NOTA BENE:

Tutaykiri fue Revista del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima entre los años 2009 y 2011, siendo su Director Walter Saavedra.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Manuel Valladares aboga por Ronald Gamarra



Nuestro antiguo conocido Manuel Valladares Quijano, nos envia un documento que nos llega tarde... casi dos meses tarde, pero consideramos que es importante darlo a conocer, a pesar del tiempo, porque proviene de una vigorosa voz que merece siempre ser escuchada, por mucho que se pueda discrepar con sus ideas... máxime cuando discrepamos con sus ideas, debemos escucharlo.
A nuestro apreciado Valladares Quijano, lo conocimos en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde él enseñaba y nosotros estudiábamos y lo recordamos como un diligente profesor, muy dedicado a su labor y siempre bien informado.
Manuel Valladares discrepa de todo lo que se ha estado diciendo del Ronald Gamarra, en relación a la huelga de hambre que llevó a cabo Luis Rocca Torres y, por eso mismo, es que debe darse a conocer su opinión meritoria, máxime viniendo de alguien como Valladares, que tiene toda una trayectoria de vida y de publicaciones que lo respaldan plenamente.
Lamentamos mucho no haber publicado este trabajo de Manuel cuando lo escribiera. No hay descuidos que puedan ser justificados, no hay olvidos, no hay distancias que puedan invocarsse en nuestro favor.
Asumimos la responsabilidad en todo lo que nos concierte y nos toca que es... todo. Ahora lo publicamos porque peor sería dejarlo en el olvido.
No obstante, a pesar de todo, podemos decir con orgullo que TUTAYKIRI se complace pues en publicar este texto... porque es la verdad.
En algo pretendemos reparar lo que no se puede reparar fácilmente.


Estimados amigos:

Les envío un artículo mío en homenaje a la trayectoria de Ronald Gamarra en la defensa de los Derechos Humanos.

Cordialmente.

Manuel Valladares Quijano


EN DEFENSA DE RONALD GAMARRA
SECRETARIO EJECUTIVO DE LA CNDDHH


Manuel Valladares Quijano

Hace diez días, comenzó una mal disimulada ofensiva política contra Ronald Gamarra, Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, CNDDHH. Desde el 8 de marzo, han sido difundidos comunicados destinados a enlodar su trayectoria pública de abogado valiente, tenaz y lúcido que por más de dos décadas viene defendiendo abiertamente la causa de los derechos humanos en el Perú. Como es notorio, esta ofensiva ha sido generada no desde fuera sino desde dentro de la propia institución y no con argumentos siquiera razonables sino con puras argucias.
En las circunstancias políticas nacionales en las que nos encontramos, cuando se agigantan las mafias que buscan recuperar el completo control del Estado, cuando el propio gobierno les hace todas las concesiones posibles y cuando los criminales y genocidas de ayer hacen alarde del poder que hoy tienen, la CNDDHH es desprestigiada y silenciada por quienes dicen ser sus fervorosos militantes. Estos desagradables hechos para el movimiento nacional de los derechos humanos, lo deben estar celebrando en grande aquellos que tienen el control del poder político y, desde luego, todas las fuerzas de la derecha, sus dirigentes y periodistas que también se preparan para las próximas elecciones municipales, regionales y nacionales.
La CNDDHH no puede ni debe perder la credibilidad que ha sabido ganarse, a lo largo de 25 años, especialmente ante los trabajadores y pobres y ante los que han sufrido las vejaciones más cruentas. Y, por eso mismo, su Secretario Ejecutivo, Ronald Gamarra, merece ser defendido y apoyado con la mayor seriedad y responsabilidad. Desde hace un buen tiempo y hoy en día, él es una de las figuras visibles más destacadas en el campo de los Derechos Humanos de nuestro país. Y nada de eso es por casualidad. Se lo debe a sus propios esfuerzos y a su constancia en la defensa de causas justas.
Es pues de conocimiento público que el prestigio de Ronald Gamarra ha ido creciendo cada vez más en el transcurso de los últimos 20 años. El país entero ha sido testigo de su desempeño como abogado en los tribunales de justicia, en la defensa permanente de los famili
ares de quienes fueron perseguidos, torturados, asesinados o desaparecidos por los aparatos represivos del Estado. Con mucha frecuencia, ha logrado acceso a los medios de comunicación para denunciar a los autores materiales e intelectuales de los crímenes, a sus responsables políticos y a sus ejecutores. Y como estudioso e investigador de los problemas de esta naturaleza, siempre ha cumplido sus tareas con gran solvencia.
Durante la década de los 90, Ronald Gamarra siempre supo estar en primera línea entre los profesionales como él y las fuerzas sociales y políticas que denunciaron con coraje los crímenes y genocidios de las mafias fujimoristas en el poder político. Se mantuvo firme entre todos aquellos que desenmascararon y condenaron el terrorismo de Estado. Nadie como él ha estado presente en la escena pública, en los juzgados, en los medios de prensa, en las aulas universitarias y en diversas asambleas, sin dar tregua a Fujimori y Montesinos que preparaban y organizaban sistemáticamente los crímenes y la impunidad.
Durante el prolongado juicio a Fujimori, entre los numerosos y calificados abogados de las víctimas y de sus deudos, fue Ronald Gamarra quien presentó los argumentos acusatorios más significativos por los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos, por el secuestro de un empresario y un periodista y por los demás cargos formulados contra el ex-dictador. Igualmente, en el complejo proceso de interrogatorio al propio Fujimori y a los ejecutores directos y testigos de esos graves delitos, como fueron los del Grupo Colina, su desempeño fue de la mayor eficiencia no sólo por el empleo de los mejores recursos técnicos sino fundamentalmente por sus convicciones en la lucha contra los violadores de los derechos humanos y contra el poder que genera y ampra estos delitos.
Finalmente, llama la atención que esta ruidosa ofensiva política contra Ronald Gamarra, al interior de la propia institución de la CNDDHH, haya comenzado a pocas semanas o casi en vísperas de una reunión nacional de los miembros o delegados de la Coordinadora para hacer, al parecer, un balance del período 2008-2009 y proceder a una nueva elección de sus directivos. Quizás, se pensaba que Ronald Gamarra buscaría la reelección por dos años más y eso no lo
soportarían quienes están habituados a manejar niveles poder en los organismos no gubernamentales o a vivir bajo su sombra. Si de esto se trata, habrán cumplido con sus planes sus impacientes adversarios aunque el costo haya tenido que ser el desprestigio de la institución de los Derechos Humanos y cuyos organismos y representantes existen en todo el país. Pues, no se desprestigia o desfigura sólo una oficina ni sólo una persona sino en general la misión de los Derechos Humanos.
Estamos seguros que Ronald Gamarra sabrá sacudirse pronto de de toda la basura que le han tirado encima. La incesante lucha por la democracia y la justicia social en el Perú, necesita de personas cómo él dispuestos a asumir el servicio a los Derechos Humanos como una responsabilidad con la sociedad. Justamente por eso, también creemos que diversos movimientos y organizaciones no dejarán de expresar su solidaridad con quien hasta el momento aún es Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.

Lima, 18 de marzo de 2010.

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