sábado, 14 de marzo de 2009

Ayahuasca y Chacruna: plantas de la resistencia cultural amazónica.

Esta entrega que nos hace llegar Manuel Mosquera -quien además de Antropólogo es poeta y periodista-, es un artículo profundo, que enjuicia certeramente lo que es y lo que ha sido la historia de nuestra población amazónica.
Él se ha ocupado mucho -y muy agudamente, por cierto-, de ver la problemática que han pasado y pasan (sí, porque no solamente del pasado nos habla, sino también del presente, de nuestro presente) los diversos sectores de la población nacional, con quienes se identifica y al lado de quienes marcha, codo a codo, en todo instante.
Cuando leemos este artículo, no tenemos más remedio que preguntarnos: ¿acaso las palabras que engarza, en su agudo hablar, no nos llaman también a colaborar con esos sectores que, se
guramente, han de decir con él: “a ti te llamo/Desde los confines de este tiempo sideral / Quiero que ingreses a la casa que he construido."?

Porque –añade Manuel Mosquera-, “nos encontramos en la luminosidad del trueno.”
Ciertamente que, un llamado como el suyo, ha de tener eco profundo –como ya ha de haber tenido, no lo dudamos- en quienes tienen sus mismas motivaciones y sueños.
La sensibilidad que exhibe Manuel Mosquera, en cada una de sus entregas, es inmensa. Él puede escribir tanto artículos cuestionadores de la situación política, como poemas de amor y, por eso, es tan hermoso que nos diga que “hay que andar con el corazón en un puño.”
En ambos casos -y en muchos otros que llega a tocar en sus escritos-, Manuel Mosquera nos da una gran muestra de su profunda entrega, con los temas que le atraen hondamente y que se relacionan con las poblaciones, con las mujeres, con la vida en genera
l, que son objeto de su preocupación.
Una pregunta que formula, nos deja conocer un anhelo que se presenta en los instantes en que uno está inquiriendo por quien no se hace presente cuando es menester: “Dónde andará el amor que buscamos en la antorcha / De los hados saludados por el torrente / De los ríos silvestres del otoño?” El amor individual, tiene toda una dimensión social, porque solamente en la sociedad, y en su lucha por un mundo mejor, es que ese amor se puede realizar plenamente.
Por eso, el lenguaje que utiliza Manuel Mosquera, cuando habla de amor, pareciera ser solamente individual, pero no es así, porque en esa expresión se contiene un gran sentido social.
Este texto trata de una temática que es siempre actual y nos ayuda a reflexionar sobre lo que constituyen problemas álgidos para la población nacional.
En este artículo, Manuel Mosquera nos hace ver, de una manera sintética, la forma que él tiene de abordar los temas históricos y cómo los enlaza con el presente.
No hay duda que su pluma es tan digna de ser tomada en cuenta como su acción, decidida y viril.

Ayahuasca y Chacruna: plantas de la resistencia cultural amazónica.

Manuel Mosquera.

Violencia colonial y resistencia amazónica.


Durante la época colonial, la Amazonía fue escenario de un agudo conflicto histórico, social y cultural; la corona española mediante el ejército imperial y los curas doctrineros, trataron de convertirla en un nuevo espacio de dominación, con la finalidad de erigir una muralla que impidiese la penetración de la corona portuguesa.
La constitución de las misiones, estuvo dirigida a sojuzgar a los pueblos originarios, destruir sus formas de organización sociopolítica y todo el saber ancestral
que no pudiese ser empleado por los colonialistas, con la finalidad de convertirlos al cristianismo. Por eso fue importante para ellos el establecimiento de un conjunto de pautas de deculturación, para impedir el uso de la ayahuasca y la chacruna, plantas sagradas, las cuales estaban íntimamente ligadas a los sistemas simbólicos amazónicos y etnocientíficos, los cuales representaban los centros nodales de la reproducción cultural y social de los pueblos amazónicos y les permitía acceder al conocimiento de los mundos materiales e inmateriales.
Este proyecto se produjo en medio de una cruent
a guerra de las huestes hispanas, las que emplearon a su favor, la alcoholización de los indígenas, la destrucción de pueblos y las alianzas interétnicas, para atacar a las nacionalidades originarias que no se sometían a su dominio, estrategias que ya les había dado grandes resultados entre Aztecas e Incas. Además, conocedores que los indígenas no tenían defensas biológicas, emplearon la expansión del contagio de enfermedades, como la viruela, el sarampión y la gripe para derrotarlos y aniquilarlos social y biológicamente.
EL centro de atención de los doctrineros fue la destrucción de las estructuras sociales; lo cual explica porque dentro de las misiones la organización era piramidal, el poder se centralizaba en el sacerdote. La p
olítica de la misión consistía en perseguir a jefes, visionarios, dioses, mundo mágico y conocimiento, a los que se les identificaba con la acción del demonio, el cual, según ellos, impedía que cristalizase la obra de la iglesia y por ende la salvación de las almas.
Toda
la acción y prédica colonial evangelizadora formaba parte de los lineamientos formulados en el “Concilio Limense”, para la evangelización del continente e impedir el desarrollo de las herejías que se formaron en Europa y que llevaron al gran cisma religioso y a las guerras religiosas.
Durante más de un siglo la selva se tiñó de sangre y dolor. Fueron Runcato, Torote y Juan Santos Atahualpa, entre los grandes líderes, los que derrotaron la ofensiva colonial y cerraron el espacio amazónico hasta el siglo XIX, ép
oca en que el estado peruano la abrió como colonia interna, mediante la política de los cañones, el winchester y la dinamita, para iniciar el ciclo de la explotación del caucho, la petrolera y la producción de cocaína.Al igual que los curas doctrineros, el estado peruano inicio una gran cruzada para desaparecer a los pueblos originarios. Desde la recepción de migrantes europeos en el siglo XIX, con el falaz criterio de “mejorar la raza”. Un siglo después la acción “civilizadora” del estado se centraría en la castellanización y transformación de los “salvajes” en civilizados. Ejército, escuela e iglesias formarían una santa alianza para emprender la acción de destrucción cultural.

Ayahuasca y chacruna: plantas mágicas de la amazonia.
La ayahuasca, Banisteriopsis caapi, significa en kechua soga de los muertos. Esta liana es en sí la planta maestra por excelencia. Su poder se encuentra asociada a la chacruna, psychotria viridiris, la que es conocida como la madre d
e la soga, la que dentro de la dualidad dialéctica de los sistemas simbólicos amazónicos, representa el espíritu femenino que le muestra al visionario, las causas de las enfermedades y las plantas que debe emplear para realizar la cura de manera efectiva, y a los jefes les enseña las rutas del buen gobierno, y las alianzas que deben realizar tanto en épocas de paz así como de guerra.
El poder mágico y terapéutico del cocimiento, conocida como ayahuasca está dado por la chacruna, la cual de acuerdo a los estudios del doctor Roberto Inchaustegui, a
ctúa sobre el sistema neurológico, afinando los neurotransmisores, por eso es que posibilita el equilibrio emocional, el desarrollo de la intuición, la meditación y el encuentro con el discurso lúdico presente en cada uno de nosotros, pero que por los valores y horizontes culturales de la civilización capitalista, esta es decapitada en el proceso de socialización temprana.
Son dos los elementos esenciales en e
l tratamiento con ayahuasca. Una esta dada por los ícaros, denominadas así a las tonadas y canciones del maestro, las que se alojan en el subcociente y les permiten a ellos conocer de manera profunda las dolencias físicas o espirituales que aquejan a las personas. Existen canciones mágicas para cada una de las dolencias que afectan a las hombres. En cada una de ellas se encuentra el élan vital de los montes, las plantas, el agua y el cielo, integradas en el macrocosmos de la curación.

4 comentarios:

Colegio Profesional de Antropólogos de Lima dijo...

Qué alegría que se haya lanzado el artículo de Manuel Mosquera sobre las plantas de la resistencia cultural de nuestra Amazonía.
Tuve la fortuna de tenerlo entre mis alumnos sanmarquinos hacia 1988, desde entonces era inquieto, cuestionador, irreverente y crítico.
El preludio generoso que escribe Walter está a la altura de la página.
Abrazos y avanti compañeros.
R.V. [Rosina Valcárcel].

Colegio Profesional de Antropólogos de Lima dijo...

ROSINA, MAESTRA, TANTO JULIA COMO YO ESTAMOS EMOCIONADOS ANTE TAL PRESENTACIÓN DEL ARTÍCULO, DIME PERO COMO WALTER SAAVEDRA, CON EL CUAL HE CONVERSADO SOLO DOS VECES EN MI VIDA, SABE TANTO DE MI PRODUCCIÓN INTELECTUALABRAZOS MARINEROS, DE LOS DEL POTEMKINMANUEL.
MANUEL MOSQUERA.

Colegio Profesional de Antropólogos de Lima dijo...

Usted [Manuel Mosquera] tiene sus hadas madrinas, sus apus, sus lectores, sus camaradas, sus amistades, clandestinamente, y, principalmente Walter es un antropólogo acucioso, inteligente, noble y generoso, sabe reconocer la labor de los otros, otras.
Valquiria [Rosina Valcárcel].

Colegio Profesional de Antropólogos de Lima dijo...

REALMENTE ESTOY SORPRENDIDO, MUY SORPRENDIDO, QUE WALTER CONOZCA MI PRODUCCIÓN.
MANUEL MOSQUERA.

Seguidores