NOTA BENE:

Tutaykiri fue Revista del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima entre los años 2009 y 2011, siendo su Director Walter Saavedra.

jueves, 14 de julio de 2016

Los ojos que ven lo que no ven...


Walter Saavedra

 Cuando los ojos se abren desmesuradamente ante los encantos de una dama adorable, nuestra mente viaja hacia los destinos no soñados de lontananza. Quiero mirar otros horizontes llenos de azules que brillan en los lugares donde el sol se pone, quiero mirarlos con los ojos cerrados por los arrullos de una voz que musita canciones de amor… Hoy me siento muy decaído. He estado hablando de los cementerios, del Quijote y no sé de qué cosas más que me llenaron de tristeza… Me encuentro tratando de dejar atrás todo lo que ha quedado en el pasado, aun cuando siga existiendo en este momento preciso en que escribo y no sepa realmente qué es lo que estoy diciendo. Pero ¿qué ha de ser de la simiente que ha sido colocada en la profundidad de la tierra donde esperamos fructifique mientras que el tiempo pasa insensiblemente sin que nada brote de la esperanza incierta? Ya no hay simiente, nunca la ha habido, solamente existen escarceos y devaneos sin fortuna en este instante en que escribo que fue ayer, que es hoy y quizás sea también mañana. Como don Quijote, yo también he abierto los ojos al fin, justo antes de morir para renacer rejuvenecido, me arrepiento de todo aquello que no tiene razones para arrepentimiento y marcho hacia el final no buscado ni deseado pero que se presenta sin dar lugar a evasión alguna. La vida no sigue igual sino que comienza nuevamente, continuando lo ya vivido de una forma diferente. ¿Puedo decir que ya no soy el que soy y, siendo así, no puedo continuar adelante con la vida alocada no tenida y que se termina sin haber llegado a su fin? Un día nuestros ojos se cerrarán buscando sones internos intensos, tratando de encontrar las palabras no dichas o… sí, sí, sí dichas aunque ignoradas por quien se despega de los horizontes llenos de luz que se yerguen en el poniente. Los ojos se vuelven ciegos y no ven absolutamente nada en medio de esa luz que se torna cegadora y donde quiero vivir, pero no puedo porque mi voz trémula guarda un silencio empecinado que se pierde en la espesura de los trópicos paradisíacos… ¿Qué hacer con quienes escriben sin sentir lo que dicen, pero expresando lo que su mente va especulando en la observancia de aquello que intenta ver sin alcanzar a vislumbrarlo en lo más mínimo? Hoy he visto lo que no veo dentro de tus ojos  puesto que no quieres verme cuando estoy cerca de ti. Hoy he visto lo que no observo en tu voz cuando guardas silencio ante mi silencio. Hoy he visto lo que no puedo alcanzar a comprender en tus palabras que brotan desde los intersticios del pasado que me pregunto si alguna vez existió… Me queda la idea de que un día el poniente será amanecer y que de tu corazón brotarán rosales de luz que han de inundar los sentimientos de quienes buscan cobijarse en tu pecho, pletórico de despedidas y se también que no seré yo quien encuentre refugio en tu seno contrito. ¿Quién eres tú que te despides sin desplegar tus labios ausentes de la aurora boreal que veo llegar mientras te alejas? Nunca estuviste a mi lado, aunque puedo jurar que te vi muy cerca de mis ojos, y estuve henchido de emoción sosteniendo tu mirada azulada que no era azul. Fue entonces cuando el día soñado abrió sus pétalos completamente, abrigando los labios de aquellos que no dijeron jamás nada incluso cuando tus palabras inundaron sus (mis) sueños ignorados... La luz prosaica llega a mí a través de la ventana que siempre se encuentra a la izquierda en esta sala de las computadoras, el jardín que ríe contento me muestra su verde esplendor y yo estoy escribiendo lo que jamás he de conocer porque no deseo decir nada aunque la voz se me quiebre en medio del boyante silencio que se desborda en la sala donde me encuentro, en esta Biblioteca de Jackson Heights adonde acostumbro llegar cada día… He descubierto al fin que no hay mañana. Sé pues que no habrá más mañanas… es lo que me digo a mí mismo pretendiendo ignorar lo que exclamo estentóreamente a cada momento sin que nadie se percate de que mi voz atruena el recinto donde me encuentro… La gente no presta atención a lo que yo pienso, pareciera que solamente hubiera silencio en donde mis pensamientos se aposentan sin llegar a salir violentamente de mis labios. ¿Y yo de qué me duelo, si de algo me duelo? En realidad me siento tranquilo, pero no alcanzo a comprender el porqué de esta tranquilidad que siento y yo sé bien que no detento… Quizás todos no seamos sino fósforos cautivos que esperamos el instante en que nuestro fuego ha de manifestarse, esperando no arrasar con sus ardientes brasas todo lo que se le pone en frente. ¿Por qué Cesar Vallejo viene a mi mente cuando me acuerdo de la revista que yo sacara otrora en San Marcos y de la cual no existe ya ejemplar alguno que hable de su existencia? Tanto trabajo para sacar unas simples páginas mimeografiadas que hoy se pierden en el olvido. Claro, me gustaría saber qué era lo que yo decía. Todos aquellos que se unieron a ese proyecto han seguido su propio trayecto intelectual. Yo me alejé de los arroyos donde bebía las aguas de la esperanza fenecida… Hoy es otro el momento, otra la vida, otros los sueños que a seguir adelante me convidan. Hoy, en este día que tambaleantemente se apodera de mí, me siento morir aunque prevalezcan los deseos de vida en mi ser tambaleante… Con los recuerdos vienen también las memorias de las chicas que me hacían vibrar inquietantemente. ¿Ya nada de eso existe? Bueno es mejor que haya dejado de existir si todo ha terminado. Ahora reconozco que sólo soy cenizas, cenizas de las que espero levantarme indemne siendo el mismo aunque sea completamente diferente al que una vez fui. Nuestra mente no deja de viajar hacia los senderos que se abren en lontananza en medio del horizonte que me forjo día a día. La luz se impondrá siempre incluso en la oscuridad de las noches y la claridad seguirá su camino hacia los esplendores que la otrora juventud ya no le traza en los sueños esperanzados del ahora…

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East Elmhurst, New York, United States

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