NOTA BENE:

Tutaykiri fue Revista del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima entre los años 2009 y 2011, siendo su Director Walter Saavedra.

domingo, 29 de marzo de 2009

«Yo, Picasso»: genio y chamán: Desde su adiós clama Libertad.






¡Qué precioso texto! Exclamamos, en el silencio de nuestra voz que hendía nuestro propio éxtasis. Este texto que sobre Pablo Picasso ha escrito nuestra dilecta amiga Cristina Castello, nos sumerge en el mundo mágico del creador de imágenes. Algo tan vital para los antropólogos ahora que la Antropología Visual vuela con alas propias.
Leer este texto de Cristina Castello, es remontarse más allá de un más acá inexistente para quien no ha visto lo que ella ha podido ver y... sin embargo, eso no es posible. Su exquisita sensibilidad para captar los filones más hermosos de la vida es algo que pocas personas pueden compartir con ella, muy pocas personas, demasiado pocas...
Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Mártir Patricio Clito Ruiz y Picasso, nacido en Málaga el 25 de octubre de 1881 y muerto en Mougins, Francia, el 8 de abril de 19783, fue conocido simplemente como Pablo Picasso. Él dijo que “el arte está en decadencia desde la cueva de Altamira” pero no ha podido ser creído por quienes contemplan su obra. Él tendrá razones para decirlo, pero nadie podrá negar que el arte se desarrolla y que cada etapa tiene sus propias manifestaciones y también tiene sus propios artistas originales que han aportado decisivamente al desarrollo de la imagen.
El antropólogo estudia las imágenes creadas por el hombre en las diversas etapas de la historia, en sus propias culturas, etc. y las va creando también, él mismo, con ayuda de la tecnología actual. Margaret Mead reconoce que la Antropología ha dependido de la cámara desde que fue posible tomar fotografías en el trabajo de campo. Antes de la fotografía, se hacía uso del dibujante y del pintor.
Las artes plásticas están pues unidas estrechamente a la antropología, porque expresan en imágenes lo que se precisa para tener una idea clara y precisa de lo que las palabras por sí solas no pueden expresar del todo. El mismo artista ha hecho uso de las imágenes para manifestar sus gustos, sus disgustos, sus simpatías, sus odios, sus alegrías sus tristezas y, en fin, la imagen ha servido a los políticos y a los religiosos para sus propios fines.
Mucho antes de la cámara fotográfica o de la filmadora, el hombre se expresaba o capturaba el mundo subjetivo y objetivo, mediante la imagen gráfica o literaria. Así como encontramos las pinturas rupestres, encontramos también las imágenes que se esculpen en los textos escritos. El mundo de la imagen es ahora el mundo tratado por la Antropología Visual. Con mayor razón aún en este tiempo en que Internet lo invade todo.
Cada sociedad ve las cosas a su manera y la expresa, gráfica o literariamente, como tiene sentido para ellas aunque para nosotros pueda no tenerla a causa de las diferencias culturales, debido a la diferente racionalidad que nos caracteriza. El simbolismo de los artistas de los últimos siglos, nos ha permitido ir comprendiendo las características intrínsecas de esa expresividad artística que los antropólogos acostumbraron llamar “primitiva”.
El ser humano, ciertamente, se ha preocupado, desde muy antiguo, de utilizar las imágenes parea expresar el mundo, el mundo mítico, su propio mundo. Las primeras manifestaciones visuales que hace el hombre –o las más antiguas que nos han llegado- se encuentran realizadas sobre la roca de las paredes y techos de las cuevas, y muchas de ella están a profundidades tales que resulta difícil para un hombre actual llegar a ellas. De esta manera se pone en contacto con sus divinidades, a quienes rinde culto y solicita que les sean propicias.
Es curioso que los filósofos como Jean Baudrillard hayan exclamado airados que las imágenes son asesinas de lo real. Las imágenes también son una realidad. Es lo que no se ha comprendido. Una realidad a su manera, pero realidad al fin y al cabo.

El «Guernica»— ese extracto de sangre, rebeldía y llanto.






Cristina Castello.





«Yo, Picasso» era su frase favorita. Fue un desesperado por la vida y la arrasó. No tuvo límites. Ni para crear, ni para doblegar. Ni para beberse el arte, el alcohol y los burdeles; ni para encerrarse en silencio, para crear. El 8 de este abril se cumplen los treinta y seis años de su adiós (¿A Dios?). Hoy grita, gime, increpa y resiste desde el «Guernica», su obra maestra. Desde ese cuadro que es historia, que escribió la Historia, y que es emblema de libertad, «Yo, Picasso» sigue alertando a los inocentes de la Tierra. En el corazón de este mundo trémulo, su clamor pictórico y vital tiene hoy, aún más entidad.
Niño prodigio y superdotado; comunista y pacifista, o burgués. Tierno y cruel; amigo y traidor... aquella vez. Aunque ardió en su fuego, salió siempre ileso, él. Calcinaba a los otros. A las otras. Las mujeres eran sus diosas, pero también, «frazadas para limpiar pisos» y «máquinas para sufrir». Sus ojos desorbitaban destinos. Lo rodeó la muerte y lo abrazó la vida, hasta los 91, cuando nos dejó. ¿Quién fue: Eros o Tánatos?
Fue un chamán, un genio; el mayor artista del siglo XX y hasta ahora sin parangón. Pintor, escultor, grabador, dibujante, su obra fue decisiva para el desarrollo del arte, e incluso para el diseño gráfico, la ilustración y el cómic. Ganó un dinero incalculable; mientras otros artistas morían de hambre, él vivía en castillos y, cuando sus obras los desbordaban, no los vendía: compraba otros.
Se declaraba pacifista y fue miembro del Partido Comunista Francés, hasta su adiós. Pero si bien la obra del Picasso de los 20 años, refleja el desconsuelo de los excomulgados de la humanidad, el de los cuerpos abismados, y el de los ciegos, después nunca mostró explícitamente un compromiso con el dolor universal. Hasta que el demonio nazi aliado [al] otro amo de los infiernos —el Generalísimo español Francisco Franco— se encaramó en pájaros asesinos. Pájaros-aviones que bombardearon la ciudad vasca de Guernica el 26 de abril de 1937, y la muerte puso huevos en la herida. ¡Oh ruiseñor de sus venas! (García Lorca).
El chamán Picasso reaccionó de inmediato en favor de los republicanos. Henchido de ira y pletórico de arte, pintó el célebre «Guernica».
El «Guernica»— ese extracto de universo sin palomas. El «Guernica»— ese extracto de sangre, rebeldía y llanto, a partir del cual hay un antes y un después. Un antes y un después para la pintura; un antes y un después —o debería haberlos— en las conciencias de quienes miran esos tres metros de alto y ocho de largo, de arte, furia y piedad.
Con esta pintura, nada más —y nada menos—, que está en el Museo «Reina Sofía» de Madrid, hubiera sido suficiente para la gloria del genio.
El «Guernica» es un alegato contra la guerra, contra el terrorismo franquista y contra todo fascismo. La violencia, las madres, las mujeres, la maternidad, la sexualidad, laten en esa obra, como un retrato del espanto. Fragmentos de vidas y muertes, son pequeñas imágenes de la gran imagen de un caos organizado, en la obra suprema que exige Libertad.
De un lenguaje pictórico sorprendente, es el trabajo de un maestro de la composición que revela, a la vez, la mirada inocente de un niño.
Así fue Pablo Picasso. De pequeño pintó como un adulto, y recién en su madurez, recuperó su mirada de infante: «Desde niño pintaba como Rafael, y me llevó toda una vida aprender a dibujar como un niño». Cierto, no es fácil recuperar la inocencia.
Pero nunca estuvo solo para buscar su mirada virgen; un año antes de morir, cuando tenía ya 90, dijo que la muerte fue la única mujer que lo acompañó siempre. Y entonces, las trece diosas «oficiales» que fueron sus frazadas para limpiar pisos y que, sin embargo, lo amaron incluso hasta el suicidio... ¿Qué hicieron?
Animal en celo
Quiso ser libre como el mar, y resultó esclavo de su sed hacia todo y hacia todas. Como un animal en celo, necesitaba de las mujeres, con la misma potencia con que las mimaba primero, y maltrataba después. Se desesperaba por las adolescentes, quería probar toda forma de sexo, ahogarse de pasión para mejor emerger. Si hasta fue sospechado de homosexual por el novelista Norman Mailer. ¡Vaya «delito»!
Después de haber pintado «El picador», en La Coruña a los cuatro años, se enamoró de Carmiña. Él tenía diez octubres; ella es «La niña de los pies descalzos», cuadro que el Maestro conservó hasta su adiós.
Jadeante de deseo y tórrido de delectaciones, de allí en más todos sus amores —¿sabía amar?— se convirtieron en pinturas. Por sus etapas: azul, rosa, cubista, la de cercanía al surrealismo, la expresionista, las de las máscaras africanas —por todas, después de Carmiña— desfilaron muchas de sus mujeres. La cupletista célebre Josefa Sebastiá— «La Chelito»; las que surgieron de aventuras, producto de la frecuentación de cabarés de París, Barcelona y Madrid y más.
Hasta que llegó —le llegó—Fernande Olivier. Con ella convivió en el barrio de Montmartre, en París, pero se escapó del hogar para crear otro con Eva Gouel, a quien llamaba «Ma Jolie» («Mi Linda»).
1917 le regaló a Olga Koklova, bailarina del ballet ruso, al que abandonó por Don Pablo Ruiz Picasso, llamado así hasta que —por rechazo hacia su padre— comenzó a firmar sólo son el apellido de su mamá. Al año siguiente se casaron: la princesa fue la única esposa de Picasso ante la ley; a partir de entonces, se integró la «alta sociedad» y vivió como un burgués. La rusa aristocrática, se había presentado ante él, altiva:
—«Soy Olga Koklova, la sobrina del Zar», tronó como si susurrara, al tiempo que descubría su escote de aguas sediciosas frente al sediento de toda sed.
Bellísima sobre su metro 55 de estatura, en las obras de su esposo apareció como una tonta, empecinada, e insatisfecha. ¿Existe la realidad o existen los ojos que la miran?
El primer hijo de ambos, Paulo, nació tres años más tarde, y ayudó a disimular el fin del amor, que se anunciaba. Con sus monerías infantiles, regocijaba a las arenas de la Costa Azul, al tiempo que la decadencia de la pareja encontraba su apogeo.
Como si su vida hubiera sido un best-seller, la historia del Genio estuvo signada también por la tragedia. Paulo, con quien siempre había sido indiferente, murió de cirrosis y alcohólico; y —por una perversión del destino— su nieto Pablito se suicidó el día de la muerte del artista, pues Jacqueline Roque, su última y dictadora compañera, no lo dejó entrar al funeral. El pequeño bebió cantidades de lavandina, y se fue de la Tierra... ¿Con su abuelo, a Dios?
Picasso había fumado opio en París con Apollinaire, Mirbeau, Lautrec y Modigliani. Buscaban semillas de sueños para sembrar la aurora. Fumaban para soñar. Y como un sueño llegó a su vida Marie-Thérèse Walter, cuando ella tenía 17 años y él 46. Era 1927.
El deseo erótico se sumaba al placer de la aventura; el secreto de los encuentros era absoluto, para evitar problemas con la ley, por la edad de la adolescente. Cuando nació María concepción, Maia, la hija de los dos, Olga fue abandonada. Y también, a su turno, Marie-Thérèse, quien, sin embargo, siguió asistiéndole con devoción: le cortaba las uñas y el pelo y las guardaba, en un orden cronológico estricto, pues él temía que le hicieran brujerías. Escribió a su amado durante treinta años; y finalmente, cuando él murió, se suicidó en la casa de Picasso en la Costa Azul.
Los ojos verdes de la fotógrafa yugoslava Dora Maar, le llegaron de la mano de Paul Éluard y su dulce esposa Nush, quienes los presentaron en un café de París. Corría 1936 y el chamán cayó rendido ante su belleza e inteligencia. Pero... ¿Es que él se rendía ante algo o alguien?
No, también desertó de aquella mirada esmeralda, para tomar de la mano a Françoise Gilot, en 1943, con quien tuvo otros dos hijos: Claude y Paloma.
Dora, brillante y talentosa, había fotografiado toda la etapa del Guernica, mientras sufría escenas de celos, que continuaron después de la separación. Cada vez que él la encontraba con alguna posible pareja, hacía escándalos mayúsculos; para su delirio, cada mujer llevaba la «marca Picasso» y a ella se debía. Dora terminó en un manicomio, y finalmente se hizo profundamente religiosa.
Fue Jacqueline Roque, su última mujer, la única que pudo dominarlo, bueno... apenas; trató de aislarlo de sus amistades, hijos y nietos, lo acompañó hasta el final. Después de la muerte de Picasso en 1973 en Mougins, Francia, se pegó un tiro, pues no encontraba un sentido a la vida, sin él. Están enterrados juntos, en los jardines del Palacio de Vauvenargues, que Picasso había comprado, pero donde nunca había vivido, en la Riviera Francesa. Mientras se comía la vida, sin saberlo, había preparado su propio sepulcro, suntuoso.
El arte a quemarropa
Casi todas sus mujeres escribieron libros sobre él. Pero cuando Françoise Gilot, publicó «Mi Vida Con Picasso», él no quiso ver nunca más a los hijos de ambos, Claude y Paloma. Con la única que se frecuentaba a veces, era con Maia, hija de Marie-Thérèse, se recordará. Ya grande, ella reconoció que su padre hubiera deseado guardar consigo a todas las mujeres; como un coleccionista, las clasificaba por color, forma y espíritu. Como a las mariposas.
¿Cuál de sus mujeres fue la más amada, si es que amó a alguna, más allá del ansia de poseerlas todas? Quizás lo fue la más oculta, la poeta Geneviève Laporte, más de 40 años más joven que él, bella, refinada, sutil. Aparentemente la relación duró un lustro, pero jamás la olvidó. «Nunca podré ser más que tus pinceles /Ser obra de tus manos /Estar dentro de ti», reza un fragmento de alguno de sus poemas para él.
Pero todas le escribieron versos. Y también él escribió, entre cuyos libros, el más conocido es la obra de teatro «El deseo agarrado por la cola». Él lo podía todo. ¿Todo?
El poeta Guillaume Apollinaire lo escuchaba y acompañaba, con el afecto de los amigos verdaderos. Curiosa vida: en 1911 un empleado suyo robó algunas estatuillas del Museo del Louvre y las vendió a Picasso. Apollinaire fue detenido por la policía francesa y el genio fue llamado a declarar. Dijo no conocer en absoluto al poeta. Fue una traición.
¿Y cómo llamar a las expresiones de Joan Miró, cuando, con su esposa Pilar, se enteró de la muerte del gran Maestro? «Pilareta —se alegró— desde ahora el número uno soy yo».
Cada palabra es un autorretrato: aquí, el de Monsieur Miró.
Pablo Picasso dejó un imperio y sus herederos viven en torno de su fortuna; salvo Paloma Ruiz Picasso, hija del pintor y de Françoise, que tiene su propio imperio de fragancias, joyas y bolsos. A ella le correspondieron 30.000 millones de la herencia, es dueña... hasta de rascacielos y, con su hermano Claude, compraron la isla Petalious en Grecia, a la cual casi no van. Amaba a su papá: le importaba su inteligencia y su bohemia; ríe cuando cuenta que —ante ciertos gastos— le escuchaba siempre la misma respuesta: «¿Crees que eres la hija de Rockefeller?».
Picasso, ¿Eros, Tánatos, o ambos? Quizá ninguno. Picasso era un genio, y a los genios no se los suele medir con la misma vara que a todos. Tienen la «pasión del Absoluto», de la que escribió Louis Aragon, aunque no se refería a ellos. Son seres para quienes nada es suficientemente «algo».
Aunque tengan una vida social activa, están aislados. Necesitan encontrar-se en la soledad, su único lugar posible. ¿Saben amar? El arte es un amante tan exigente que quiere al hombre todo entero, según Miguel Ángel Buonarroti. «Nunca podré ser más que tus pinceles», había comprendido sabiamente Geneviève.
¿Hay un lugar cierto para alguien más, en la vida de un genio o de un artista? No, salvo si ese alguien sólo acompaña como una«frazada para limpiar pisos»; o si es capaz de no perder su propia libertad interior y de conservar su propio mundo, en lugar de subordinarse al genio y dedicarse a la ceremonia de su adoración. Una de las pocas excepciones fue la conducta Johann Sebastian Bach, quien tuvo una cotidianidad aparentemente normal. No hay muchas más.
Aunque transiten las sombras, ellos tienen gula de luz. Tienen furia de hurgar en sus propias ventanas, hacia adentro, para encontrar ese nido celeste. Esa parte de Infinito que justifica y explica el arte, para de vivir entre el cielo y la tierra con aspiración de eternidad.
El mundo es hoy una boa devoradora de vidas. Pueda Picasso, pueda el «Guernica» estremecer otra vez el corazón del hombre. Y que la Justicia «rompa sus andrajos grotescos de farándula, se escape de la pista, se meta por la puerta falsa, donde los mercaderes del mundo dirigen los destinos del hombre, y esa Justicia, pida la palabra» (León Felipe).

*Cristina Castello es poeta y periodista. Buenos Aires /París
http://www.cristinacastello.com
http://les-risques-du-journalisme.over-blog.com/

A propósito del día mundial del agua.

El agua es un elemento de innegable importancia para la vida del ser humano y en el desarrollo de los recursos y las actividades de los que se nutre la vida general del hombre.
Melquiades Canales Rubio, autor del artículo que ahora publicamos, es un inquieto antropólogo que interviene activamente en las reuniones del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima.
El tema del agua lo apasiona porque él está ligado de múltiples maneras a los sectores andinos que usan este vital elemento para sus actividades agropecuarias.
Sin embargo, como podemos notar en este artículo que nos entrega, sus preocupaciones no se constriñen a un ámbito localista, sino que abarcan la integridad del Perú y, por supuesto, se preocupa por el futuro de nuestro planeta y protesta contra la arremetida destructora de sectores inconscientes que se preocupan solamente por atesorar dinero, sin tener en cuenta los daños que hacen a los recursos naturales y, menos aún, al futuro de este planeta donde nuestros hijos o nietos tienen que vivir.
La preocupación mundial por el futuro del agua, es mucha. Por ello es que el 22 de diciembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró Día Mundial del Agua, el 22 de marzo de cada año. Y, desde entonces, en todo el mundo esta celebración se ha afirmado plenamente.
Koïchiro Matsuura, Director General de la UNESCO, ha declarado, con motivo del Día Mundial del Agua 2009, lo siguiente: “Hemos llegado a un punto donde no procede formular declaraciones ni comunicados. Ahora, es preciso dar prioridad a la acción. Necesitamos movilizar el compromiso político, la capacidad y la buena fe del ser humano para evitar que se hagan realidad los augurios acerca de una inminente crisis del agua. El agua ha sido un vínculo, no una barrera. Y debe seguir siéndolo”.
En el Perú, el pasado mes de marzo, se ha aprobado la ley General de Recursos Hídricos. Esta ley reemplaza el Decreto Ley N° 17752, Ley General de Aguas, promulgado por Juan Velasco Alvarado el 24 de julio de 1969 y también reemplaza los Decretos Legislativos 1081 y 1083 promulgados por Alan García, el 25 de junio del 2008.
Con este cambio no ha cambiado nada -al menos no para bien-, nos dice Melquiades Canales con la plena convicción de quien conoce esta problemática a fondo. Y ese es el mismo descontento general que existe ya entre los diferentes sectores del Perú.
Cuando este joven antropólogo llega a nuestras reuniones, se le ve inicialmente serio. Él habla, de estos y otros problemas, con la seriedad que requieren los asuntos que le interesan tanto y a los cuales se encuentra ligado.
Su mirada inquisitiva lo observa todo. La atención profunda que sabe mostrar, lo devora todo, lo asimila todo... y es por ello que su palabra emerge llevando raudales de su energía, aportando así sus mejores contribuciones.
Cuando Melquiades Canales Rubio sale de esa seriedad, ocasionada por la misma seriedad de los temas que le ocupan, es una persona que sabe reír y ríe porque tiene confianza en que todos los problemas por los que pasa el ser humano pueden ser superados.
Él sabe que tenemos que realizar los esfuerzos precisos para salir adelante y que podemos ayudar a hacer conciencia en los sectores citadinos, sobre todo, para que la problemática del agua sea adecuadamente tratada y solucionada.
El Día Mundial del Agua, que acaba de pasar, le ha suscitado a Melquiades Canales, una serie de reflexiones que estamos seguros, nuestros lectores podrán leer con agrado.


Algunas reflexiones sobre “La Ley general de Recursos Hídricos” promulgada por el Congreso.

Melquiades Canales Rubio

El Perú es un país muy rico en recursos naturales. En estas últimas décadas, nuestro país (como sucede también a nivel mundial) ha entrado a una situación verdaderamente crítica en lo referente a dichos recursos.
Entre estos recursos naturales cuya situación es en extremo delicada está el agua, que se encuentra en peligro por los efectos contaminantes que estamos causando, sin cobrar cabal consciencia de la catástrofe que nosotros mismos estamos originando (más adelante detallaré este aspecto).
El agua, que es un elemento vital y fundamental para todo ser vivo, se encuentra libre en la naturaleza. Las tres cuartas partes del globo terráqueo están cubiertas por agua. El cuerpo humano está constituido por agua en un 70%. Esa es la razón por la tenemos que preservar este importantísimo recurso natural.
En la época preincaica ya se había desarrollado acueductos para trasladar adecuadamente el agua, que era usada en la agricultura y, por supuesto, para el consumo humano. Algunas ciudades antiguas contaban con servicios comunales de agua “potable”, muy limpia y exenta de cualquier tipo de contaminación que perjudicara la salud de los seres humanos.
En el incanato, la agricultura llega a su mayor desarrollo y con ese desarrollo la necesidad del uso racional del agua se vio potenciada. En todo el Perú, podemos encontrar construcciones de canales y acueductos de irrigación, que dan cuenta de los excelentes conocimientos del hombre antiguo para el uso y transporte de este elemento vital. Por eso, el agua –que se ha tenido como un elemento masculino- siempre ha sido considerada como el padre (yaku tayta), y la tierra como madre (pacha mama). El agua es considerada pues como un ser viviente. Siendo así, el agua es considerado como un ser capaz de influir en el hombre. El agua es quien irriga, quien fecunda, la gleba para que pueda producir los alimentos, el fruto.
Famosas construcciones tenemos a lo largo de nuestro país, como: la Achirana del inca, un canal ubicado en Ica; hay canales que traspasan cerros, como en Pausa, Ayacucho; en el Cuzco, todo el Valle Sagrado cuenta con una distribución del agua muy equitativa y racional, pues llega a todas las chacras o cercos de sembríos; también se puede mencionar el uso que se hace del agua en el valle del Colca, Arequipa, y en muchos otros lugares del Perú.
En muchas zonas altas del país, se han utilizado las aguas, provenientes de las temporadas de lluvias, para almacenar, filtrar o seguir mojando las tierras eriazas y para mantener verde los pastizales.
Dando un salto al siglo presente, vemos que, lamentablemente, se hace uso y abuso de éste liquido elemento. Contemplamos el crecimiento demográfico de las poblaciones que se han asentado en la faja costera de la mayoría de las ciudades -en especial Lima-, que hace necesaria la construcción de cada vez más instalaciones de agua potable. Pero aún no se logra el total abastecimiento de agua en esas poblaciones.
Tenemos la situación lamentable del desarrollo de la minería, con sus terribles efectos sobre el ecosistema por la contaminación del suelo y el aire, como producto del tratamiento químico que se precisa en esas labores. La minería se desarrolla mayormente en la zona andina -donde se ubican las cabeceras de las cuencas acuíferas- aunque también se encuentra en los páramos.
Para tratar los minerales se utilizan productos químicos tales como arsénico, plomo, mercurio y otros que contaminan las aguas subterráneas que salen luego en los manantiales y ríos. Como efecto natural de este envenenamiento de los recursos hídricos, tenemos que la incidencia negativa en la salud de los animales y los seres humanos que beben esa agua. Pero no solamente se afecta la salud de los que beben, sino también se ve afectada la agricultura por la utilización del cauce de los ríos como vertederos.
Este último problema, permite que nos demos cuenta del enorme desinterés que existe, tanto por parte de las autoridades como de los empresarios, para la preservación de los recursos hídricos y, por ende, el escaso interés que se manifiesta por la salud de la población.
Además, es preciso tener en cuenta que el agotamiento del agua a nivel mundial, es un problema que no podemos considerar como algo lejano. Este agotamiento se está ya dando, por efecto del calentamiento global y también por la disminución de la capa de ozono (efectos también de la acción humana). Uno de los elementos de este problema lo podemos encontrar en el proceso de desglaciación.
Lo más grave de esta situación es que el agua se ha convertido en un negocio muy rentable para quienes no dudan en aprovecharse de cualquier situación crítica para lucrar indiscriminadamente en las ciudades, especialmente.
Podemos apreciar que la gente más pobre del casco urbano de Lima, tiene que realizar más gastos para obtener un poco de agua potable (muchas veces esta agua está llena de parásitos y se traslada, o se guarda, en condiciones que no llenan las condiciones higiénicas necesarias y ocasiona enfermedades gastrointestinales). Todo eso afecta negativamente la economía de los hogares. Esto es algo que caracteriza a la generalidad de la población de las zonas urbanas.
Este mayor gasto, es debido a la construcción de pozas para obtener agua del subsuelo, a la necesidad de utilizar utensilios adicionales para acarrear el agua, a la pérdida de trabajo horas/hombre, a los gastos por enfermedades infectocontagiosas, a los pagos en conexiones troncales y domiciliarias.
Además, hay que tomar en cuenta los gastos adicionales que se tiene que hacer en trámites que parecen nunca acabar, trámites que finalmente sólo alimentan a una burocracia que, arbitrariamente, eleva y fija la tarifa sin tomar en cuenta la realidad existente y todo eso se hace de una manera adrede.
En Lima, el dinero recaudado de aproximadamente un millón de viviendas, por concepto de distribución de agua, sobrepasa las tarifas de mantenimiento. La diferencia se diluye sin que nadie sepa cómo, ni adónde ni a quién va a beneficiar ese dinero finalmente.
Viendo el contexto de la nueva Ley general de Recursos Hídricos, promulgada por el Congreso de la República el 12 de marzo del 2009, podemos observar que es una simple copia de 13 artículos del Decreto Ley 1081 (crea el Sistema Nacional de Recursos Hídricos, junio 2008) y 5 del Decreto Ley 1083 (promueve el aprovechamiento y la conservación de los recursos hídricos), decretos que se había logrado derogar.
Falta realizar estudios concienzudos sobre las características del uso y el derecho de utilización del agua. Es preciso estudiar esas características que han mantenido por décadas, centurias y hasta milenios por parte de ciertas comunidades andinas -sin perjudicar a otras, por supuesto- y, también, por parte de los pequeños y medianos propietarios. Todos ellos han hecho un uso racional del agua, sin ocasionarse problemas. La utilización de las cuencas hidrográficas se realiza, en esos lugares, por medio de una captación natural y no con perforaciones ni uso de cemento, existiendo un derecho consuetudinario colectivo sobre el agua.
La privatización, a la que apunta evidentemente la nueva ley de recursos hídricos, va acarrear muchos conflictos entre los usuarios. Por consiguiente, desde ya se comprende por qué hay poca participación de los usuarios en la estructura orgánica de la Autoridad Nacional del Agua, que fue creada el 13 de marzo de 2008, como responsable de dictar las normas y establecer los procedimientos para la gestión integrada y sostenible de los recursos hídricos.
Solamente 4 de los 13 miembros de la Autoridad Nacional del Agua son usuarios. Los primeros corresponden a los miembros de la sociedad civil y, los segundos, son representantes del Estado. Éstos conforman el Consejo Directivo de la autoridad del agua, viéndose así que se genera una burocracia centralista.
Se debe dar mayor apoyo al consejo de cuenca, al juez de aguas y a los alcaldes repartidores, que tradicionalmente han existido y existen en las zonas agrícolas.
Falta perfeccionar pues la ley. Para mejorarla se debe realizar un estudio más concienzudo de dicha ley y, especialmente, convocar la participación de expertos en Estudios Andinos (comunidades andinas, pequeños y medianos fundiarios, es decir, a los pequeños y medianos propietarios), y, por supuesto, se precisa convocar la participación, desde la base, de los actores principales, de quienes usan los recursos hídricos.
En las Comunidades Andinas del Perú, en especial las de Ayacucho, se festeja La Fiesta del Agua (champeo o laccapeo, yarcca ccaspiy: cada una de ellas significa limpieza de acequia).
La Fiesta del Agua se realiza, primero, para limpiar la acequia que conduce el agua y que se halla acolmatada por efecto de las lluvias. Esta ceremonia se realiza previo pago al ojo (rito del pagapu) o la bocatoma de donde se capta el agua. La segunda limpieza, se realiza en agosto y setiembre, denominándose relimpia.
En estas fiestas se entabla una serie de relaciones sociales, culturales y económicas. En el aspecto económico podemos ver que las faltadas a las labores de limpieza de la acequia, se pagan con dinero o productos (coca, cañazo, comestibles, dinero, etc.). En lo cultural, priman las fiestas, los ritos, los cánticos, como en el caso de los angelitos de Coracora y los danzantes de tijeras en Lucanas, Carhuanilla, la fiesta del agua en San Pedro de Casta y otros… primando las competencias por suyos, según la costumbre de las comunidades en el Perú.
En la zona andina, el sistema de utilización y reparto de aguas, es muy complejo pero funcional. La disminución del agua y la sequia por efecto de la desglaciación y la privatización -si fuera el caso-, acarreará conflictos y problemas de los usuarios.
Según datos de la DIGESA (Dirección General de Salud Ambiental), están contaminadas 53 cuencas del Pacífico, 45 del Amazonas y 9 del Titicaca, así como también se encuentran contaminados más de 70 ríos pequeños.
Esperamos que la nueva ley General de Recursos Hídricos sea perfeccionada para el bienestar de la población peruana.
¡Cuidar el agua es tarea de todos!

Bibliografía:


CANALES RUBIO, Melquiades. 1997. “Persistencia y cambios en las Comunidades Campesinas de Pullo y Carhuanilla”. Lima, UNMSM, tesis Licenciatura en Antropología: 169 pp.
ESPINOZA SORIANO, Waldemar. Los Incas. Lima, Perú.
LEY GENERAL DE RECURSOS HIDRICOS. Proy. 386. Congreso de la República del Perú. Lima. 2009.
LLANOS PAJARES, Oliverio. La “Fiesta del Agua en San Pedro de Casta”. UNMSM.
MONTOYA ROJAS, Rodrigo. “Problemática de las comunidades campesinas del Perú”. 1979 y textos siguientes… Producción parcelaria y universo ideológico en Puquio.1979.
ORÉ, María Teresa et al. “El agua ante nuevos desafíos. Actores iniciativas en Ecuador, Perú y Bolivia”. IEP. Lima, 2009.



sábado, 21 de marzo de 2009

EL JILGUERO DEL HUASCARAN

















"El Coliseo todo es dominado por la voz, por la intención ardiente, siempre ardiente y sincera (...) del Jilguero [del Huascarán]"; “el público aplaude y aun lanza alaridos de júbilo” (José María Arguedas).


El miércoles 18, a las 6:30 pm., se ha inaugurado, la muestra itinerante “Ernesto Sánchez Fajardo, el Jilguero de Huascarán, el cantor de pueblo”, en el Museo de Artes y Tradiciones Populares del Instituto Riva-Agüero (Pontificia Universidad Católica del Perú), que celebra sus 30 años de creación. La exhibición se realiza con la colaboración de la Asociación Ancash de la empresa Antamina.
¿Quién es este hombre que, a veinte años de su muerte (23 de diciembre de 1988), recibe este importante homenaje? El Jilguero del Huascarán -como es simplemente conocido por el público este artista que llena completamente los escenarios folklóricos de diversas partes del Perú, y que lo recibe en sus recorridos más allá de las fronteras nacionales-, es un cantante que surge de las más profundas entrañas de la población ancashina y que se mantiene en ellas a pesar del tiempo que ha pasado desde que nos dejara.

El Jilguero del Huascarán hace delirar a las multitudes. Se trata de un verdadero gigante de la canción vernacular. Y así lo llaman cuando él sale al escenario: el gigante. És considerado auténtico símbolo del provinciano indómito, orgulloso de su raza, que batalla tenazmente por consagrarle un verdadero sitial a nuestros géneros andinos como el huayno, el pasacalle y la chuscada.
Ernesto Sánchez Fajardo, el Jilguero del Huascarán, es evocado como uno de los artistas más puros y genuinos. Él es de aquellos artistas que saben trasmitir, de manera fiel, el mensaje de los pueblos. Él es de aquellos artistas que hablan en el lenguaje de los pueblos.
El Jilguero del Huascarán apuesta y lucha denodadamente por legitimar sus propias raíces. Por su autenticidad llega a enarbolarse en las alturas de la popularidad bien merecida, saliendo desde la hondura de la pobreza. Por su autenticidad se convierte en uno de los intérpretes más admirados y aplaudidos del país. Es un pionero del folclor andino en Lima y un apasionado del rescate y valoración del acervo musical de su pueblo.
Las letras de sus canciones son expresiones de la poesía popular ancashina. La música es la de su tierra. En sus composiciones habla de amor, de desengaño, de desarraigo, de despecho, de injusticia y de lucha. Al arte que su tierra sabe darle una característica muy personal.
Puede llegar a quienes están ajenos a su tierra andina y acuden a los escenarios limeños para escuchar a los artistas y mantenerse cercanos -al menos en el recuerdo, en la emoción y en los sueños-, a ese mundo del que se han alejado, pero que jamás abandonaron.
Él mismo es la encarnación de dichos migrantes que se ven forzados a abandonar su terruño. Por eso sus canciones se ven repletas de imágenes de su pueblo, de su vida, de la vida de quienes se quedaron y de quienes se marcharon.
El Jilguero del Huascarán es una especie de cronista. Sus canciones encierran todas las facetas de la vida de los pueblos del Ande. En sus canciones muestra alegría, expresa dolor, llora el amor perdido, la soledad, el desamor; canta a los seres queridos, a la amada, a la madre. A los hijos; loa la naturaleza y en su alegría o dolor puede exaltar la majestuosidad de las montañas y los ríos o, también, puede injuriarla cuando se producen desastres naturales que azotan duramente a los pueblos y las gentes remotos, castigando aún mucho más su pobreza secular.
Durante toda su vida, realiza una permanente labor de acercamiento a la población, a los necesitados, no solamente con su arte, sino llevando también ayuda –en diversas formas- a quienes la necesitaban. Ernesto Sánchez Fajardo no se duerme en lo efímero de la popularidad. Recoge el sufrimiento de su pueblo. Denuncia el maltrato y la injusticia existentes en los Andes.
El Jilguero es un artista -es uno de los pocos artistas- que utiliza su poder de convocatoria y popularidad para afianzar la conciencia política del pueblo y realizar labores de asistencia social.
Durante los años 1950 al 1960, es muy reconocida su labor de ayuda en las cárceles de provincias; improvisa conciertos y acude llevando ropa y víveres que él mismo recolecta en las casas comerciales. Entre los años 60 y 70 hizo mucha labor social. Tiene contacto con sindicatos y estudiantes. Tiene mucho arraigo entre la gente del pueblo.
El 20 de Mayo de 1968, dirige una gran manifestación en la Plaza San Martín, donde se congregan enfervorizados ancashinos. Reúne una asistencia nunca antes vista en una manifestación de carácter departamental, a pesar de que utiliza como medio de convocatoria sólo su programa radial "El Cantar de los Andes", de Radio Agricultura. Logra obtener este programa en los años cincuenta. Algo muy difícil en aquella época. Su fama y popularidad crecen como espuma con el radio y los discos.
Esta manifestación de sus paisanos residentes en Lima, es importante para la creación de la Universidad Técnica de Ancash. Este esfuerzo es apoyado por los movimientos campesinos de su tierra y el pueblo de Huaraz en pleno. Aquí tiene su origen uno de sus más sonados temas: la chuscada "Clamor Ancashino."
En mayo de 1970 lidera una gigantesca campaña pro-damnificados del terremoto de Ancash. Moviliza gran cantidad de artistas nacionales y compañías folklóricas. Recolecta toneladas de ropa, juguetes, cocinas, medicinas y víveres, además de dinero en efectivo en los espectáculos de los coliseos de Lima Huaral, Chosica, Chorrillos, Vitarte e Ingeniería.
En los diferentes países donde va a realizar presentaciones artísticas, se documenta sobre temas relacionados con la organización sindical y sus formas de trabajo artístico.
“El Jilguero” organiza a los artistas para fundar el Sindicato de Artistas Folklóricos del Perú y la Federación Nacional Folklórica del Perú. Se hace empresario. Fue fundador y secretario general del Sindicato de Artistas Folklóricos del Perú y presidente de la Federación Nacional Folklórica del Perú.
Participa, como representante de los artistas folclóricos a nivel nacional, en la Comisión de 1970 encargada de proponer la primera legislación y reglamentación de espectáculos en el Perú. En el año de 1972 conforma la Comisión para la elaboración del DL N° 19479, primera "Ley del Artista". Este mismo año forma parte de la Comisión de elaboración del reglamento de derechos sociales del artista nacional. Debido a toda esta actividad por el bien social, no resulta extraño que sea elegido miembro de la Asamblea Constituyente en 1979. Como Constituyente trabaja en beneficio de la cultura y el folklore nativo interesándose por su protección y promoción, así como por el estudio y conservación de las lenguas aborígenes. Su labor fue materializada en los artículos 34° y 35° de la Constitución de 1979.
Por todo lo que hace durante su vida, no es de extrañar, pues, que la vestimenta que lo caracteriza, sea la del popular y legendario bandolero chiquiano, Luis Pardo, cuya acción social y benéfica es bien conocida y amada entre sus paisanos.
Ernesto Sánchez Fajardo Nace en 1928 en Bambas, distrito de Corongo. Sus padres son Emilio Sánchez Roldán y Salvadora Fajardo de Sánchez, humildes agricultores. Bambas se ubica a unos nueve kilómetros al oeste de la ciudad de Corongo.
Hablar de Corongo es hablar, inevitablemente de sus pallas. Y no podemos dejar de mencionar que las pallas coronguinas –de tanta fama nacional e internacional- se han hecho presente con su belleza y su alegría, así como con el señorío de su vistosa y preciosa vestimenta típica, durante la inauguración de la muestra itinerante, acto de homenaje que se le hace en el Instituto Riva Agüero.
Ernesto Sánchez Fajardo, niño aún, se ve obligado a llegar a Lima, a ganarse la vida, tan duramente como lo hace la innumerable cantidad de inmigrantes que llegan a la capital de la República, tan fría, y despiadada con quienes vienen del ande. ¿Qué es lo que no debe haber hecho este pequeño para poder subsistir? Pero él tiene un deseo, una pasión que lo lleva a soñar con distinguirse y sobresalir en este mundo, tan ajeno y extraño para seres como él.
A los catorce años, en 1928, comienza a actuar profesionalmente, formando parte del trío llamado “Los hijos del sol”. Él empieza como asistente de los consagrados del momento y escala, uno a uno, los peldaños de la fama: es bailarín, hace coros, canta en grupo y llega a solista. Va haciéndose conocido en diversas compañías folclóricas procedentes de diversos lugares del mundo andino. Cuando comienza a actuar como solista, Luz Gálvez -directora del grupo folclórico “Sumac Ticka” del Cusco-, lo bautiza como “El Jilguero del Huascarán”, nombre artístico que ha de llevar toda su vida y que acabará sustituyendo, para siempre, su nombre de pila. Pero el verdadero despegue lo tiene en 1942, en aquellos festivales que se organizaban en el Rímac: El famoso festival de la Pampa de Amancaes, que lamentablemente desapareció hace mucho tiempo, como desaparecieron también los festivales que se realizaban en los coliseos y también casi todos los lugares donde se presentaban los grupos de folklore. El mundo ve como pasea su voz, su música, su baile, su vestimenta, en fin, su garbo ancashino fiel reproducción del famoso bandolero Luis Pardo.
Grabó sus primeros discos de 45 con otro cantante de su tierra, Jacinto Palacios, por iniciativa del escritor José María Arguedas, a fines de la década del 40. El Jilguero del Huascarán es el primer artista folclórico que graba un longplay como solista y es el primero en obtener un disco de oro, en 1960, con el tema "Marujita", que seguramente es su canción más recordada.
En 1988 -el mismo año que fallece-, le son otorgadas las Palmas Magisteriales. Ahora, a veinte años de haber abandonado este mundo sin haberlo dejado nunca, el Instituto Nacional de Cultura (INC), lo ha reconocido como Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana, gracias al esfuerzo infatigable de su familia (agrupada en la Asociación Sánchez Fuentes, creadora de esta muestra itinerante que el Instituto Riva Agüero presenta ahora y que se pasea por todo el Perú), así como también es resultado del esfuerzo particular de la mujer a quien el Jilguero del Huascarán tanto quiso en vida: su viuda Maruja Fuentes.
La Escuela Nacional Superior de Folklore José María Arguedas les ha brindado siempre su apoyo en esta causa, máxime cuando allí labora July Sánchez Fuentes, una de sus hijas.
La casa de su nacimiento, es un importante punto turístico. Lamentablemente, no se cuenta con un archivo que guarde toda su obra.
Su página oficial es jilguerfe en www.youtube.com, el club del jilguero tiene un e-mail que es clubjh.-@hotmail.com.

July Sánchez Fuentes:
Elena Sánchez Raymi, Elena Saray (intérpete peruana), Presidenta del Club Jilguero del Huascarán
Tlf. 975056570
Ernesto Sánchez Rubina, Director del Programa de TV "Perú Fólclor Puro", Canal 3, Best Cable, los días: Martes de 9 a 10 p.m., Miércoles de 2 a 3 p.m. y Jueves de 7 a 8 p.m.
Tlf. 995135827
East Elmhurst, New York, United States

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