lunes, 14 de septiembre de 2009

La discriminación en el Perú



El Perú es un país de contrastes profundos. Podríamos sentirnos tentados a decir que los profundos contrastes de nuestra geografía se reflejan en la diversidad de naturalezas que nos caracterizan, en la diversidad de naturalezas que caracteriza a la población de este país.
Los textos de Wilfredo Ardito Vega que estamos publicando en Tutaykiri, nos permiten apreciar esa diversidad existente en las formas de pensar, de hablar, de actuar, etc., que tenemos los peruanos.
Tenemos que reconocer hoy, que nos ha impresionado siempre la peculiar manera que tiene Wilfredo Ardito para desarrollar los temas que aborda. Su acuciosidad nos lo revela como un incesante indagador de las constantes de la vida. El ser humano se muestra en sus textos en la más extensa dimensión. Por todo ello, nosotros nos lo imaginamos a él como alguien que perennemente lo está observando todo, como alguien que compulsivamente está indagando lo que sucede a su alrededor.



Si Aristóteles nos señala la curiosidad como uno de los principales elementos constitutivos del ser humano, Ardito Vega se nos revela en este aspecto como profundamente aristotélico., como profundamente humano.
Wilfredo Ardito se nos muestra, quizás por eso mismo, como alguien que está siempre en el ojo de la tormenta. Sus ideas son siempre discutidas, son aceptadas, son rechazadas… No hay nada que nos hable más claro, no hay nada que nos indique más cristalinamente la vitalidad de un hombre de pensamiento neto que una tal reacción, provocada por sus escritos. No se puede ser indiferente a lo que Ardito nos entrega en cada uno de sus escritos. Simplemente no se puede.



El Perú es así como Ardito Vega nos lo muestra con hermosa claridad. Y,
añadiríamos que, entre los sectores populares se usan también los términos “primo”, “cuñado”, “causa” y muchos otros que Ardito conoce perfectamente, pero que no ha creído conveniente insertarlos en sus escritos, en estos que damos a publicidad ahora en esta revista que acoge lo mejor que la inteligencia nacional –que se siente cercana a los temas que son de nuestra ciencia- está creando con la constancia pujante de quien quiere conocer y dar a conocer una sociedad que tiene que ser conocida para luego procurar cambiarla.
Los tres términos que hemos indicado denotan cercanía en los sectores populares. Y me han llamado la atención ahora que Ardito ha escrito algo sobre temas relacionados, porque, especialmente “primo” tiene una historia muy interesante que se remonta a la época en que Los castellanos son vencidos, humillados y empobrecidos por aquel rey que ellos consideraron siempre extranjero, aquel rey que despreció lo español: Carlos V y que reinara sin que su madre, Juana I de Castilla (llamada Juana la Loca), dejara de ser reina.




Cuando el emperador del imperio romano de occidente –o sea Carlos V- derrota a los castellanos, desprecia a los hidalgos, a la nobleza castellana y crea a los “grandes” –en realidad no los crea, sino que los destaca como el sector más importante de España, la nobleza que reemplaza a los hidalgos-, en base a la capacidad económica que tenían y, por supuesto, algunos hidalgos son tomados en cuenta… si se ponían incondicionalmente a su lado.
Por eso es que en don Quijote de La Mancha encontramos que se realza a esos hidalgos y se desprecia siempre a los grandes mencionándolos algunas veces explícitamente y otras veces haciendo alusión a ellos implícitamente o de múltiples maneras que no dejan duda de las intenciones del autor.




A los grandes de España acostumbraba llamarlos “primos” el emperador y
enseguida ese término prendió en los sectores populares –los esclavos por ejemplo-, como un término a ser usado con el mismo sentido que lo usaba el emperador.
Ahora se llama “primo” al amigo cercano, como se le puede llamar también “cuñado” o “causita”. Todos esos términos pueden ser manipulados por quienes quieren acercarse a alguien que tiene poder dentro de su ambiente, o por el que tiene poder para aprovecharse en algún sentido de aquella persona a quien denomina así.
Acabo de tener una experiencia interesante en Chincha, donde he podido comprender la gran identidad existente en la población con su gente y con sus manifestaciones culturales. A mis alumnos les dejé unos textos para que los analicen y me den su crítica, y a través de lo que me dijeron pude comprender lo que he manifestado. He aquí los textos aludidos:



1. En 1515 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros, que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas. (Jorge Luis Borges: “Historia universal de la infamia”).

2. Noé se dedicó a la labranza y plantó una viña. Bebió del vino, se embriagó, y quedó desnudo en medio de su tienda. Vio Cam, padre de Canaán, la desnudez de su padre, y avisó a sus dos hermanos afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron el manto, se lo echaron al hombro los dos, y andando hacia atrás, vueltas las cabezas, cubrieron la desnudez de su padre sin verla. Cuando despertó Noé de su embriaguez y supo lo que había hecho con él su hijo menor, dijo:
“¡Maldito sea Canaán! ¡Siervo de siervos sea para sus hermanos!”
Y dijo:
“¡Bendito sea Yahveh, el Dios de Sem, y sea Canaán esclavo suyo! ¡Haga Dios dilatado a Jafet; habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!”
(Génesis 9:20-27, Biblia de Jerusalén).
(Nota: Cam es el padre de los pobladores de África, el continente negro, aunque él, como es obvio, no es negro. Sem, su hermano, es el padre de las poblaciones blancas, las europeas. Estos pasajes sirvieron como justificación y fundamentación para la esclavización de los negros africanos, antes de la llegada de los euorpeos a América y hasta el siglo XIX inclusive. W.S.).



3. Los primeros sacerdotes españoles que llegaron a América, pensaron que aquí habían encontrado el Paraíso perdido por Adán y Eva. Por eso llamaron a los hab
itantes de estas tierras “aborígenes”, del latín “Ab-origen” que significa “en el origen”, “al inicio”, “en el inicio”, que tiene el mismo significado que la palabra griega “génesis”, que significa también “en el inicio” y que es el primer libro de la Biblia, donde se habla inicialmente de la creación del mundo y del hombre y de la mujer, así como la expulsión de Adán y Eva del paraíso. Con esta expresión ellos daban a entender que la narración de la creación de Adán y Eva, creados iguales y al mismo tiempo, se había desplazado a estas tierras cuando esos dos personajes fueron expulsados del Paraíso. Por esta razón el indio fue defendido por los sacerdotes, y por las razones que se consideran en la Biblia anteriormente, los negros fueron esclavizados… Aunque eso no libró a los indios del exterminio provocado por los españoles (Walter Saavedra).



Bartolomé de las Casas defiende a los indios y manda a los negros en su lugar, de acuerdo a fundamentos bíblicos. Obviamente, hoy en día la moderna teología no interpreta esos pasajes de esta manera.
Han sido mis alumnos, más de cien, quienes me han mostrado con sus reflexiones críticas sobre esos textos, en Chincha no existe prácticamente la discriminación racial. No niego que pueda haberla, solamente digo lo que he encontrado entre mis alumnos que podían hablar libremente ya que les he exigido desde el inicio de clases, hace más de un mes, que hagan precisamente eso.
En Chincha el negro dice abiertamente estar orgulloso de ser negro. En Lima el negro se ofende si le llaman negro, prefiere que lo llamen moreno. Claro, si en otros lugares de predomino blanco lo moreno es precisamente lo negro, en nuestro país lo moreno es algo más claro, algo así como el azúcar que llamamos “morena” o “rubia”, que vendría a ser lo mismo en ese caso. Aquí encontramos la discriminación del negro contra el indio, del indio contra el negro, pero también del negro contra el negro y del indio contra el indio.




Nosotros lo conocemos perfectamente porque formamos parte de los sectores populares donde hemos podido apreciar estas manifestaciones del racismo. ¿Cómo es posible eso? Yo siempre digo que no puedo discriminar al negro, al indio ni a nadie porque tengo de todos ellos.
Muchas personas que conozco saben perfectamente que también lo tienen, pero eso no les importa, lo que cuenta es el color de la piel, del cabello y los rasgos físicos. ¿Qué de raro tiene esto si el negro y el indio discriminan al negro y al indio respectivamente? Por eso es que solemos escuchar que se casan con alguna persona de piel clara “para mejorar la raza”.



Pero, por supuesto, no es un asunto simplemente de raza. Es un asunto económico. Los blancos son identificados como sectores que tienen el poder económico. Por eso es que cuando se les privilegia, en realidad se privilegia el dinero.
De allí que los nombres angloamericanos que se ponen los
peruanos –incluso algunos de los sectores más indígenas-, obedecen al hecho de considerar que un nombre tiene poder y puede cambiar el destino de la persona que lo detenta. Por eso un John Quispe puede significar que busca el destino de un norteamericano que se identifica como sector económicamente poderoso. Los nombres no son simples nombres pues, para esos sectores.
Claro que también existe una discriminación hacia los blancos también. Una actriz, que llevaba sus obras de teatro a los sectores más pobres de la población, se quejaba que en esos sectores muchos la discriminaban. Le decían: tú crees que mereces tenerlo todo sólo porque eres blanquiñosa, con ojos azules y rubia. Y la miraban mal. Yo también he escuchado esas expresiones, en la intimidad, aunque públicamente jamás se decían, sino cuando había algo que las hacía surgir.
Ahora solamente nos queda invitarlos a pasar a leer los tres textos de Ardito Vega que hemos publicado en Tutaykiri en esta ocasión.




AMIGO, JOVEN HIJITO, PATA...
Wilfredo Ardito Vega


-¡Amiga! –llamó mi colega inglés a la señora que atendía- ¿Puedes traer mostaza?
Yo sonreí, me contuve y al final me decidí a comentar:
-Se acaba de confirmar que en el Perú has parado sobre todo con sectores C y D.
-¿Cómo sabes?
Yo le expliqué que en los sectores A y B no es tan común llamar “amigo” a un mozo, pues implicaría establecer una relación horizontal o cercana, con alguien percibido como socialmente inferior. En el sector E tampoco es frecuente, porque nunca comen en restaurantes.



“Amigo” se emplea mucho en sectores populares limeños para dirigirse a un desconocido que por su juventud no merece el trato de “señor” y por su extracción social no merece el trato de “joven”. En algunas ciudades, se emplea prácticamente por todos los estratos sociales, acompañado de tú o de usted.
Si se dirige a una persona equivocada, esta palabra puede generar disgusto:
-¡Yo no soy tu amiga! –le respondió con frialdad una universitaria que conozco a una vendedora de Gamarra, que había osado espetar el consabido: “-¿Qué te ofrezco, amiga?”



Para personas como esta amiga mía, parte del encanto de Wong o Vivanda es que ningún empleado “igualado” emplea las expresiones usuales en los mercados: “amigo”, “casero”, “seño” o “señito”. En esos supermercados, los empleados se limitan a decir “señor”, “señorita” o “señora” o simplemente guardan silencio, como se espera de una sumisa trabajadora del hogar. Sólo cuando una verdadera trabajadora del hogar aparece en la sección carnes o embutidos, puede volverse a escuchar, pero despacio “-¿Qué te despacho, amiga?”.



Mientras amigo implica horizontalidad, joven revela la existencia de una relación jerárquica. Se trata de un término respetuoso (siempre acompañado por usted) dirigido a un varón no casado que tiene cierto poder (como una versión femenina de “señorita”). Por eso, las empleadas del hogar llamarán así al hijo de la familia donde trabajan, aunque sea mucho mayor que ellas (o les doble la edad, como sucede en mi caso). Sin embargo, también alguien que se considera en una situación social superior puede decir joven, como algunas mujeres de sectores altos y medios cuando al dirigirse a un mozo o un taxista.



Mientras joven es una palabra usada predominantemente por mujeres, entre varones existen diversas palabras (compadre, pata, socio, ‘on, flaco, broder, causa, cuñado, etc), que trascienden estratos sociales, carecen de connotación jerárquica y se usan entre conocidos o desconocidos, desde el emotivo“¡Tú eres mi pata!” hasta el indiferente: “Pregúntale al pata que atiende”. Maestro es la palabra que puede introducir una distancia, porque se usa con usted y la emplean las mujeres hacia un gasfitero o un electricista. Entre hombres, también suele tener un tono de falsa solemnidad.



A cierta edad, aparece el término hijito/a, normalmente para dirigirse a una persona más joven de condición social inferior. Lleva implícito el tuteo y suele encubrir un reproche: “¡Apúrate, hijita!”, aunque una señora más coloquial le dirá a su jardinero eficiente: “¡Te pasaste, hijito!”.
Los términos pueden cambiar con el tiempo. Por ejemplo, actualmente, sólo personas mayores llamarían “niña” a la cajera de una tienda. Otro cambio lo he visto en la última década en mi Universidad, donde los profesores hemos pasado de ser llamados “doctor” (tengamos o no Doctorado) a “profe” o, en el mejor de los casos “pro’sor” (aunque siempre de usted). Ahora sólo las secretarias y el personal de limpieza usan el “doctor”. En otra universidad, que prefiero no mencionar, algunas docentes se angustian al ser llamadas “Miss” por alumnos de colegios que tampoco quiero mencionar.




Últimamente algunos que pretenden ser progresistas llaman cholo a sus amigos (con el argumento que “todos los peruanos somos cholos”). Otros, más osados, recrean términos llamando a sus patas chicho o bróster.
En la vida cotidiana, uno puede pasar de ser señor a choche o de doctor a hijito en dos minutos, dependiendo de con quién esté alternando. A veces se produce en la misma persona un cambio abrupto, como sucede cuando un taxista empieza tuteándome y luego, por algo que dije (o por dejar propina) pasa al “señor”. Ocurre también a la manera inversa.



El problema con las expresiones coloquiales y el tuteo, es que muchas veces quien habla así con un desconocido pretende que le contesten de usted, estableciendo una relación vertical. Por eso yo prefiero decir “señor” y, cuando siento confianza con alguien como para tutearle, intento saber su nombre, sean alumnos, taxistas o colegas de la piscina. Por eso también, en la sierra, me resisto a mamita, papá o papacito lindo porque los siento como demasiado ambiguos, que se emplean tanto para señalar la superioridad o la inferioridad de una persona.
En una sociedad tan jerarquizada y discriminadora como la nuestra, aún las expresiones aparentemente horizontales pueden encubrir relaciones de poder.




¿COMO ENFRENTAR EL RACISMO HACIA LOS TURISTAS PERUANOS?
Wlfredo Ardito Vega.

Hace unos meses, al llegar a Písac en el Valle Sagrado, quise cambiar un billete de 100 soles y el único lugar que ofrecía este servicio era el albergue Samana Wasi (casa de descanso). Delante mío había una docena de franceses, a quienes el encargado entregaba fajos de billetes de 10 y 20 soles por sus euros o dólares. Cuando tocó mi turno, me miró con severidad y me dijo:
-Si quieres, te cambio tu billete, pero te cobro una comisión.
-¿Por qué?
-Porque aquí trabajamos para los turistas.
-Yo también soy turista.
-¡Mentiroso, tú eres guía! - me dijo desdeñoso y pasó a atender a otros extranjeros.
Indignado, pasé al hospedaje que había reservado, el Hostal Písac y la chica que atendía primero dudó que yo fuera la persona cuyo nombre estaba escrito y luego exigió que pagara por adelantado, evidenciando siempre el desagrado por mi presencia. Súbitamente su rostro hostil se iluminó, como el de un anacoreta ante una aparición: habían ingresado dos turistas extranjeros y empezó a atenderlos sumisa y sonriente.
-Qué amable eres con ellos, ¿no? -le dije y me marché, disgustado por ser maltratado sucesivamente en mi propio país.



La mala experiencia de las congresistas María Sumire e Hilaria Supa (RP 105) ante el mostrador de Iberia, refleja el racismo existente en la infraestructura destinada al turismo. Desde los “pubs” del Cusco hasta las discotecas miraflorinas, desde las playas de Zorritos (RP 24) hasta uno que otro restaurante en Puno, mozos, empleadas de aerolíneas o porteros de hoteles asumen que “el turista” tiene rasgos nórdicos y, a veces, orientales, y cuando llega un cliente peruano es percibido con sospecha o abiertamente discriminado. Para mantener alejados a los indeseables connacionales y, a los similares latinoamericanos algunos establecimientos difunden sus servicios solamente en inglés.
Por ello, si bien Paola Bolívar, Antonella Gonzales y Roxanna Sevilla, las empleadas de Iberia que atendieron a las congresistas, deben asumir su responsabilidad legal, sería un error reaccionar como si ellas fueran las únicas personas racistas del Perú. Es peligroso también explicar el racismo por el carácter extranjero de una empresa: la abrumadora mayoría de prácticas racistas en nuestro país son cometidas por peruanos hacia peruanos.



A nuestro entender, más que calificar a Iberia como una empresa racista, debe precisarse que su responsabilidad está en carecer de una política para enfrentar el racismo de sus empleados peruanos y esta política sería esencial para cualquiera que desee realizar negocios en nuestro país (RP 45), más aún para quien presta servicios a un público tan multirracial como el que aborda los aviones hacia España.
Un problema adicional que los permanentes incidentes discriminatorios revelan es la ineficiencia de las instituciones públicas que deberían enfrentarlos. En el caso de Samana Wasi, el procedimiento ante Prom-Perú fue inútil: no encontraron ningún establecimiento registrado con ese nombre, a pesar que aparece en todas las guías turísticas y está en plena plaza de armas de Písac.



En cuanto a Indecopi, el ciudadano que intenta denunciar un caso de discriminación deberán enfrentar numerosas dificultades. En primer lugar, debe pagar una tasa para iniciar el procedimiento, lo cual es injusto y disuasivo. En segundo lugar, la Ley 27049 dispone que pruebe que fue discriminado, lo cual es sumamente difícil. Si eventualmente hay una multa para el establecimiento infractor, ésta incrementa los ingresos fiscales y el denunciante no recibe ninguna indemnización.
Adicionalmente, algunos funcionarios de Indecopi presentan un servicio tan deficiente como el que muestra la caricatura de Perú 21 o son francamente hostiles hacia quienes osan presentar un reclamo. En este contexto es muy preocupante que Jaime Thorne, el nuevo Presidente de Indecopi señale que la institución será aún “menos intervencionista”, poniéndose a tono con las tendencias neoliberales que se han apoderado de este gobierno.



Están pendientes, por lo tanto, al menos cuatro modificaciones para evitar que las prácticas discriminatorias continúen: los reclamos deben ser gratuitos, la investigación de los hechos debe corresponder a Indecopi, los funcionarios encargados requieren un mayor compromiso y, en caso de disponerse una multa, al menos un porcentaje de ésta debería pasar al agraviado. Una sanción eficaz sería también suspender temporalmente la atención de los establecimientos infractores.
Finalmente, es fundamental que la Ley 28867 sea aplicada por el Ministerio Público y el Poder Judicial. El temor a la prisión puede generar un cambio en la conducta de propietarios de restaurantes, hoteles o discotecas racistas.
Si no se enfrenta seriamente la discriminación en los servicios turísticos, es preferible que el gobierno deje de establecer feriados largos con el argumento de promover el turismo interno, porque pretender conocer el Perú puede generar muchas experiencias desagradables a los peruanos.




¡BASTA YA DE RACISMO!
LANZAMIENTO DE LA CAMPAÑA "BASTA YA DE RACISMO EN EL PERÚ"

Wilfredo Ardito Vega

"He visitado muchos países", dice una bióloga alemana, "pero nunca había visto tanto racismo como en el Perú". Este testimonio coincide con el de muchos extranjeros. "Habláis mucho de vuestros problemas con Chile", comenta una española que lleva un año viviendo en Lima, "pero entre vosotros los peruanos os tratáis tan mal, que parecéis enemigos unos de otros".



De hecho, las muertes producidas durante el conflicto interno superan con creces las guerras externas que el Perú ha librado. Esta fue una de las reflexiones suscitadas a un año de la presentación del Informe de la Comisión de la Verdad, durante el lanzamiento de la campaña "Basta ya de Racismo en el Perú", Durante el acto público de lanzamiento, el psicólogo Jorge Bruce declaró: "Me atrevo a señalar que la actitud de mucha gente de Lima hacia los millares de muertes que se producían en la sierra no era sólo indiferencia. En el fondo, existía una fantasía de muerte, el deseo no aceptado que todos los serranos se murieran, se mataran entre ellos, y así seríamos un país distinto. como Chile". Esta fantasía del exterminio es recogida por buena parte de la publicidad que se elabora en el Perú, que elimina todo rostro andino, mestizo o negro.



Por su parte, Sofía Macher, ex comisionada de la Comisión de la Verdad señaló como ejemplo del terrible desprecio hacia la dignidad de millones de peruanos, las violaciones sexuales masivas hacia las campesinas. "La Comisión ha hallado 60 bases antisubversivas donde sistemáticamente se violaba a mujeres andinas y estos hechos están en total impunidad. Nadie ha sido condenado por lo que ocurrió y ningún militar siquiera ha aparecido públicamente pidiendo perdón por lo ocurrido". Ante un contexto similar, hace varios años que el gobierno japonés accedió a indemnizar a muchas mujeres chinas fueron indemnizadas por las agresiones sexuales cometidas por los soldados japoneses. Las autoridades peruanas se muestran mucho menos sensibles frente a la dignidad de sus compatriotas andinas.
La congresista Paulina Arpasi señaló el desprecio y la indiferencia frente a las demandas de los campesinos andinos, que muchas veces mueren por enfermedades o accidentes totalmente evitables. Manifestó su rechazo al programa de televisión La Paisana Jacinta, que ridiculiza a las mujeres andinas. Cabe señalar que este programa ha sido claramente condenado por los organismos de derechos humanos, debido a que presenta a la mujer andina como un ser sucio, vulgar, ignorante y violentos.



Por su parte, el congresista José Luis Risco recordó que en el lenguaje cotidiano existen muchas expresiones racistas, identificando la palabra "negro", con situaciones negativas o desagradables. Llama la atención que muchas personas no sean conscientes de ello, lo que también ocurre con el uso de apellidos andinos como insulto (Huamán). El actor Rafael Santa Cruz recalcó que muchas veces la población afrodescendiente parece invisible para las autoridades, al punto que, siendo el 2004 el año en que se cumplen 150 años de la abolición de la esclavitud, no existen mayores actividades oficiales al respecto.
Finalmente, un grupo de religiosos leyó un Decálogo con una serie de principios a tomar en cuenta en un país donde coinciden el racismo con la diversidad y que adjuntamos a continuación.



Los organizadores de la campaña anunciaron que los planillones pueden recogerse en la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y en el Instituto de Defensa Legal. En la página web del IDL se encontrará más información al respecto. Las firmas serán entregadas a las instituciones estatales directamente responsables de enfrentar esta problemática, como el Congreso de la República, el Ministerio de Educación, el Ministerio del Interior y el Poder Judicial. La fecha de entrega será el 10 de diciembre en el marco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.





DECÁLOGO PARA UN CONTEXTO DE RACISMO Y DIVERSIDAD

Acogemos el don de ser parte de un país multicultural, como un don de Dios para nuestra patria; también conocemos que el "velado racismo y las actitudes de desprecio" (Informe CVR, 9) son una expresión del pecado social del que todos los peruanos somos responsables. Por ello, proponemos el siguiente Decálogo:




AMEMOS toda la creación en su diversidad y particularidad, porque refleja la grandeza, el misterio y la pluralidad de Dios.
DESARROLLEMOS modos de restablecer en nuestro país el respeto a las diferencias en verdad y justicia.
HONREMOS a todas las personas, sobre todo a los que sufren exclusión, acogiéndolos y respetándolos, porque son la imagen de Dios, que apela a nosotros hoy del modo más urgente.



CELEBREMOS la riqueza de nuestros pueblos, la hermandad entre diversos, los pequeños logros, las esperanzas menos razonables, porque entre ellos sigue Dios recreando la vida.
RECONCILIEMOS a nuestro pueblo consigo mismo, mediante un proceso que implica justa reparación a todo tipo de víctimas y penas legales a los victimarios.
APOYEMOS el coraje de quienes rompen las barreras que tradicionalmente dividen a uestro pueblo, porque en los y las líderes del cambio social se expresa el mismo espíritu de los profetas.
NO DISCRIMINEMOS por ninguna razón de raza, enfermedad, cultura, nivel social, sexo, religión, porque Cristo nos invita a formar un solo pueblo.


NO PERMITAMOS NI ACEPTEMOS que en la vida diaria penetren las pequeñas prácticas de marginación, porque de ellas nace un país racista, opuesto al plan de creación de Dios.
NO ABUSEMOS de los bienes de la tierra, porque ello esconde la arrogancia del que se cree amo y dueño de lo que le pertenece a Dios y a todos.
NO CODICIEMOS NI IMITEMOS el cuerpo o la apariencia de otros, mas bien reconozcamos la raíz del descontento con nosotros mismos y encaminémonos hacia la reconstrucción de una auténtica identidad peruana.
Elaborado por los religiosos jóvenes de la Conferencia de Religiosos del Perú.
Lima, 4 de agosto de 2004








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