NOTA BENE:

Tutaykiri fue Revista del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima entre los años 2009 y 2011, siendo su Director Walter Saavedra.

jueves, 19 de marzo de 2009

PUEBLOS INDIGENAS Y ECOLOGIA

María Alicia Baca Macazana es una diligente antropóloga que despliega eficientemente su actividad por los diversos aspectos de nuestra profesión.
Una de sus preocupaciones –que no la única, por cierto- es la ecología, que ha logrado complementar armónicamente con la literatura. Estos dos elementos son los que podemos apreciar que trata en este texto que nos ha hecho llegar para ser publicado en Tutaykiri, la revista de nuestro Colegio Profesional de Antropólogos de Lima.
Es
evidente que, su profesión de profesora, le ha sido de gran importancia para que ella pueda desplegar la inmensidad de su fuerza telúrica, en los diversos lugares donde tiene que desplazarse para desarrollar su actividad profesional en favor de la población indígena que concentra todos sus mejores esfuerzos.
Su participación en congresos nacionales e internacionales, donde con energía defiende el derecho de la población nativa a la vida, el derecho a la preservación de sus costumbres, el derecho a la tierra, el derecho a ser como siempre han sido sus antepasados.
Su oposición a que esos derechos inalienables sean conculcados es de un vigor capaz de dejar sin ali
ento a quien no la conoce. Una de sus ocupaciones más queridas, es que la ley favorezca a esos sectores secularmente desfavorecidos y oprimidos.
María Alicia no es conservadora y, menos aún, pasadista. No. Ella busca complementar el futuro de nuestras sociedades, de las sociedades nativas, con lo que la originalidad social del pasado y el presente nos proporcionan, en estos pueblos que han conservado sus características esencialmente ancestrales, a pesar del paso del tiempo y de las personas e instituciones que han lesionado y/o continúan lesionando su ser social (que lo condensa todo)
.
María Alicia es una mujer cuya alegría y jovialidad siempre están presentes y contagia a quien se encuentra a su lado. Su lenguaje es de un colorido popular lleno de vida. Por eso, entendemos que su actividad sea tan diversa y que ella sea tan vigorosa también.
Quien la conoce tiene que apreciarla, no le queda otro remedio. María Alicia Baca no le deja otro remedio, porque sabe desplegar una energía que atrae y atrapa en lo más positivo de su personalidad, de su actividad, de su conocimiento... de su experiencia.
¿Quién no se ha sentido cautivado por su hablar erudito y popular, a la vez, que despliega con tanta habilidad, que pareciera estar jugando un juego que todos pueden hacer sin la menor dificultad? Sin embargo, nada es más engañoso.
Igualmente de engañoso es dejarse llevar por la fragilidad de su apariencia física, por la jovialidad aparentemente displicente de su habla coloquial. En esas características, precisamente, están su fuerza y su elan volitivo.
María Alicia Baca Macazana nos muestra, en este texto, que nos complacemos en publicar, la importancia de la vida, de la ecología en la actividad creadora de los hombres.
Ella está viajando continuamente y aprovecha esos viajes para aplicar sus conocimientos y para obtener información que le permitan dar una mirada diferente a la su profesión a pesar de todo lo de común que tiene con todo lo que hacemos.
María Alicia tiene objetivos bien definidos en su actividad profesional. Y, ciertamente, no hay circunstancia que le pueda impedir conseguir sus objetivos.


PUEBLOS INDIGENAS Y ECOLOGIA A TRAVES DE LA LITERATURA ECUATORIANA
María Alicia Baca Macazana
PERU
chocna@hotmail.com

ASTRACT

Los Bosques, la biodiversidad, los ecosistemas y los pueblos amazónicos aparecen en la literatura oral prehispánica, en cantos épicos, en viajeros, cronistas, expediciones científicas, en poemas telúricos y en novelas literarias.
Desde esa cantera surge “Comandá”, novela del escritor ecuatoriano Juan León Mera (1832-1899). Las notas de Mera, de gran acuciosidad científica, a través del relato ficcionalizado incorpora un territorio desconocido, que tiene que ver con el individuo, la población, la comunidad de animales y plantas, la biodiversidad amplia y compleja del ecosistema que dan cuenta de esta relación hombre-naturaleza, y que la vida urbana con el trajín de luces y neones, parece ignorar.
Cumandá nos ofrece dos puentes de aproximación: El primero, es
la literatura, que conmueve y deleita. El segundo, es la ecológica, que enfoca las relaciones recíprocas entre los organismos vivos y el medio ambiente.
En ese sentido, con todas sus limitaciones y posibilidades, el análisis del discurso literario y su relación con el hábitat es uno de los muchos focos que requiere la Ecología para arrojar luz sobre la historia viva de los visibles e invisibles de nuestro contexto panamazónico, hábitat de poblaciones shuar, achuar, huaroni, cofan, huambisa, siona-secoya y quichuas del Oriente del Ecuador.
Las condiciones de existencia de los seres vivos, y las interacciones de todo tipo entre seres vivos y el medio, están presentes en la cosmovisión indígena, en la descripción telúrica de la literatura precolombina, en los cronistas de Indias, en relatos de viajeros-científicos como Humboldt, Ernest Charton, y en la novela contemporánea, que nos remite a la mega diversidad biológica del Oriente ecuatoriano.

CUMANDA: PUEBLOS INDIGENAS DEL ORIENTE ECUATORIANO

Las obra fundacional de Juan León Mera se da a través del relato ficcionalizado de una historia de amor entre una joven zapara Cumandá con un joven colono occidental llamado Carlos. El sentimiento entre ambos los lleva a recorrer la ecología amazónica de Ecuador con los paisajes y la red fluvial, además de la flora y fauna que atesora.
Trata de incorporar un territorio desconocido al común del imaginario de los ecuatorianos. Es la obra una especie de mapa para, de esta forma, incorporar a la nación ecuatoriana las distintas realidades geográficas así como las distintas nacionalidades existentes en la Amazonía. Preferentemente trata sobre la "incorporación" de los Quichuas y la biodiversidad d
e la Amazonía. De tal forma que hace visibles a los actores quichuas sedimentados en la riqueza del entorno natural del oriente amazónico, presentándolos públicamente, a través de la literatura, al imaginario colectivo de la nación del Ecuador.
La frontera nacional propone, en el fondo, el inventario por el límite y borde del proceso civilizatorio de la nación. La obra es un equivalente del mapa geográfico y simbólico, que contribuye a una visión más completa, heterogénea y enraizada con el devenir social de los pueblos. Vale la pena recordar a Benjamín, que nos dice: "hay un secreto acuerdo entre las generaciones pasadas y la nuestra. Hemos sido esperados en la tierra"
[1]. Y así ha sucedido. Ya las diferentes generaciones del Ecuador, fueron recibidas por los pueblos y culturas predecesores mencionados en Cumandá, cuyo valor está vigente en la memoria colectiva de los jóvenes de hoy.
En co
nsecuencia, en la obra se subraya el nuevo discurso literario fundacional que ilumina el escenario geográfico de los actores sociales decimonónicos, totalmente desconocidos para la mayoría de los ecuatorianos: los grupos étnicos del Oriente del Ecuador. La literatura, que llamaremos ecológica, de la obra citada, es la adquisición de la información de la heredad natural y también formación.
León Mera toma autoposicionamiento como productor de un discurso nacional: en él se da la gestación de un espíritu nacional con inclusión de grupos sociales en el contexto y biodiversidad del Oriente, frente al desconocimiento total de la geografía ecuatoriana y ante la ausencia de un concepto nacional y geográfico integrador, como una consecuencia concreta de una práctica e ideas sociales muy específicamente localizadas en el espacio y el tiempo colonial.
En ese sentido, el territorio del Ecuador es el espacio apropiado y valorizad
o simbólicamente, por los grupos humanos como "geosímbolo". Es el territorio como zona de vida, como medio de subsistencia, como fuente de recursos, como área geopolítica, como circunscripción político-administrativa, etc.; pero también como paisaje, como belleza natural, como entorno ecológico privilegiado, como objeto de apego afectivo, como tierra natal, como lugar de un pasado histórico y como una memoria colectiva, en fin pues, como "geosímbolo".
La obra no es ajena al contexto histórico más amplio; es decir, al ingreso del país a la vida independiente que estuvo acompañada de publicaciones que pretendían impulsar el proceso y consolidación de la nación con los proyectos políticos y sociales. Los textos exploraban vías de legitimación de su nueva posición: el de la independencia, el de la emancipación mental y el de la organización moderna de los Estados naciones de América.
En este sentido, la novela connota, de manera circunscripta, las múltiples identidades culturales dentro de los límites de una nación. Reconoce la existencia de la diversidad cultural y biológica como componentes de un territorio nacional.

AVANCES CIENTIFICOS Y CONTEXTO INTERNACIONAL

La existencia de una identificación sublimada por lo nacional, la evolución de un público lector y su propia transformación de lecturas europeas en producciones textuales legítimas y apropiadas para y en el ámbito nacional, que se sentía en toda Nuestra América (como lo diría Bello),
[2] hicieron surgir los espacios y las oportunidades para los textos y literatos nacionales y que resultaran posibles, en los diferentes países "independientes" de América, en una nueva realidad histórica de espacio – tiempo.
Al mismo tiempo se exponían avances en las ciencias, la educación y la literatura propias del siglo XIX. Sin dejar de mencionar que, desde la Ilustración en Europa y desde las conquistas de las Reformas Borbónicas en América, se abrieron puertas para que viajeros y científicos de otras nacionalidades dejaran sus propios testimonios.
Una estudiosa de la Historia Cultural refiere que el Siglo XIX se caracteriza por el Romanticismo, el Realismo, el Naturalismo, el cientificismo empírico/cognitivo, la bur
guesía y el capitalismo, Marx y Darwin, la biología, la sociología, la psicología y las nueva democracias.
[3]: Un verdadero substrato cultural de la emergente literatura nacional en los diversos países de Latinoamérica.
Pensamos, que la obra de Mera recibe la influencia de intercambios culturales e intelectuales. Una expresión que puede evidenciarse en la presencia en el Ecuador de viajeros extranjeros que ejecutaban misiones científicas, como en el caso de Humboldt, Charton y otros investigadores. De lo cual, podría derivarse la posibilidad de una lectura etnográfica de la relación viajeros–escritores. Esto confería a los textos el principio de considerar la biodiversidad suramericana y otro, muy importante, que es la "verosimilitud", que es fundamental en literatura.
[4]
En el c
aso de Quito, tenemos las referencias sobre el entorno geográfico, los usos, las costumbres y los comportamientos e la idiosincrasia de sus habitantes, que son tomados en cuenta por Boussingault. Sus apreciaciones son generalizadas para otras ciudades de los Andes. De esta forma, las realidades observadas por el viajero se aplicaban a otros espacios del área. Sin embargo, nos interesa focalizar el oriente amazónico y las múltiples culturas ancestrales.
Volviendo a la novela ecuatoriana mencionada, nos lleva a un viaje ecológico que demuestra la riqueza natural y la bio-diversidad de la región amazónica. Hoy, con una perspectiva muy actualizada, donde, como ayer con Cumandá, la mirada de la población ecuatoriana repara en los indígenas que viven allí así como en el contexto y biodiversidad que les rodea. Existen grupos culturales que, conocemos, se siguen agrupando alrededor de la biodiversidad heredada de sus predecesores. Así, los tenemos nucleados en ocho etnias, como son: los Shuar, Achuar, Huaroni, A’i (cofán), Huambisa, Aguaruna, Siona-Secoya y Quichuas del Oriente. Muchos de ellos se expanden por la selva de países que tienen lazos culturales y geográficos: Ecuador y Perú.
Recordemos, junto con la historia, que la llegada de las empresas cauche
ras a la región de la selva, contribuyó en algunas comunidades a la resistencia a todo contacto y a su internalización progresiva en la jungla selvática. Uno de estos grupos son los Tagaeri (que eran parte de los Huaroni). De manera sucesiva se dieron otras arremetidas etnocidas llamadas “civilizatorias” y que han originado en los grupos étnicos movilidad, sucesión, repliegue y hasta desaparición de la geografía Amazónica. Y, desde luego, alteraciones en la ecología amazónica.
León Mera repara muy anticipadamente en la existencia de algunas de estas comunidades originarias viviendo en armonía con la ecología que, tomada en su novela, se genera como un símbolo permanente, ocasionando miedo, respeto, misterio, delirio y poder en el escenario natural donde se desenvuelven sus personajes con las pasiones universales propias de los seres humanos y entre ellas el amor.
Este t
exto fundacional de la literatura del Ecuador que es Cumandá, nos dice sobre la historia cultural y nos da cuenta de la geografía ecuatoriana en general que, desde luego, incluye al oriente.
Motivando la discusión decimonónica sobre la "nación" deseada en particular, la representación de los roles masculinos y femeninos es una de las variables que estructuran con mayor fuerza los discursos sociales en áreas como la política, la economía, la educación, la familia, las relaciones entre "razas" y matrimonio (incesto truncado). Esos argumentos nos llevan a Doris Sommer que, por su parte, ha desarrollado un argumento consistente sobre la posición de la novela nacional latinoamericana decimonónica como una forma de resolución de conflictos que atraviesan la comunidad nacional.
[5]

REALIDADES Y CONTRADICCIONES SOCIALES

Las realidades y contradicciones sociales, se podían abordar, por la vía de la textualización, con un alto grado de densidad discursiva que sale a la superficie del libro de Mera, haciendo posible la creación de una novela nacional para encauzar al público lector ecuatoriano por las vías de la construcción de la nacionalidad. Tenía que ver, de hecho, con el pr
oyecto de la nación ecuatoriana que incluye la región del oriente, ocupada ancestralmente por pueblos indígenas.
Nos parece interesante encontrar referencias bibliográficas de literatura nacional del Ecuador que tienen que ver con su geografía, con los grupos sociales y las relaciones con los ecosistemas. Tenemos numerosos ejemplos para mencionar, como a la Costa, Don Goyo, Los Sangurimas, La Tigra. Cuando los Guayacanes Florecían, Huasipungo, Cruces sobre el Agua, El Chulla Romero y Flores, Polvo y Ceniza y, por supuesto, la obra que merece nuestra reflexión: Cumandá. León Mera, por medio de su novela, nos dice mucho sobre la geografía del Ecuador; por cierto, hoy, en la nueva apertura epocal, podemos manifestar que es un texto que podemos leer y considerar como exponente de la nueva Literatura Ecológica que legitima la presencia originaria de pueblos indígenas.
Luego
de aproximarnos y disfrutar de la historia de amor de una joven de la familia zápara, de nombre Cumandá, y de un joven colono occidental, llamado Carlos, conocemos mucho mejor la grandiosa biodiversidad del Ecuador. La obra, nos describe y dice detalladamente sobre la flora, fauna, red fluvial de la Amazonía. Nos menciona los ríos Napo, el Nanay, el Tigre, el Morona, el Chambira, el Pastaza, el Palora y los otros afluentes que alimentan al gran río Amazonas (actualmente de navegación binacional). Tenemos una deuda pendiente con los informes de Don Pedro Vicente Maldonado y Sotomayor; por cierto, tomamos también en cuenta las mediciones de los señores Reiss y Stubel acerca del Monte Tumgurahua. Sin embargo, son legitimaciones oficiales de las observaciones, percepciones, ciencias y tecnologías acumuladas por los pueblos indígenas.

PUEBLOS INDIGENAS Y EL MANEJO ECOLOGICO DE LA BIODIVERSI
DAD

En cuanto a la diversidad de la flora y fauna, la novela mencionada es un real inventario. En la botánica del lugar nos describe con detalles el tronco de chonta, el ayahuasca, n’mbillo, guarumo, de la corteza de jauchama, de las hojas de yariña, chontaduro guayacán, la huamaga, la naranjilla, las orquídeas. En cuanto a la fauna, nos señala la existencia de: los husecillos de tayo, loros, mono araña, los papagayos, los gallos de peña, las gallinas del monte y hasta del fiel compañero del hombre como son los perros.
Pensamos que Cumandá merece un renovado interés desde la perspectiva de las luchas de los pueblos indígenas que pr
oclaman un retorno a la naturaleza, de tal forma que se respete el hábitat legitimado por su permanencia y vida en la amazonía. Nos agradaría que su lectura sea popular en el Perú ya que la obra nos dice mucho sobre la gran riqueza de nuestra biodiversidad y de un patrimonio cultural que compartimos, ya no sólo circunscrito a la región andina sino que, también, incluye el espacio geográfico que comparten familias entroncadas por un origen común.
Mera, es un autor nacional por excelencia puesto que la programación curricular de educación secundaria en el curso de literatura lo ha conservado hasta hoy. Una breve encuesta nos arrojó como resultado que los jóvenes ecuatorianos
[6] recuerdan con mayor nitidez los textos nacionales, entre los cuales se ubica Cumandá, verdadero texto fundacional que no sólo les describe el área amazónica sino que combina la presencia de la flora y fauna del lugar; por lo tanto, la naturaleza y toda la biodiversidad del entorno se convierte en el escenario natural donde se levanta el accionar de los personajes en un turbulenta y dramática historia de amor.
Los recientes informes del Estado confirman esta mega diversidad: dos mil especies de árboles y arbustos, cerca de ochocientos tipos de aves, anfibios y reptiles, y más de ciento sesenta mil abejas e insectos.
[7] Gran parte de esta referencia de los recursos del Oriente ecuatoriano también existe en la selva peruana. Y son la heredad histórica y ancestral de los grupos indígenas que históricamente han ocupado esos espacios territoriales de bosques amazónicos.

NOTAS

[1] Walter Benjamin, "Tesis de Filosofía de la Historia." en Para una crítica de la violencia, México,Premiá,1982, p.102.
[2] Manuel Macias Gayol, Andrés Bello. La Habana, Ediciones Casa De Las Américas, 1989, p.29.
[3] Priscilla Hunter,. Souther Oregon University. Comunicación personal. Quito. Julio, 1999.
[4] Humberto Robles, en curso: Crítica Literaria Latinoamericana ,UASB Quito, 29 de Julio de 1999.
[5] Doris Sommer, Foundational fictions. The nacional romances of Latin America. California, 1993.
[6] Encuesta con seis jóvenes universitarios, procedentes de diferentes Provincias y Parroquias del Ecuador, Quito Noviembre, 2003.
[7] Diario La Republica del 5/10/2008, Lima – Perú p. 32.

BIBLIOGRAFÍA

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ARGUEDAS, José María Traducción y Prologo DIOSES Y HOMBRES DE HUAROCHIRI, Editorial Siglo XXI, 1985.
BENJAMÍN, Walter, “Tesis de la filosofía de la historia”, en PARA UNA CRITICA DE LA VIOLENCIA, México, Editorial Premia, 1982
BEVERLEY, John. ¿Posliteratura?, en cultura y tercer mundo: cambios en el saber académico, Caracas, Editorial Nueva Sociedad, 1996.
BLOOM, Harold. El canon occidental. La escuela y los libros de todas las épocas, Barcelona, Editorial Anagrama, 1995.
CORNEJO Polar Antonio, Escribir en el aire. Ensayo sobre la heterogeneidad socio-cultural en las literaturas andinas, Lima, Editorial Horizonte,1994.
ESTERMANN, Joseph. Filosofía andina. Estudio intercultural de la sabiduría autóctona andina. Quito, Editorial Abya - Yala, 1998.
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IBARRA, Hernán. El laberinto del mestizaje, Quito, Ediciones Cela, 1992.
MERA, Juan León. CUMANDA, Quito Editorial Libresa 1999.
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KAPSOLI, Wilfredo. Modernidad y Tradición, Perú, Editorial Lumen, 2000.
KIGMAN, Eduardo. Ciudades de los Andes: Homogenización y diversidad, Quito
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RACLDIFFE Sara. Sallie, WESTWOOD. Rehaciendo la nación. Lugar, identidad y política en América Latina, Quito, Editorial Abya - Yala, 1999.

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