NOTA BENE:

Tutaykiri fue Revista del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima entre los años 2009 y 2011, siendo su Director Walter Saavedra.

jueves, 18 de marzo de 2010

Luis Rocca Torres: una lucha que no pudo ser avasallada.






“¿Dónde quedaron nuestros sueños, nuestras utopías, las largas décadas de lucha en las calles y en el campo? ¿Dónde quedaron los anhelos de una nueva sociedad, la construcción de un mundo nuevo para todos? ¿Cómo podemos ahora comunicarnos con las nuevas generaciones si se avalan injusticias?” (Luis Rocca Torres).


El Colegio de Antropólogos de Lima, hace llegar sus parabienes al Dr. Rocca por este triunfo alcanzado en su lucha, un triunfo que hará que se reformule todo aquello que llevó a la institución donde labora, a una situación difícil.
El problema ha llegado a un final, difícil pero no trágico. No con esa tragedia que muchos temían, sobre todo los familiares. En la página web de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos se ha publicado la siguiente nota:

“El día de hoy a las 01:45 pm, Luis Rocca Torres levantó su huelga de hambre. El acuerdo fue suscrito a nombre de la CNDDHH por nuestro Secretario Ejecutivo, y durante el mismo se contó con la presencia de miembros del Comité Permanente y de su abogado personal.
“La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos asume el compromiso de incluir la situación del señor Luis Rocca en la agenda de la próxima reunión del CDN, a realizarse el lunes 22 de marzo.
“Lima, 18 de marzo de 2010
“Coordinadora Nacional de Derechos Humanos”

El Dr. Javier Mujica, del Centro de Políticas Públicas y Derechos Humanos-Perú EQUIDAD, quien se ofreció, en un gesto enaltecedor, a hacer de mediador entre las partes, nos escribe la siguiente nota:

“La salud de Luis está bien. El día de hoy levantó su huelga seca, con cargo a un acta suscrita con el secretario ejecutivo de la CNDDHH mediante la cual se acuerda someter la situación laboral general suscitada en la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, y la de Lucho en particular, a la instancia superior a la Secretaría Ejecutiva que es el Comité Directivo Nacional (CDN) que se reunirá el lunes 22 y tomará una determinación al respecto, suspendiéndose hasta entonces todas las medidas adoptadas.
“Gracias por su interés, Javier Mujica.”

Algunas versiones señalan que es posible que el Ministerio de Trabajo habría ido y exigido que se dé solución a la problemática, sólo así el Secretario de la CNDDHH se habría visto obligado a firmar el acta y el Dr. Luis Rocca también habría tenido que dar su aquiescencia.
La familia, como es natural, está ahora más tranquila y contenta de que todo haya terminado sin que se produjera ningún final catastrófico. No han querido brindar ninguna declaración. Lo que es natural porque para ellos lo más importante es la salud de su hermano. Aunque se sienten muy agradecidos al Dr. Javier Mujica por el papel positivo que ha jugado movilizándose muy diligentemente de un lugar para otro, buscando denodadamente una solución pronta y adecuada.
Sabemos que el cuñado del Dr. Roca, el conocido pintor Andrés Molina, fue a llevarle la primera comida que probaría después de toda esta aventura, que amenazaba con ponerse cada vez peor. El Sr. Molina se lo llevó a su casa, ayudándolo a caminar porque el Dr. Luis Rocca no podía sostenerse por sí solo.
El Colegio de Antropólogos de Lima, tuvo la oportunidad de conversar con los familiares del Dr. Roca el día martes, durante el plantón, y les hizo conocer la esperanza cierta de que todo terminaría pronto, sin que se produjera ningún terrible final.
Nosotros hicimos conocer, en todo momento, nuestra preocupación por la salud, la integridad física, sicológica y emocional así como por la vida del conocido Sociólogo - estudioso de los grupos étnicos afroperuanos-, Dr. Luis Rocca Torres, quien inició una huelga de hambre el día lunes 8 de marzo de 2010, desistió el 10 y
el lunes 15 la reiniciaba como huelga de hambre seca. Pero ahora ya ha terminado, felizmenmente.
El Colegio Profesional de Antropólogos quiere hacer una recapitulación de todo lo que ha ocurrido para tratar de comprender mejor todas las incidencias que tuvieron lugar en esos días que mantuvieron en vilo a la comunidad científica, que no solamente a los familiares y amigos del Dr. Rocca,
La salud del huelguista ha quedado muy resentida, como es natural. La huelga de hambre, nos preocupó desde el inicio, y sacamos un pronunciamiento donde así lo manifestamos. Nos ha preocupado muchísimo la huelga seca, habida cuenta que tenía la salud deteriorada por el tiempo que llevaba y por su edad.
La actitud extrema que tomó fue originada por los problemas que pasaba la institución donde labora y también en solidaridad con colegas suyos despedidos de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Por esta razón es que su lucha se libraba por razones de honor personal, por valores éticos y por principios.
Había señalado el Dr. Rocca Torres, en una carta abierta que dirigiera al Dr. Ronald Gamarra, lo siguiente, en síntesis: Ha disminuido el apoyo financiero a las ONGs, lo que hace necesario un nuevo enfoque de la gestión económica institucional pues se precisa desarrollar una política de austeridad y de mayor responsabilidad. Quienes dirigen las instituciones deben tener capacidad de canalizar y gestionar proyectos, siendo también preciso informar al personal sobre el funcionamiento institucional y los problemas existentes. No se conocen los acuerdos de los órganos de dirección: el Secretario Ejecutivo da órdenes y toma decisiones sin que exista un diálogo horizontal. Durante los últimos años la Secretaría Ejecutiva de la CNDDHH no funciona de manera democrática y el Dr. Ronald Gamarra -Secretario Ejecutivo de la CNDDHH- es autoritario, no tiene voluntad de resolver los problemas, ha agraviado a los trabajadores, no ha respondido por escrito a las peticiones y, finalmente, le estaba pidiendo la renuncia.
Como se puede apreciar, la crítica fundamental es a la gestión administrativa de la Secretaria Ejecutiva y, sobre todo, a la gestión del Dr. Ronald Gamarra. Este conflicto llevaba mucho tiempo, como bien se dejaba entender en la misma carta. Eso fue lo que desencadenó la medida extrema del Dr. Luis Rocca, que encontró en el despido de los empleados la gota que rebalsaba el vaso. Puso estos despidos como un punto fundamental porque tenía que ver con los ingresos de esos trabajadores, que se quedarían en la calle, desempleados, en un país donde es tan difícil encontrar un empleo. El Dr. Rocca, obviamente, protestaba vivamente también contra esta arbitrariedad, que era parte de la desastrosa acción de la actual dirección de la CNDDHH.
El día martes 16 salió un comunicado de esa institución que decía, entre otras cosas:


“La CNDDHH ha llevado a cabo con la mayor buena fe un diálogo con el Sr. Rocca, después de que este iniciara una huelga de hambre en el local institucional, aduciendo un maltrato por el hecho de habérsele comunicado que se le renovaría el contrato de trabajo a tiempo parcial (medio tiempo) y no a tiempo completo como venía siendo, por razones estrictamente presupuestales.
“La CNDDHH ha brindado todas las facilidades al Sr. Rocca durante los días que realizó su medida de fuerza, contando en todo momento con acceso a familiares, amigos, prensa, contando con teléfono celular, internet, gozando de la libertad de reunirse con sus visitas no solo en su oficina, sino en otros espacios de la institución.”


El Colegio de Antropólogos de Lima se hizo presente el día lunes 15, pasado el medio día, en el local de la CNDDHH y no pudo entrar. Tuvo que comunicarse por teléfono con el Dr. Rocca, en la incomodidad de la calle, en cuyo suelo tenía que apoyar su libreta de notas para tomar apuntes (no nos habiamos percatado que todo estaba siendo grabado).
El portero señaló que tenía orden de no dejar pasar a nadie. En la grabación se puede escuchar claramente al portero diciéndonos que tenía esa orden de los “de arriba”. Buscamos precisar bien esa respuesta preguntando quiénes eran “los de arriba” respondió que el Comité Ejecutivo.
Quisimos hablar con alguien de la Comisión Ejecutiva y con el Dr. Gamarra pero no fue posible porque el portero nos dijo que no estaban allí.
Llamamos a la familia, y después, ese mismo día 16, la encontramos en el plantón a las 6.00pm.; los familiares confirmaron lo dicho por el Dr. Rocca: que no les permitían entrar.
Hemos estado allí, hemos visto la impotencia de los familiares que no podían entrar, hemos contemplado sus rostros desencajados, preocupados y hemos escuchado sus voces dolientes… llamándolo por teléfono y hasta intentando comunicarse con él mediante gritos desde la calle. Cómo es posible que se dijera que no existía algo cuya existencia hemos podido constatar y de lo cual tenemos grabaciones? Nosotros fuimos testigos presenciales de que no podían entrar. Los representantes del Colegio de Antropólogos de Lima, tampoco habíamos podido ingresar.
En su comunicado del día lunes 15 la CNDDHH dice que el problema fue causado por el recorte de sueldo del Dr. Rocca y dejaba entender que esa era la razón de su huelga, aunque él adujera que lo hacía por los problemas institucionales y por el despido de algunos trabajadores. No, eso no pude ser, más aún cuando se conoce la limpia trayectoria de este luchador impenitente por las causas sociales.
Los problemas pues no habían comenzado recién sino que vienen desde mucho tiempo atrás. Todos los empleados conocían de esta problemática. Si lo dijeron o no, es otro problema, porque se ha llegado a una situación en el Perú donde nadie habla por miedo a perder su puesto de trabajo, a que le rebajen el sueldo, o a quién sabe qué cosas que puedan ocurrirle.
El día lunes 15, en la noche, la Asociación Dignidad Afroperuana decía lo siguiente:

“se contrató esta tarde la presencia en sus instalaciones de dos agentes de seguridad particular (llamados Gurkas), ubicados junto al espacio donde permanece en huelga de hambre el sociólogo Luis Rocca, que a su situación tuvo que sumar la amenaza de ser retirado a la fuerza por dicho personal. Fue a solicitud de los familiares del señor Luis Rocca que ingresó al local de la CNDDHH personal de la Policía Nacional que ha podido dejar constancia de su estado de salud, de la manera pacífica en que lleva adelante su protesta y testimoniar asimismo la presencia de los agentes de seguridad privada.
“Entrada la noche se hicieron presentes periodistas de Canal N a los que en su entrevista con los directivos de la institución se les dijo falsamente que Luis Rocca no deseaba hacer declaraciones. Es sólo cuando éstos estaban por retirarse sin haber recogido su opinión que, habiendo notado su presencia en las instalaciones de la CNDDHH, el sociólogo Luis Rocca invitó personalmente a los periodistas a volver a ingresar y conocer su versión de lo que viene sucediendo y las razones que lo han llevado a protestar con una medida que pone en riesgo su vida e integridad física."


El Colegio de Antropólogos de Lima, considera pertinente preguntarse sobre las razones que pudieron existir para que el Dr. Rocca depusiera su actitud el miércoles 10. ¿Qué fue lo que la CNDDHH le ofreció y después no cumplió? ¿Y, sobre todo, qué es lo que pudo haber llevado al Comité Ejecutivo de la CNDDHH a tomar una actitud aparentemente conciliatoria, actitud de aparente preocupación por la salud del Dr. Rocca? A estas alturas, ya nadie abundará en esto seguramente, para no entorpecer las negociaciones.
Pero el caso es que, mucho antes de que saliera del local (el día 10), ya estaban anunciando en su página web que se había retirado. ¿A qué se debía ese apresuramiento para comunicar como ya ocurrido un suceso aún no ocurrido? ¿Por qué la Secretaría Ejecutiva le ofreció solucionar los problemas en ese momento precisamente? ¿Preocupación por su vida? ¿Preocupación por su salud? ¿Qué es lo que estaba sucediendo en los momentos en que él salía -en la tarde-, después de varios días en huelga de hambre en su oficina? ¿Por qué suspendieron las labores y dieron descanso a todo el personal durante tantos días? ¿Qué es lo que sucedió después? ¿Por qué no han explicado con suficiente claridad lo que ha ocurr
ido en todo este tiempo? ¿Por qué se limitaron a decir cosas que nada aclaraban ni explicaban sino que, por el contrario, echaban más leña al fuego? Es obvio que el Dr. Gamarra y su equipo maniobraron para conseguir que pusiera fin a su medida extrema. Pero Un hombre como el Dr. Luis Rocca –con la trayectoria que tiene- no se dejaría convencer con simples y gaseosas promesas.
El Colegio de Antropólogos de Lima se había acercado el día jueves 11, a las seis de la tarde, para ver en qué había quedado todo lo referente a la huelga del Dr. Rocca, debido a las noticias contradictorias, porque en la tarde del miércoles 10 una organización cercana a él, anunciaba que la huelga continuaba. Lo cierto es que el Dr. Rocca ya había aceptado desistir de su medida de fuerza extrema pero recién dejaría su oficina en la noche. Por eso es que cuando el Colegio de Antropólogos se hizo presente, ya no lo encontró.
Cuando nos acercamos al local de la CNDDHH, personas que vivían en los alrededores, nos informaron que la mañana del día jueves 11 llegó a la sede un carro con placa diplomática, de donde bajaron dos personas altas, blancas, de cabello claro. Entraron al local, donde se encontraba ya la Comisión Ejecutiva con el Dr. Ronald Gamarra.
Es evidente que hubo una reunión alto nivel. ¿Qué es lo que se trató en esta reunión? Difícil es saberlo. Pero sí podemos especular que por la previsible y seguramente anunciada llegada de estos personajes, el Dr. Luis Rocca Torres tenía que ser alejado del local, a como diera lugar. Para obtenerlo, se recurrió a todo tipo de promesas: estudiar los problemas y llegar a una solución satisfactoria. Estas palabras deben haber estado acompañadas de muestras de aparente sumisión a sus planteamientos y se le tiene que haber dado la seguridad, de múltiples maneras, de que sus demandas podrían ser acatadas. De otra manera no hubiera dejado su oficina, y menos aún lo hubiera hecho si llegaba a conocer lo referencia a la reunión con los encumbrados personajes. El Dr. Rocca no es ningún infante, no es un improvisado, su historia de lucha es bastante nutrida.
Cuando el Colegio de Antropólogos conversó telefónicamente con él, le preguntó si sabía de esa reunión y mostró su desconcierto. Luego dijo claramente que no sabía nada. La cuestión es qué se hizo y se le ofreció para alejarlo y dejar el local expedito para que los encumbrados personajes -presumiblemente suizos-, encontraran todo calmado y, aparentemente al menos, sin problemas. ¿Para esto necesitaban que el Dr. Rocca depusiera su huelga y abandonara el local? Todo hace presumir que sí. Y tampoco debían encontrarse presente los trabajadores, teniendo en cuenta que el Dr. Rocca contaba con la simpatía de muchos de ellos.
El enfrentamiento no había comenzado mucho tiempo atrás. La carta lo dice muy claramente. El descontento y malestar del Dr. Luis Rocca por lo que estaba pasando en esa institución, explosionó rudamente con el despido de los trabajadores, que lo llevaron a hacer una huelga de hambre. Si la situación había sido posible manejarla hasta el momento, un atropello como éste no podía dejarse pasar, porque lesionaba directamente a personas que no tenían por qué sufrirlo. Así pues este despido se presenta como la gota de agua que rebalsa el vaso y hace que todo explosione violentamente.
La Comisión Ejecutiva (afecta al Dr. Ronald Gamarra) logró dar la impresión, por un momento, de que la problemática había sido superada. Pero luego no quisieron honrar sus propuestas y –desde el 15 de marzo- todo se reinició con una huelga de hambre seca, decidido a ir hasta las últimas consecuencias en una acción que comprometía muy seriamente su salud física, mental y emocional, en una huelga de quien se mostraba consecuente con sus ideas juveniles, en tiempos en que ha llegado ya a la edad de 68 años. La salud resquebrajada, la edad y la huelga que mantuvo entre el 8 y el 10 de marzo, no le permitieron recuperarse debidamente en el interín entre huelga y huelga.
Por supuesto, cuando le preguntamos cómo se sentía, él manifestó que estaba “con la moral alta”. No quiso ahondar más en el tema. Tener la “moral alta” no quiere decir que no sienta duramente el castigo de la huelga. Quiere decir que, sintiéndolo, se puede sobreponer y superar las molestias. 68 años pesan en cualquier ser humano, por más que tenga el estado de ánimo de un adolescente. El resquebrajamiento físico influye también en el aspecto psicológico, por más que la moral esté elevada. Por eso es que nos ha de haber pedido que diéramos a conocer de inmediato lo que habíamos conversado con él. Se daba cuenta que el tiempo jugaba en contra suya.
Nos llama la atención que el Dr. Rocca haya creído en la palabra de aquel en quien no creía, de alguien a quien cuestionaba, de alguien a quien culpaba de todos los problemas existentes en su institución (el equipo, según se aprecia, en la carta, se reducía al Director Ejecutivo que lo decidía todo).
Al retornar a la lucha el Dr. Luis Rocca dejó bien claro que no había claudicado, que ni los sufrimientos lo harían claudicar. Pero… antes creyó en la palabra de quien no creía, creyó en quien no confiaba. La desconfianza se incrementa cuando ocurren esos engaños. No dejaría que vuelvan a engañarlo con simples promesas.
Resultaba evidente que no estaba en condiciones de soportar mucho tiempo sin comer ni beber. Eso lo sabían perfectamente el Dr. Gamarra y su Comité Ejecutivo. Entonces ¿estaban haciendo algo para que esa huelga tuviera un fin adecuado? ¿Qué es lo que estaban haciendo para que todo se solucionase? Ya no podían utilizar el recurso de ofrecerlo todo para hacerlo desistir. El papel del mediador del Dr. Javier Mujica ha jugado un papel importante en la resolución de todo ese conflicto.
La lucha que ha librado, me hace recordar las que libraban los jóvenes en los años sesenta, años en que el Dr. Luis Rocca Torres fue estudiante, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Aquellas luchas radicales de jóvenes que iban a morir -y la mayoría realmente murió- por sus ideales en los lugares más alejados y aislados de nuestros andes. El Dr. Luis Rocca tiene esa formación y la ha mantenido. Lo estaba demostrando con la lucha por aquellos trabajadores despedidos, por cambiar esta institución dedicada a la defensa de los derechos humanos que ha mostrado diversidad de falencias, lucha librada a una edad en que pocos se atreverían a hacerlo, a una edad en que ya debería estar tranquilo, gozando del amor de sus familiares que estaban sufrido tanto por todo ese episodio cruento que él ha esterlarizado.
El mismo día que él retomó la huelga, el Dr. Gamarra adoptó medidas drásticas. Prohibió que tuviera acceso a los medios de comunicación: diarios, radio, televisión, internet. No permitió la entrada de un médico para controlar su salud. Negó la entrada a los familiares.
El Dr. Luis Rocca tenía un teléfono que le fue quitado porque era de la institución. Sus familiares le hicieron llegar uno, con el temor de que se lo pudieran quitar en cualquier momento. Pero, difícilmente lo harían porque ya no tenían pretexto para quitárselo. El anterior era de la institución, podían pedírselo. El que le dio la hermana no pueden quitárselo. Pero…
La salud del Dr. Rocca estaba muy resentida. El problema debía solucionarse cuanto antes. Y se solucionó con la diligente actividad del Dr. Javier Mujica. Recordemos que el día 10 dejó el local ayudado por sus familiares porque caminaba con dificultad y cuando terminó todo sus dificultades para sostenerse eran aún mayores.
Cuando el Decano del Colegio de Antropólogos de Lima le pidió que abriera la puerta, le manifestó que estaba acostado, así simplemente. Y lo repitió añadiendo que ya en la mañana la había abierto para los periodistas. Y no es que nos queramos hacer ver que tenemos importancia y que debió abrirnos, sino que ese episodio rebela su debilidad. En la forma cómo nos habló, mostraba interés en conversar con nosotros. Por esto lo decimos.
La familia tiene muchos temores. La salud sicológica de ellos se ha deteriorado también. La preocupación por la vida, por la salud, por lo que le pueda pasar al Dr. Luis Rocca los ha mantenido en un estado de terrible inquietud. Las hermanas se dirigían al Dr. Gamarra para que encontrase solución, para que suavizara su posición y lo mismo le pedían a su hermano. No querían ni quieren declarar nada para no empeorar aquello que ya ha dejado de ser una preocupación tan terrible.
Algunos de ellos manifestaron, con gran malestar, que el día lunes unos matones contratados por el Dr. Ronald Gamarra pretendieron desalojarlo por la fuerza. Pero, añaden, no pudieron conseguir su objetivo. El Dr. Rocca lo cuenta también así. Existe el gran temor de que puedan hacerle daño. Lo evidente es que si le hubieran querido hacer daño o si hubieran querido desalojarlo a la fuerza… fácilmente lo hubieran hecho. Varios hombres jóvenes, fuertes, sin escrúpulos, no tendrían la menor dificultad para sacar de su oficina a una persona mayor, de 68 años, con las fuerzas minadas por la huelga que viene sosteniendo.
¿Qué es todo esto entonces? ¿Alucinaciones? ¿Mentiras? Desechemos de plano la posibilidad de que fuera mentira. La vida del Dr. Rocca, su conducta, impiden dar esta interpretación. Aún no está en el momento en que pueda tener alucinaciones. ¿Qué ha pasado entonces?
Si hubieron actitudes que pudieran indicar amenaza, no se han hecho efectivas y no les convenía que fuesen más allá de actitudes. Ya lo había aislado malamente, lo que es una agresión psicológica, ¿de qué le serviría sacarlo a la fuerza cuando las miradas estaban centradas en esta institución? Lo que había querido, seguramente, fue meterle miedo para obligarlo a deponer su actitud. Se trataría de una manipulación sicológica.
El Dr. Gamarra sabe bien que contaba con la presión que significaba el sufrimiento familiar para doblegar al Dr. Rocca. El quiere mucho a su familia, siempre han sido muy unidos, jamás se ha desligado de ellos por mucho tiempo, ni aun cuando viajaba al extranjero para participar en congresos, pues siempre estaba comunicándose con ellos por teléfono o vía internet.
No es posible que el Dr. Roca no sintiese la presión por el sufrimiento que causaba en su familia, a quien jamás querría hacer sufrir. No creemos que el Dr. Rocca torres estuviese dispuesto a hacerlos sufrir extremamente. El Dr. Gamarra se valía de todas estas circunstancias para presionarlo a dejar “voluntariamente” la actitud que había tomado. Había desesperación, mucha desesperación. El Dr. Gamarra estaba defendiendo el prestigio que tenía y también su fuente de ingresos (de ahora y del futuro, en esta institución y en cualesquiera otras).
Considerábamos que llegaría un momento en que podría intervenir el juez para decidir la alimentación intravenosa. El momento para que eso pudiese
ocurrir no estaba ya muy lejano. El Dr. Gamarra desesperaba por terminar todo, porque se encontraba en una situación muy precaria. No podía dejar que la salud del Dr. Rocca se deteriorase demasiado. Ni siquiera le convenía que llegase el momento en que el juez ordenara la alimentación intravenosa porque eso significaría atraer aún más la atención. Ya no podía ofrecer el oro y el moro, así que solamente le quedaba presionar duramente, presionar directa e indirectamente.
Poco antes de conocerse la decisión de llegar a un acuerdo entre las dos partes, nos llegó un comunicado firmado, hoy 18 de marzo, por Diana Ávila, que decía lo siguiente:

“Cómo es posible que los y las abogado/as que llevaron a la condena de 25 años de Alberto Fujimori, que el equipo de los organismos de derechos humanos del país no tenga la capacidad para resolver ese conflicto.
“Luis Rocca ha hecho serias denuncias de autoritarismo, de violación de los derechos laborales, de trato indigno y falta de respeto a lo/as trabajadore/as.
“No hay excusa posible. Es inaceptable que las organizaciones no gubernamentales amparadas en la falta de recursos, no cumplan con los derechos de sus trabajadores/as. Siempre deberían ser ejemplo. No se puede predicar y exigir hacia afuera lo que no se respeta y practica en la casa.
“Estos hechos dejan a la Coordinadora en una compleja situación de vulnerabilidad que los enemigos de la vigencia de los derechos humanos están aprovechando y aún pueden aprovechar mucho más.
“Podemos tener diferentes posiciones más o menos críticas a la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, desde las víctimas, desde los/as preso/as, desde los/as indultados, desde los/as abogados/as pero el espacio de la defensa de los derechos humanos que representa la Coordinadora debe ser defendido y esta crisis debe ser vista como oportunidad para desde distintos sectores de la sociedad y desde las propias organizaciones de derechos humanos evaluar el camino recorrido, los errores y aciertos y proyectarse hacia el futuro.
“Los Directivos de la CNDDHH tienen la obligación de resolver este problema de inmediato e impedir que el daño se haga más serio. La protesta de Luis Rocca, ha convocado a trabajadores de distintas ONGs, a representantes de las víctimas, artistas y personalidades.
“No están lejanos los días en que Luis Rocca con su compromiso de velar por la seguridad de las víctimas, de los y las testigos de los casos más serios de violaciones a los derechos humanos, organizó y trabajó por ellos/as. Están frescos en la memoria de todos sus esfuerzos a lo largo tantas sesiones del juicio de Fujimori.
“Su protesta apela a la dignidad de los seres humanos. Esta no puede ser avasallada, los derechos laborales son irrenunciables. Un hombre como Lucho Rocca, que ha dedicado tantos años de su vida a luchar por la justicia merece el respeto a su persona y a su compromiso con los derechos humanos. ¿Qué pasó que no hemos podido dialogar? (Diana Ávila)

Y lo peor de todo, decían algunos familiares, es que los trabajadores perjudicados, no se hacían presente. Un par de ellos llegó, pero se limitó a observar desde lejos. ¿Qué estaba pasando con esos trabajadores de derechos humanos que veían desde lejos un episodio crucial donde estaba en juego la vida de una persona? ¿Qué ocurría con esos luchadores por los derechos humanos, defensores de las causas nobles, que no se acercaban siquiera a ver a quien estaba luchando por sus derechos? ¿Qué pasaba con esos luchadores por los derechos humanos, que querían ser repuestos en su trabajo, y no tuvieron una actitud decidida en ese caso donde estaba en juego los derechos humanos? ¿Por qué actuaban de esa manera? ¿Por qué se mantuvieron tan ajenos a lo que pasaba?
En fin de cuentas ¿qué hacían quienes laboran en esa institución que lucha por los derechos humanos? ¿Se puede confiar en alguno de ellos? No son los demás que los acusan, es su propia actitud la que los acusa. Quizás todos estuvieron siendo también presionados por el Dr. Gamarra para que se mantuvieran ajenos a todo esto: es curioso que la superioridad les dé asueto y todos desaparezcan sin que se sepa nada, absolutamente nada de ellos. Es curioso que quienes fueron despedidos contemplasen a quien luchaba por sus derechos desde la mayor distancia posible.
¿Es posible que una presión –que podría incluir el despido- de parte de los ejecutivos, explicase esa aparente, o real, indiferencia? Algo les habían ofrecido a quienes fueron despedidos para que se mantuvieran ajenos. ¿Alguna amenaza pesaba sobre los empleados que quedaban para que se mantuvieran aparte? ¿O era sólo el miedo? Quienes fueron despedidos ya no pertenecían a esa institución ¿qué miedo podían tener? ¿O es que les pudieron ofrecer algo?
Vista la cosa de tal manera, la lucha del Dr. Rocca se presentaba como una cruzada solitaria, individual, a favor del cambio institucional y donde los presuntos perjudicados no apoyaban. Ni sus compañeros de trabajo lo hicieron tampoco. Él dice que sí, que lo llamaban, que se acercaron a manifestarle su solidaridad, dice que no estaba solo… Pero, así como se veía, desde la distancia nuestra, todo esto se presentaba -en el interior de la CNDDHH-, como una cruzada solitaria del Dr. Luis Rocca Torres, pidiendo justicia por quienes no querían esa justicia, buscando los cambios en una institución donde nadie se atrevía a hacer patente su disconformidad. El apoyo le venía de fuera, no de quienes trabajaban con él. Cosa tanto más increíble –lo enfatizamos- por trabajar en una institución dedicada a defender los derechos humanos. ¡Qué realidad tan dura y controvertida! Esperamos que esto no haya sido así, como decían algunos familiares.
El Colegio de Antropólogos de Lima estaba seguro de que ese dramático episodio, que tuvo en vilo no solamente a los familiares y amigos, sino también a todos aquellos que se preocupaban por la vida y la salud quien había emprendido esta cruzada solitaria –solitaria a pesar del apoyo que recibe externo- en pro de las reivindicaciones laborales de quienes no mostraban mayor interés en esa actitud que ponía en grave riesgo su vida.
Eso sería, en última instancia, lo que estaría buscando obtener la Secretaría Ejecutiva: la indiferencia, la pasividad, el alejamiento de esta problemática, de quienes laboraban en esa institución, y lo habría logrado.
El Colegio de Antropólogos de Lima oportunamente expresó su solidaridad con el Dr. Luis Rocca Torres, e hizo un enérgico llamado para que toda esa problemática fuera solucionada porque la salud del Dr. Luis Rocca Torres no permitía que pasara más tiempo sin que se tomasen las medidas pertinentes.
El Colegio de Antropólogos de Lima oportunamente Exhortó a que las partes en pugna aclarasen, mediante un diálogo alturado, sus diferencias y llegaran a un acuerdo que los satisficiese. Ahora todo ¿ha terminado?
Walter Saavedra
Decano
Colegio de Antropólogos de Lima.












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East Elmhurst, New York, United States

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