NOTA BENE:

Tutaykiri fue Revista del Colegio Profesional de Antropólogos de Lima entre los años 2009 y 2011, siendo su Director Walter Saavedra.

lunes, 1 de marzo de 2010

¡¡Solidaridad con nuestros hermanos chilenos!!


El Colegio Profesional de Antropólogos de Lima hace llegar su solidaridad con el hermano pueblo de Chile, que está pasando por momentos terribles cuya influencia sicológica abarca lugares que no han sufrido el impacto de la furia natural, como ellos lo están sufriendo.
El terremoto de 8.8 grados azotó el centro-sur de Chile el día sábado 27 de Febrero a las 3.34 am. El epicentro del sismo estuvo ubicado en la región de Bio bio. Es el terremoto de mayor intensidad que se ha producido en los últimos años en el mundo. El terremoto que tuvo su epicentro en Pisco, Ica, fue una intensidad que, oficialmente, no llegó a 8 grados (los pisqueños señalan hasta ahora que pasó la cifra oficial).


Lo terrible que ha de haber sido el sufrimiento de nuestros hermanos chilenos, lo terrible que han tenido que experimentar por semejante furia de la naturaleza, es realmente inimaginable para quienes no hemos estado en una situación como la que ellos han vivido y aún siguen viviendo con las consecuencias sociales, sicológicas, económicas, etc., además de las subsecuentes réplicas que se siguen produciendo.
Quienes no hemos pasado una situación como esa no podemos formarnos una idea de lo que nuestros hermanos chilenos han pasado -están pasando-, no podremos formarnos una idea realística así queramos. Nosotros, que hemos estado continuamente cercanos a nuestros hermanos de Ica, de Pisco, de Chincha, inmediatamente después de producido el terremoto del 15 de agosto de 2007… nosotros que hemos visto, escuchado, sentido lo que dejó ese sismo, así lo podemos afirmar.



Los pavores que podamos nosotros imaginar, desde la distancia, no se puede comparar a lo que han vivido en carne propia aquellos que han sufrido los embates de un terremoto de esa magnitud. Solamente nuestros hermanos del sur peruano (Ica, Pisco, Chincha...), solamente nuestros hermanos haitianos, pueden dar fe de lo que esta catástrofe significó, y aún significa, en sus vidas, en su mundo psicológico, en su mundo espiritual, en su mundo religioso, y su mundo material.
Los peruanos no podemos decir, simplemente, que ya hemos vivido lo que los haitianos han vivido, que ya hemos vivido lo que los chilenos están viviendo porque, en mucho, en el sur peruano se sigue aún viviendo los efectos de la catástrofe ocurrida ese 15 de agosto de 2007.



Esperemos que las consecuencias que del terremoto recientemente ocurrido en Chile, sean conjuradas adecuadamente por las autoridades chilenas, con el auxilio internacional que va llegando...
Esperemos que en Chile no se produzcan todos aquellos negociados denunciados en Perú: que la ayuda internacional monetaria jamás llegó a su destino, que la ropa donada fue cambiada por otra en condiciones deplorables: rota, sucia, llena de hongos, con sangre, etc., que hizo que los pisqueños, en una muestra de repudio a quienes estaban encargados de la recepción y distribución de la ropa, la quemaran en la misma Plaza de Armas, según testimonios que no se cansan de brindar.
Los trágicos acontecimientos que en Chile están siguiendo a ese sismo: desapariciones, hambre, saqueos... nos hacen recordar los dolores, angustias, necesidades, etc., que se produjeron tanto a Perú como a Haití, después de los terremotos.


Esperamos que las autoridades superen adecuadamente los momentos de inicial desconcierto pues la ayuda internacional se ha apresurado en llegar para contribuir a superarlos, si no totalmente, al menos sí donde es más urgente, aunque en todas partes es necesario que se supere.
El gobierno chileno ha declarado zona de catástrofe todo el lugar azotado por el terremoto, para mejor actuar. Esperemos que, de esta manera, su labor pueda ser más eficaz. El toque de queda puede ayudar a evitar en gran medida los saqueos, tanto de negocios como de las viviendas de los afectados que tienen miedo regresar a ellas y están indefensos para defenderlas de las bandas delincuenciales que, en este tipo de situaciones, no tardan en formarse.
Esperemos que los días iniciales de confusión y desesperación, puedan ser superados rápidamente, para dar paso a una adecuada reconstrucción, lo que nunca se produjo en el Perú, según testimonio de los mismos afectados por el terremoto en el sur del Perú. Esperemos que no exista ese negociado con la ayuda nacional e internacional que se produjo en el sur peruano, según denuncian hasta hoy en día los mismos sectores que fueron afectados, y siguen afectado aun, por el terremoto de 2007. Las experiencias tenemos que hacer aprender a luchar contra este tipo de situaciones, y se ha visto que ya se ha estado aplicando lo aprendido en cuanto al rescate de las víctimas.


El dolor de todos aquellos que han perdido a sus familiares y amigos, el dolor de aquellos que han perdido sus propiedades, el dolor de todos aquellos que se han perdido a sí mismos por la angustia que deja un acontecimiento como éste, es incomparable en Chile, como lo ha sido en Perú y en Haití (a pesar de las diferencias en el grado económico y cultural existente entre los pueblos de estos tres países).
El dolor que ha ocasionado este terrible sismo, les toca a todos por igual, el sentimiento de horror es el mismo para todos los habitantes sin diferencias de nivel económico, social o cu
ltural.
Hace unos minutos -de hoy primero de marzo-, se han producido sismos de poca in
tensidad en Ica, Pucallpa, Mollendo y Arequipa. Comprenderemos el porqué de la inquietud de la gente en el Perú. Recordemos que Pisco (Ica), epicentro del terremoto peruano de 2007, recibió ayuda médica y sicológica, pero jamás pudo ser en la medida que se requería, con todo lo inmedita y útil que fue.
El pánico de los iqueños debe haberse intensificado con lo que ha ocurrido en Chile y con lo ocurrido anteriormente en Haití. Lo mismo debe haber ocurrido en Pucallpa, Mollendo y Arequipa por temor a que se produzca un sismo similar al de Chile.
Consideremos que muchos limeños se sintieron tocados por el terremoto de Chile, habiendo entrado algunos en pánico cuando se enteraron de esta noticia, sin que tuvieran familiares en el sur del continente, en la zona azotada por el dolor y la destrucción...


Ya son tres países que han sufrido, en muy poco tiempo, los embates terribles de la naturaleza... la gente se comienza a preguntar: ¿y después…? ¿Dónde será después?
El pánico se está extendiendo más allá del círculo terrible de aquellos lugares donde han ocurrido los terremotos. El instituto geofísico del Perú ha tenido que desmentir las noticias sobre un terremoto en Trujillo (Perú), que estaba siendo difundidas, causando alarma en la población.
El mundo está viviendo momentos de horror. El horror es no
solamente por lo que está pasando debido a la furia de la naturaleza en Perú, Haití y Chile, sino por el temor de lo que se comienza a pensar que puede seguir en cualquier parte, habida cuenta de los sismos que se han producido en diversos lugares del mundo en los últimos años.
Los agoreros que anuncian el fin del mundo, están poniéndose en movimiento en estos y otros lugares. Estos agoreros se aprovechan el sufrimiento de sus semejantes para beneficiarse económicamente y de todas las maneras que puedan concebir.
El Colegio Profesional de Antropólogos de Lima hace llegar su solidaridad, en este momento de dolor supino, a nuestros hermanos chilenos...
En el dolor de nuestros hermanos sureños, recordamos nuestro propio dolor.

Walter Saavedra
Decano
Colegio Profesional de Antropólogos de Lima.

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East Elmhurst, New York, United States

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