NOTA BENE:

Revista Internacional del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima. Sede: New York.


sábado, 23 de julio de 2016

Convocatoria de la revista Corpus para la publicación de artículos

Estimados colegas,

Tenemos el agrado de anunciarles la convocatoria a publicar en el Vol. 6 Nº 2 (julio-diciembre de 2016) de CORPUS. Archivos virtuales de la alteridad americana
http://corpusarchivos.revues.org/1433
En esta oportunidad, aprovechamos para comentarles que Corpus ha sido incorporada al Núcleo Básico de Revistas Científicas Argentinas. Agradecemos este reconocimiento a la revista y a la labor de los autores, evaluadores y el cuerpo editorial que ha desarrollado este proyecto durante seis años.
Corpus está incluída además en los índices DOAJ, Latindex,
COPAC (Reino Unido), SUCOC (Francia), Catálogo Colectivo DB (Alemania) y OCLC World Cat).
La recepción de contribuciones está prevista hasta el 1 de septiembre  de 2016.

Corpus es una revista de divulgación, análisis y crítica de fuentes inéditas o poco conocidas sobre la historia y etnografía de la alteridad en el continente americano: pueblos originarios y campesinos, articulaciones de raza, etnicidad, clase y género  y toda forma de diversidad social y política. Publica artículos en español, portugués, inglés y francés. Nuestra filosofía es compartir y desclasificar los materiales de información que utilizan los investigadores en sus diversos soportes, ofreciendo un ámbito de discusión teórica, casuística y metodológica sobre la interpretación y uso de las fuentes primarias  o los “registros de primera mano”, así como de publicación de análisis críticos de documentos con diferentes formatos: facsímiles de manuscritos, transcripciones, fotografías, iconografías, cartografías, notas de campo, grabaciones y películas, artefactos arqueológicos y museográficos, viejos incunables y cualquier trazo que pueda configurarse como archivo.
Cuenta con cinco secciones: Registros; Crítica; Debates; Notas, entrevistas y reseñas: Tesis.
Instrucciones a los autores en: http://corpusarchivos.revues.org/260
Invitamos a los interesados a enviarnos un correo a corpusarchivos@gmail.com para recibir notificaciones automáticas de cada nuevo número.
Recordamos además que la colección completa se encuentra disponible en el siguiente link: http://corpusarchivos.revues.org/

Director: Diego Escolar
Redactora Jefe: Claudia Salomón Tarquini
Comité Editorial: Carlos Masotta, Christophe Giudicelli, Roxana Boixados, Guillermina Espósito, Diana Lenton
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Revista Corpus. Archivos virtuales de la alteridad americana

jueves, 21 de julio de 2016

¿He cambiado tal vez?


Recuerdo aquella sonrisa que relucía esplendorosamente en tu rostro cada vez que salíamos juntos los cuatro, ¿te acuerdas tú…? Momentos muy gratos fueron los que pasamos yendo de un lugar a otro, conociendo diferentes lugares tan hermosos de aquel lugar donde el sol sale todo el año. También íbamos nosotros dos solos muchas veces procurando capturar con nuestras cámaras fotográficas dichos sitios… no lo habrás olvidado ¿verdad? Jamás hubo nada entre nosotros, solamente una amistad que hacía más bellos los instantes que vivíamos en esos dos días, que se prolongaron años, en esa ciudad maravillosa. Claro que a mí me encantabas y te lo dije, sin exigirte respuesta alguna, que no me la diste. Después todo cambio, nosotros mismos cambiamos cuando nos alejamos de ese lugar tan encantador… Yo he mirado el devenir de tus ojos en el sol poniente que se va alejando con el horizonte desvencijado de la vida que llevo ahora, pero no eres tú quien se me acerca, y no lo has de ser nunca más… ¿Dónde has de estar ahora inmaculada imagen irreal que otrora deglutí gustoso? Un día, sin decírtelo claramente, te dije que pronto estaría lejos y ya no nos veríamos más, ya no nos comunicaríamos. ¿Es la distancia lejanía acaso? ¿Es quizás el horizonte en que me encuentro el que nos aleja? No, las circunstancias han cambiado, y no es el lugar solamente, somos nosotros que nos fuimos alejando antes, mucho antes, de estar distanciados por el espacio que se yergue ahora entre tú y yo... El día esta hermoso para mí, además aquí en la Biblioteca no se siente el calor que reina afuera y que me golpeaba tan duramente al venir caminando hace unos instantes, quizás sea por eso, si quizás… ¿qué? No lo sé ya, no lo sé… En alguna ocasión volveré a trotar por esos caminos que nunca pise, pero por donde me movilizo diariamente sin ir a ninguna parte porque siempre los lugares adonde llego no son lugares ubicados en alguna parte… me da la impresión de estar andando por aquellas calles por donde andábamos tal vez sin saber que andábamos… Me duele la cabeza, no he hecho nada para que eso ocurra, y no ha pasado nada para que le dé origen a mi malestar… Michelle ha aparecido en este instante ante mí, está parada, mirando el amanecer, y ha alegrado mi mañana con ese jolgorio que siempre ella produce en mí. ¿Adónde partirá de viaje la preciosa Michelle? Se va de viaje sin lugar alguno definido a donde tenga que llegar, aunque yo solamente sé que parte y se le puede ver muy alegre, con su mirada puesta en el lugar donde ha de llegar que yo no sé dónde será y su mama tampoco. Y Justin, su hermano mayor, la acompaña, cuidando diligentemente de la hermanita, y gozando de los buenos instantes que la vida les depara… A cualquier parte adonde vayan, yo también iré con ellos, sin moverme un ápice de este lugar donde me encuentro, porque ellos nunca se separan de mi lado… Hoy he vagado por el mundo de las ideas y no he querido aterrizar en él, sino que me he salido yendo hacia otro mundo lejano y hermoso que encuentro dentro de mí mismo… Antes de entrar a la sala esta de cómputo, me puse a ver los libros que junto a ella estaban, y el primero que contemplé gustoso fue “Los viajes de Marco Polo”, en inglés, pero que me place más porque en este proceso de aprendedera de este idioma me resulta mucho más útil ésta que la versión en español. Muy poco he leído los días que llevo aquí, aunque mi deseo de lectura ha ido aumentando con el paso del tiempo, sin embargo aún no encuentro el nivel que tenía en Lima tantos años ha. ¿Por qué fui perdiendo paulatinamente el hábito de la lectura después de dejar la Universidad donde trabajaba quién sabe cuántos años ya? Muchas razones podrían esgrimirse, mas ahora no me interesan mucho, y aunque yo mismo me haya hecho dicha pregunta, no quiero responderla y punto… Claro que como yo suelo contradecirme, no faltará el momento en que me contradiga. Empero, no tengo ganas de nada, tampoco de escribir y sin embargo lo hago porque deseo hacerlo aunque no tenga ganas. Es como comer: uno tiene que comer aunque no tenga hambre porque de lo contrario se muere… yo no quiero morir y, menos aún, por inanición debido a la falta de lectura… porque yo vivía para leer, la lectura era mi mundo, mi refugio, mi forma de escaparme de una vida no placentera. Si pues, la lectura puede tener aspectos positivos y negativos, y no me refiero específicamente a los libros que no dicen nada, libros de evasión, propiamente hablando, sino que me refiero a los libros donde uno puede aprender mucho, y es que con estas lecturas también puede uno evadirse de la realidad. Por eso me llama mucho la atención cuando la gente considera la lectura como algo simplemente positivo, sin verle el lado negativo. Sin embargo, el que sea un refugio es también un aspecto positivo porque nos ayuda a no estar metidos en una realidad que nos lastima, o en una realidad que nos lastimó en alguna ocasión y cuyos estragos viven en nosotros hasta el ahora que vivimos. La evasión así se puede ver como un elemento positivo puesto que no es producida por la realidad de los temas que tocan los libros, sino por una realidad que nos tortura. Y la evasión, la simple evasión, permite a la gente no estar sumida en esa realidad que le hace daño, que no comprende… ¿Ya lo dije? Pues lo repito… Ahora no siento la necesidad de decir algo pronto, tengo la necesidad de expresar lo que me salga, sin que la vida me agarre a palos, como decía no sé qué autor (¿quizás Ciro Alegría?)… Los caminos que he recorrido se presentan ante mi mente. Me doy cuenta de la sonrisa que alegra mis labios, mi alma, mi vida. Y no me apresuro por volver al lugar de donde provengo… Al volver sé que encontraré todo diferente, no sé si porque esa realidad habrá cambiado o porque soy el que miro las cosas con otros ojos por ser yo quien ha cambiado…

miércoles, 20 de julio de 2016

Mirando el espejo

Walter Saavedra
 
Caminar bajo el candente sol del mediodía en New York es algo terrible. Tomamos agua a cada instante para evitar deshidratarnos. Aun así los labios se van secando poco a poco a lo largo del día y más agua todavía se necesita tomar. Las plantas del jardín precisan ser regadas con más frecuencia porque no siempre llueve en esta ciudad pletórica de rascacielos… al menos no llueve tan seguido como se deseara, aunque la verdad es que a mí no me gusta la lluvia, quizás demasiado acostumbrado estoy a la garúa martagona -con el sentido que aprendí en mi infancia de “perezosa”, que no le da el diccionario de la RAE según acabo de ver- de Lima. El verano se nos presenta como aquel título de la obra de Faulkner: largo y ardiente. He pasado un periodo –en 1979- en el norte del Perú, donde el calor es mucho mayor que en Lima, pero los días que estuve en ese lugar (Catacaos en Piura) pasaba las horas sentado ya que caminar era una tarea desmesuradamente agotadora. Eso mismo no pude hacerlo en Ica cuando recién llegué a trabajar durante el verano de 2005, allí sí también pude “gozar” aquel calor que lo hacía a uno perder la ilación de lo que estaba pensando… si algo pensaba uno. Dar clases se convertía en una de las tareas mas difíciles que se podría haber emprendido nunca, era como si el cerebro se hubiera secado completamente. Todo esto lo viví hasta que, con el paso de los años, me fui acostumbrando a ese dichoso sol y todo se hizo más llevadero. Empero aquí en New York, ciudad donde vivimos ya muchos años, es difícil acostumbrarse con esos cambios tan drásticos que hay entre las temperaturas de invierno y de verano. En este tiempo especialmente sale uno de casa en busca de los lugares que tengan aire acondicionado. Allí es cuando esta Biblioteca nos parece un jardín paradisíaco en pleno ardor del verano… El jardín, el jardín nuestro donde las flores crecen sin más freno que su propia libertad. Nuestro jardín más conocido comúnmente como la “yarda”, despierta sueños y encierra las preciosuras que guardamos en nosotros mismos quizás sin darnos cuenta. Ayer he pasado unos momentos tranquilos durante la tarde, cuando el sol no quemaba tanto ni el viento batía sus alas con la rabia del mediodía. Mi hermana Pilancha y yo hemos limpiado la yerba mala y con ellas se fueron también las falsas esperanzas concebidas al azar de realidades imaginadas. ¿Qué es lo que la vida nos depara en estos instantes en que todo pareciera levantarse lejano del cadalso donde mueren las ilusiones…? Hoy he estado contento, recordando el buen rato que pasé en el jardín, queriendo redibujar en mi alma la sonrisa que las flores han dejado impresa en mí… Esta es la época de las parrilladas que reúne a los amigos en el jardín trasero (o yarda) en medio de una amena conversación mientras se va degustando lo que los dueños de casa han preparado auspiciosamente para los invitados… Estoy tratando de conservar la misma mirada -al contemplar lo que vivo o lo que a mi alrededor se desarrolla-, de aquel que no ha tenido nada, mientras trato de pensar con la mente de quienes tienen sus necesidades esenciales satisfechas y mucho más aún, entre estos es que vivo sin llegar a ser completamente uno más, por más integrado que vaya estando a esta vida… No lo digo como una actitud de rechazo, sino porque formo parte de quienes continuamente llegan y tratan de vivir en un mundo completamente diferente al que fue, y aún sigue siendo internamente, suyo a pesar del paso de los años. Yo trato de no ser el que fui, empero contemplo que aquellos que han venido se han acostumbrado a vivir aquí, pero en la realidad de las cosas siguen también viviendo en sus propios países porque prácticamente todo lo que proviene de sus países de origen lo pueden encontrar aquí… Algunos inmigrantes se someten a privaciones tremendas para juntar algo de dinero con que presumir en sus países cada vez que regresan de visita y lo que no gastan aquí lo tiran allá dando la impresión falsa de vivir una vida regalada que no existe sino en esos viajes. Claro, no a todos los que viajan a sus países se les puede considerar igual, mas lo que la mayoría de la gente en sus pueblos o ciudades espera de ellos es precisamente esa actitud de regalo que encuentran en la mayoría y que los hace desear venir a este país buscando el paraíso que jamás encontrarán, al menos no como se lo imaginan porque aquí todo cuesta mucho trabajo y cada vez se hace más difícil conseguir donde trabajar… Los inmigrantes ilegales que he conocido viven muy apretadamente porque precisan enviar dinero a la familia que dejaron en sus lugares de origen, o para construirse su casa allá o, incluso, para poner un negocio cuando les llegue –piensan que más tarde o más temprano- el momento de regresar debido a la situación irregular que tienen… Ahora, los centroamericanos, especialmente, que están llegando -o enviando a sus hijos solos o con alguna compañía familiar (tíos o los mismos coyotes)-, lo hacen con la idea de que el estado se hará cargo de ellos y no los deportará, por eso se dan los abundantes casos de inmigrantes ilegales que llegan con la exclusiva finalidad de cruzar la frontera para entregarse en manos de los agentes de inmigración de este país puesto que suponen que recibirán la residencia de inmediato y con ella todos los beneficios de ayuda económica que esperan ilusoriamente obtener… He comenzado hablando del calor, del jardín y he terminado hablando de los inmigrantes. En realidad toda mi perorata habla de estos últimos y su mundo, que es mi propio mundo… Los hijos de los inmigrantes que han venido muy pequeños o han nacido aquí, tienen ya otra forma de ver las cosas y, de alguna manera, se han ido desprendiendo –en mayor o menor grado, aunque no completamente- de las costumbres de sus progenitores. Algunos de ellos no hablan la lengua de sus progenitores y el asunto es más acentuado aún con la tercera generación…

viernes, 15 de julio de 2016

Truenos en la tarde

Los truenos han saltado terriblemente en esta tarde que anuncia una noche con mucha lluvia. No había escuchado algo igual desde que estuve viviendo en Huancayo, en la serranía del Perú, por allá por los años 75 del siglo pasado. Generalmente las lluvias estallaban, en medio de los truenos, en las tardes y, para esperar que pasaran, uno se metía al cine a ver lo que estuvieran dando en ese momento. Los cines se llenaban con la gente que huía de la lluvia...  En el borde de la esquina, donde constantemente tu presencia se deja sentir, estoy sentado, esperando lo que no ha de venir, pero lo espero porque no importa que no venga, yo sé que algún día será mío, incluso en la ausencia de todo lo existente. He hecho lo que debía hacer, pero no como tenía que hacerlo. Y me encuentro, en este instante, rememorando aquello que ha pasado ya no hace ni un par de horas, pero que a mí se me antoja ser toda la eternidad… Me he sentado en una mesa de la biblioteca esperando que se quede libre una PC, y en la mesa donde estuve, encontré dos libros que me llamaron la atención. Eran de la autoría de Jack London: “Colmillo Blanco”, que ya he leído y que incluso lo volví a leer con mi hija menor cuando ella estaba estudiando en la escuela porque le dejaron como asignación leerlo. La ayudaba en la lectura, que yo hacía en voz alta.  El otro libro no lo conocía, a pesar de haber buscado y leído, muchos libros de este autor allá en Lima, hace ya muchos años. Este libro, del cual estoy hablando ahora, es una colección de varias obras que se llama “Las Mejores Narraciones.” Comencé a leer esta colección. Me agradó mucho la narración que se encontraba en la parte en que abrí el libro. Es muy hermoso el lenguaje de London. También el tema comenzado a leer me agrada mucho. Hace mucho, desde que llegué a este país, no leo libros en español. Todos los que he leído han estado en inglés, no porque no hubiera libros en español, sino porque me había propuesto practicar el inglés con la lectura. Ahora que el Quijote lo he saboreado un poco como quien no quiere la cosa, leyéndolo en algunas partes que llamaban, por algún motivo, mi atención… Siento un dolor inquietante en mi cabeza, no llega a ser terrible, pero lo que sí es, es molestoso. Ya me pasará, me digo, con no mucho convencimiento. Ya me pasará. ¿Y si no pasa? ¿Qué? Haré de tripas corazón, como dice el dicho, y esperaré llegar a casa para tomarme unas aspirinas. Esto siempre ayuda. Si no, dormiré un rato. Aunque en la mañana yo no puedo. Antes dormía perfectamente en el día porque me pasaba las noches despierto. No podía dormir en las noches. Ahora, que duermo bien en las noches, me es imposible dormir en el día. Y como que extraño mis épocas en que tenía el sueño trastocado. Me sentía mucho más tranquilo. La noche era enteramente mía. Podía leer tranquilamente, sin apuros, sin que nadie me molestase, gozando del momento, sorbiendo cada letra que el libro me brindaba generosamente. Uno cambia con el tiempo. No se tiene más remedio que cambiar. Mariátegui decía que él no había cambiado sino que había madurado, pero lo cierto es que toda maduración implica un cambio real, se lo quiera admitir o no. Ah, Mariátegui! Leí todas sus obras cuando aún estudiaba en la Universidad de San Marcos. Mucho tiempo después descubriríamos, con mi amigo Ricardo Melgar, que esas obras habían sido adulteradas, en buena proporción, por el editor, queriéndolo o no queriéndolo, haciéndolo el personalmente o quizás fuera obra de sus subordinados sin que él se diera cuenta, lo que no aminora su responsabilidad. Cosas de la vida… Ahora estoy muy lejos de la vida que llevaba cuando vivía en Lima. Ya la docencia no es mi ocupación. Pero con gusto volvería a enseñar si tuviera la oportunidad. Aquí me he visto obligado a trabajar en menesteres completamente alejados de lo que fuera mi actividad principal en Lima. No es un caso raro. Todos los que vienen a este país corren la misma suerte, hasta que pueden abrirse camino en su especialidad… o se acostumbran a hacer lo que han comenzado y ya no quieren abandonarlo… Sin embargo, mi profesión no está ajena a todo lo que paso, a pesar de no trabajar formalmente como Antropólogo, sí estoy haciendo antropología. Claro, habrá quienes dirán que eso no es cierto, que lo digo como una especie de consuelo para poder justificar la vida que llevo, pero eso no es cierto. Bueno sí, quizás haya también búsqueda de justificación, no lo puedo negar, pero lo cierto, lo realmente cierto, es que la Antropología es así desde el inicio de su existencia formal, con la filosofía griega… Hija, ¿te acuerdas de “Colmillo Blanco”? No se me pueden ir de la mente los bonitos momentos que pasamos cuando eras niña y leíamos el libro. No se me pueden borrar de la mente los instantes en que jugábamos tú, tu hermana mayor y yo, el juego de inventar historias creadas a partir de una palabra que otra persona (de entre nosotros, por supuesto) decía.  Fueron bonitos momentos esos. Estrechamos mucho la relación existente. Quiero llevar estos libros a casa y leerlos tranquilamente en la quietud de las horas que se desplazan jugueteando con mis sienes. Los leería con inmoderado placer, recordando aquellos tiempos en que estábamos juntos. Años que bordaron nuestra relación tan estrechamente que ahora pareciera como que aún la estamos viviendo… Me acuerdo también de los tiempos en que leí la obra completa de William Shakespeare. ¡Qué placer tenía en paladear esos textos! Eso ha hecho que me los compre en su idioma original: el inglés. Claro, aún no la he leído, pero ahí está, al alcance de la mano para cuando esté en vena y la comience a leer con la tranquilidad de los días que vayan corriendo en la vida que hoy llevo... Muchas ideas visitan mi vigilia. Algunos son recuerdos hermosos. Otros los he olvidado para no recordarlos más. Dicen que no somos nosotros quienes buscamos lo que nos acontece, sino que son las circunstancias, las ocurrencias, el ser de todas las cosas y momentos que vivimos, los que nos buscan a nosotros. Yo ahora solamente repito lo que he escuchado decir… Ha dejado de llover. El calor se siente menos. Estoy en casa. Hace mucho que he llegado. Ahora tengo que dormir un rato... es decir, hasta mañana.

Walter Saavedra.

jueves, 14 de julio de 2016

Y es el recuerdo de lo vivido

Walter Saavedra

Y el recuerdo de todo lo vivido, se empoza como un charco de culpa en la mirada (Cesar Vallejo, citado de memoria en tono prosa…).

He llegado a casa temprano, con la cabeza que me explota. Quiero descansar un instante… Ha pasado todo un año en solamente unas horas. El hermoso sol egipcio que contemplo ahora me reconforta… Ya es otro día, ahora me iré un rato a la Biblioteca y veremos qué es lo que podemos escribir. Mi mente está más tranquila, los minutos se desplazan indolentemente por mi cuarto. Nos vemos más tarde… He llegado a la Biblioteca. El camino ha sido como andar encima de brasas candentes en el desierto del Sahara, en donde si bien no existen brasas el mundo arde como si las hubiera. Y eso que aún no hace tanto calor aquí en New York, no obstante el verano se impone con ferocidad inaudita. Y lo más cómico es que ya no sé qué es lo que deseaba decir en estas líneas que poco a poco se van dibujando en los marcos de mi mente... Eso es: quisiera hablar de lo que siempre hablo, de aquello que está indeleblemente grabado en mi memoria, sin embargo recién ahora me doy cuenta que… que ya no tengo nada en mi mente y que he olvidado todo lo que quería recordar. Empero algo saldrá en estos minutos en que estoy frente a esta computadora de la Biblioteca, que me hace cómicas muecas… Acabo de fijarme que tengo algunas cosas guardadas con las cuales no quería empezar, empero ahí están, y aunque se encuentran a la vista yo no quería verlas ¿por qué ha de ser? Como quiera que sea, no las borraré sino que las pondré después de que escriba algunas cosas y las haré coincidir o… también puede que deje que se vean como un parche en un pantalón viejo, justo como Cantinflas… Ahora mi mirada abarca las visiones añejas, aquellas que se obstinan en no dejarme, aquellas que me acompañan cuando camino por las sendas heridas por el asfalto. ¿Cuánto tiempo ha pasado en mí desde que viviera el último día que fue ayer? No lo puedo calcular. Solamente sé ver los rostros adustos que se ciñen al despertar de los nuevos días, como para decirme que ha llegado el momento de terminar con lo que jamás he comenzado y que ya he olvidado, así que como no sé qué es lo que es, tampoco puedo hacerle caso a esos rostros que claman surgiendo de los espejismos que atormentan a Harry Haller en sus días más soleados. Sí, recuerdo el primer día que estuve en Ica, recuerdo el sol, ese sol que me aprisionaba entre sus garfios candentes, ese sol que no dejaba ni pensar… aquí no he llegado aún a sentir dicho calor, por suerte. Sin embargo, aun así, la vida se va angostando en los decibeles mustios de lo que no queremos contemplar. ¡Olvidaré pues lo que no recuerdo…! Es un tiempo bonito el que vivo mientras caminamos por las sendas desapercibidas capturando imágenes que quedan en nuestro rededor. ¿Viste los cielos despejados de lejanías que se bañan de recuerdos en este instante en que estás presente y no te encuentras? Ya no sé cómo te llamas, pero te recuerdo muy bien… y recuerdo también tu nombre. Tú y yo vamos despejando las sendas con los ojos de quien ve lo que los demás pasan por alto. Deambulamos sin destino cierto en estas calles que esconden los escombros de los recuerdos más preciosos. Ruinas, solamente ruinas se levantan en los agrestes lodazales de la ilusión desvanecida. El mundo de ultratumba se vino abajo y nosotros lo íbamos recorriendo capturando la desgracia de los muertos en imágenes que ya no sé dónde están, pero que algún día veré nuevamente… Y aquí, en mis ojos nocturnales estás vibrando cuando contemplo tu faz sonriente. ¿Recuerdas la cantidad de fotografías tomadas mientras caminábamos juntos por aquellos senderos de ilusión desvanecida? Nos internamos en las ruinas de la ciudad yacente, aquella que una vez mostró su belleza desvelada. Y yo me pregunto, ¿por qué escribo lo que escribo solamente hay vacío en el contorno de la esperanza…? Tus dos cámaras profesionales no pueden competir con la impulsividad de mi pequeña cámara de aficionado porque cada quien adora lo que tiene o lo que desea intensamente en el momento del adiós… ¿Adiós dije? Pero si ni siquera he pronunciado el hola de rigor… Me duele la cabeza de hablar tanto lo que sigo callando. ¿Quién podrá entender mis desvelos mientras duermo profundamente en los brazos del olvido que se llena de recuerdos…? Tengo ganas de borrar todo esto que he escrito, pero me contengo porque debo contar lo que siempre he de callar, aunque hable sin decir nada. Sí, haré como hacía Cantinflas cuando quería explicar lo que el mismo no comprendía y los demás tampoco, pero así, con palabras ardientes aunque incoherentes se entendían muy bien y nadie pedía explicaciones porque nadie se las iba dar…Te veo callar, ¿lo recuerdas? ¿Recuerdas que callada estás? Estamos sentados en la mesa. Una y otra vez visitamos los lugares donde nunca jamás hemos estado, ¿lo recuerdas? No hemos regresado a la ciudad donde nos conocimos porque esa ciudad no existe... Ya no habrá más paseos por los sueños invernales de un verano imponente… ¿Recuerdas el momento cuando nos presentaron? Yo te dije simplemente hola. Tú me mirabas de una forma muy rara. Me enteré que leías todo lo que yo escribía en internet. Conocías mis escritos, sabías de mis andadas de internauta, pero no fuimos amigos virtuales… Me duele terriblemente la cabeza. He conversado con la dama de los olvidos y no recuerdo las cosas que dije. ¿Cuál es la importancia de las palabras mientras uno guarda silencio? Aquí estás, ¿viste? Estás sin haber venido. Aquí estás llevando el sudario de la eternidad fenecida. Y yo quiero olvidar, pero no puedo… Hoy he salido de casa más temprano que otros días. Nada nuevo se presenta en aquellos lugares que siempre recorro. Son las mismas casas, los mismos árboles, el mismo silencio atronador. Aquí en la Biblioteca el silencio no es tan absurdo como el que existe en los sueños inexistentes de una alborada que surge más allá del horizonte. Es hora de partir nuevamente. Más tarde volveré a leer estas cosas que quién sabe qué significaran. Mientras tanto… no siento los malestares que me aquejaban ayer. Es un buen momento para dejar esto… Y lo dejo pues, lo dejo.

Los amaneceres del alma en esta noche silente

Walter Saavedra
15 de junio de 2011

Las voces que ayer gritaban guardan en estos días un silencio atornasolado. Las noches cubren con su alegre manto sueños que bendicen los amaneceres del alma… Cuando más ajena estás a estas líneas es cuando más me dirijo a ti, sabiendo que solamente habré de encontrar ausencia. Son extraños los instantes que ajenos están a los días que nos atan. Sin embargo, marchamos insomnes hacia el gran día, que es el día de nuestra resurrección, la resurrección de quienes no han muerto todavía. Por eso, esta noche en que mis palabras apilo, te has ausentado para mostrarte más cercana aún, mucho más cercana que cuando estando no estás. Estoy crucificado en los maderos del silencio que surgen de tus lágrimas ausentes. ¿Dónde fueron a parar los sueños que hemos tenido no teniéndolos? Estoy luchando sobre dos maderos surgidos de tus palabras silentes. No quiero escuchar más. Demasiado te he escuchado durante el tiempo que has estado ausente. Mis labios no saben sino escuchar los besos que no me has dado. También escuchan los silencios mi beso escondido en un ayer que jamás existió. Yo sé que no estás porque no quieres alejarte de quien está ajeno a tu vera. Por tu pena he colegido que estás contenta. Los labios sellados de tu corazón son mis propios labios, distantes de mí mismo. Sé bien que nadie podría haber soportado, como yo he soportado, las ausencias que han existido todo este tiempo que no has existido. ¡Tantos han sido los años que no te he visto en estos segundos que han pasado! La vida, al darse cuenta, ha llorado. Me ha abrazado tiernamente… Tomando tu mano, aquella que jamás he tenido entre las mías, camino quedito hacia aquel lugar que desconozco. Me doy cuenta que hay algún viernesanto en este miércoles que me atrapa con tu frialdad. Pero lo siento más dulce que ese beso que no me diste. En esta noche rara en que se ha convertido la tarde, noche que tanto no me has mirado, noche en que estás tan ausente como siempre, he visto que la muerte se ha alejado de mi vida. He visto también que tu rostro ha estado alegre como está siempre que no lo veo. Me he reído de buena gana mientras tu voz cantaba aquellas canciones que juntos jamás hemos entonado. Son canciones que nos unieron en ese nunca que es nuestra vida. He tenido en mi interior tu voz como si fuera un hueso dentro de mi hueso. En esta noche, que aún se mantiene despierta, de mi interior surge un junio que florece tiernamente mientras se ha oficiado el ritual áspero de tu ausencia, mientras mi vida ha tenido una segunda caída sin existir una primera y llevo clavado en el pecho el más humano dolor sin haber tenido alegrías. No he recibido el beso que nunca me prometiste pero que tan bien hemos saboreado. No miremos hacia ese atrás inexistente. Tenemos todo el futuro por vivir. Lo viviremos mientras podamos. Aunque no podamos lo viviremos. Sé muy bien que no moriremos en los días que quedan por venir. Estaremos unidos en el adiós que nadie nos ha dedicado. Ni nos lo hemos dicho nosotros que jamás pronunciamos un hola. Los dos juntos, muy juntos, estaremos cuando llegue el momento de partir, el momento de la llegada, el momento del encuentro… He mirado tu rostro mientras iba escribiendo esto sin poder verlo siquiera. Cierro tu fotografía para mirarte con el corazón. De esta manera se irá secando aquello que jamás ha existido, aquello que nunca tuvo lugar, aquello que somos tú y yo mientras nos amamos a pausas, bulliciosamente, con la ternura que surge de nuestra excelsa unidad nunca transformada en amargura. Sé muy bien que todo lo ignoro. Pero no importa: es bueno no saber lo que es mejor no saber. Cuando la vida toque a nuestra puerta, como la está tocando ya, habrá tocado también nuestros corazones, Se alejará de nosotros toda sombra surgida cuando no había motivos. Nuestros labios se unirán como siempre. Nos alejaremos de la vida de los difuntos, vida que jamás vivimos. Ya no habrá sueños despedazados. En los días que estemos juntos no habrá más reproches ajándose en tus ojos benditos. Yo sé que ni la vida ni la muerte sabrán de nosotros. Estamos por sobre todo lo existente. Estamos sobre todo lo que no existe. Volveré a caminar tomándote de la mano. En una sepultura enterraremos los magros momentos inexistentes de la distancia. Allí estarán por siempre jamás. Y, juntos, nos dormiremos...

LA ALEGRIA DE LOS BOSQUES

2 de julio de 2011


“Un pájaro ubica su casa en lo frondoso y profundo de un bosque (...) Sabe y conoce su oficio de encantador del viento. Y lo cumple a cabalidad, sacando a relucir para ello toda la maestría de su ingeniería de vuelo y toda la eternidad que se acuna en su breve paso por la tierra (...) En la línea sencilla de su existencia guarda la clave de todos los misterios y el mágico enjambre de la vida.” (Mery Sananes).

¡Excálibur! Después de algún tiempo te escribo estas líneas. ¿Ha pasado el tiempo acaso? Dicen que estamos distanciados solamente porque no estamos juntos… No tienen razón quienes esa razón alegan. Quiero decirte Excálibur que aún me encuentro lejos pero estoy pensando mucho en ti. Sé que estás a mi lado a pesar de la distancia que nos separa ¿acaso nos separa? No, no hay distancia alguna entre tú y yo… solamente hay cercanías, simplemente cercanías. Mientras concibo la ensoñación que me lleva a tu lado, te he visto llena de emoción. Estás con el rostro rubricado de estrellas rutilantes. Al contemplarte, he visto también, Excálibur, el hermoso volatineo que se abre paso en los confines de mi alma. Es un pájaro diligente, Excálibur, el que contemplo cuando te contemplo. Es un pájaro lleno de vida. Es un pájaro que soy yo mismo buscando el sereno latir de tu corazón amoroso. Yo sé bien que eres un ave que vuelca su sabiduría en este cielo que ahora está pletórico de estrellas que cantan la alegría de vivir, alegría que se ubica dentro de tu ser más nítido, dentro de tu ser más profundo, como eran aquellas estrellas que alegraban mi alegría de niño. Aun tengo conmigo la armadura de piedras mágicas que me diste Excálibur, aún la tengo conmigo, y la uso cada vez que quiero luchar contra los males que inoportunan el alma cuando uno menos lo piensa. Pero vives conmigo permanentemente y eso me permite luchar mejor utilizando la hermosa armadura que me diste. Te he escuchado, Excálibur, conversar con la Dama del Lago, que eres tú misma, y me he sentido alegre de saber que te me diste completamente cuando a mí llegaste siendo espada. También te he visto llevar a tu casa a un ave, y he sentido que me llenaba de alegría sabiendo que ese pájaro soy yo mismo, que comienzo a emprender el vuelo hacia la vida, aquella vida que me espera donde voy, donde estoy ya llegando para unirme contigo. He de partir, me he dicho, Excálibur, he de partir volando y sumergiéndome en lo frondoso y profundo de los mares que se han transformado en bosques gracias a ti. Y vivo cantando las alegrías de esos bosques… Vivo cantando la alegría del bosque que me contiene, conteniendo también todas las bellezas de la vida sin la muerte, no ignorando que la muerte es parte de la vida. Desde allí, donde me encuentro, está palpitando el sereno corazón que me ha dado su vida -¡tu corazón Excálibur!-, y que está donde la nieve inmaculada de tu recuerdo, eleva su cima hacia la senda de rayos enhiestos que jamás dejarán de ser vida en la vida. La blanca nieve no ha perdido su belleza. Tampoco mi vida está oscurecida por los frígidos vientos que pretenden negarnos la alegría de ser quienes somos. Mientras el sol esté anidando en nosotros, Excálibur, nuestra vida no estará regida por la ley de las estaciones, sino por la ley del amor y de la amistad, que es el mismo amor aunque sea diferente. Quiero marchar hacia ti sin sentirme entristecido por sueños no conseguidos: hacia esos sueños marcho. ¡Qué de nuevas estructuras laten silentemente en el fondo de nuestra siempre efímera tristeza! Ya sé que vivimos gracias al cariño de quienes en nosotros han depositado vida llena de esperanza, porque por la fuerza de la lluvia la siento caer en mi corazón. Sé también que la alegría está presente y esperándome contigo y sin ti Excálibur. ¿Dónde han quedado los tiempos aquellos en que miraba hacia adelante y no veía sino pasado? No sé dónde están, ni quiero saberlo ya. Sólo sé que hubo una época -¿la hubo? ¿realmente la hubo?-, en que yo marchaba hacia atrás pensando estar yendo hacia adelante. Esa época ya no volverá más, sé que no ha de regresar nunca más Excálibur. De los jamases que se han hecho los nunca se llenan los pasados que estoy dejando. Ahora marcho hacia las colinas llenas de miles de bosques frondosos y manantiales cristalinos. Me esperan allá, donde estoy yo mismo esperándome puesto que tú estás ya allí Excálibur… ¡estás ahí! ¿Has visto que un ser como yo -que ya me he convertido en ave canora como tú eres y porque tú eres-, va yendo alegremente por la estructura de las ramas del mundo, va yendo como si estuviera caminando por la dimensión de hermosa de sus nidos fantásticos? ¿Sabes que he estado pensando en los días que han de venir y no puedo sino reír contento al conocer que los sueños más hermosos se presentan acogiéndome mientras me dicen que serán todos míos en los confines de la realidad mientras yo sepa ser paciente y camine decididamente hacia donde el sol se pone? Emerjo en la mañana porque a la matina pertenezco. Allí es donde empiezo mi vida. Pero para comenzar en esa hora matinal debo antes marchar hacia el ocaso. Yo soy como el ave canora que vuela alegremente buscando sueños renovados porque conoce que su oficio es el de ser encantador del viento, de ese viento del que estamos todos nosotros ahítos desde que nacemos y que no nos ha de abandonar ni en el momento más intenso de las más frígidas heladas. Yo sé bien, Excálibur, que mientras seamos como las aves canoras -que vuelan significativamente en el eterno azul de nuestros corazones y cumplen su papel de hermoseadores de la vida porque ellos son dadores de fortuna-, estaremos felizmente unidos, en ese destino que los seres amados cumplen a cabalidad. Las aves cumplen su sino sacando a relucir su ingeniería de vuelo y la eternidad que se acuna en su breve paso por la tierra. En esa brevedad se encierra la eternidad de la alegría que nos contiene y que se dispara hacia el infinito azul de un futuro cierto. ¿Será por eso Excálibur que el ave canta tan alegremente? En la línea sencilla de su existencia, existencia que no tiene misterios y nos permite adivinar que guarda la clave de todos las ensoñaciones que nos han encerrado en una niñez prolongada hasta nuestra tranquilidad actual. Es allí donde radica el mágico enjambre de la vida, aquella vida que nos ha mostrado que en la tristeza de los momentos difíciles se encierra la alegría de un devenir que se potencia y fructifica en la resolución de aquello en que nos hemos convertido cuando seguimos siendo los mismos de siempre. Seguiremos, Excálibur, cantando a la vida. El ave canora nos mostrará el camino cierto de la vida incierta, aquel camino que ya conocemos. Así, veremos nuevos horizontes. Así el ave seguirá siendo pájaro, como quisiéramos nosotros, alguna vez, serlo para poder genuinamente ser lo que ahora somos. Esa alegría me llena de gozo en momentos que escucho al ave que no está conmigo pero que canta a mi lado. Sé que es la voz que vive en lo frondoso y profundo del bosque en que se ha convertido mi corazón anhelante, Excálibur.

Los ojos que ven lo que no ven...


Walter Saavedra

 Cuando los ojos se abren desmesuradamente ante los encantos de una dama adorable, nuestra mente viaja hacia los destinos no soñados de lontananza. Quiero mirar otros horizontes llenos de azules que brillan en los lugares donde el sol se pone, quiero mirarlos con los ojos cerrados por los arrullos de una voz que musita canciones de amor… Hoy me siento muy decaído. He estado hablando de los cementerios, del Quijote y no sé de qué cosas más que me llenaron de tristeza… Me encuentro tratando de dejar atrás todo lo que ha quedado en el pasado, aun cuando siga existiendo en este momento preciso en que escribo y no sepa realmente qué es lo que estoy diciendo. Pero ¿qué ha de ser de la simiente que ha sido colocada en la profundidad de la tierra donde esperamos fructifique mientras que el tiempo pasa insensiblemente sin que nada brote de la esperanza incierta? Ya no hay simiente, nunca la ha habido, solamente existen escarceos y devaneos sin fortuna en este instante en que escribo que fue ayer, que es hoy y quizás sea también mañana. Como don Quijote, yo también he abierto los ojos al fin, justo antes de morir para renacer rejuvenecido, me arrepiento de todo aquello que no tiene razones para arrepentimiento y marcho hacia el final no buscado ni deseado pero que se presenta sin dar lugar a evasión alguna. La vida no sigue igual sino que comienza nuevamente, continuando lo ya vivido de una forma diferente. ¿Puedo decir que ya no soy el que soy y, siendo así, no puedo continuar adelante con la vida alocada no tenida y que se termina sin haber llegado a su fin? Un día nuestros ojos se cerrarán buscando sones internos intensos, tratando de encontrar las palabras no dichas o… sí, sí, sí dichas aunque ignoradas por quien se despega de los horizontes llenos de luz que se yerguen en el poniente. Los ojos se vuelven ciegos y no ven absolutamente nada en medio de esa luz que se torna cegadora y donde quiero vivir, pero no puedo porque mi voz trémula guarda un silencio empecinado que se pierde en la espesura de los trópicos paradisíacos… ¿Qué hacer con quienes escriben sin sentir lo que dicen, pero expresando lo que su mente va especulando en la observancia de aquello que intenta ver sin alcanzar a vislumbrarlo en lo más mínimo? Hoy he visto lo que no veo dentro de tus ojos  puesto que no quieres verme cuando estoy cerca de ti. Hoy he visto lo que no observo en tu voz cuando guardas silencio ante mi silencio. Hoy he visto lo que no puedo alcanzar a comprender en tus palabras que brotan desde los intersticios del pasado que me pregunto si alguna vez existió… Me queda la idea de que un día el poniente será amanecer y que de tu corazón brotarán rosales de luz que han de inundar los sentimientos de quienes buscan cobijarse en tu pecho, pletórico de despedidas y se también que no seré yo quien encuentre refugio en tu seno contrito. ¿Quién eres tú que te despides sin desplegar tus labios ausentes de la aurora boreal que veo llegar mientras te alejas? Nunca estuviste a mi lado, aunque puedo jurar que te vi muy cerca de mis ojos, y estuve henchido de emoción sosteniendo tu mirada azulada que no era azul. Fue entonces cuando el día soñado abrió sus pétalos completamente, abrigando los labios de aquellos que no dijeron jamás nada incluso cuando tus palabras inundaron sus (mis) sueños ignorados... La luz prosaica llega a mí a través de la ventana que siempre se encuentra a la izquierda en esta sala de las computadoras, el jardín que ríe contento me muestra su verde esplendor y yo estoy escribiendo lo que jamás he de conocer porque no deseo decir nada aunque la voz se me quiebre en medio del boyante silencio que se desborda en la sala donde me encuentro, en esta Biblioteca de Jackson Heights adonde acostumbro llegar cada día… He descubierto al fin que no hay mañana. Sé pues que no habrá más mañanas… es lo que me digo a mí mismo pretendiendo ignorar lo que exclamo estentóreamente a cada momento sin que nadie se percate de que mi voz atruena el recinto donde me encuentro… La gente no presta atención a lo que yo pienso, pareciera que solamente hubiera silencio en donde mis pensamientos se aposentan sin llegar a salir violentamente de mis labios. ¿Y yo de qué me duelo, si de algo me duelo? En realidad me siento tranquilo, pero no alcanzo a comprender el porqué de esta tranquilidad que siento y yo sé bien que no detento… Quizás todos no seamos sino fósforos cautivos que esperamos el instante en que nuestro fuego ha de manifestarse, esperando no arrasar con sus ardientes brasas todo lo que se le pone en frente. ¿Por qué Cesar Vallejo viene a mi mente cuando me acuerdo de la revista que yo sacara otrora en San Marcos y de la cual no existe ya ejemplar alguno que hable de su existencia? Tanto trabajo para sacar unas simples páginas mimeografiadas que hoy se pierden en el olvido. Claro, me gustaría saber qué era lo que yo decía. Todos aquellos que se unieron a ese proyecto han seguido su propio trayecto intelectual. Yo me alejé de los arroyos donde bebía las aguas de la esperanza fenecida… Hoy es otro el momento, otra la vida, otros los sueños que a seguir adelante me convidan. Hoy, en este día que tambaleantemente se apodera de mí, me siento morir aunque prevalezcan los deseos de vida en mi ser tambaleante… Con los recuerdos vienen también las memorias de las chicas que me hacían vibrar inquietantemente. ¿Ya nada de eso existe? Bueno es mejor que haya dejado de existir si todo ha terminado. Ahora reconozco que sólo soy cenizas, cenizas de las que espero levantarme indemne siendo el mismo aunque sea completamente diferente al que una vez fui. Nuestra mente no deja de viajar hacia los senderos que se abren en lontananza en medio del horizonte que me forjo día a día. La luz se impondrá siempre incluso en la oscuridad de las noches y la claridad seguirá su camino hacia los esplendores que la otrora juventud ya no le traza en los sueños esperanzados del ahora…

miércoles, 13 de julio de 2016

Fantasías y realidades: don Quijote

Walter Saavedra.
 
Ahora brilla el sol esplendorosamente a través de la ventana de mi cuarto. Como don Quijote, aunque sin su valor y sin Rocinante, espero el momento de salir hacia donde me lleven mis pies... He despertado de un sueño interminable y no termino de creer que eso me haya sucedido. En estos tiempos las personas que han pasado la edad de la vida centelleante no despiertan de los sueños otrorales en que se ven sumergidos, sino que se hunden mucho más en ellos. Hoy Febo canta con la aurora y yo no he salido hacia el Campo de Montiel, que desconozco, sino hacia la calle donde vivo. No puedo seguir tus pasos don Quijote porque no tengo ni siquiera un rucio que haga de mí al menos un tu escudero… Nada es más verdad que la verdad que construimos con las fantasías de la aurora eternamente desplazada dejando a don Quijote en la oscuridad del alba que se esconde en la historia de los Campos de Montiel porque él sale a cobijarse en los sueños felices que proporcionan su lucha contra la Santa Inquisición, entidad que cobija la masacre de San Bartolomé que tan acertadamente recuerda Andresillo y donde tantos hugonotes son masacrados (1572) sólo por pensar diferente, con el jolgorio irrefrenable del Papa Gregorio XIII y el contento de Felipe II (rey de España). Es esa misma Inquisición la que pretende también matar las ideas de Giordano Bruno (1600), el preclaro pensador matinal… ¿En qué se parece la quema de los libros (el auto de fe) de Bruno a la quema de tus libros ilustre godo, esmerado Caballero anticortesano? En uno la Inquisición pretende matar el bien, en el otro el buen cura Pero Pérez quiere matar los malvados libros de caballerías a los que tan aficionado es el emperador Carlos V… Ah, pero no te has olvidado don Quijjote del así llamado último Caballero Medieval, de ese lector voraz de los libros de caballerías. Sí, se trata del mismo Carlos V que, sin estar presente, logra derrotar a las Comunidades Castellanas en los campos de Villalar en 1521. Rememorando y tomando desquite de esta fecha don Quijote tú decides utilizar las armas de tus abuelos cuando decides hacerse caballero andante... ¿y no es esa misma imagen la que da vida en los libros de aventuras a los caballeros que luchan en las cruzadas en las órdenes de caballerías que entonces se crearon? Sí, sí, así es, yo lo creo... Pero ¿por qué decides don Quijote crear una nueva orden de caballería existiendo ya tantas en tu tiempo? Para ser miembro de una orden se debe ganar el derecho en la lucha, no antes y son entidades que hacen el bien. Mas ¡Carlos V es nombrado miembro de la orden del Toisón de Oro cuando apenas tiene sólo un año de edad! Y todas las órdenes que se crean en el contexto de las cruzadas pierden posteriormente su razón de ser, por eso tú tienes que crear una nueva en la cual puedes levantar tu brazo invencible para hacer justicia en ese mundo en el que te toca vivir (detestable Edad de Hierro le llamaste) donde la injusticia es el pan de cada día. Ni los miembros de la Orden de los Hospitalarios de San Juan, creada por la orden de Cluny, son caballeros, se han convertido en inescrupulosos cortesanos agrupados posteriormente bajo la Orden de Malta que Carlos V protege, siendo un sector de los benedictinos que deforman los postulados de San Benedicto, en cambio los Templarios, creados por la Orden del Cister, son combatidos después delas Cruzadas hasta hacerlos desaparecer por orden papal. Quizás por esto es que Alfonso el Sabio crea la orden marítima de Santa María de España (conocida como la Orden de la Estrella), bajo el reglamento de los monjes del Cister (aunque dura poco tiempo al integrarse luego a la Orden de Santiago, también del Cister) y tal vez por ello también don Quijote creas una nueva orden atacando duramente a los sacerdotes de Cluny, empero no atacas a toda la Iglesia, por cierto, porque ahí está tu querido amigo el padre Pero Pérez y por supuesto que no hay ironía alguna cuando señala que es un “hombre docto graduado en Sigüenza” porque esta Universidad es creada bajo el auspicio y protección del arzobispo de Toledo el poderoso Cardenal Mendoza, quien es al mismo tiempo obispo de Sigüenza. El Cardenal Mendoza es miembro de una familia de tanta nombradía en la vida cultural y política de Castilla. Tenemos entre sus miembros a María Pacheco (sobrina nieta del Cardenal Mendoza), conocida como la Leona de Toledo, luchadora de los derechos de las comunidades de Castilla que fueron derrotadas en Villalar por las fuerzas del emperador Carlos V… Oh tú magno Diego López II de Haro llamado el Bueno y también el Malo, a quien don Quijote hace alusión muy claramente y con quien se identifica, quizás tanto o más que con Alonso Pérez de Guzmán conocido como Guzmán el Bueno… Tras ser destruida la población de Alarcos en la batalla de Alarcos, los supervivientes son trasladados a un lugar próximo llamada Pozo Seco de Don Gil donde renace como nueva capital por orden de Alfonso X el Sabio y quien la nombra Villa Real, siendo ésta la que más tarde pasa a ser la actual Ciudad Real… Alarcos es la parte del campo de Montiel donde los castellanos son derrotados (1195) y donde Diego el Bueno y el Malo interviene, para después participar victoriosamente en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), en donde la Orden de los Templarios tiene una destacada (algunos dicen que decisiva) participación… ¿Es posible señor don Quijote que salgas por el campo de Montiel y luego vayas a Sierra Morena siguiendo el itinerario de Diego López II de Haro de Montiel a Las Navas de Tolosa…? Tus aventuras son narradas en una novela donde –como es natural- la fantasía tiene su instancia primordial, entonces la realidad geográfica puede no contar gran cosa y se puede ir de un lugar a otro sin respetar tiempos, espacios o situaciones. ¿Por qué Alfonso el Sabio destaca tanto la batalla de Alarcos y le confiere su protección al lugar –Villa Real- donde llegan a vivir los sobrevivientes de la derrota…? Montiel  es originalmente conquistada por Alfonso VIII, aunque luego caiga bajo el dominio de los árabes, para ser después conquistada definitivamente por Fernando III. Fue él quien entrega la villa de Montiel a los caballeros de la Orden de Santiago para protegerla… ¿Y qué decir del flamenco –de Flandes- Adriano de Utrecht, quien derrota a las comunidades de Castilla en nombre de Carlos V y luego es nombrado por influencia de ese mismo emperador como Papa -Adriano VI- como premio por sus servicios? Nada pues, la astucia puede ser más poderosa que la fuerza… Como don Quijote -que se viera obligado a crear una Orden de Caballería para luchar contra la ineptitud e inoperancia de las órdenes existentes en España-, quienes luchan contra la opresión del imperio español durante el siglo XIX, se ven obligados a crear, a tu imagen y semejanza, una nueva orden de caballería llamada la Orden Lautaro… Ay don Quijote, me he movido desordenadamente en un mundo que no es el mío llevado quizás más por la fantasía que por la realidad, y no quiero poner orden en lo ya escrito porque sé que habrán nuevos amaneceres y más salidas adonde nos han de conducir tus pasos inmortales invicto caballero.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Canto a Atón.


Oh Atón, creador del universo, tú que eres el de los dos horizontes, el del Ankh en las manos dándonos vida, dime por favor, oh Atón, ¿cuánto más hay en ti de Atum el primigenio? Aker, aquel que mira al pasado y al futuro, me dice que has llovido como nunca en el infinito desierto esculpido por el Nilo. Bethepet me muestra el camino de la eternidad... ¿Cuánto fervor se acrecienta en quien hizo una ciudad donde grabaste tu infinita presencia, oh Atón el de los dos horizontes? Él constructor de tu ciudad llevó tu nombre en su apelativo en honor de la esperanza desasida de toda negatividad... Yo he dirigido mi mirada al astro luminoso que te representa y te he encontrado rojo, muy rojo, como el sol que corona la testa inmaculada de Ra. ¿También tú, oh Atón, serás parido por la diosa Uadyet? No sé por qué Uadyet está preñada de tu sol tan encendidamente rojo cuando fervoroso la contemplo. ¿Será acaso que nos está indicando que tú, oh Atón-Atum, eres del Bajo Egipto, de la ribera del Nilo deltónico? Tu furia, oh Atón, se dirige fervientemente contra Amón, el del Alto Egipto, y reivindica explícitamente a Ra, el de los dos horizontes, como Atum, como tú... Me he sentado en la cima del Benben para verte llegar desde el Duat vestido de papiro. Quiero, oh Atón, que renazcas cual Bennu en el eterno sol que hoy me alumbra... Tus talatats fueron usados para otras construcciones después de Akhenatón, tu dilecto hijo, es que ¿acaso hubo quienes querían preservar de esa manera algo de ti para que vivieras más allá de la acción destructora de los hijos de Amón…?  Ya no comprendo nada de lo que veo. Ya no veo nada de lo que miro. Ya no miro nada en mi ceguera taciturna... Un día, sí un día, oh Atón, tu Sol eterno me dará vida a mí también, y viviremos en aquel Akhetaton redivivo. Tú, oh Atón, estarás esgrimiendo el Ureus con que enfrentarás a todo y a todos defendiéndonos. Entonces yo renaceré cual Bennu tuyo... ¡Qué así sea!

lunes, 24 de agosto de 2015

It is my life!


And what is that dark shadow I can see outside the door of my bedroom? Who is that man that hides himself inside the mirror that is in front of me? I am not that image I am seeing in the mirror, I am not! Oh, I am not that madman that people are talking about, I am not! I am only a simple white shadow that cannot look at my dark face that is smiling about myself, that is about me as always it is. Yes, I accept that I am, yes I am, only an poor old man that is eight hundred years now, and, I also accept that my thoughts are flying over the waves of my own not unhidden sea… I am not a wolf of the sea like my father was, I could not have been it at all because he wished for me a different destiny, and I am different, but I am just what he was.... Alas! I have lived so long time in this life that is not mine but my other one's life that is myself... Now I am thinking of the birds I saw flying over my childhood beach, and I am seeing them though I am far away from all beaches I know -or do not know- because I am forever just a dreamer, don't you know this perhaps…? Oh! I am feeling very blue because of this close persons who are at my side and are speaking Chinese, I don't know why... maybe because they are Chinese…? Oh! She is talking loud and my head is bothering me so much. She is leaving her place now. The world is calmed again for me... People are moving from this place to another place far away from here, it is annoying! I need to see nothing, but I cannot close my eyes. I do not want to see these people... Ah! I can close my eyes now, I can…! I am listening someone speaking upon paradise, what kind of paradise…? She says we need to make good face to life, why? Well, I agree… but I do not know where her paradise is... I need to rest. I want to be in the one thousand mirrors room, and I wish to see my face infinitely multiplied on many little shiny stars inside the mirrors. I need, oh I badly need, to imagine my life afterlife. I am going to... I am crazy now! I am locked in my own thoughts! I want to get out of here right now! Oh, all you inexistent people that are not speaking with me, please leave me alone, I need to get peace in my life. Better I go to hell, I will have peace there, maybe I will… yes it could be better than this life of mine... Jajaja jajaja.

viernes, 31 de julio de 2015

Desillusionments...


He felt different in this kind of life he was living. He was walking among the multitude. He did not know such a different kind of people before his coming to this country. This country was still unknown for his eyes because he had only had disillusionments, all his life was full of deceptions. At that moment he only had sights for the town where he was born. His home town was in his mind all the time. He felt unhappy. “I am not from this century”, he was accustomed to say when he was a young student, and he continued saying it when he was working in the same town where he studied. Now –in that pass moment that were some years ago- he was living in another country, what could he say? He thought upon this idea for one moment. He left of thinking in some other things he had in mind. But then he said to himself: “I am not from this century, I am not from this country, and I am not at all from this kind of life I am living now.” He felt peaceful for a tiny moment. He looked at the people that were walking around him. No one was looking at him, but he felt their eyes on him. “What is happening to me? Am I crazy perhaps? They are not looking upon me. Each one has his own problems… This is not who I am, I have always been a different person, I am not who I am now.” He closed his eyes for a moment. He did not want to think about anything. Kept moving. “Where I go now? What can I do? Nothing is like I thought when I decided to come to this country. People talked me something different to what I am living for making me to come here. This is not the paradise people told me. Money does not fell down from trees. This is a horrible hell. Were they my friends? All they are living a great falsehood. They are only great pretenders. They are pretending that are happy and they are not. I am also a great lie. I am a very great pretender, just like all of them. I am buried in a life that is not mine. I want to go back to my home country. I cannot. My family needs the money I am sending every month. I am an illegal alien. I am suffering so much but my family thinks I am happy here. I cannot say to them the truth…  I am not free in the land of freedom!” And I know that he is not the only one feeling that way… Life is sometimes so different to our dreams…

martes, 21 de julio de 2015

¿Remembranzas?


“La soledad es buena para crear, pero peligrosa para vivir. La nostalgia es conveniente para rememorar, pero no para sumergirse en ella. Felizmente, siempre tienes a tu lado y contigo un libro” (Rosa Avellaneda).

 
¿Adónde puedo ir hoy? En este momento yo estoy como estaba en Lima, hace unos años atrás, cuando dejaba mi casa para dirigirme a ningún lugar al que hubiera preconcebido ir. Ese fue –y todavía lo es en mi memoria- un tiempo maravilloso para mí, no importa qué tipo de problemas pudiera tener entonces, no importa qué tipo de bienestares me salen en los días que corren. La vida es una eterna búsqueda de la felicidad. Y cada uno tiene su propia idea acerca de lo que es la felicidad.  Para bien o para mal, todo el mundo va, o desea ir, hacia lo que no tiene en su vida... La vida es un juego de posibilidades en el que siempre se debe conseguir algo más. Llegar a nuestra meta no es el final de todo, más bien es el inicio de algo nuevo, porque siempre se nos abre un camino que no preveíamos, siempre hay otros objetivos que deben ser conseguidos. Parafraseando la canción de los Rolling Stones, podríamos decir que no existe plena satisfacción sino en avanzar siempre hacia el futuro, en ir hacia el horizonte que está más allá de nuestro presente, que difiere de él. Podemos sí alcanzar la felicidad, pero debemos conseguirla –debemos luchar por ella- en cada instante de nuestras vidas... lo que necesitamos, sobre todo, son sentimientos, sensaciones, pensamientos positivos y una actitud reflexiva. Aunque las cosas materiales en sí mismas no dan la felicidad, es difícil dejar de considerar que son parte indispensable de ella y, por ello mismo, no podemos ignorarlas, no del todo al menos. Buda y Lao Tzu necesitaron de las cosas materiales, en muy pequeña proporción es cierto, pero las  necesitaron (Buda mendigaba lo que le hacía falta)... ¿Qué tipo de fantasía nos gustaría vivir? Desde que yo era un niño quería vivir en diferentes partes del mundo y podía hacerlo, aunque sólo en mi imaginación, que no fue tan fructífera como la de Julio Verne por supuesto, sin embargo –con todas las limitaciones que tuve- pude hacerlo y fui capaz de viajar a cualquier lugar que yo deseara leyendo los libros de aventuras. Como la de don Quijote, mi vida fue tranquila casi siempre, hasta que pude empezar una vida pletórica de aventuras, hasta que vi que mis sueños parecían hacerse realidad, lo que sólo fue posible cuando dejé de ser profesor de la Universidad de San Marcos. La vida fue mi propio Rocinante: tomé el camino que ella eligió para mí, aunque pensé que era yo quien lo escogía, pero realmente no fue así. ¿Qué estaba loco? Eso siempre lo supe... Era finales de 1979 cuando dejé Lima y, después de una semana de viaje, llegué a Nueva York. Yo quería tomar la ruta que seguían los inmigrantes ilegales extranjeros que viajaban desde Perú, y así lo hice. Salí de mi casa -y de mi habitación, donde tenía mis libros amados, libros que leo todo el tiempo siempre de la misma manera que antes aunque ahora no lea mucho-, y de mi preciosa soledad... El tiempo no pasa por mi vida desde que estoy aquí. La ciudad donde estoy viviendo, como dije antes, es Nueva York. Desde el principio (quiero decir, desde la primera vez que estuve aquí), he descubierto que no hay ninguna otra ciudad como Nueva York. Aquí viven más de 130 diferentes culturas de todo el mundo. Esto es lo que más me fascina... Yo estoy siempre sumergiéndome en una realidad que se desprende de la fantasía (esta ciudad es llamada "La Gran Manzana"). Se puede ver Nueva York -parafraseando el título de una obra de Shakespeare-, como le guste a cada quien. Se puede encontrar en esta gran ciudad todo lo que se quiera conseguir, bueno o malo, pero has de precisar entenderla, debes saber mirarla de otra manera a la que estás acostumbrado. Éste es otro país, es otra cultura donde viven personas de diferentes partes del mundo. Se puede apreciar las características propias de cada uno de ellos... Sé de los  sufrimientos de los inmigrantes porque yo mismo los he sentido aquí desde mi llegada. Sé de las alegrías de los inmigrantes porque yo también he sido alegre en este lugar... He contemplado mi rostro ocultarse donde la tormenta es permanente. Me encontraba muy dentro de ella. Yo estaba sonriendo a pesar de los malos momentos que me han tocado vivir. Mas, siempre he sabido que los buenos y los malos momentos no son para ser vividos necesariamente por otras personas, sino por nosotros. Sí, esos momentos, definitivamente, son para nosotros mismos, que nos sentimos felices o tristes. Quizás no estemos acostumbrados a vivir vidas diferentes, diferentes a como han sido las que hemos tenido en nuestros países de origen. La vida tiene diferentes caras, necesitamos saber cómo hacer frente a cada una de ellas... Es absurdo que llevemos tantos años pensando en el pasado, viviendo en el pasado, pero lo hacemos a pesar de todo... lo veo todos los días no sólo en mí mismo, sino que lo aprecio en otros inmigrantes mucho más… Para la gente intelectual, acostumbrarse a vivir aquí es tanto más difícil aún que para otros (o lo creen así) porque está acostumbrada a estar inmersa en su soledad, estando acostumbrada a leer, escribir, pensar y hablar consigo misma en su solitud. Se trata de una vida loca –como era la vida de don Quijote-, lo sé. Mas, yo he visto a muchos de ellos (me refiero a la gente intelectual) cambiar su forma de vida porque andan buscando una diferente o, simplemente, tratando de huir de una vida que se le hace insoportable, que no les gusta y no desean. Dejaron su país buscando una vida mejor (ni más ni menos que como todos los que han salido)... ¿Qué era una vida mejor para ellos? Tal vez quisieron buscar algo que se mostrase como algo distinto, pero sin saber a ciencia cierta cuál era en realidad. Fueron -como el “Fausto” de Goethe- en busca de algo diferente sólo para darse cuenta, después de un tiempo de vivirla, que estaban equivocados. Pero lo hicieron a pesar de sus más íntimos pensamientos, lo llevaron a cabo a pesar de sus propios y reales sentimientos ¿o temores?... Érase una vez que mi fantasía se transformó en realidad, y fue muy duro para mí... Estoy recordando a mi padre ahora. Lo he tenido presente en mi mente durante mucho tiempo. La imagen que tenía de él era cuando estaba escuchando su radio de bolsillo mientras caminaba por las calles. Entonces yo necesitaba fervientemente... pensé que tenía que comprarme un radio de bolsillo como el suyo. Pues bien, ahora tengo uno que es justo como el que él tenía: el mismo tamaño, el mismo color y la misma marca. Para mí es hermoso: es tener la presencia de mi padre en mi vida, al menos de esa manera material. Me da alguna felicidad, me hace sentir cierta alegría… me ayuda a caminar en este camino difícil de cada día...
 

Remembrances?


“Solitude is good to create, but live-threatening. Nostalgia is convenient to recall, but not for immersing yourself fully in it. Happily, you always have at your side and with you a book.” (Rosa Avellaneda). 

 
Where could I go today? I am now like I was in Lima some years ago, when I left my house for going to nowhere place. It was -it is still- a wonderful time for me, it does not matter what kind of troubles I could have had before, it does not matter what kind of profits, benefits or blessings I could get these running days. Life is an eternal searching of happiness, and everyone has his own idea about what happiness is. Right or wrong, everybody is going - or would like to go- towards what he / she does not have in his/her life... Life is a game of possibilities. You must always have something else for getting. When we reach ours goals it is not the end of all, but it is the beginning because a new path opens for us, and there are other goals for being gotten. Maybe we could say -paraphrasing the Rolling Stones-, that there is not full satisfaction but in advance, in always advance into the future, into the horizon that is beyond our present. We can reach happiness, but we need to follow it every instant of our lives... what we need mostly is feelings, sensations, positive thoughts and reflections. Material things do not give us happiness, tough they are part of it and we cannot ignore them. Buddha and Lao Tzu needed material things, in very little proportion it is true, but needed them (Buddha begged what he needed)... What kind of fantasy do we like to live? Since I was a child I wished to live in different parts of the world, and I could do it, but only in my imagination that was not so fruitful like Julio Verne's, nevertheless I was able to do it, to travel any place I wanted, reading all kind of book of adventures. Like don Quixote's, my life was peaceful, almost always, until I could start to make my adventurous life coming true, coming out from fantasy, and that was only possible when I left San Marcos University where I was a professor. Life was my own Rocinante. I took the path that life chose for me, though I thought it was me who did. I was crazy, I know... It was endings of 1979 when I left New York and came from Lima. I wished to take the illegal aliens route and I did it. I left my house and my bedroom where I had my beloved books, books that I was reading all the time. Now I do it in the same way as before - in my precious solitude... Time does not pass in my life since I am here. The city where I am living, as I said before, is New York. From the beginning -I mean: the first time I was here- I discovered that there is no other city like it. Here are living more than 130 different cultures from around the world. That is what fascinates me most of all... I live in a big reality that immerse emerges from fantasy (this city is called "The Big Apple"). You can see New York, using Shakespeare’s opus title, as you like it. You can find in this big city everything you want to get, good or bad, but you need to understand it, to know it, looking at it in a different way you are accustomed to. This is another country, a different culture where are living people of different parts of the world, and you can see their own characters. I know the immigrant sufferings because I myself have suffered since my beginnings here. I know the immigrant joys because I myself have being joyful here... I saw my face hiding where the storm is permanent. I was inside it. I was smiling in spite of all the bad moments I have lived. I have always known that the life we live -good and bad- are not for other people's life but for us, they are for ourselves that are happy or sad, and maybe we are not accustomed to live different lives, to live other, different, lives than we had in our home countries. Life has different faces, we need to know how to confront each one of them... It is ludicrous to be so many years thinking in the past, living in the past, but we do it in spite of all. I can see it every day not only in myself but in different kind of immigrants long since I am living in this country. … For intellectual people accustom to live here is more difficult yet, because they are accustomed to be alone, they are reading, writing, thinking, and talking with themselves. It's a crazy life –just like don Quixote's-, I know, and I have seen many of them (I mean people thinker) changing their way of lives looking for a different one or, simply, trying to run away from their every time life they do not support, they do not like, and do not desire. They left their country for a better life... What is a better life for them? Maybe they want to look for a way of life they do not know after all. They are like Goethe’s "Faust" that looks for a different life only to realize, after a time living it, that they are wrong in their searching. But they did it in spite of their thoughts, in spite of their feelings... My fantasy was transformed in my reality once upon a time... and it was very hard... I am remembering my father now. I have gotten him in my mind for a long time. The image I have had of him is when he is listening his pocket radio while he was walking down the streets. Then, I needed... I thought that I had to buy a pocket radio like his. Well, now I get a pocket radio like I he had: same size, same color, and same brand. For me all this is beautiful. It is a bit of my father's material presence in my life. It gives me some happiness, some joy. It helps me to walk in this every day difficult path...

 

martes, 14 de julio de 2015

Voy sumido en pensamientos que no conozco


He salido de casa como siempre. Hoy no miro por dónde me llevan mis pasos cansinos. Voy sumido en pensamientos que no conozco. Las calles por donde camino se esconden al ritmo de mis pasos. Hay mucha soledad en los vaivenes del destino. Y en los sueños aderezados con amor, se mueven venturosamente los dicterios de Afrodita… Yo solamente quiero dejar atrás lo que no deseo llevar en mi morral. Aunque uno no siempre deja detrás lo que no quiere llevar en el alma porque lo indeseado permanece más allá de nuestros más caros deseos. Nadie está nunca tan limpio como para lanzar la primera piedra. Y lo que uno puede al fin dejar atrás, termina esperándonos más adelante… He mirado a mi alrededor y puedo contemplar los rostros que me cruzan la espalda con fuetes pletóricos de dolor siempre vivo. Nada hace que nos imaginemos las preocupaciones que cada uno de los caminantes -que deambulan por estas calles llenas de gente a toda hora-, ha de llevar consigo… Estoy en la biblioteca, todos están leyendo u ocupados con sus computadoras y las que proporciona en forma gratuita la biblioteca. Aquí encuentro la tranquilidad que no hallo en otros lugares. Me resulta curioso que haya encontrado un refugio apropiado aquí, que está siempre lleno de gente. Quiero estar aquí aunque traiga mi propio libro para leer (cosa que ya solía hacer en Lima cuando estudiaba en San Marcos) o simplemente me ponga, como hora, a escribir en mi computadora las ideas que me corretean sin cesar, sin darse a conocer nítidamente. Me siento acompañado aunque no converse con nadie. En un ambiente como éste cada uno está metido en sus propios asuntos, por eso todos respetan mi soledad. Pasan las horas raudamente en este sitio.  Camino por las calles de Queens rumiando mi soledad… Los días se suceden alternando el sol y la lluvia. Mis ojos miran el horizonte sin ver la recatafila de edificaciones que no me permiten apreciar la belleza de mis propios sueños. No quiero encontrarme con mis propios recuerdos, ¿cuáles serán? Yo no lo sé a ciencia cierta. A veces los recuerdos nos sumergen en realidades que impiden que comprendamos mejor el presente que nos toca vivir, mientras los vivimos… Y sin embargo mis ojos están siempre llenos de una nostalgia con la que no quiero encontrarme. Todos aquellos que hemos hablado simplemente porque, en un momento determinado, tenemos la necesidad de hablar con alguien, hemos callado en el mismo instante en que continuábamos sumidos en el uso de la palabra. ¿Qué podríamos decir? No lo sé. Al ahogar la palabra, el silencio se impone y el conocimiento se transforma en desconocimiento. Ante tal situación, no queda más remedio que apechugar, si es que nuestro silencio nos llevó más allá de lo que las sonoras expresiones de nuestra voz quisieron llevarnos… Tengo miedo, me dijo mi otro yo cuando vio mi mirada perderse en el laberinto interminable de las reflexiones mientras pensaba en la quietud que se respiraba en el cuarto de los mil espejos donde sólo yo me acompañaba, multiplicado en cada uno de esos inexistentes espejos que poblaban mi imaginación cuales espejismos surgidos en el desierto campo donde las almas llegan a cumplir sus rituales inaccesibles a individuos como yo, que me elevo en la incomprensión de las sienes blanquecinas. Yo también tengo miedo, respondí quedamente a no sé quién que me lo decía, sin darme cuenta que era yo mismo quebrantado por esa sensación inquietante que suele desequilibrarnos en los momentos menos oportunos… La incomprensión, me digo a mí mismo múltiples veces, la incomprensión… ¡Qué importa ya lo que dijiste cuando no tenías que decir nada! ¡Qué importa ya nada, nada!... Y la mirada seguía perdida en el laberinto aquel del que no se puede salir porque tampoco se entró en momento alguno. ¿Cómo estar sin estar en el preciso lugar e instante en que te encuentras ya en el interior, sin saber por qué, sin comprender por qué?... Él -un muchacho bastante joven-, estaba sentado al lado de su madre cuando llegó una señora que caminaba ayudándose de un bastón. Todos los asientos estaban ocupados por personas mayores. Y él no se paró, ni su madre le dijo nada. Uno de los circunstantes se puso de pie para que la señora tomara asiento. Él y su madre siguieron imperturbablemente sentados allí donde las sombras despiertan los más oscuros presagios. Yo me perdí entre los claroscuros de las desesperadas horas del ayer… Todo es presente en este futuro que nos toca vivir desde que estamos aquí.

I'm immersed in thoughts that I don't know.


I left home as usual. Today I do not look where carry me my tired steps. I'm immersed in thoughts that I don't know. The streets where I am walking are hiding to the rhythm of my footsteps. There is much loneliness in the vagaries of fate. And in dreams with love, the abuse of Aphrodite moves happily... I just want to leave behind what I don't want to carry in my backpack. Although one not always leaves behind what does not want to take in the soul because the unwanted remains beyond our most expensive wishes. Nobody is as clean as to throw the first stone. And what one can finally leave behind, ends up waiting for us later... I've looked at my around and live I can see the faces that cross my back with eventful whips of pain always. Nothing makes imagine us concerns to each one of the walkers - who roam these streets full of people at any time, take with you... I'm in the library, all are reading or busy with computers which provides for free the library. Here I find the tranquility that I don't see in other places. I find curious that I have found an appropriate refuge here, which is always full of people. I want to be here even if I bring my own book to read (which already used to make when I was studying in San Marcos University in Lima) or I simply put, such as time, to write the ideas that run me endlessly, without giving away neatly in my computer. I feel accompanied but do not talk with anyone. In an atmosphere as this no one is tucked into their own affairs, all respects my solitude. They spend hours and are moving quickly in this bigger city. I walk through the streets of Queens pondering my loneliness... The days are a succession of alternating rain and Sun. My eyes look at the horizon without seeing the all of those buildings that do not allow me to appreciate the beauty of my own dreams. I don't want to find me with my own memories, what will be? I don't know for sure. Sometimes memories immerse us in realities that prevent us to better understand the present that we live, as we live them... And yet my eyes are always filled with nostalgia that I don't find inside me. All those who we've talked about simply because, at a certain moment, we need to talk to someone, have become silent in the same instant that we continued in the use of the word. What could we say? I don't know it. To choke the word, silence is imposed and knowledge becomes ignorance. Faced with this situation, is not obliged to take, if it is that our silence took us beyond what the sound expressions of our voice wanted to take us... I am afraid, said me my other I when he saw my eyes get lost in the labyrinth of endless reflections while thinking in the stillness they breathed in the fourth thousand mirrors where I was only accompanied by myself, multiplied in each of those non-existent mirrors that populated my imagination which mirages in the desert camp where souls come to meet their inaccessible to individuals like me rituals that I raise in the misunderstanding of the white temples. I also have fear, I replied quietly to I don't know who that told it me, without realizing that it was myself broken by this unsettling sense that tends to unbalance us at the least opportune moments... The misunderstanding, I say to myself multiple times, misunderstanding... What matters and what you said when you didn't have to say anything! What matters now nothing, nothing…! And the look was lost in the maze we cannot leave because neither is entered at any time. How can be without being in the precise place and instantly you are already inside, without knowing why, without understanding why…? The young boy was sat beside his mother when entered a lady who walked with the help of a cane. All the seats were occupied by elderly people. He did not stop, and his mother told him nothing. One of the bystanders stood up so that Lady took a seat. He and his mother followed still sitting there where the shadows are darkest omens. I got lost among the chiaroscuro of the desperate hours of yesterday... Everything is present in this future that we live since we're here.

domingo, 1 de marzo de 2015

Grandes soñadores, grandes luchadores...

Es una lástima que el mensaje enviado por Alberto Mosquera haya llegado tarde... demasiado tarde. Por él nos enteramos que uno de nuestros dilectos amigos de universidad, ha sido llevado por la parca, a donde moran las musas que tanto siguió y cantó incesantemente. Ya el homenaje que se le hizo pasó. No estuvimos porque nos hemos convertido en ermitaños de tanto guardar la memoria de Zaratustra porque el águila y la serpiente anidaron en nosotros mismos. En nuestra mente. En nuestro corazón. Nunca pasará el aprecio que le teníamos a Cesáreo Martínez. Aquel poeta y ser humano que conocimos cuando lo tratamos tan cercanamente en los pasadizos y la vida pletórica de emociones de la Universidad de San Marcos... Donde solíamos encontrarnos siendo jóvenes. Por supuesto que gozamos de Cesáreo Martínez... amistad y obra. Lo dejamos de ver porque la vida me llevó por rumbos inesperados en el extranjero. De vuelta, en el Perú, no supimos más de él… Un día, en un microbús inmenso, lo encontré. Lo miré. Me miró. La sorpresa no nos dejó hablar. Su mirada fue borrada por el silencio cuya atrocidad cercenaba el incruento tiempo cuya muralla separaba nuestro presente, sin saber yo porqué. Nunca más supe de él. Pasa el tiempo sin pasar. Nos damos con la sorpresa de encontrarlo, ahora, físicamente alejado para siempre de nosotros. Mas -como siempre se dice- Chacho jamás se alejará de nuestro recuerdo. Chacho jamás se alejará de nuestra amistad. Chacho jamás se alejará de nuestra vida, que avanza hacia donde todos terminan y han de terminar, lo queramos o no. Muchos miembros de esas generaciones, con quienes compartimos la vida universitaria, han ido alejándose ya, para siempre, de este mundo. Muchos otros le seguirán pronto... La vida es así... La vida es así. ¿Chacho? Una de esas personas con quien estuvimos, y nos sentimos muy cerca. ¡Él compartió tantas cosas con nosotros! Fue con él -en el fragor de los fuegos encontrados que se encendían en San Marcos-, con quien aprendimos que la vida es bella sólo si sabemos mirarla con los ojos de la pasión que busca cambiar lo negativo en positivo. Sus ojos problematizados siempre supieron ver lo bello. Belleza que supo plasmar en su obra poética. Fue también la belleza de todos aquellos que compartían ideales, luchas y sensaciones que llevaban a buscar el bien para el pueblo.

En la nota, que nos envía nuestro amigo Alberto Mosquera, vemos que igualmente han desaparecido varios personajes que tuvieron importante gravitación cuando yo estudiaba. Les perdí las huellas (y ellos jamás supieron de las mías, presumo). La memoria me es ingrata porque he olvidado casi todo sobre los tiempos en que mis pasos se perdían en los claustros de San Marcos. Recuerdo, nítidamente, un personaje que tuvo importante gravitación en la vida estudiantil de los años setenta. Orador como pocos. Luchador como tantos de esa generación de la que él supo ser abanderado: Gróver Gambarini. ¿Qué habría hecho Gróver si le hubiera faltado el dedo con que acostumbraba decir sus grandes discursos? A todos ellos, a quienes recuerdo y a quienes no (lo que no quiere decir que no los haya conocido e incluso tratado muy cercanamente, porque si mi memoria olvida nombres puede recordar rostros, y si olvida rostros recuerda emociones)-, a todos ellos, digo, les rindo mi emocionado homenaje. Se lo merecen. Se merecen el reconocimiento de todos nosotros, por su entrega honesta a los ideales que levantaron. A los ideales por los cuales lucharon. De todos ellos se puede acertadamente decir que fueron lo que Alberto señala: "Miembros de la joven guardia sanmarquina, grandes soñadores y luchadores." ¡Qué se eleve el pendón de la vida hasta el punto más alto del dolor! ¡Qué se yerga la amistad hasta donde la muerte se difumine! ¡Qué se coloquen las banderas del dolor a media asta en honor de quienes formaron parte de la vida que nos tocó vivir! ¡Qué la bandera de la lucha siga siempre ondeando para quienes tuvieron y tienen la honestidad que ellos supieron tener cuando se entregaron desinteresada y plenamente a la causa que abrazaron! ¡Sigan luchando por aquello en lo que creyeron y que los llevó a vivir plenamente su juventud! ¡Descansen en paz…!

Buena iniciativa tuya, Gustavo Pérez, la de enviar esos saludos a quienes se lo merecen por su pasado, que del presente no sé nada y a muchos de ellos los desconozco por completo… pero quién sabe si yo los haya conocido, tratado y hasta es posible que hayan sido excelentes amigos míos. Que esas cosas me pasan frecuentemente. Una vez, caminando por los pasillos del Palacio de Justicia, me ocurrió con una chica que fue amiga íntima mía y yo la había olvidado, pero ella a mí no. Se molestó mucho por mi olvido. Nunca más la volví a encontrar. Y hasta ahora no logró recordarla. Sólo sé que fue íntima amiga mía en mis años universitarios aurorales. Lo mismo me ocurrió a mí con un amigo íntimo que no me recordó cuando lo encontré. Por más esfuerzos que hice para que me recuerde, pues… nada. He llegado a comprender que molestarse por no recordar o porque no nos recuerden no vale la pena... El mundo gira gira, como dice el tango que ha vuelto a cantar Serrat. Te agradezco, pues, Gustavo, por la lista que nos haces llegar: son pocos pero son, como diría Vallejo. Otros más se irán añadiendo a esa lista. Esperemos. Vemos allí a quienes estudiaron en los sesenta y en los setenta (a los de los ochenta los desconozco), pero faltan muchos. Aunque es meritoria la labor de ir congregándolos en esta lista. Muchos querrán volver a ese pasado que vivieron y que les dio tantas satisfacciones. Otros se espantarán de que se les haga recordar un pasado que quisieran eliminar de sus vidas... Ni una ni otra cosa es posible. Siempre tendrán, Gustavo y Alberto, nuestro agradecimiento por permitirnos volar hacia donde el presente ya no existe. Pero que nos permite vivirlo más plenamente... de la manera que cada uno desee o entienda. Chacho vive y podemos vivir con su obra. Y también podemos nosotros vivir en nuestra propia obra que nadie conoce y quienes llegaron a conocerla la olvidaron más rápidamente de lo que tardaron en leerla.

 

15 de julio de 2007.

09 de diciembre de 2014.

 

Walter Saavedra

 

viernes, 27 de julio de 2012

Pacarina del Sur, núm. 12

 Número doce la revista de pensamiento crítico latinoamericano Pacarina del Sur (www.pacarinadelsur.com)

Pacarina del Sur, núm. 12
Dossier: Viajeros, peregrinos, internacionalistas y prófugos
Coordinador: Ricardo Melgar Bao
La historia continental amerita la construcción de una cartografía del horizonte diverso y complejo de sus movimientos demográficos. No los recuerda el controversial capítulo sobre los orígenes diversos del poblamiento americano y sus respectivas genealogías culturales. Nuestro dossier solo ilumina algunos de los géneros en los que nuestras disciplinas humanísticas y las ciencias sociales han diferenciado y clasificado a los desplazamientos colectivos o individuales. A través de la historia de estos géneros, se ha mostrado que los desplazamientos voluntarios o forzosos a partir del siglo XVI, al resentir el influjo de la modernidad y del colonialismo, alteraron su horizonte de sentido, sus tradiciones, sus memorias y sus símbolos. A pesar de la convocatoria de la revista, no pudimos cubrir la figura del prófugo, es decir, el que huye de quien detenta el poder, por razones diversas. Prófugos fueron los que escaparon o por lo menos lo intentaron al ser detectados como blancos de las campañas de extirpación de idolatrías entre los siglos XVI y XVII. Prófugos fueron quienes al ser delatados o descubiertos como conspiradores a favor de la independencia americana, vivieron en la clandestinidad o a “salto de mata”. La figura del prófugo tiene muchos rostros históricos y no puede ser reducida al sentido que le confiere el glosario de criminología de Wael Hikal. La idea justicia como la del prófugo, es polisémica en el arco histórico y cultural.
La brevedad temporal de un desplazamiento es relativa a las condiciones históricas y culturales que lo condicionan, como el viaje peregrino de Benedicto XVI a México, desnudado en sus reales intereses por José Luis González Martínez. En cambio, cuando el cronos se vuelve denso en el abanico de experiencias que modelan a los migrantes transnacionales como los Kichwas ecuatorianos según lo acredita Antonio Silva Guendulain. También lo ha sido para los jornaleros agrícolas nahuas mexicanos atraídos por las demandas de mano de obra regionales y sus ciclos agrícolas regionales abordados por Adriana Saldaña Ramírez y Kim Sánchez Saldaña, los cuales son un espejo de lo que viven sus pares en otros escenarios nacionales centroamericanos y sudamericanos.
Los desplazamientos de los exiliados son inherentes a su condición y a las posibilidades reales de ubicar países refugio. La singularización del exiliado ha tenido puntuales registros para los siglos XIX y XX, mientras que los estudios sobre sus rostros colectivos se han volcado sobre la segunda mitad de los años setenta del siglo pasado. Sin embargo, los países de la región carecen de una historia de sus exilios, no obstante que en la mayoría de ellos es posible reconocer la existencia de un añejo patrón de deportaciones intermitentes.  La figura del exilio se expresa con tonos aportadores y polémicos en los casos del argentino  Rodolfo Walsh, del boliviano Tristán Marof,  de los republicanos españoles José Almoina y Eugenio Fernández Granel, abordados respectivamente por José Miguel Candia, Ricardo Melgar, Salvador Morales y Arturo Taracena.
Cerrando la edición de este número de la Pacarina del Sur, que ha coincidido con el centenario Eugenio Fernández Granell, Arturo Taracena nos remite desde París un dato relevante que abona a favor de la reinterpretación histórica que consigna en su artículo y que contraría el testimonio del prestigiado intelectual republicano español. Ya no lo pudimos integrar al corpus de su trabajo como era su deseo, pero dada su trascendencia y en atención al autor y a nuestros lectores lo consignamos a continuación:   “A finales de 1949 o principios de 1940 vi en la Editorial del Ministerio de Educación, que estaba situada en la 5ª. Calle entre 10 avenida y Callejón Delfino, el lote empacado por la Tipografía Nacional de ejemplares ya impresos y encuadernados de la obra de Fernández Granell, que tengo entendido luego fue destruido por las autoridades del Ministerio a raíz de que el artista español se asiló”. [Jacobo Rodriguez Padilla, sobre el paradero de la edicion guatemalteca del libro “Arte y artista en Guatemala" de Fernandez Granell, (Paris, 2 de julio de 2012)]
Los migrantes y los exiliados fueron signados por “el desarraigo”, el cual abrió juego a lo que Antolín Sánchez Cuervo ha llamado sin desperdicio, “rara modernidad”. Si bien la figura del exiliado a veces se yuxtapuso a la del internacionalista o la del prófugo, siguió siendo hegemónica.  En el curso de la historia el exilio ha sido una constante en la cultura iberoamericana, lo ha sido también la migración a pesar de las tentaciones presentistas de nuestros antropólogos y sociólogos. Cierto es que los movimientos migratorios del pasado no tuvieron ni la envergadura ni la direccionalidad de las últimas décadas, pero es cierto también que en no pocas oportunidades atravesaron las fronteras políticas de los estados. A  los dos estudios migratorios contemporáneos ya mencionados de este dossier, se suma, la entrevista realizada por Luis Miguel Morayta al artista nahua Marcial Camilo con la finalidad de develar sus itinerarios y quehaceres, dentro y fuera de México.
En la historia latinoamericana, los viajeros, como los exiliados y migrantes, documentan una larga tradición. Los de origen europeo nos legaron sus crónicas de viaje, sus diarios, sus cartas y sus memorias. Ellos sentaron las bases de la tradición del  viaje ilustrado preñadas de sus miradas y prejuicios acerca de la otredad cultural, aunque, justo es decirlo, fueron más cuidadosos en inventariar y describir los recursos naturales sea con fines científicos y/o de explotación mercantil. La obra de estos viajeros tiene mayor o menos grado de visibilidad en nuestra cultura libresca, no ha sucedido lo mismo con la generada por nuestros viajeros nativos de los siglos XIX y XX. A veces la figura del viajero se confunde en apariencia con la del peregrino, en pocas ocasiones se fusiona o alterna.
El tiempo y las condiciones del desplazamiento pueden ser significados muchas veces por el desarraigo. Tendríamos que diferenciar los itinerarios, los tiempos y las pertenencias de los viajeros europeos. El danés Jacobo Daciano,  fraile franciscano, recorrió parte del territorio de la Nueva España en el curso del siglo XVI y las condiciones de su viaje y sus escritos expresaron las marcas de una época, además de su adscripción religiosa y cultural, según nos los documenta Leif Korsbaek. En cambio, los viajeros  alemanes Eduard Mühlenpfort y Julius Fröbel, así como el inglés, George F. Ruxton recorrieron entre 1827 y 1852 el corredor que enlazaba Chihuahua y Nuevo México. Entre el arropamiento “científico” de sus obras,  se dibujó la construcción de los “bárbaros” de estas regiones semi áridas como nos lo muestra  Jorge Chávez Chávez. Llegamos así  al final del dossier, invitando a nuestros lectores a la lectura y debate.
East Elmhurst, New York, United States

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