligamentos que los unen. Claro, mientras que Reagan sabía que no estaba actuando en una película siendo presidente, Trump piensa que el ser presidente es la mejor de sus actuaciones. Él quiere emborracharse escuchando las ovaciones del público (y si no hay esas ovaciones desenfrenadas que espera, bien que se las inventa él mismo porque, en eso, Donald Trump es muy pródigo), de ese público que deglute con gusto cualquier cosa que él quiera darle porque se identifica con sus ideas sin sentido, y porque lo ven como uno más del común de los mortales sabiendo que es diferente. ¿Qué dirán de él los que nunca dicen nada? ¿Qué hablarán de él quienes toman el silencio como bandera? Los días que vienen nos traerán con mayor claridad la realidad de que sus palabras sin sentido sí tenían sentido, que sus contradicciones no eran tales, que su idea fija resuena al lado del aullido del lobo hambriento incluso en medio del festín inabarcable de los días que recién comienzan con la abundancia y el olvido… Y, sin embargo, cada uno ve su propia realidad en las palabras que les son ajenas si son dichas entre lisonjas y bienmesabes. Y la vida continúa su marcha, los ya casi olvidados guerreros del pasado se posesionarán férreamente del presente y los perros furiosos, hambrientos de sangre, abrirán el camino empedrado por el fuego de una dicha hecha jirones… ¿Y mi vida sigue acaso igual? Por supuesto que no, mi vida (como la de todos los demás) está entrando en un corredor terrible que está encerrado por la oscuridad que semeja una luz que todos ven y que nadie sabe que no existe… Yo miré la pequeña sala en que nos encontrábamos, su mirada se veía más dura que de costumbre, su voz resaltaba como trueno en el silencio del mediodía. Fue entonces que ella al despedirse no me dijo adiós, solamente bajó la mirada poblada de silenciosos despidos, se puso de pie, me señaló la puerta con un gesto de su rostro y… yo me fui a seguir con mi vida y a decir “adiós” a quienes buscan solamente holas en un mundo adormecido lleno de sinsentidos y pletórico de despedidas al voltear cada esquina de nuestras vidas donde las sinrazones tienen más sentido que las razones de quienes quieren hablar siempre con la lógica del carbonero… Como diría Sun Tzu, nadie puede alegrarse de que exista la violencia, al contrario, debemos combatir decisivamente su presencia…

sábado, 14 de enero de 2017

¿De Midas y Alejandro Magno?


He visto tu mirada surgiendo desde el fondo de los sueños de Midas, pero me sé muy bien soy aquel que no se encuentra lejano y que, por desearlo todo, se quedó sin nada dentro de los momentos otrora vividos. Hoy me he dado cuenta al fin de que nada se encuentra en el interior de los bolsillos rotos de la vida que hoy vivimos y mañana no sabemos. La prisión del sí mismo donde vegetaba la esperanza desasida de los ebrios descubrimientos de la añoranza, esa prisión abrió sus barrotes en un suspiro de amor inexistente que se incinera en su propio fuego para luego renacer como un Ave Fénix jamás imaginada. Y yo te pregunto amada que te pierdes en los ajenos laberintos del tiempo, yo te pregunto ¿has visto los árboles desnudos que ocultan los soles de esas miradas de otros otroras que no eran los míos? Ya Midas dejó de contemplar contrito sus deseos inmerecidos, pero existentes, mal le pese a la realidad que nos cobija. Esos sueños no han fenecido aunque en su lugar yazga Pandora rediviva cantándole a la alborada. Prometeo no quiso tomar la mano de Pandora y yo atrevidamente desalojé al incomprensible Epimeteo y me atreví a abrir, en su lugar, la cajita de ese regalo de los dioses, regalo malévolo de dónde salieron todos los males que hoy habitan en mi interior, mi interior que se ha ido deshilachando por completo mientras busco que ese rostro sereno que huye raudamente de mi mirada se dije en el paraíso de la nada. Sí, lo sé, siempre me he doblegado ante la ternura de otros labios, que siempre han de ser tus propios labios, siempre me he doblegado ante tu mirada mientras contemplo el tiempo que me atrapa como a un amigo comprensivo y siempre presto a tenderme sus manos pletóricas de futuro. En verdad, en verdad lo digo, yo ya no sé qué esperar de esos ojos que hoy veo mirándome fijamente en el cuarto de los mil espejos donde me encuentro atrapado mientras me desplazo pensativo por el pasadizo de los sueños de cuya pared pende ese gracioso monito que supo hacer las delicias de mis sueños hoy ¿perdidos…? El rey Midas fue vencido por los embates de Alejandro Magno que emprendiendo lo imposible lo volvió posible. Pero ni yo soy Alejandro ni tú estás en el fondo de los sueños de Midas. Ahora caminaré guiado por los designios de Atenea porque sé que de esa manera encontraré también yo a mi propia Dulcinea… aunque sé bien que no ha de ser en El Toboso, sino en ese lugar llamado La Mancha que me legaron mis antepasados y que se encuentra muy lejos de España pero siempre muy cercano a don Quijote… Hoy esbozo una sonrisa y mis ojos miran directamente hacia ese futuro tan lleno de pasado que, sin embargo, se abre tiernamente como una flor de loto siempre nueva, siempre llena de vida renovada por los sueños que aunque han cambiado no se han hecho diferentes… No sé para quién escribí estas palabras, pero sí sé que las has de recibir y las acunarás en tu regazo con el cariño que se dispensa a quien necesita de tus labios que son la encarnación de la ambrosía. ¿Quién eres tú? Yo no lo sé y tú tampoco has de saberlo cuando te mires en este retrato que ni llega a una mala ser caricatura… Al menos he pasado un rato muy alegre diciendo lo que aquí digo por muy enrevesado y falto de sentido que sea. Y ahora me voy para llegar a aquel lugar adonde no he de llegar jamás… porque tampoco conozco dónde me encuentro ahora aunque esté en la misma Biblioteca de Queens a donde siempre vengo.

viernes, 6 de enero de 2017

Ha nevado en New York

Walter Saavedra


Apenas si ha nevado un poco en New York durante la noche, y en la mañana las calles han sido limpiadas casi por completo por el esplendoroso sol que ha salido que, aunque no calienta el ambiente, calienta sí mi corazón ardiente. Hoy me encuentro alegre porque he pensado en lo que siempre pienso y soy feliz con la belleza de una vida que me depara satisfacciones incluso dentro de las tristezas más profundas. He caminado por las calles bebiendo el aire que golpeaba tenuemente mi rostro donde se podía –yo podía- ver el contento que en estos días voy teniendo por las razones que yo me sé y que no comparto ahora aquí. Soy egoísta, lo sé bien, pero el egoísmo no yoísta ha existido desde siempre en la vida del ser humano, y ha de existir siempre porque forma parte de nuestra vida, forma parte inherente de nuestra individualidad no transformada en individualismo extremista. El grupismo extremo que algunos creen ver exento de todo yo, no ha existido jamás a menos que una necesidad extrema aquejara a los seres humanos y eso se ha presentado en muchas etapas de la vida y se seguirá presentando, a no dudarlo. Muchos se escandalizarán de verme hablar como lo hago hoy, pero no hay nada completamente nuevo en ninguna novedad que salga a cerrarnos los pasos… Hoy en la madrugada ha nevado en las calles de esta ciudad y he caminado sonriéndole al mediodía, aquel mediodía al cual Zaratustra le cantaba cuando bajaba de la montaña donde vivió en soledad solamente acompañado de su águila y su serpiente. Yo también bajo de la maraña diaria acompañado de mis pocos libros, aquellos que he comenzado a leer tímidamente después de pasar muchos años sin siquiera abrirlos, aunque haya escrito muchas cosas en este Facebook que lacera las entrañas de los monstruos que únicamente ven negatividad en todo aquello donde sus ojos contemplan su propio espíritu malhechor. Yo no puedo ya caminar mucho porque me canso, así ha de ser mi vida desde ahora, llena de rocas dolientes surgiendo de los bellos espejismos que los desiertos de la vida nos ofrecen, espejismos llenos de esperanza y que nos alejan de la muerte... He extrañado a Harry Haller el insomne domeñador de las estepas donde medran sus bibliotecas reflejadas infinitamente por los mil espejos del cuarto donde yace su alma dormida. ¡Ya nada es igual cuando las cosas cambian tan rápidamente en nuestras vidas! Si, ya sé que me he convertido en un simple repetidor de palabras obstinadas en parecerse cuando yo en realidad busco que se diferencien. Yo soy un simple seguidor de Perogrullo… Mi sino ha de ser el mismo de aquellos que se empecinan en caminar siempre por la misma senda a pesar de que éstas se borran continuamente no dejando ningún rastro de su existencia. Yo soy la espina de la vida, pero jamás seré el dolor de ya no ser. Hoy, en esta biblioteca, solamente veo rostros congestionados por la gripe, que es propia de estos tiempos, y escucho el crujir de las toses que llaman la atención de todos aquellos que temen ser contagiados. Es que aquí, en esta ciudad donde la comida sobrante no se regala sino que se bota, en esta ciudad donde todos temen los contagios así como también contagiar algún virus que puedan tener y no se hayan dado cuenta, en esta ciudad digo la comida se bota no por mezquindad sino por evitar los contagios, y si encuentran a alguien que realmente precise comida prefieren servírselo en otro plato o comprarle una otra porción que darle las sobras del plato propio. Es increíble lo que aprendes cuando vives sumergiéndote en la vida de aquellos con quienes estas rodeado y cuya vida compartes de múltiples maneras… Yo borro de mi mente los prejuicios, justificados o no, y soy uno más entre aquellos que lo son, buscando comprender mediante la vida misma el significado de las acciones e ideas que muchos condenan sin haberlos comprendido, a pesar de llamarse personas de criticidad profunda… Aquí en la sala de las computadoras de la biblioteca de Queens donde me encuentro, no puedo ver las calles ya limpias de nieve, pero pienso en ellas porque así me acerco a los momentos felices que pasan los niños cuando cae la nieve en abundancia y ellos juegan alegremente echados encima de ese manto blanco que esparce la alegría de los días venideros… La impresora suena con un ruido infernal que inunda toda la sala mientras mi vecina me hace escuchar su tos apagada por el dorso de la mano con el que cubre boca. Los teléfonos celulares no dejan de sonar… y para mí todo forma parte de una confabulación dantesca de los ruidos que traen el infierno al pie del cielo donde sonrío recordando los momentos bellos que he vivido, que vivo, mientras miro la página en la que me encuentro escribiendo esto que yo no sé qué es, pero que me hace sentir tan bien… Ya es hora de terminar, me digo, aunque aún mi tiempo no ha llegado a su fin. Ya termino para seguir haciendo otras cosas antes de que los minutos que corren con tanta premura me saquen de donde me encuentro sentado tan cómodamente… Y al final tuve que irme a usar mi propia computadora donde sin la premura anterior releo lo escrito y me digo: envíalo ya, que la vida no siempre alcanza para vivir todos los momentos que el pasado comienza a guardar en su seno…

jueves, 22 de diciembre de 2016

Reverberando los dias

Walter Saavedra

El invierno empezó oficialmente, el frio ha comenzado con fuerza y taladra mis sentidos adormeciendo mis pensamientos. Aunque algo había nevado en los días pasados, claro que no en cantidad ni mucho tiempo, después sí que nevó mucho. El caso por demás curioso es que hace más frio en aquellos días que no cae nieve que cuando cae… Ahora estoy, después de una crisis gripal que aún no ha concluido, me encuentro más tranquilo pese a que la vida nos samaquea constantemente a su regalado gusto. Nosotros somos como navíos en plena tormenta: nos mantenemos a flote incluso cuando estamos por hundirnos, claro en muchos instantes naufragamos, pero nuestro sino es siempre salir a flote, siempre. Así es como vamos conociendo la vida, vamos conociéndonos cada vez más a nosotros mismos y también a quienes nos han rodeado -y nos rodean- más cercanamente. Tenemos la seguridad de que nunca terminaremos por conocer realmente la realidad por más que sepamos cómo es el mundo en que vivimos. Esto no es un relativismo gnoseológico, se trata más bien de un acercamiento al pesimismo, que en muchas ocasiones nos ataca, a través de ese optimismo que nos proporcionan los años pasados en este mundo ajeno y también constantemente nuestro… A veces uno no quiere regresar al pasado a pesar de que lo extraña mucho y que está esperándonos en cada recodo de la vida, lo queramos o no. No deseamos volver porque ya regresamos una vez y pudimos comprobar el cambio que acontece no solamente en nuestras vidas, sino también en la vida de los demás, a pesar de que éstos crean que no han cambiado y sigan pensando que siempre son los mismos, que siguen siendo aquéllos que ya no serán jamás… Muchas son las veces que repito lo que siempre estoy diciendo, y yo lo sé muy bien cuando me doy cuenta de ello, pero la más de las veces no veo la realidad que me obstino en esconder, y me extraño en los laberintos inconfundibles de la bien amada añoranza. En estos días me preparé para uno días decisivos y estuve buscando la luz que siempre se encuentra, incluso cuando no se vislumbra en la oscuridad más completa que hace su nido en nuestro ser. Ya conseguí lo que buscaba y nada volverá a ser lo que fue, incluso cuando siga viviendo la misma realidad sin cambio alguno y es porque yo seguiré siendo el mismo a pesar de los cambios que tengan lugar en mí… Hoy escribo para acunar en mi pecho los sueños desfasados que otrora sirvieron de viento al barco enalteciente en el que yo bogaba en tantas ocasiones sin destino cierto, justo como sucede en estos días todos los días de mi vida… ¡Qué difícil es para uno mismo ver que las cosas cambian y que nadie parece percatarse de esos cambios… ni uno mismo al fin y al cabo! Al regresar, en otros tiempos, a mi país después de varios años vividos fuera, yo sabía que nada era igual, pero me encontré con la evidencia de que nadie lo veía así, todos se aferraban a una vida pasada de la que ya no quedaba nada sino la nostálgica mirada en una actitud signada por un presente inexistente. Yo miraba desconcertado esa realidad no existente que todos vivían -inclusive yo-, contentos de protestar contra esa vida que ya no existía. La vida misma me fue enseñando que siempre estaremos soñando con el pasado, viéndolo como si realmente todo pasado hubiera sido mejor que el presente, y viviendo un presente con la mente puesta siempre, de una u otra manera, en el otrora. Todo parecía ser como el poeta Jorge Manrique lo expresaba tan bien en la elegía a la muerte de su padre y que todos leían como querían entender lo que él no pretendió decir: cómo, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor… mas él sabía bien que, por más doloroso que fuese, siempre será mejor vivir el presente y luchar por superar las dificultades que se nos presentan, que debemos luchar inclusive no haciendo nada sino esperar (me acuerdo de mis amigos Gustavo Quiroz, Mario Rodríguez y Alejandro Choque)… Me he dado cuenta que en muchas ocasiones soy simplemente un individuo soberbio que cree en lo que dice, empero luego caigo en la verdad palpitante de que nada de eso es realidad. ¿Por qué es que decimos lo que no es? Porque en el momento en que hablamos creemos que estamos expresando la realidad y nada más. ¡Ah, la  vida es la más de las veces tan desconcertante…!  Él pensaba que me conocía, después de cinco años de estar conversando con la asiduidad de quienes no eran amigos ni haber pretendido serlo nunca. Había escuchado todo lo que yo vivía y lo que iba saliendo de mi ser cuando conversábamos, era como cuando un río se desborda alucinadamente en la catarata que espera el momento de caer para llegar a un final que no termina nunca. Lo que dijo el día que nos despedimos me dio a entender que no nos habíamos entendido nunca. Él conocía muchas cosas de mí, sabía mis reacciones, mis gustos, mis disgustos, pero no conocía cómo era yo en el fondo mismo de mí ser. Ahora se había ido, yo no lo vería nunca más y pero pensaba en algunos raros momentos en ‘el y entonces sonreía por los desencuentros que habíamos tenido en nuestras conversaciones… ¿Quién soy yo? Me he preguntado en ese silencio en el que me encierro muchas  veces. No sé qué responder. Yo me adapto a las condiciones que vivo, o trato de adaptarme. Lo que desconozco me agrada tener que conocerlo, sobre todo cuando me entretienen y me presentan dificultades reales que desafían los conocimientos que Sherlock Holmes tiene y yo no. Ahí vamos nosotros, buscando las paradojas que nos presenta la vida para que Sherlock nos las resuelva incluso con su inexistente ausencia… A propósito, hace ya tiempo que tengo los cuentos completos de este afamado detective, pero no he terminado de leerlos, quizás porque en Lima los leí todos (buscándome cada libro por separado y en diferentes editoriales porque no encontré todo completo en un solo volumen)… Yo sé perfectamente que me contradigo en muchas ocasiones, pero no lo sé precisamente cuando me contradigo, que es cuando más precisa uno darse cuenta de lo que no nos damos cuenta… Y aquí estoy, en la Biblioteca, pergeñando las ideas que apenas sé que existen en mí, puesto que sólo me doy cuenta de dicha existencia cuando las expreso al escribirlas. No quiero mirar a mi alrededor aunque tenga lentes nuevos… Mi futuro es un lienzo en blanco del cual tengo muchos bostezos y a ninguno me acomodo bien. Al fin y al cabo dejaré que el mar de la vida me conduzca por donde quiera para que yo pueda arribar a algún puerto donde calmar mi sed de conocimiento aunque no siempre de verdad. Nosotros seguimos viviendo como los acontecimientos se vayan sucediendo, y se van sucediendo con o sin nuestro consentimiento.

martes, 6 de diciembre de 2016

Soy un iluso buscador de soledades...

Walter Saavedra


He salido a caminar como otros días, pero ahora me he sentido muy solo, sin embargo sé muy bien que no lo estoy. A veces me pregunto qué es lo que me depara el destino, mas yo no deseo saber nada acerca de mi futuro, sino que quiero vivir la vida de acuerdo a como ésta va llegando… Voy yendo a un doctor y a otro pues muchos son los males que me aquejan, empero la vida sigue su curso de acuerdo a cómo nosotros le imprimamos con nuestros deseos más recónditos, aunque muchas veces no sepamos cuáles son esos deseos… Sí pues, he salido hace unos instantes nomás a caminar sin rumbo por las calles de esta ciudad, por aquí por Queens por donde siempre me desplazo algo desaprensivamente, aunque siempre pensando en cómo ha de ser ese futuro del cual no quiero saber nada. Miro con curiosidad las calles por donde siempre voy, calles  cuyas casas que se están llenando de luces anunciando la Navidad. He caminado mucho tiempo sin prestar mayor atención por qué lugares me desplazaba porque sé muy bien que siempre serán los mismos. He caminado mucho y he resultado donde siempre termino: en la biblioteca de Queens, sólo que ahora estoy en un local que nunca visito porque pasaba por aquí y a esta hora no hay otros locales que estén abiertos, a pesar de que ya es tarde en esta la mañana que me ve deambular por las esquinas inciertas de mis desazones. Inicialmente quise ir a otra sucursal, pero me di con la sorpresa de que ha cerrado por dos semanas, así que tuve que terminar en el local al que siempre voy y que no es el mismo donde ahora me encuentro… porque sin yo saber cómo he resultado en la Biblioteca Pública de New York. Se puede sentir el jolgorio de la gente por las fiestas que se aproximan en el silencio que me encierra entre estas calles que me ven pasar sin preocuparme si he de llegar o no adonde no sé que estoy yendo, pero sé que me desplazo en buena dirección. Los edificios de la Quinta Avenida lucen sus mejores galas, el enorme árbol navideño espera a los visitantes… Yo he sentido un dolor inmenso en medio del júbilo de tanta gente que no me deja caminar y en las calles aledañas a la casa donde vivo no veo gente ni siquiera en las ventanas de las casas, como se acostumbra en los pueblos pequeños donde todos miran lo que pasa y nadie los puede mirar a ellos escondidos tras las cortinas de las ventanas... Cada día me despierto temblando y pienso en aquello que sé que no debo pensar. Pero es que tengo miedo de tantos temores que visitan mis mañanas, solamente me siento bien en las noches cuando duermo sin preocuparme por nada. Y mi temor no fundamentado –o quizás sí- se erige como una peana que no puede soportar las penas que me embargan. Mi mirada se pierde en los confines indeterminados del universo que me cobija y nada encuentro en mi entorno, salvo a mí mismo encerrado en la cárcel impenitente de mis temores que se alimentan de días idos… A veces pienso en aquello que me he hecho la voluntad de no pensar, pero aun así pienso, y reconozco que ellos no son sino destellos fugaces de lo que otrora invadía mi mente, mi cuerpo, mi ser entero. Ahora me pierdo en la infinitud de estos días que avanzan a paso de tortuga mientras que yo me siento como una liebre que, por más rápido que corra, no logra alcanzar su lentitud ilimitada. Mis ojos descienden hacia los infiernos y pienso que en nada podré igualarme sino a mi propia ineptitud… ¿Saben en qué pienso cuando no pienso nada? Pienso en la oquedad de los silencios que acogotan mis huidas de la realidad cuando mis sueños no alcanzan a tapizar mis sentidos más intensos. Pienso en los augures de otros tiempos que conocían perfectamente el devenir de cada ser que iba a consultarlos… Después de mucho tiempo de andar inmerso en la sempiterna soledad, hoy día me siento realmente solo, esperando la mirada tierna de quien sé que no se ha de presentar, esperando la voz cálida de quien solamente quiere susurrar esperanzas leves. Ya no soy más aquel que con su prodigiosa voz desdibujaba, en el silencio de las horas, las telarañas de lo ignoto. Ahora no soy sino aquel que quiere elevar su queja para así quedar con la conciencia tranquila… Antes veía en cada sonrisa, una mano que se tendía prodigiosa hacia mi ser con redentora luz. Hoy todo es oscuridad en medio de las luces que alumbran las fachadas de las casas por esta Navidad que está ya tan cercana. Yo no tengo luces en mi ser interior, no tengo risas que se levanten hacia el alba, no tengo sino sombras que cercenan la alegría que otrora se alzaba hacia la infinitud del horizonte en que me encontraba… Ya mis pasos no comulgan con la decencia de la mañana, ahora se van encaminando hacia el despertar somnoliento de los sueños jamás habidos. Las calles de esta ciudad se cierran en torno a mis amargos despertares. Las casas destilan aires de alegría que no se ven mientras camino a solas por las sendas anochecidas por la nostalgia. La Biblioteca de Queens siempre alberga mis caídas del alma aunque muestre mi rostro más alegre en el instante en que estoy aquí, en la computadora que me apura con su deseo de que yo deje este lugar. Y la Biblioteca Pública de New York me recibe siempre como un visitante extraño que busca la soledad de los caminos empedrados de distancia… Empero, ¿qué es lo que estoy diciendo? Ahora estoy en mi propia computadora que no me conmina a terminar en una hora y tengo por delante los vaivenes de una tarde bañada en lágrimas… Sí, yo tengo que decir lo que me sale sin control, para así sentirme mejor y vagar tranquilo bañado por la luz de esta luna que hace mucho no veo, ni hoy tampoco he de ver por las nubes que la ocultan en la inmensidad de mi propio cielo. ¡Qué raro es este presente que no deja que el futuro se manifieste entre los brazos amorosos del pasado que se esfuma por siempre de mi mirada bañada en nostalgia!

martes, 22 de noviembre de 2016

¿Confesion de parte?

Walter Saavedra

Estas palabras que vierto no son sino el reflejo inexistente de una vida que no llevo. Es la queja silente de un dolor que no siento. Es la expresión abierta del encierro en que no me encuentro... El cuarto de los mil espejos pareciera haber desaparecido de mi mente y no encuentro lugar alguno donde refugiarme de la hostilidad de los nuevos espejismos que no existentes desiertos clavan en mi alma… Me siento contrahecho en el mar se sensaciones que alimentan los ríos de la vida. Es un instante, solamente un instante el que me agobia mientras estoy escribiendo estas palabras que surgen como de una fuente sin origen alguno... Luego de escribir esto, no sé qué ha de ser de mí, mientras el caballo en que cabalgo corre desbocado buscando un destino que no encontrará nunca… Yo saldré ahora a caminar por estas calles llenas de gente que va buscando las honduras de la vida en las estrecheces de los amplios corredores que ven desplazarse sus añoranzas y los contemplan como buscando con la mirada lo que ya no puede ser… Hoy he venido a dar mi confesión de parte y encuentro solamente una mortaja inexistente esperándome en el espejismo incierto que inunda ese desierto que nunca he conocido y en que ha parecido convertirse el corredor de la vida que no camino. Todos los desiertos que han visto mi desplazamiento tranquilo sobre sus arenas, me han ofrecido siempre tranquilidad en la hermosura del horizonte y sueños dulces en la búsqueda de la distancia a la cual me dirigía sabiendo que no iba a llegar nunca… Salgo del dolor en que me adentro y nada está más allá que yo mismo en el instante en que más cerca me encuentro de la vida que busco. Puedo afirmar que soy feliz evocando los instantes que vendrán corriendo a mi encuentro. Soy feliz con la vida que llevo aunque la tristeza evocadora de las erinias con sus mensajes tanáticos no se aparten de mi costado. Es la tormenta del destino que se yergue en medio de la esperanza y no encuentro a Pandora para ponerme a buscar en el fondo de su vasija lo que reconozco que no tengo ahora dentro de mí mismo. La cabeza me da vueltas. Ahora me parezco a Jano y me estoy viendo como Aker ¿Acaso los griegos no le depararon una gran atención al Egipto que les mostraba sus riquezas gnoseológicas…? No sé si camino para atrás o para adelante en el sendero de la virtud que Confucio enalteció tanto y que Lao Tzu férreamente combatió con la suya propia. ¿Para qué voy a refugiarme en el pasado si puedo marchar incólume hacia el futuro desde este presente que me agobia tanto…? He visto el atardecer en tus ojos y no he podido contemplar el amanecer de tus labios sublimes. ¿Quién eres dulce damisela que te escondes en el reguero de luceros que rodean tu andar jamás contemplado? ¿Dónde está ese mundo errante que se esconde en el azul del cielo que la más de las veces no veo? La abstracción viene en mi ayuda en el instante en que nada concreto se presenta ante mi memoria. Quizás sea Dulcinea del Toboso destacando su belleza sin igual jamás contemplado por don Quijote y que yo busco sabiendo que me hundo en el mar de confusiones que el valiente caballero arrea hacia lo desconocido yendo por el mismo que yo me desplazo… Ya la torre del Parque Universitario no da la hora, ni los universitarios frecuentan más ese parque al que su innata presencia de otro tiempo le da nombre. Los bares que se alineaban cercana a la puerta de la Casona de San Marcos otrora, hoy tan sólo martagonean procurando sobrevivir, pero poco a poco van desapareciendo del espectro urbano que les dio cobijo en cierto momento… Ya ha desaparecido aquella mortaja que vestía el otoño en los senderos atravesados por el invierno. Un día vendrá Pandora de la mano de la esperanza y podremos soñar en aquellos sones que esgrimen los rayos del nuevo día. Yo… yo me alineo con la sencillez de Lao Tzu en contra de la diligencia petulante de Confucio… Ya no hay confesión posible en el seno de las terribles fauces de los cocodrilos que jamás he visto, todo no será sino alegría a pesar de que pueda entronarse la tristeza sin explicarme por qué habría de suceder lo que aún no acontece… ¿Vieron amigos míos cómo el escribir de esta manera nos brinda una gota de láudano para calmar la desesperanza que agobia el alma en los instantes en que uno más lo precisa…? Ayer, en ese ayer que jamás he vivido, los regalos de Pandora se adueñaban de los sueños que siempre mantuvimos en alto, pero sabíamos que lo más importante era buscar denodadamente en el fondo de su caja para encontrar la esperanza que habría de traernos la realidad esperada. Y aquí estamos, esperando el momento preciso de partir, porque ya nos indicaron que pronto se me acabará la hora y tendré que dejar la computadora en la que esto escribo. ¡Qué más da! Llegaré a casa y allí podré revisar con calma lo que sobrecoge a mi alma y que dejo graficada en cada idea no expresada que no me ha sido posible escribir. Ya va siendo tiempo de partir, me despediré pues, me despediré sin jamás decir adiós porque no me alejaré de donde me encuentro ya que siempre estoy en el centro de mí mismo, de la vida, de la certera ilusión hecha carne para alimentar nuestros sueños tan propios y que perviven a pesar de la negatividad que en ocasiones parece adueñarse de la vida. La vida se ha creado con sueños hermosos y con terribles realidades… He regresado a la biblioteca al día siguiente, empero ahora escribo en mi propia computadora y algo ha cambiado en aquello que continúa siendo igual a lo que siempre fue. La vida es, en cierta manera, como la veía Sócrates con su conócete a ti mismo y conocerás a los demás, aunque no sea del todo cierta esa expresión, sino que se nos presente como un retazo de una realidad que se ve empañada por los anteojos que llevamos desde jóvenes… Hoy es el día siguiente y ¡qué rara se nos presenta la vida que llevamos!

jueves, 17 de noviembre de 2016

Nada es como lo vemos

Walter Saavedra

Todo no es como lo vemos. Estamos siendo copados por la nimiedad y tenemos miedo de lo que vivimos. Yo no reconozco qué es lo que estoy viviendo cuando lo vivo. Ahora he de caminar hacia los destinos áureos de los tiempos sin más ayeres que los que hemos vivido en la tierna quietud de la añoranza… Vivo ciertamente en un mundo poblado por fantasmas, y no puedo contemplar mi propia imagen reflejada en el espejo del rio que estoy mirando cuando pienso en aquello que ya he dejado de pensar… He salido del pasadizo de los recuerdos y me encuentro inmerso en la quietud desconocida de los momentos insignes que aún no hemos vivido. Buscaré un espacio que contenga los signos estrafalarios de los inermes sentimientos que hacen añicos los sueños aún no vividos. Sin embargo, nada está más allá de lo razonable, cuando la sinrazón hace su incursión en los senderos que el viento fresco de la mañana vivifica… He estado pensando, mientras sueño, en los destinos nunca predichos de la abundancia y me doy cuenta que la vida gobierna nuestros pareceres más recónditos incluso cuando nos sentimos perecer durante los momentos duros de una realidad que nos hace trizas. ¿Ves Jorge Luis, mi hermano nunca olvidado, en qué hemos terminado? Tú estás donde yo no puedo estar y yo estoy donde tú no estás más. ¿Dónde nos quedaremos los que todavía no partimos? La vida está llena de incógnitas. Nosotros llevamos escudos que nos protegen de la sabiduría pues en nuestra ignorancia es donde nos encontramos más cómodos y marchamos decididos hacia los parajes blindados por el horizonte donde el sol se yergue majestuoso mientras las tormentas se ciernen sobre la mar de conocimientos nunca habidos… Cantinflas es parte de nosotros mismos y creemos que está siempre en donde los demás se desplazan, lejos de lo que somos porque son ellos los que realmente están viviendo en la zona cantinflesca de los destinos sin final. Las palabras dicen mucho cuando creemos que no dicen nada, y no tienen más significado que la ignorancia cuando desplegamos nuestra sabiduría que hiende el lodazal de la desventura… Aquí cada uno procura identificarse abierta o encubiertamente con algún distintivo propio de su país de origen, yo llevo a la vista de todos un gorrito que dicen simplemente “New York” en letras muy grandes. No me han preguntado nada ni los que saben que soy hispano ni los que creen que soy de la India. Quiero saber las reacciones de la gente, pero solamente encuentro lasitud encuadernada en las palabras del ayer y en el silencio del hoy siempre presente… Hoy me detuve a hablar al lado del gracioso monito que engrandece la puerta de las ideas contenidas, y dije tantas cosas que yo mismo no recuerdo lo que expresé ni quiero tampoco recordarlo porque me hizo sentir mejor hablar sin ser hablado… Vivo en el eterno despertar de las noches sin luna llena. Pero ella está aquí conmigo, alumbrando mis mañanas llenas de sol. ¿Viste como las estrellas se visten de azul plateado al contemplar tu rostro adocenado? Ya no hay nada que pueda revertir el proceso recién empezado de aquello que no ha de terminar jamás. Vivimos siendo inocentes y morimos siendo culpables. Nadie sabe de qué se les culpa, sólo saben que están condenados a morir en la cárcel de sus propios pensamientos llenos de miel y de hiel... Ahora regresemos a Cantinflas, unos indocumentados centroamericanos me dijeron en México que él los ayudaba a cruzar el país, que el financiaba el tren en el que podían viajar, nadie exponía fundamentos y todos creían fielmente en lo que estaban diciendo mientras que yo sólo escuchaba, sin saber en qué pensar. Las elecciones en diversas partes del mundo nos enfrentan a una verdad indiscutible: nadie quiere escuchar razones, todos escuchan simplemente sus propias sinrazones y a quienes se las repitan una y otra vez. Estos repetidores incandescentes merecen ser líderes porque son tan mediocres como el que más ¿Acaso no lo somos todos alguna vez al menos…? Pronto llegará el instante en que tenga que irme de este lugar donde me encuentro. Y ¿saben qué? me siento bien después de decir lo que sé que no he dicho en modo alguno. Llegó el momento de irme preparando para dejar esta sala llena de computadoras donde estoy bien cuando me encuentro bien… La luna se sumerge en la laguna azul de la añoranza y yo me voy alejando hacia los destinos ciertos que me esperan en ese horizonte que mi propio mañana me ofrece. ¡Ay del dios de la vida que resulta siendo simplemente muerte cuando menos lo esperamos! Y Yo sigo pensando en Atón que me tiende sus manos egregias y baña mi corazón de alegría en los instantes de tristeza profunda.

Escribir por encargo...

Walter Saavedra


En muchos trabajos he estado, algunos los desconocía por completo hasta que me daba cuenta que si podía hacerlos, y entonces los hacía bien. Así como he realizado labores intelectuales, también he hecho labores físicas. De todo tiene uno que hacer en este mundo cuando se trata de llevar el pan a la mesa de la familia. Todo eso me permitía comparar los diferentes tipos de trabajos y la forma como se les juzgaba, sobre todo cuando los juicios venían de aquellos políticos que se consideraban afectados por lo que uno hacía. Sobre todo me permitía comparar lo que yo pensaba de los diferentes trabajos con las mayores dificultades que significaba el realizarlos. Entonces me daba cuenta que uno no está preparado realmente para nada porque recién sabrá cómo reaccionar cuando se encuentre frente a las dificultades, cuando esté realizando los trabajos. La vida nos va enseñando, sí señor… Nada es fácil en este mundo, ni siquiera aquello para lo que tenemos menos dificultad en hacerlo. Cuando se realiza labores que nada tienen que ver con lo que uno piensa, que nada tienen que ver con aquello para lo que uno se ha entrenado, allí nos encontramos con el mundo real, que no es necesariamente el mundo de los libros, pero no nos queda otra opción que seguir adelante porque la necesidad del bienestar de la familia está primero, entonces recién uno se pone a pensar en el significado de lo que se hace y por qué se le hace, y si ciertamente es tan negativo como lo ven desde lejos aquellos que dicen verse afectados por nuestro trabajo… políticamente hablando, claro… Es sumamente fácil proponer soluciones a los problemas que la vida nos depara cuando uno no ha estado nunca en una situación parecida o, si ha estado alguna vez, ya olvidamos que las circunstancias pueden ser diferentes debido a muchos factores que no tomamos en cuenta aunque en un inicio creamos que sí… Una vez, cuando trabajaba para una revista peruana, por allá por los años 80, hice un texto sobre un político. Yo no conocía al mencionado tipo, nunca había escuchado hablar de él pues me había alejado de todo lo actual por lo que no leía los diarios ni veía los noticieros en tv. Solo vivía y en mi propio mundo, desde el cual enfrentaba silenciosamente los retos directos que la vida me ponía enfrente… Pero, en la revista no mencionada anteriormente, me pidieron un texto sobre esa persona tampoco mencionada y de quien apenas si guardo un borroso recuerdo. En la revista me dieron los materiales. Me pareció alguien interesante y escribí lo que me pidieron, sabiendo que esa revista halagaba siempre a sus posibles anunciantes. Eso sucede con la mayor parte de los medios que tienen que hacer lo mismo para permanecer vivos, para no desaparecer y uno tiene que ayudar a esa permanencia con nuestro trabajo porque es la fuente de nuestro sustento. Lo que yo no sabía era quién era la persona sobre la que yo escribía. Y, la verdad, no me interesaba. Desde que dejé la Universidad donde estudié mi carrera, todo eso dejó de interesarme, como ha sucedido igualmente con muchas de aquellas personas que estudiaron conmigo… Escribí un artículo sobre una persona que después resultó perteneciendo al partido Acción Popular. La revista le hizo pagar el texto mío como un publirreportaje. Lo que había escrito le gustó al personaje de marras y no solamente eso, sino que ganó un concurso que no sé qué revista o institución realizaba sobre ese tipo de escritos periodísticos. Por supuesto que yo me sorprendí, todo lo que aconteció me sorprendió de manera suma… Cuando me enviaron a hacer un segundo reportaje sobre esa persona, recién me enteré de todo lo que había pasado porque ese señor me lo dijo. Él estaba muy descontento porque la revista le había cobrado exorbitantemente por mi trabajo. Esta persona pensaba que todo era asunto mío, que yo era quien manejaba todo eso, empero yo era quien nada sabía de todo lo que pasaba. Quizás había demasiada ingenuidad en mí que desconocía el teje y maneje de la labor periodística. Fue entonces que descubrí que la libertad de prensa no existe realmente, no al menos en la manera tan abstracta como acostumbran vislumbrarla los sectores que menos acceso tienen a esos medios de expresión, descubrí que cada medio de comunicación publica lo que le conviene publicar y según eso podían ser más abiertos o más parciales, de acuerdo a las circunstancias. Y eso lo sabía todo el mundo... Un día tuve que hacer una entrevista al director del Banco Central de Reserva del Perú, quien al terminarse la entrevista me pidió encarecidamente que no se publicara todo lo que me había dicho porque lo comprometía. ¿Comprometerlo? ¿A qué? Yo no comprendía a que lo comprometería. La entrevista se la di a la revista, porque ese era mi trabajo. Ese artículo jamás se publicó, pero sí había, en el número en que debía, salir unos grandes anuncios del Banco Central de Reserva… La explicación del porqué no se publicó me resultaba más que evidente… En cierta ocasión tuve que hacer una entrevista a la popular Chilindrina, donde ella me contaba aspectos desconocidos de su vida. En el transcurso de la mencionada entrevista la cómica me daba de patadas por debajo de la mesa, pero yo no le prestaba atención y seguía con mis preguntas. Después supe que ella se había desmayado cuando me fui. En la revista me dijeron que ese artículo no podría publicarse porque no tenía fotos y todos los artículos debían tenerlas, era una norma de ese medio. Eso se podría haber arreglado enviando al fotógrafo, como en situaciones similares se hacía. Luego me enteraría que el Jefe de Redacción había publicado ese artículo en otro medio con su nombre. Y no sólo hizo eso con este artículo, sino que lo hizo muchas veces pues con cualquier motivo decía que no se publicaría lo que yo escribía y él lo publicaba en otro medio y, claro, cobraba por lo que se publicaba… Mi mente se encargaba de borrar todo eso que aconteció, pero un día, pasados muchos años, mi hermano mayor me lo hizo recordar porque yo se lo iba diciendo todo a él según iba ocurriendo. Esas ocurrencias explican muy claramente por qué yo tengo tan pocos artículos publicados en los casi dos años que trabajé en esa revista. No pocos textos míos aparecieron sin mi nombre... La verdad, ya no sé qué escribí y que no escribí, no sabría reconocer la mayor parte de mis escritos porque mi mente ha borrado todo eso. Mi memoria me ayuda así a vivir tranquilo, sin rencores, sin odios… Aunque en ocasiones me vienen unas ganas ubérrimas, como decía Cesar Vallejo, de no sé qué hacer con ese pasado que ya no existe y que no se borrará jamás porque ya no se le puede tocar… ¿Es el escritor por encargo (porque un periodista lo es en muchos sentidos) deshonesto por escribir lo que no piensa? ¿Lo es por escribir lo que le piden y cómo se lo piden? Yo no lo creo así, me parece que es una forma legítima de ganarse la vida y uno jamás pierde la noción de lo que realmente piensa y las circunstancias en que tiene que decirlo. ¿Es deshonesto un obrero por fabricar cosas que engañaran a quien los compra y enriquecerán al dueño de la fábrica? ¿Cuál es la diferencia entre quien trabaja con la mente y quien trabaja con sus manos vistas las cosas de esta manera? ¿Se justifican las agresiones físicas o psicológicas contra aquellos que no actúen de acuerdo a los dicterios de la mayoría, por las razones que fueren, aunque sean esquiroles que se ven obligados a actuar sólo por hambre?

sábado, 5 de noviembre de 2016

No se que decir...

Walter Saavedra


Venía caminando hacia ese futuro que me espera hace mucho sin hacerse presente como lo ansío, y vi a ese sol escondiéndose entre las ramas de los árboles y, aunque le haya tomado muchas fotos precisamente en esa misma actitud, ahora no pude resistirme a tomar una fotografía más aunque sea tan similares a todas aquellas que he tomado anteriormente. Luego me he puesto a pensar en mí mismo y no he encontrado respuesta a las interrogantes que yo no me hacía. En este instante solamente espero los días alegres envueltos en la risa de los dioses olímpicos que me miran desde las alturas de mi desesperación, desesperación que no tengo porque estoy tranquilo en este día en que estoy donde siempre acostumbro estar… Mi madre está malita, internada en el hospital, aunque lejos, me acerco a ella tiernamente desde mi distancia no familiar. La contemplo triste y llena de congoja. El tiempo ha pasado raudamente desde que yo fuera un niño y jugara en su regazo… Madre, no me dejes lleno de pasado en estos días de otoño en que las hojas caen precipitadamente. Madre, ríe como acostumbrabas reír cuando yo era un pequeño inquieto buscando nuevas experiencias en tus pasadas alegrías. Madre, te escribo estas palabras envueltas en melancolía, es cierto, pero que están tan llenas de la vida que nos diste… No hace tanto frio como el año pasado en estos mismos días en New York. Ahora el clima está más templado, es más fácil de soportar para quien está acostumbrado a los días otrorales de Lima… Mi padre falleció abrumado por las circunstancias de las que supo salir triunfador durante toda su vida. Él supo darse cuenta de lo que estaba viviendo y tomó las decisiones pertinentes en el momento más difícil para todos… El sol brilla en lo alto del cielo y mis pensamientos parecen cobijarse en las penumbras de los días nubosos de la Lima que dejé hace mucho tiempo ha. Pero  no estoy triste, no me encuentro bajando la cuesta de la alegría hacia los lugares donde se encumbra el desencanto… Camino hacia el centro de la vida a esta edad en que ésta suele ir declinando presurosamente. He visto cosas asombrosas realizadas por quienes no creían en sí mismos. He visto a Kafka llorando frente a la imagen de Gregorio Samsa. Hoy Harry Haller sale a la calle buscando su propia biblioteca en el mundo exterior pletórico de gente que desconoce... Ya nada parece igual a pesar de seguir siendo la misma realidad que siempre he vivido. Yo mismo no parezco igual ahora que parece que he cambiado. ¿Dónde ha quedado la ruta de los recuerdos encumbrados en la cima de la vida que nos muestra su lado más amable incluso cuando estamos tristes, que no es éste el caso ahora… ¿Y acaso el camino abierto se ha cerrado por fin mientras recorremos los surcos de los sueños…? Me acuerdo de los godos y de don Quijote, quien gustaba llamarse godo ilustre. Solamente quien desciende de los godos puede halagar de esta manera a su personaje más memorable. Dicen que Miguel de Cervantes pudo ser judío. Yo no lo creo, él debió proceder de antepasados comunes con don Quijote. Quien le rinde tributo a La Mancha hablando como lo hace nuestro excelso autor, no puede sino ser originario de la Mancha, aunque se diga que no nació allí… Sí, ya sé que el futuro está completamente envuelto de pasado, mientras que el presente no existe porque nosotros mismos somos seres inexistentes. Yo miro el futuro de mi pueblo pintado en las hojas que nos muestran la vida del inolvidable don Quijote. Al fin y al cabo, el Perú fue poblado mayormente por manchegos y por eso su primer nombre era Castilla la Nueva, parodiando a La Mancha cuyo nombre era La nueva Castilla ¿o es al revés? Mi memoria juega conmigo y yo me regocijo de participar en el jolgorio de ese juego… Los árboles juegan con la aurora mientras yo camino en el centro de mis propios desencantos, que los he de recordar para evitar que se produzcan nuevamente. ¿Acaso los chinos no hacían precisamente eso cuando enfrentaban el dolor, la tristeza y la añoranza? Tantos son los recuerdos que me traen las palabras no dichas que pareciera que me estoy volviendo un simple recuerdo de mí mismo, aunque yo sé perfectamente que estoy hecho de futuro, y es mi propio futuro aunque no sea aquel que otros suelan denominar como tal sólo para imponer sus ideas que, por ser dicterios de una realidad desfasada, no llegan a ser la meta del porvenir hacia donde nos dirigimos todos. Nuevas vidas son los ríos que van a dar a la mar que es únicamente soñar con distintos devenires sumergidos en la esperanza de…  No sé qué decir… Al final me vinieron a la cabeza los poemas de Jorge Manrique y de Javier Heraud porque todos somos ríos donde se mecen los aconteceres de nuestros destinos.

domingo, 30 de octubre de 2016

El contorno de los dias

Walter Saavedra


Mi cabeza está revuelta con recuerdos que sí deseo recordar, pero que no tienen orden ni concierto alguno, ya que todo se encuentra enrevesado como en un laberinto con muchas entradas pero sin salida alguna. Yo no soy, no creo ser, como el Minotauro que vive feliz en medio de la laberíntica soledad de los años. Yo soy, según pienso, como Ícaro que busca la libertad e irracionalmente encuentra la muerte por no reflexionar en los peligros que esa libertad trae aparejada. Me digo a mí mismo: se libre pero ten en cuenta siempre los límites que esa misma libertad conlleva… ¿Por qué no puedo contemplar la vida de manera diferente a la usual y busco vivirla no llevando el agua de la vida para calmar la sed que me atraganta? ¿Por qué los sueños de los cuales hablo no son en verdad sueños para vivirlos por mí mismo…? Hay verdades que terminan siendo mentiras y mentiras que se transforman en verdades. ¿Cuál es el límite entre unas y otras…? No me interesa que haya orden en lo que hablo, me interesa hablar aunque sea desordenadamente para buscar después, si eso fuera posible, encontrar el orden y, sobre todo, comprenderme como nunca antes lo había procurado… Pienso que el día en que la realidad interrumpa la verdad de los sueños de los cuales hablo siempre, pero cuyas verdades son más reales que la misma realidad, en ese mismo día seré libre para encontrar lo que jamás he encontrado anteriormente… Estoy aquí, sentado frente a la pantalla de la computadora de la Biblioteca y no sé qué es lo que puedo decir, no sé lo que puedo escribir aunque tenga la mente repleta de ideas que galopan en los otroras que formaron parte de mi vida. Ya ha llegado el momento en que las sienes  jamás despejadas se sienten a descansar de los golpes con que los diferentes momentos vividos las han golpeado… Me siento en el fondo de mi vida, sonrío algo sarcásticamente, miro la vacuidad de los días que no se presentan y salgo a caminar por los senderos que el viento abre ante mí… La belleza que rodea los contornos de nuestro desplazamiento por las calles sincronizadas de la esperanza, esa misma belleza ha de marginar los espacios desaprensivos que encontramos en el ir y venir de la serena quietud de lo voluptuoso…

miércoles, 26 de octubre de 2016

Arguedas frente al espejo...

Walter Saavedra


Arguedas no estaba desesperado cuando se mató, estaba enfermo y debe haber estado con esa tranquilidad que da la depresión en el acto final. Se cuenta que en la mañana del mismo día en que se quitó la vida, se le vio en la Iglesia de la Merced, en el Jirón de la Unión, en Lima, en una actitud como rezando. Ese mismo día estuvo almorzando con unos colegas de la Universidad Agraria la Molina y todos lo vieron alegre… Es interesante preguntarse por qué se puso frente al espejo cuando se pegó un tiro. Se me ocurre una respuesta muy simple: para mirarse, simplemente para eso, quizás le parecía hasta gracioso contemplarse en el momento de darse un tiro y quitar ese malestar en la cabeza que no lo dejaba tranquilo… Pensar en el significado de los actos de los depresivos con la racionalidad del no depresivo lleva a muchos errores. Para el depresivo la vida y la muerte no tienen sentido, tampoco las palabras que salen de sus labios sin saber él por qué ni tampoco sabe su real significado. Quienes lo escuchan hablar lo juzgan de manera no adecuada y, como pasó con su terapeuta la Dra. Hoffmann, pueden considerarlo ya curado y después cuando se matan no comprenden la razón porque todo tenía la apariencia de ir tan bien en él. A Arguedas le molestaba mucho la cabeza, repetimos, eso le era insoportable, entonces se dispara un tiro para terminar con ese malestar. Él hablaba antes de la muerte en múltiples ocasiones, al final ya casi nadie parecía prestarle atención. Pero ¿qué era la muerte para José María Arguedas? Sólo una palabra. Existir o dejar de existir no tenían significado para él. ¿Acaso para se moría cuando se dejaba de existir? Él se mató para sentirse mejor de todos los malestares, todo lo demás carecía de sentido. ¿Pensó Arguedas que al morir dejaría de existir? Esa relación carecía de sentido para él, como para todos los depresivos… Sherlock Holmes dice que en las cosas simples encontramos muchas respuestas a cosas que parecen complejas. Quizás sea cierto...
 

domingo, 2 de octubre de 2016

Quiero...

Quiero hablar de lo que desconozco y me enredo en el silencio, sólo llego a balbucear palabras incoherentes, nombres sin sentido, conocimientos inermes. Contemplo que los demás hablan con autoridad y yo miro al cielo buscando la palabra doliente que podrían pronunciar mis labios aherrojados y mi ciego mirar. La ignorancia es mi tema hasta cuando algún pensamiento puedo articular con mis brazos cansados y mi errático andar.
 

viernes, 30 de septiembre de 2016

No decir nada y decirlo todo al mismo tiempo

Walter Saavedra


Este es un día gris, con una llovizna parecida a la de Lima, un frío que va haciéndonos recordar que el invierno está ya cercano, pero aún no es tan acusado como la estación que vendrá próximamente. Yo he caminado, como siempre acostumbro, mirando a en rededor sin alcanzar a vislumbrar lo que va recostándose entre este presente que me acuna y el futuro que me ve llegar y no termina de darme la mano para comenzar a encontrarme donde él se encuentra… He estado pensando en lo que siempre pienso y jamás recuerdo nada porque la vida es más, mucho más que simples recuerdos.  ¿En qué es lo que pienso cuando estoy soñando con lo inasible que danza a nuestro costado? Es un misterio nada difícil de desentrañar porque mis ojos se vuelven hacia abajo como mirando fijamente todo el pasado que hemos vivido en los tiempos cuando los años no traían a nuestra mente sino futuros llenos de esperanza. Sí, por supuesto que sí, nosotros éramos muchachos que caminábamos con el pecho henchido y la vida fulgurante. Me veo tranquilo izando el pendón de la alegría en medio de los inviernos que se adocenaban a nuestro lado. Yo… yo quería dejar un rastro en ese camino que iba haciendo al marchar hacia la vida que se abría esplendorosamente a nuestra mirada, y no sabía que los caminos se van borrando apenas dejamos de transitarlos y tampoco conocía que las huellas no perduran más allá de lo que el viento permanece en el rostro de la nada… ¿Cuándo fue que fuimos cambiando? El cambio fue permanentemente llegando mientras la edad se iba desplazando inefablemente sobre nuestras espaldas. Al entrar a la Universidad dejé radicalmente de lado (aunque no pudiera ser de manera completa) aquella persona que fui antes, y cuando pasaron tres años en ella ya no era como aquel muchacho imberbe que había comenzado sus estudios no hacía mucho tiempo atrás. Empero esos tres años se hicieron eternos porque muchas de las personas -con las que traté entonces y posteriormente en el paso insaciable de los años- era eso lo único que recordaban de mí (aunque, la verdad, yo jamás de vi de esa manera), imponiéndose esa realidad desaparecida jamás existente, incluso a mis propios cambios que, muchos de quienes me desconocieron, no aceptaron como míos sino como provenientes de alguien ajeno a mí y sé perfectamente que no los vieron con más claridad que cuando se mira al agua turbia discurrir en los causes de un arroyuelo infinito de aguas límpidas. Tres años después yo ya no era el que fui, me iba haciendo más maduro, pero en el silencio de mi propia mascarada en que se había convertido mi silencio lleno de palabras que otros escuchaban nítidamente, pero que no eran escuchadas por mí mismo… ¿Quién era yo al terminar mis estudios universitarios? Alguien que miraba a los demás intentando comprender qué había pasado en la vida de cada quien, qué nos deparaba el futuro que no miraba con angustia como a muchos otros veía que hacían. ¡Ah ese instante en que uno termina sus estudios y ve lo desconocido y agreste levantarse en su futuro, mientras está temeroso de lanzarse en un salto mortal hacia el vacío…! En un momento determinado, ayudado por ciertas circunstancias propicias que se presentaron, salí de mi país buscando la huella de los inmigrantes ilegales que procuraban llegar al país donde el dinero caía a borbotones de los árboles, donde estaba el paraíso en el cual uno lo tenía todo sin mayor esfuerzo. Yo, soñador empedernido, no buscaba el dinero, yo buscaba el conocimiento. Me torné más huraño de lo que solía ser intentando vivir lo que los ilegales vivían y sentían, siendo yo uno más de ellos. No había nada de artificial en mi vida, en mis sufrimientos, en mis necesidades, mis tribulaciones más allá de si en algún momento me hubiera gustado -como realmente aconteció- salir de ese túnel oscuro, terrible, interminable en el cual vivía. Muchas cosas pasaron por mi vida, pero sólo recuerdo las sensaciones que llenaron mi propio mundo y sé que así como yo había muchos otros… Después de dos años dejé de este país por voluntad propia aunque no fuese en realidad completamente mi voluntad… Dos hermosas hijas vinieron a alegrar mi vida y mis sueños se reavivaron de manera diferente. Sin embargo, ¿quién sabe realmente lo que uno espera mientras sueña con un futuro que se va desmigajando en los eternos adioses que preparan infinitos holas que han de ser bienvenidos aunque no sean los esperados…? Aquí, dentro de esta Biblioteca que frecuento (donde casi nunca leo los libros que en ella se guardan amorosamente), no siento la garúa que invade las calles de esta ciudad irreverente, pero yo vivo sumergido en el otoño que he soñado desde que era muy joven, aunque viviera en la eterna primavera en que todos vivimos en nuestra juventud, incluso cuando nuestra vida pueda ser un infierno. ¿Qué es lo que busco ahora? Solamente tranquilidad y dedicarme con ahínco a lo que siempre ha sido mi vida: una eterna búsqueda de cielos extraños conviviendo en la alborada de sueños nunca fenecidos, búsqueda realizada aunque no me mueva físicamente nunca del mismo lugar… Ya no camino como siempre acostumbro, ahora estoy sentado como es mi costumbre en el día que comienza, en el día que bosteza, buscando en otras miradas el despertar propio de la esperanza no desesperanzada. ¿Y se han dado cuenta ustedes cómo no digo nada diciéndolo, sin embargo, todo…? Es lo que me gusta de Lao Tzu, es lo que me encanta del taoísmo.
East Elmhurst, New York, United States

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