NOTA BENE:

Tutaykiri fue Revista del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima entre los años 2009 y 2011, siendo su Director Walter Saavedra.

domingo, 29 de marzo de 2009

A propósito del día mundial del agua.

El agua es un elemento de innegable importancia para la vida del ser humano y en el desarrollo de los recursos y las actividades de los que se nutre la vida general del hombre.
Melquiades Canales Rubio, autor del artículo que ahora publicamos, es un inquieto antropólogo que interviene activamente en las reuniones del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima.
El tema del agua lo apasiona porque él está ligado de múltiples maneras a los sectores andinos que usan este vital elemento para sus actividades agropecuarias.
Sin embargo, como podemos notar en este artículo que nos entrega, sus preocupaciones no se constriñen a un ámbito localista, sino que abarcan la integridad del Perú y, por supuesto, se preocupa por el futuro de nuestro planeta y protesta contra la arremetida destructora de sectores inconscientes que se preocupan solamente por atesorar dinero, sin tener en cuenta los daños que hacen a los recursos naturales y, menos aún, al futuro de este planeta donde nuestros hijos o nietos tienen que vivir.
La preocupación mundial por el futuro del agua, es mucha. Por ello es que el 22 de diciembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró Día Mundial del Agua, el 22 de marzo de cada año. Y, desde entonces, en todo el mundo esta celebración se ha afirmado plenamente.
Koïchiro Matsuura, Director General de la UNESCO, ha declarado, con motivo del Día Mundial del Agua 2009, lo siguiente: “Hemos llegado a un punto donde no procede formular declaraciones ni comunicados. Ahora, es preciso dar prioridad a la acción. Necesitamos movilizar el compromiso político, la capacidad y la buena fe del ser humano para evitar que se hagan realidad los augurios acerca de una inminente crisis del agua. El agua ha sido un vínculo, no una barrera. Y debe seguir siéndolo”.
En el Perú, el pasado mes de marzo, se ha aprobado la ley General de Recursos Hídricos. Esta ley reemplaza el Decreto Ley N° 17752, Ley General de Aguas, promulgado por Juan Velasco Alvarado el 24 de julio de 1969 y también reemplaza los Decretos Legislativos 1081 y 1083 promulgados por Alan García, el 25 de junio del 2008.
Con este cambio no ha cambiado nada -al menos no para bien-, nos dice Melquiades Canales con la plena convicción de quien conoce esta problemática a fondo. Y ese es el mismo descontento general que existe ya entre los diferentes sectores del Perú.
Cuando este joven antropólogo llega a nuestras reuniones, se le ve inicialmente serio. Él habla, de estos y otros problemas, con la seriedad que requieren los asuntos que le interesan tanto y a los cuales se encuentra ligado.
Su mirada inquisitiva lo observa todo. La atención profunda que sabe mostrar, lo devora todo, lo asimila todo... y es por ello que su palabra emerge llevando raudales de su energía, aportando así sus mejores contribuciones.
Cuando Melquiades Canales Rubio sale de esa seriedad, ocasionada por la misma seriedad de los temas que le ocupan, es una persona que sabe reír y ríe porque tiene confianza en que todos los problemas por los que pasa el ser humano pueden ser superados.
Él sabe que tenemos que realizar los esfuerzos precisos para salir adelante y que podemos ayudar a hacer conciencia en los sectores citadinos, sobre todo, para que la problemática del agua sea adecuadamente tratada y solucionada.
El Día Mundial del Agua, que acaba de pasar, le ha suscitado a Melquiades Canales, una serie de reflexiones que estamos seguros, nuestros lectores podrán leer con agrado.


Algunas reflexiones sobre “La Ley general de Recursos Hídricos” promulgada por el Congreso.

Melquiades Canales Rubio

El Perú es un país muy rico en recursos naturales. En estas últimas décadas, nuestro país (como sucede también a nivel mundial) ha entrado a una situación verdaderamente crítica en lo referente a dichos recursos.
Entre estos recursos naturales cuya situación es en extremo delicada está el agua, que se encuentra en peligro por los efectos contaminantes que estamos causando, sin cobrar cabal consciencia de la catástrofe que nosotros mismos estamos originando (más adelante detallaré este aspecto).
El agua, que es un elemento vital y fundamental para todo ser vivo, se encuentra libre en la naturaleza. Las tres cuartas partes del globo terráqueo están cubiertas por agua. El cuerpo humano está constituido por agua en un 70%. Esa es la razón por la tenemos que preservar este importantísimo recurso natural.
En la época preincaica ya se había desarrollado acueductos para trasladar adecuadamente el agua, que era usada en la agricultura y, por supuesto, para el consumo humano. Algunas ciudades antiguas contaban con servicios comunales de agua “potable”, muy limpia y exenta de cualquier tipo de contaminación que perjudicara la salud de los seres humanos.
En el incanato, la agricultura llega a su mayor desarrollo y con ese desarrollo la necesidad del uso racional del agua se vio potenciada. En todo el Perú, podemos encontrar construcciones de canales y acueductos de irrigación, que dan cuenta de los excelentes conocimientos del hombre antiguo para el uso y transporte de este elemento vital. Por eso, el agua –que se ha tenido como un elemento masculino- siempre ha sido considerada como el padre (yaku tayta), y la tierra como madre (pacha mama). El agua es considerada pues como un ser viviente. Siendo así, el agua es considerado como un ser capaz de influir en el hombre. El agua es quien irriga, quien fecunda, la gleba para que pueda producir los alimentos, el fruto.
Famosas construcciones tenemos a lo largo de nuestro país, como: la Achirana del inca, un canal ubicado en Ica; hay canales que traspasan cerros, como en Pausa, Ayacucho; en el Cuzco, todo el Valle Sagrado cuenta con una distribución del agua muy equitativa y racional, pues llega a todas las chacras o cercos de sembríos; también se puede mencionar el uso que se hace del agua en el valle del Colca, Arequipa, y en muchos otros lugares del Perú.
En muchas zonas altas del país, se han utilizado las aguas, provenientes de las temporadas de lluvias, para almacenar, filtrar o seguir mojando las tierras eriazas y para mantener verde los pastizales.
Dando un salto al siglo presente, vemos que, lamentablemente, se hace uso y abuso de éste liquido elemento. Contemplamos el crecimiento demográfico de las poblaciones que se han asentado en la faja costera de la mayoría de las ciudades -en especial Lima-, que hace necesaria la construcción de cada vez más instalaciones de agua potable. Pero aún no se logra el total abastecimiento de agua en esas poblaciones.
Tenemos la situación lamentable del desarrollo de la minería, con sus terribles efectos sobre el ecosistema por la contaminación del suelo y el aire, como producto del tratamiento químico que se precisa en esas labores. La minería se desarrolla mayormente en la zona andina -donde se ubican las cabeceras de las cuencas acuíferas- aunque también se encuentra en los páramos.
Para tratar los minerales se utilizan productos químicos tales como arsénico, plomo, mercurio y otros que contaminan las aguas subterráneas que salen luego en los manantiales y ríos. Como efecto natural de este envenenamiento de los recursos hídricos, tenemos que la incidencia negativa en la salud de los animales y los seres humanos que beben esa agua. Pero no solamente se afecta la salud de los que beben, sino también se ve afectada la agricultura por la utilización del cauce de los ríos como vertederos.
Este último problema, permite que nos demos cuenta del enorme desinterés que existe, tanto por parte de las autoridades como de los empresarios, para la preservación de los recursos hídricos y, por ende, el escaso interés que se manifiesta por la salud de la población.
Además, es preciso tener en cuenta que el agotamiento del agua a nivel mundial, es un problema que no podemos considerar como algo lejano. Este agotamiento se está ya dando, por efecto del calentamiento global y también por la disminución de la capa de ozono (efectos también de la acción humana). Uno de los elementos de este problema lo podemos encontrar en el proceso de desglaciación.
Lo más grave de esta situación es que el agua se ha convertido en un negocio muy rentable para quienes no dudan en aprovecharse de cualquier situación crítica para lucrar indiscriminadamente en las ciudades, especialmente.
Podemos apreciar que la gente más pobre del casco urbano de Lima, tiene que realizar más gastos para obtener un poco de agua potable (muchas veces esta agua está llena de parásitos y se traslada, o se guarda, en condiciones que no llenan las condiciones higiénicas necesarias y ocasiona enfermedades gastrointestinales). Todo eso afecta negativamente la economía de los hogares. Esto es algo que caracteriza a la generalidad de la población de las zonas urbanas.
Este mayor gasto, es debido a la construcción de pozas para obtener agua del subsuelo, a la necesidad de utilizar utensilios adicionales para acarrear el agua, a la pérdida de trabajo horas/hombre, a los gastos por enfermedades infectocontagiosas, a los pagos en conexiones troncales y domiciliarias.
Además, hay que tomar en cuenta los gastos adicionales que se tiene que hacer en trámites que parecen nunca acabar, trámites que finalmente sólo alimentan a una burocracia que, arbitrariamente, eleva y fija la tarifa sin tomar en cuenta la realidad existente y todo eso se hace de una manera adrede.
En Lima, el dinero recaudado de aproximadamente un millón de viviendas, por concepto de distribución de agua, sobrepasa las tarifas de mantenimiento. La diferencia se diluye sin que nadie sepa cómo, ni adónde ni a quién va a beneficiar ese dinero finalmente.
Viendo el contexto de la nueva Ley general de Recursos Hídricos, promulgada por el Congreso de la República el 12 de marzo del 2009, podemos observar que es una simple copia de 13 artículos del Decreto Ley 1081 (crea el Sistema Nacional de Recursos Hídricos, junio 2008) y 5 del Decreto Ley 1083 (promueve el aprovechamiento y la conservación de los recursos hídricos), decretos que se había logrado derogar.
Falta realizar estudios concienzudos sobre las características del uso y el derecho de utilización del agua. Es preciso estudiar esas características que han mantenido por décadas, centurias y hasta milenios por parte de ciertas comunidades andinas -sin perjudicar a otras, por supuesto- y, también, por parte de los pequeños y medianos propietarios. Todos ellos han hecho un uso racional del agua, sin ocasionarse problemas. La utilización de las cuencas hidrográficas se realiza, en esos lugares, por medio de una captación natural y no con perforaciones ni uso de cemento, existiendo un derecho consuetudinario colectivo sobre el agua.
La privatización, a la que apunta evidentemente la nueva ley de recursos hídricos, va acarrear muchos conflictos entre los usuarios. Por consiguiente, desde ya se comprende por qué hay poca participación de los usuarios en la estructura orgánica de la Autoridad Nacional del Agua, que fue creada el 13 de marzo de 2008, como responsable de dictar las normas y establecer los procedimientos para la gestión integrada y sostenible de los recursos hídricos.
Solamente 4 de los 13 miembros de la Autoridad Nacional del Agua son usuarios. Los primeros corresponden a los miembros de la sociedad civil y, los segundos, son representantes del Estado. Éstos conforman el Consejo Directivo de la autoridad del agua, viéndose así que se genera una burocracia centralista.
Se debe dar mayor apoyo al consejo de cuenca, al juez de aguas y a los alcaldes repartidores, que tradicionalmente han existido y existen en las zonas agrícolas.
Falta perfeccionar pues la ley. Para mejorarla se debe realizar un estudio más concienzudo de dicha ley y, especialmente, convocar la participación de expertos en Estudios Andinos (comunidades andinas, pequeños y medianos fundiarios, es decir, a los pequeños y medianos propietarios), y, por supuesto, se precisa convocar la participación, desde la base, de los actores principales, de quienes usan los recursos hídricos.
En las Comunidades Andinas del Perú, en especial las de Ayacucho, se festeja La Fiesta del Agua (champeo o laccapeo, yarcca ccaspiy: cada una de ellas significa limpieza de acequia).
La Fiesta del Agua se realiza, primero, para limpiar la acequia que conduce el agua y que se halla acolmatada por efecto de las lluvias. Esta ceremonia se realiza previo pago al ojo (rito del pagapu) o la bocatoma de donde se capta el agua. La segunda limpieza, se realiza en agosto y setiembre, denominándose relimpia.
En estas fiestas se entabla una serie de relaciones sociales, culturales y económicas. En el aspecto económico podemos ver que las faltadas a las labores de limpieza de la acequia, se pagan con dinero o productos (coca, cañazo, comestibles, dinero, etc.). En lo cultural, priman las fiestas, los ritos, los cánticos, como en el caso de los angelitos de Coracora y los danzantes de tijeras en Lucanas, Carhuanilla, la fiesta del agua en San Pedro de Casta y otros… primando las competencias por suyos, según la costumbre de las comunidades en el Perú.
En la zona andina, el sistema de utilización y reparto de aguas, es muy complejo pero funcional. La disminución del agua y la sequia por efecto de la desglaciación y la privatización -si fuera el caso-, acarreará conflictos y problemas de los usuarios.
Según datos de la DIGESA (Dirección General de Salud Ambiental), están contaminadas 53 cuencas del Pacífico, 45 del Amazonas y 9 del Titicaca, así como también se encuentran contaminados más de 70 ríos pequeños.
Esperamos que la nueva ley General de Recursos Hídricos sea perfeccionada para el bienestar de la población peruana.
¡Cuidar el agua es tarea de todos!

Bibliografía:


CANALES RUBIO, Melquiades. 1997. “Persistencia y cambios en las Comunidades Campesinas de Pullo y Carhuanilla”. Lima, UNMSM, tesis Licenciatura en Antropología: 169 pp.
ESPINOZA SORIANO, Waldemar. Los Incas. Lima, Perú.
LEY GENERAL DE RECURSOS HIDRICOS. Proy. 386. Congreso de la República del Perú. Lima. 2009.
LLANOS PAJARES, Oliverio. La “Fiesta del Agua en San Pedro de Casta”. UNMSM.
MONTOYA ROJAS, Rodrigo. “Problemática de las comunidades campesinas del Perú”. 1979 y textos siguientes… Producción parcelaria y universo ideológico en Puquio.1979.
ORÉ, María Teresa et al. “El agua ante nuevos desafíos. Actores iniciativas en Ecuador, Perú y Bolivia”. IEP. Lima, 2009.



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